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Marchamos con y por Memoria, Verdad y Justicia (APL)

24 - 03 - 16 - Marcha EMVJ - 02

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Por Oscar Castelnovo

(APL) Que Macri es la derecha recalcitrante, lo sabemos muchos de nosotros, desde los tiempos de la dictadura y aún antes. Pero el territorio del oportunismo de los dirigentes “K”, otra derecha, es una comarca, sin fronteras, plagada de impostura. Ellos, responsables de los asesinatos de miles, y miles, y miles de Lucianos y de Chinas Cuellar, ascendieron a sus asesinos y/o los jubilaron con tranquila prosperidad. Fueron socios generosos de Monsanto, la Barrick y Chevron que envenenaron y mataron seres humanos y naturaleza con glifosato, cianuro y combustible. Y si todo esto fuera poco, aprobaron 7 leyes antiterroristas y las llamadas “Leyes Blumberg, siendo que el ex ingeniero nunca fue legislador. En realidad, son Leyes Kirchner que impusieron penas draconianas a los pobres habitantes del encierro, con mayoría “K” en ambas cámaras. Y además, se impostaron como la continuidad de los revolucionarios, usurparon nuestras palabras, se apropiaron de lxs campanerxs caídxs, manipularon la historia y banalizaron el presente para poner fin a los sueños y eliminar la idea de Revolución e instalar que al único modo de vida posible es naturalizar la muerte de los más vulnerables, robar para la corona y mantener el escarnio capitalista.

Por su parte, Néstor Kirchner pagó al contado, cash, diez mil millones de dólares, sacados de las reservas, al FMI, que era la totalidad de la deuda con esa banda internacional. Luego, Cristina Fernández pagaría la totalidad de la deuda al Club de París, más punitorios. Más tarde, acordaron el pago con el 92 por ciento de los buitres y tuvieron discrepancias, con el 8 por ciento de los caranchos POR LOS TIEMPOS Y LOS PORCENTAJES, NUNCA ESTUVO EN DISCUSIÓN EL NO PAGO. El kirchnerismo fue un pagador serial y mantuvo a asesinos seriales bajo su mando cuando fue gobierno. Pero ellos son los que ahora dicen “Patria o buitres”.

JAMÁS HICIERON UNA AUTOCRÍTICA ni siquiera del tamaño de una minúscula hoja de comino, por el contrario, Cristina sostuvo que teníamos “Un servicio penitenciario ejemplar”, cuando muere un preso o una cautiva, como “La China”, cada 37 horas. El candidato “K”, Daniel Scioli, nombró ministro de Seguridad a Alejandro Granados, un impulsor de los escuadrones de la muerte en la zona sur del Gran Buenos Aires. ¿Y cuál su primer medida? Reponer en funciones a los 8 policías que estaban en disponibilidad por el crimen de Luciano. ESE ERA EL MAL MENOR QUE DEBÍAMOS VOTAR, PARA QUE AHORA NO NOS INSULTEN CON TODAS LAS INJURIAS POSIBLES A QUIENES NO FUIMOS A SUFRAGAR O A LOS QUE LO HICIERON EN BLANCO. O sea, nos extorsionaban para que votemos al asesino un tanto menos malo. En otras palabras, debíamos elegir cuántos pibes nuestros iban a ser asesinados. Curioso gobierno popular.

“El macrismo, etapa superior del kirchnerismo”

La soberbia kirchnerista, el canibalismo interno y el desastre en la gestión los llevaron a la derrota electoral. Y así abrieron el paso a la derecha recalcitrante. Por eso Alfredo Grande dijo con razón que el “macrismo es la etapa superior del kirchnerismo”.

Por todas estas razones no marcharemos con ningún dirigente “K”, porque luego de la masacre, el latrocinio y la impunidad, ahora, encima, quieren ser los “jefes de la resistencia”.

A veces me interrogué por qué los encumbrados dirigentes “K”, tan nacionales y populares, no pidieron perdón, por caso, a la madre de Luciano y a las miles, y miles y miles de otras madres de otros Lucianos. Y me respondí que para ese gobierno Luciano no era importante cuando estaba vivo, hostigado y torturado, a los 16 años, por sus uniformados. Tampoco fue importante en el momento de su asesinato, por el contrario, el poder gestó el encubrimiento y la impunidad. Y TAMPOCO LO ES AHORA, instancia en la que podrían reflexionar y asumir los crímenes.

El por qué de los genocidios

Lohana Berkins: Su vida, su lucha y la furia travesti (Agencia para la Libertad)

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Por Oscar Castelnovo

(APL) “A diferencia de muchas identidades, el travestismo se forja en un contexto de violencia. La primera es la violencia familiar, que va del maltrato hasta la expulsión de ese niño o niña de su hogar para desterrar el pecado del living familiar. Después viene la violencia que se empieza a sufrir en la calle. Y, luego, la brutal transformación del cuerpo, que no se da en un marco de cuidado porque el Estado, cuando no te mata a balazos o a golpes, se desentiende de tus necesidades. Además, está la intrínseca relación con la prostitución, lo que plantea otro contexto de violencia. Hay que tener mucho coraje y bastante valor para atreverse a ser travesti. (…) “si acaso alguien me amara, yo desearía que sin ningún tipo de prejuicios él dijera: “mi compañera es una travesti”. Quisiera, con toda mi alma, que ese revolucionario fuera capaz de sentir y gritar a los cuatro vientos: amo a una travesti y se llama Lohana Berkins”. Fragmento de la extensa entrevista publicada en el libro “Ardiente y Pasional. Dolores y rebeldías de la Argentina misma” realizado por Castelnovo (Ediciones Desde la Gente / 2004), donde Lohana hizo un recorrido minucioso de su intensa vida. Hoy (05/02) la querida militante revolucionaria partió, aunque nos dejo un inmenso legado de lucha, toda su fuerza y su furia travesti. ¡ Hasta la victoria, siempre, Lohana !

Su partida de nacimiento afirma que nació en Tartagal, Salta; pero es mentira: llegó al mundo en Yacuiba, Bolivia. El mismo documento sostiene que es varón, cosa que tampoco es cierta. A su vez, esa partida certifica que masculinamente se llama -supongamos- Juan Pérez, aunque ese nombre y apellido en nada se corresponden con la realidad. Sucede que en la Argentina y en buena parte del mundo todos la reconocen como Lohana Berkins.

¿Quién es ella en realidad? ¿Tal vez una ficción montada por un burócrata trasnochado? ¿Quizá una mentira encubierta que se desvela a cada paso? Definitivamente no. Ella es de carne y hueso, tiene una voz capaz de destapar conciencias con sus denuncias en todo el planeta y, ante todo, un alma empecinada en desafiar las reglas. A saber: refutó el mandato de su propia biología; contrarió el nombre que le habían puesto ante el Estado burgués; contradijo la voluntad de su padre, ex militar en la católica Salta; fue una mujer atrapada en un cuerpo de varón; resistió las humillaciones padecidas en innumerables comisarías y cárceles durante más de siete años (si se suman sus días de detención); se forjó comunista en medio de la brutal avanzada del neoliberalismo exitoso de la Argentina; puso el cuerpo para prostituirse, primero, y luego para rescatarse a sí misma y a tantas otras como ella. Fue así que su cuerpo, su voz y su alma se unieron para impulsar una lucha por la legitimidad de un deseo, el respeto a una identidad y el derecho a la vida. Fue así que desde los arrabales lascivos de Salta, desde el prostibulario barrio Villa San Antonio llegó a las Naciones Unidas, Sudáfrica, Roma, Nueva York y San Francisco, donde le otorgaron un reconocimiento mundial a su lucha en defensa de los perseguidos, entre más de 500 luchadores postulados. También llamó a las cosas por su nombre. Luego de un largo proceso en el cual se desarticuló y rearmó su humanidad, varias veces, afirma que no es varón ni mujer: es travesti. Ahora bien, si no es mujer y si según su propia definición pertenece a un género distinto, ¿por qué Lohana Berkins, transgrediendo las normas una vez más, puede o debe integrar un libro de reportajes a mujeres que desmienten lógicas? Así responde ella:

-Porque todas las desventuras que sufrí sucedieron por ser portadora de una feminidad que desafía a la cultura hegemónica que impone el sistema esquemático sexo-género: o sos varón o sos nena de acuerdo a los genitales con que naciste. Lógica binaria que rechazo de plano. Entonces, todo mi devenir y el de las compañeras travestis: desde la expulsión familiar y social, pasando por la cárcel, la prostitución, la persecución, y el cuerpo golpeado, hasta el desprecio soportado y el alma en pedazos, todo eso nos pasa por ser portadoras de esta feminidad y, a su vez, por renegar del privilegio de ser varones y de pertenecer a la supremacía. Yo parto de la idea de que este sistema binario sigue sosteniendo que sólo hay hombres y mujeres. A quien no se encuadra en esa norma, el poder tiende a encajarlo a la fuerza en uno de esos dos lugares con menoscabo y represión. Y ahí se entrecruza nuestra realidad con la de las mujeres: los que oprimen a las mujeres, cuando hablamos de hegemonía de género, son los mismos que nos avasallan a nosotras. En definitiva, sufrimos la represión cómo travestis por ser portadoras de esa parte femenina.

OC: -Pero esta es una conclusión a la que llegas hoy. En otra época sostenías que tu identidad travesti era una forma distinta y singular de ser mujer.

LB: -En realidad ni siquiera decía “identidad travesti”, así con todas las letras. Es que simplemente yo viví muchos años de mi vida, los primeros sobre todo, convencidísima de que era mujer. Creía que Dios se había equivocado, y que un día la sociedad se iba a dar cuenta de que yo era una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre. También tenía fantasías que hoy rechazo de plano: encontrar un marido, casarme con el príncipe azul y todas estas cosas. Aunque hoy las impugne, en su momento todas esas rotulaciones me eran funcionales y me servían como los únicos instrumentos que yo tenía para definirme y justificar mi existencia en el mundo. Creo que pasaba por ahí.

OC: -En ese mismo sentido, ¿Qué recordás de tu infancia?

LB: -Hay una cosa que graficaría exactamente esa etapa: mi primera comunión. Si bien mi familia no era precisamente atea, tampoco eran católicos fanáticos. Yo insistí para tomar la comunión, supongo que porque lo hacían todos los niños y porque de chica pude tomar decisiones. Recuerdo que mis compañeras estaban con sus vestiditos blancos y yo no. Todo el tiempo me fantaseaba que entraba a la Iglesia con la ropita blanca, con mis moños y que era la más linda de todas.

OC: -Entonces, ¿Tomaste la comunión con el trajecito?

LB: -No, menos mal. No tuve que ponerme el furioso traje con corbata de varón porque la tomé con guardapolvo. Yo siempre tuve facilidad de neutralizar la cuestión.

OC: -¿Cuándo comenzaste a sentirte diferente?

LB: -En la comunidad travesti se da un patrón repetitivo de las historias: el travestismo lo asumimos entre los ocho y los trece años de edad, y además no sé por qué razón la mayoría somos del noroeste. Te imaginarás la situación que se produce en esas ciudades cuando nosotras nos manifestamos abiertamente con nuestro deseo más íntimo de vivir como travestis: es directamente la expulsión del hogar. Entonces, comenzamos a vivir a esa temprana edad una orfandad no solo familiar, sino también social.

“Todavía sigo esperando”

OC: -¿A qué edad te echaron de tu casa?

LB: -A los trece. Al principio me fui como jugando y creyendo que mis padres por una cuestión lógica me iban a venir a buscar.

OC: -¿Y…?

LB: -Todavía sigo esperando.

OC: -¿Qué características tenía tu familia?

LB: -Nací en una familia con padre y madre. Previo a casarse con mi papá, mi mamá tuvo cuatro hijos en sus primeras nupcias. A su vez, mi padre tenía un chico de su primer matrimonio. Después juntos tuvieron ocho críos más. Lo cual suma 13 en total.

OC: -¿Todos sabían todo?

LB: -No. De hecho, si tuviera que dar una característica de mi familia diría que estuvo muy signada de silencios. Nunca se hablaba nada, nunca se explicaba nada. Las cosas sucedían, lo que era evidente era evidente. Por ejemplo, de los hijos de mi mamá y de mi papá nos enteramos muchos años después, siendo más bien grandecitos. Los cuatro de mi mamá se habían quedado con su respectivo padre, y el de mi papá con su madre.

OC: -¿Dónde vivían?

LB: -Por entonces yo vivía en Salvador Mazza, que es un pueblo fronterizo con Bolivia. Pero en realidad nací en Bolivia, en Yacuiba. Aunque estoy asentada legalmente en Tartagal, Salta.

OC: -¿Y por qué naciste en Bolivia si no vivían allí?

LB: -Porque mi mamá iba a tenernos en Bolivia. Supongo que lo haría porque ella era boliviana, aunque no asumía mucho que lo fuera. Era una mujer que medía 1,70, la recuerdo muy blanca, muy bella, con el pelo negro, muy flaquita y bien vestida. Mi mamá venía de un origen muy pobre, en cambio mi papá no. Cuando se casaron mi padre trabajaba en YPF y ganaba muy buen dinero. Ella enseguidita se convirtió en una especie de super dama.

OC: -¿Pero ella quería que fueran bolivianos?

LB: -No lo sé. Había esa cuestión de los silencios, nunca nos explicaron por qué.

OC: -¿Quién era tu papá?

LB: -Él había sido marino. Se retiró muchísimos años antes de la última dictadura y entró a trabajar en YPF. Siempre nos contaba que había navegado en la Fragata Libertad. Era un tipo muy instruido, muy inteligente. En YPF ocupaba cargos muy altos, y como jefe tenía a 200 o 300 personas a su cargo en el área de perforación. Y también era gremialista.

OC: -¿Podrías recordar la escena de cuando te echaron de tu casa?

LB: -Mi papá se sentó en una mesa grande que teníamos, se notaba que con mucho esfuerzo, y dijo que quería hacerme un planteo: “esto ya no puede ser más”, recuerdo que dijo.

OC: -¿Qué no podía ser más?

LB: -No sé, no lo explicitaba. Dijo: “Yo no voy a seguir agachando la cabeza por vos. Esto ya se ha pasado de la raya. Mirá lo que te quiero decir…”. Y no lo decía, hasta que de golpe lo lanzó: “o te hacés bien hombre o te vas”. Esas fueron las palabras exactas. No me explicó qué era ser bien hombre, ni por qué me tenía que ir. Eso fue todo.

OC: -¿Por ese entonces te vestías de mujer?

LB: -No, yo nunca me vestí de mujer cuando era chica. Creo que habían varias cosas que molestaban de mi. En el Colegio San Francisco lo habían llamado a mi papá para cuestionarle mi comportamiento, mis constantes desobediencias al orden de la escuela. Por ejemplo, yo a los curas les cuestionaba todo, que por qué vivían así, que dónde estaba Dios, que por qué no tenían más actitud de pobreza. Y ellos decían que era un instituto de muchachos, que ahí sí que había que ir con uniforme y pantaloncito gris, camisa celestita, y corbatita y saco azul. Entonces ahí el problema no sólo era que fuera bien afeminado, sino también mis cuestionamientos. Un buen día le dijeron a mi viejo: “su hijo no viene más al colegio”.

OC: -¿Tu mamá nunca intuyó nada sobre tu diferencia?

LB: -Sí, en esa época nos mudábamos de pueblo a cada rato. Yo le contaba a mi mamá que en el lugar nuevo donde estábamos había conocido una niña muy bonita, que vestía bien y tenía una casa muy linda. Un día ella me miró y me dijo: “me parece que tu amiguita sos vos misma”. Entiendo que esa era mi manera de canalizar mi propia fantasía de lo que quería ser.

OC: -¿Como nació el nombre Lohana?

LB: -Cuando era niña tenía la certeza de ser mujer y que cuando fuera grande me iba que operar las tetas y me llamaría Ana, como mi mamá. Años más tarde, cuando empecé a alternar entre la prostitución en la calle y el cabaret, efectivamente me llamé Ana. En el cabaret rápidamente me convertí en una especie de figura. Y una amiga me sugirió cambiarme el nombre “porque Ana no dice nada”. Entonces comencé a pensar en otro que incluyera la palabra “Ana”, pero que además no fuera de los que conocía, como Yohana o Anabella. Buscaba algo más rimbombante. Recordé que un tío solía anteponerle a todo el artículo “lo” (lo Oscar, lo Adolfo, lo chicos, lo mesa, etc…). Cuando llegaba a casa y preguntaba por mi mamá, decía: “¿dónde está lo Ana?”. Ahí se me ocurrió fusionar este “lo Ana”, y le agregué la hache intermedia para que quede más fantástico. Así surgió Lohana. Berkins lo adopté cuando fui más grande y tuve de una historia de amor medio platónica con un chico norteamericano, cuyo apellido me sonaba parecido a como se pronuncia Berkins.

OC: -¿Cuándo eras chica tenías amigos, amigas, novios?

LB: -Tenía mi bandita: la Dalia, la Iris, la Odile, quienes eran mis amigas y chicas muy bonitas.

OC: -¿Qué hacías con ellas?

LB: -Eramos chicas de pueblo, las tremendas del pueblo. Todas eran más grandes que yo, y ellas salían con camioneros, que allá era “la” diversión. Bueno, y yo también fui novia de un par de camioneros cuando recién había entrado a la secundaria.

OC: -¿A los trece?

LB: -Si, la verdad es que era tremenda.

Singular feligresía

OC: -¿Qué pasó después?

LB: -Me fui metiendo en la calle, en un mundo que era muy difícil. Siendo aún niña tenía que negociar en un espacio de adultos. Así fue como conocí a La Pocha, una travesti salteña, que era la gran madraza de nosotras. Todas las que habíamos sido echadas de nuestros hogares íbamos a parar a su casa.

OC: -¿De qué modo diste el paso de la casa paterna a la prostitución en la calle?

LB: -Empezó como un juego. Había que vivir de algo y esa casa debíamos sustentarla, porque La Pocha no trabajaba. Había que poner lo que en el léxico travesti se llama “la diaria”. Pero insisto en que empezó como un juego y después se fue convirtiendo en la única forma de subsistencia, acompañado con la cárcel y golpizas.

OC: -¿Cómo fue ese recorrido inicial?

LB: -Me fui a Salta, así de bien atrevida, y llegué a la casa de mi tía, quien vive en un barrio. Una noche, por ejemplo, me fui al centro y me encontré con un chico (allá no se usa mucho la palabra gay, ese es un término de grandes ciudades. Se les dice maricas) Entonces me encontré con una marica y me dijo que podría trabajar en el Parque San Martín. Y aunque esa vez no llegué al Parque, ya presentía que quería buscar un mundo que estaba por ahí, y que era mi espacio, donde no iba a ser censurada. Eso lo pienso hoy, no en su momento, pero fue algo así como una búsqueda.

OC: -¿Por qué no llegaste al Parque San Martín?

LB: -Porque me llevaron presa. Ahí fue el inicio de un raid ininterrumpido de encierros, violaciones, abusos y maltrato. Creo que las travestis somos de las pocas personas que conocemos casi todas las cárceles y comisarías del país.

OC: -¿Y de esa comisaría adónde fuiste a parar?

LB: -A la casa de La Pocha. Ahí se vivía una estructura de hogar y también una economía cooperativa, donde compartíamos todo. La Pocha era la madre, la que impartía las reglas y nos cuidaba. Esa relación madre - hija travesti duró muchos años hasta que ella murió. Incluso todos los veranos volvía a su casa. La Pocha falleció hace unos años y su velorio fue como el gran acontecimiento en Salta. Hasta el propio gobernador le tuvo que mandar una corona. La casa quedaba en el barrio Villa San Antonio, que eran manzanas y manzanas de casitas donde las chicas y las travestis nos dedicábamos a la prostitución. En el invierno hace un frío que te la regalo y trabajábamos con los braseritos encendidos. El barrio queda en el bajo, a orillas del Río Arenales, un río de dos centímetros de agua que cruzábamos cuando venían los milicos a reprimir.

OC: -¿Qué hacías ante la represión?

LB: -De acuerdo a cómo estaban de pesados los milicos iba rotando entre el Parque San Martín y el Cabaret 1514 hasta que volvía al barrio cuando amanaiba la persecución. Y así un día llegué al cabaret Macumba Internacional, de mejor nivel que el 1514, y conocí a la primera travesti con tetas: Mónica Mayo. Era una rubia descomunal, yo quedé enloquecida y la acribillé a preguntas sobre cómo había sido, cuándo, y cuánto. Confirmé mi sospecha de que nosotras podíamos tener tetas. Ahí dije “a mi no me para nadie” y me fui al centro de Salta. Me convertí en la primer travesti en hacerlo, porque el circuito céntrico era sólo para las mujeres prostitutas. Tuve mis problemas pero fui ganando posiciones centímetro a centímetro, paso a paso, cuadra a cuadra, con los codos, con las uñas, con los dientes, hasta llegar al podio, al sitio que todas las putas queríamos llegar: la esquina de la Catedral de Salta.

OC: -Singular feligresía la que anhelaba ese espacio…

LB: -Sí, ni te cuento el horror que causábamos. Estamos hablando del centro de la provincia más conservadora de la Argentina. Pero fijate la hipocresía: los mismos que se horrorizaban de día nos contrataban de noche.

OC: -¿Cuánto te llevó llegar a esa esquina?

LB: -Más de un año, varias palizas y muchas noches en cana. En el país gobernaba la dictadura. Yo tenía 15 años y recuerdo que me sentí una reina.

OC: -¿A pesar de la cana y de los milicos?

LB: -Sí. Todos los años yo era la Reina del Carnaval de Salta en la famosa murga “Los caballeros de la Noche”, que incluía sólo a travestis. Antes se llamaba “Arde París”, pero cuando los milicos llegaron con el gobernador Capitan Ulloa, no dejaban salir a murgas de travestis. Entonces mandamos a la hermana de La Pocha para que nos inscribiera y finalmente lo logró. Si le poníamos “Arde París” se iba a notar que había una relación directa con las mariconas, pero ¿quién iba a sospechar de Los Caballeros de la Noche? Cuando anotó la murga le preguntaron de qué era, y la hermana de La Pocha contestó que se trataba de chicas y muchachos disfrazados de época. Cuando llegamos al carnaval y salimos a desfilar, ¡ la policía se puso loca ! Por lo que al final fuimos todas presas. Muchas maricas se habían metido en otras murgas, pero de varones, nosotras insistimos en salir al carnaval siendo nosotras mismas.

OC: -¿En qué otra ocasión te sentiste una reina?

LB: -El día en que me miré desnuda frente al espejo luego de hacerme las tetas. Me las operó un médico en Brasil. Eran siliconas de verdad, no eran “siliconas para pobres”. Igualmente me agarró una infección y el médico no me dio ni bola, porque había sido una intervención ilegal, trucha, sin condiciones óptimas de higiene y cuidados. Aún así, ese fue el día más feliz de mi vida. Cuando vi que mi cuerpo tenía tetas no me importó del dolor, la fiebre, el riesgo, nada. Si hubiese muerto ahí, hubiese muerto feliz.

“Ser travesti te cuesta la vida”

OC: -¿Qué son exactamente las siliconas para pobres?

Por qué luchamos / Nació la Agencia para la Libertad

 

 

(APL) Este texto marca el comienzo de miles de sueños y un proyecto en común. Acá se explica por qué es necesidad vital de la franja rebelde del pueblo un espacio que se propone visibilizar, resistir y aportar a la organización para enfrentar la masacre de presos y cautivas. Crimen masivo y silenciado en la Argentina, que no interesa a los gobiernos ejecutores ni a los grandes medios opositores. Ni los bombos ni el Clarín denuncian la voluntad estatal de destruir la entidad humana de los seres condenados al encierro a través del sufrimiento perpetuo hasta que la soledad, la locura, la desesperación, el terror, la tortura, las balas, las drogas, el sida, la garroterapia, el suicidio o todo eso junto, pulvericen su existencia. Los que debieran asumir el tema, no se sienten interpelados. Allá ellos. Y acá nosotros. Para romper el mutismo y la complicidad, para la vida: Para la libertad.

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Por Oscar Castelnovo


Los asesinatos y torturas intramuros fueron unas de las modalidades represivas más ejecutadas y, al tiempo, las más silenciadas en la última década. Solo los medios o cronistas alternativos, familiares en carne viva, agrupamientos de militantes antirrepresivos, abolicionistas, procuraciones, comités contra la tortura y pequeñas fuerzas políticas, dieron cuenta de la masacre, encubierta por los grandes medios opositores y los gobiernos ejecutores. Es decir, el tema nunca ganó la “primera plana”: los presos son más noticia cuando se fugan que cuando los matan. Porque en el tema del ocultamiento de los crímenes tras las rejas, se llevan de acuerdo sin tensiones, por caso, el Grupo Clarín y el gobierno “K”. La población más despojada, los que no “encajan”, los que resisten en el último refugio de la exclusión y la miseria, no incumben ni a los unos ni a los otros.

Cabe destacar que el gobierno y la inmensa mayoría de los funcionarios “K”, los gobernadores “del palo” o de la oposición, niegan torpemente esta realidad. Por su parte, Cristina Fernández llegó a elogiar al Servicio Penitenciario Federal y lo catalogó de “modelo” de resocialización, por todos los medios, en julio de 2012, cuando la masacre llevaba más de dos mil muertos.

Parte de nuestras afirmaciones coinciden también con escasísimos hombres y mujeres de militancia kirchnerista, quienes han sumado sus denuncias, puntuales aunque incompletas, en algún tramo de la década: “La estadística nos dice que este año morirán unos 300 privados de libertad”, expresó al fiscal Abel Córdoba, titular de la Procuvin, recientemente. “El mayor asesino serial de estos años ha sido del estado”, indicó Raúl Zaffaroni, juez de la Corte Suprema, por medios televisivos. También el presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales, Horacio Verbitsky, ha denunciado, por ejemplo, la obligación de salir a robar, bajo amenaza de muerte, que se les impuso a determinados presos y así recaudaban fondos para la mafia “intrafuerza”. Y en caso de negativa, la violación de la mujer del cautivo, entre cinco grises, fue el primer “aviso” para torcer su decisión.

Sin embargo, estas denuncias excluyen la responsabilidad de quienes gestionan al estado. Y el tema es que luego de 10 años de estar al frente de la administración pública, estos crímenes no pueden ser responsabilidad de las Fuerzas Grises, exclusivamente. Existe un amparo judicial, como se dijo, pero también uno político que transforma la aniquilación de presos y cautivas en política oficial, protegida desde los más altos niveles de conducción estatal. Las escasas voces que se alzan “desde adentro”, aún no detienen las tropelías ni morigeran la violencia creciente, salvo puntualmente, con el alto valor que para nosotros posee cada vida.

Respecto de las denuncias que se gritaron desde organizaciones populares, como los familiares, Zainuco, Correpi, Coordinadora Anticarcelaria, Red de Derechos Humanos, Cadh de Rosario, el Boletín Para la libertad de la Agencia Walsh o cualquier integrante de la Red Nacional de Medios Alternativos, entre otros, vieron generalmente violentados sus contenidos. Éstos fueron censurados, manipulados, recortados y solo alguna vez reproducidos sin tergiversación en los medios del sistema. Pero lo que sí caracterizó a estas denuncias es que quienes las promovieron lo hicieron con permanencia en los 3650 días de la década, con obstinación y sudor, jornada a jornada, sin financiamiento, poniendo el cuerpo a la adversidad y las patas en el barro, enfrentando represiones, infiltraciones como la del agente Américo Balbuena y hasta secuestros como el sufrido por Alfredo Cuellar, padre de “La China”, asesinada en Ezeiza en 2012. Y lo que sí señalaron estas denuncias es la responsabilidad del poder político, por caso Sapag en Neuquén o Cristina Fernández en las jaulas federales, (por lo menos). Recordemos los dos nombramientos de Marambio, por si uno no bastara, al frente del Servicio Penitenciario Federal, contra todas las voces del pueblo, incluida la de Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz.

Haciendo una “comparancia”, diría Fierro, ¿alguien podría “despegar” al gobernador Scioli de la impunidad que cubre a los responsables de la desaparición de Luciano? Del mismo modo, ni la presidenta, ni uno solo de los de los gobernadores pueden “despegarse” de que muera un ser humano privado de libertad cada 38 horas en las cárceles que regentean los hombres nombrados por el poder político en cada jurisdicción.

En general, hay una negativa obscena a reconocer la barbarie. En rarísimas ocasiones, en voz baja, se esgrimen “razones de gobernabilidad”. Pero lo cierto es que ellos adoptaron tal política y más tarde o más temprano tendrán que responder por estos crímenes. El jurista Carlos Slepoy los llamó “crímenes de lesa democracia”. Slepoy plantea que uno espera de los tiranos que maten, torturen y regenteen campos de concentración. En cambio, no aguarda que de modo exponencial lo perpetren gobiernos constitucionales. Pero el capitalismo acude a represiones cruentas y sutiles según necesidad y cruza las fronteras, siempre, con pasaporte autorizado.

“Sentido común” y “Realidad”

Renunció Marambio, asume otro de la misma banda (Agencia Walsh)

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Por Oscar Castelnovo


(AW) El hombre que puso, dos veces, Cristina Fernández al frente del SPF renunció ayer (lunes 13/01) como titular de la fuerza gris. Lleva sobre sus espaldas más de 200 muertes deprivados de libertad y miles de cuerpos castigados diariamente. También ejerció una política de beligerancia contra el Centro Universitario Devoto y las iniciativas estudiantiles intramuros. Los familiares sufrieron un verdugueo invariable durante su gestión, y en 2013, marcharon dos veces al SPF y pasaron la NocheBuena y Navidad en la Plaza de Mayo reclamando: Basta de muertes y torturas.

Según Infobae: “En medio de una crisis que puso en jaque al sistema carcelario argentino, Alejandro Marambio decidió dar un paso al costado, luego de menos de seis meses en su cargo. Emiliano Blanco, quien era su jefe de asesores, será el nuevo titular del SPF”. Blanco, se presentará con títulos que dan cuenta de su formación académica y su larga actuación en el ámbito penitenciario.

Carta del colega Oscar Castelnovo, de Agencia Walsh e integrante de AgruPasión por la Libertad, a la Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner sobre las "Cárceles de Mala Muerte".

 


Para romperle el cerco



Señora Presidenta:


Le escribo estas líneas luego de que dos amigos que militan en el kirchnerismo me relataron con seria preocupación que hay crímenes aberrantes cometidos por el Estado que usted dirige de los cuales ni se entera, que hay cuestiones que no le llegan porque se las ocultan. Estamos hablando de violaciones tremendas y cotidianas a los derechos humanos, perpetradas durante su gestión y la de su difunto esposo por instituciones y hombres bajo sus mandos y el de los gobernadores. Se trata del Servicio Penitenciario Federal, Policía Federal y las distintas policías y servicios provinciales. El argumento es idéntico al que en su momento esgrimían quienes sostenían que el Brujo López Rega había creado "un cerco" que impedía a la Jota Pe, entre otros, llegar al general Perón. Del mismo modo, ahora habría hombres de su gabinete, asesores y personajes tras las sombras que le recortan información y manipulan las denuncias que debería atender.


Si es así, está usted en serios problemas: Nadie mató más hijos del pueblo en el encierro y en los barrios del pobrerío que el Estado kirchnerista, luego de la última dictadura cívico militar. Durante el kirchnerismo se elevó el número de presos y cautivas de 22 mil a 70 mil, aunque ahora se registran alrededor de 66 mil. Por su parte, los distintos servicios penitenciarios del país despliegan un plan sistemático de represión clandestina destinado a la muerte o a aniquilar la entidad humana de los seres privados de libertad. Este último concepto no es especialmente mío, en palabras similares lo afirmó la doctora Cristina Beute, fiscal federal de Neuquén en ocasión de presentarse el libro "Cárceles de Mala Muerte", días atrás. En el mismo evento, Lolin Rigoni, de Madres de Plaza de Mayo Filial Neuquén y Alto Valle sostuvo que los presos de hoy son los desaparecidos de los '70. Si tiene dudas, ambos testimonios fueron escuchados por un nutrido auditorio, además de constar en mí archivo personal.


¿Quién debe morir en una cárcel?


Señora, usted sabe como abogada que nadie debe morir en una cárcel -salvo grandísima excepción-, dado que existe -en teoría- un criterio sanitario que para permanecer tras las rejas hay que tener 18 años y poseer un estado más o menos saludable. Ya que si un ser humano preso está herido o enfermo, de acuerdo a la ley, debe ser internado. Si tiene más de 70 años, generalmente accede al arresto domiciliario. Y si padece una enfermedad terminal debe morir en su casa o en el hospital. Y acá viene lo indignante, señora. La tasa de mortalidad es superior en la cárcel que fuera de ella, donde están todos los grupos de riesgo, donde suceden desde las muertes súbitas de los bebés hasta los incidentes de tránsitos, donde están los hombres y mujeres muy ancianos y aquellos que no acceden a alimentos ni a la salud porque fueron despojados de todo derecho. ¿Cómo explica usted que en un sitio en el que nadie debiera morir sucumben más personas que en la "sociedad libre" cuyos guarismos de decesos deberían ser infinitamente superiores?


Le comento, tampoco fue un descubrimiento mío, un abogado asesor del Estado planteó este tema, días atrás, durante la presentación del Informe Anual de la Procuración Penitenciaria de la Nación, en el Congreso Nacional. Dos centenares de personas lo escucharon y aún guardo sus palabras en mi archivo personal.


Y para colmo, tal como lo denunciaron compañeros de Ciudad Interna, en su momento, y otras organizaciones de presos y cautivas, las muertes son por herida corto-punzante, ahorcamiento, fracturas múltiples, entre otras causas, que señalan claramente responsabilidad de sus agentes. A veces provocadas por los "coche bomba", es decir los presos reclutados por sus hombres para "tercerizar" la masacre, lo que agrega aún más responsabilidad estatal y califica a los homicidios. Pero aún si alguien muriese de enfermedad en una prisión también es una responsabilidad del Estado que usted dirige, junto a los provinciales, según corresponda. Y ni hablar en el caso de los "inmolaciones" donde el servicio penitenciario se destaca como principalísimo organismo de ayuda al suicida. Por caso, ¿sabía usted que la picana eléctrica se aplica en prisiones argentinas, como también el submarino seco o húmedo, la bienvenida, el plaf-plaf, el pata-pata, la pirámide humana, la introducción de palos en el ano, simulacros de fusilamientos? Le pido que no crea en mis palabras, lea "Cuerpos castigados", investigación de la conocida socióloga Alcira Daroqui y Carlos Motto, donde queda establecido que el 64 por ciento de los presos fue torturado (creo que un porcentaje alto de ese 36 restante calló por miedo, comprensiblemente), con las sevicias más crueles, no solo por los uniformados de requisa o "la pesada", sino también por médicos y enfermeros del SPF que, en su mayoría, se suman entusiastas a los asesinatos y a su posterior silenciamiento. Todo lo que refiero se perpetró durante el kirchnerismo ¿No lo cree? Pues, en el volumen están los testimonios.


Dígame, ¿no ve ahora un poco más claro el plan sistemático de represión estatal para la muerte o el aniquilamiento de la entidad humana del que hablábamos más arriba?


Mujeres en prisión


Señora, ¿sabía que se obliga a mujeres en el encierro a desnudarse y hacer flexiones, como en la dictadura, o que se realizan requisas vaginales y anales aunque las prohíba la ley? ¿Sabía que hay compañeros y compañeras que optan por decirles a sus familiares que dejen de visitarlos para evitarles esta requisa humillante, ellos también la sufren, y así se pulverizan los vínculos más cercanos y necesarios? Aunque recogí muchos testimonios personalmente sobre este tema, prefiero recomendarle el libro "Mujeres en prisión". Se trata de una investigación realizada por un equipo conformado por profesionales, todas mujeres, del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), la Comisión sobre Temáticas de Género de la Defensoría General de la Nación y la Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN).




En el mencionado volumen, por ejemplo, se halla el siguiente fragmento: "Cabe destacar que muchas veces las detenidas señalan que estas prácticas violentas o los controles e inspecciones de sus espacios y sus cuerpos son ejercidos por varones, lo que suele ser vivido como un plus violento y degradante del ejercicio del poder penitenciario sobre ellas. A este respecto una entrevistada describe lo siguiente: "Una requisa fue muy violenta, fue muy humillante, nos hacían desnudar delante de hombres, rompieron todo. El médico se reía detrás del pabellón. Estuvimos dos horas de pie contra la pared hasta que hicieron la requisa" (Unidad 3).


Por mi parte, he comprobado como madres entre rejas llaman por teléfono a sus hogares e interrogan: "¿Te bañaste?, ¿hiciste la tarea? Realmente me emociona ver el esfuerzo de cuidar a los hijos desde el encierro. Aunque, en ocasiones, ese esfuerzo y ese amor no pueden vencer a la ferocidad que se ensaña con los más débiles. Entonces, le pregunto, señora, ¿tiene algún sentido negar el arresto domiciliario a una mujer, madre y jefa de familia, para desarticular la misma y promover el desamparo de los pibes y chicas que generalmente terminarán también institucionalizados? ¿Le encuentra algún sentido? ¿Y si no se lo encuentra, por qué no toma una iniciativa en esa dirección?


Codo a codo


Señora, ahora le brindaré una reflexión de un ser humano en situación de cárcel por demás interesante: "Cuando se piensa en el servicio penitenciario, hay una tendencia a identificarlo con la imagen del carcelero, una especie de máquina idiota de aplicar sufrimientos. Y creo que no estaría de más recordar aquí que en la cárcel -ese dispositivo de control y castigo- trabajan, codo a codo con el carcelero, una legión de profesionales: criminólogos, médicos, psiquiatras, psicólogos, asistentes sociales, docentes. Todos ellos avalan y justifican las prácticas cotidianas de aquella máquina. Los psiquiatras te mantienen lo suficientemente drogado como para que no pienses ni cuestiones. Los psicólogos elaboran "perfiles" de l@s pres@s, que servirán a su vez a los criminólogos para determinar el «tratamiento» adecuado a la población en función de categorías como conflictividad, adaptación al régimen, liderazgo negativo; los médicos (cuando están) te observan morir y luego certifican paros cardiorrespiratorios, sin distinción de razas, sexo o religión ni -por supuesto- causa real de la muerte. A la vez, nada de esto sería posible sin la cobertura que buena parte del Poder Judicial aporta a la "familia penitenciaria", mediante la desestimación sistemática de recursos de amparo y hábeas corpus interpuestos por l@s detenid@s y la escasa (y nula, en muchos casos) investigación de los delitos cometidos por personal de "la familia".


Para quienes habitamos las prisiones no es novedad, pero es imprescindible repetirlo una y otra vez: es el Estado, a través de sus múltiples agencias y funcionarios, el que tortura y mata en las cárceles argentinas".


Traslado de Devoto


Señora, ahora quiero referirle sobre este tema una posición contraria al que le han recomendado sus asesores.


En días previos a las elecciones primarias, usted anunció el traslado de ésta cárcel a un descampado de Mercedes. En Devoto hay cerca de 1700 presos, usted, como mujer militante, ¿realmente cree posible que los familiares, todos pertenecientes al pobrerío, que viven en La Boca, Soldati o Lugano, entre otros barrios, puedan costear el viaje a Mercedes? ¿No pensó que se van triturar los lazos que, por el contrario, debieran afianzarse? Vuelvo a recordarle su condición de abogada. Usted sabe bien que los letrados de oficio, en general, van mal, tarde o nunca a ver a sus defendidos, eso cuando el penal les queda cómodo. Imagínese si así van a Devoto, como lo harán a Mercedes. ¿De verdad no advirtió que se verá afectado el derecho a la defensa en juicio de centenares de personas?


Por otra parte, estoy seguro que conoce la trayectoria del Centro Universitario Devoto, es un ejemplo en todo en el mundo y surgió mucho antes que a usted, dizque, le aplicaran el cerco. ¿Sabía que el CUD solo posee un 7 por ciento de reincidencia frente a casi un 50 de quienes no estudian allí? ¿Sabe que el traslado va a desintegrar al CUD? ¿Le parece que los docentes de la UBA, talleristas, ONGs y otros, podrán viajar a Mercedes como lo hacen a Villa Devoto, sin perder los empleos, por ejemplo?


Señora, si antes un vecino compró una casa más barata por estar ubicada cerca de la cárcel, ahora no resulta ético multiplicar el patrimonio inmobiliario sobre el sufrimiento de otros, y menos ético es ganar votos con ello. Y le informo que somos muchos los que nos oponemos a esa medida, incluidos vecinos del barrio de Villa Devoto.


¿Cuál es su verdadero poder de decisión?


Señora, por si no se enteró debo decirle que el CUD, en 25 años de existencia, jamás había sufrido un ataque tan feroz como el que debió enfrentar durante su gobierno. El cabecilla de esa cruzada contra estudiantes y docentes universitarios fue Alejandro Marambio Avaría, jefe de asesinos y torturadores, al frente del SPF de 2007 a 2011. Si es posible, quisiera razonar junto a usted: Marambio era titular de una Dirección Nacional, que es menos que una Subsecretaría de la cual depende, que es menos que la Secretaría a la cual se supedita, que es menos el Ministerio que integra, que es menos que la Jefatura de Gabinete y que es menos que la Presidenta de la Nación en la línea política administrativa de gestión. ¿Cómo es posible que un funcionario de sexta categoría, decida sobre la vida y la muerte con total impunidad, resuelva quienes ingresan y quienes no a un penal, gradúe la intensidad del verdugueo a los familiares, prohíba la entrada a un organismo de derechos humanos, niegue el ingreso a Devoto al embajador de Francia, elabore un obstáculo tras otro para impedir el contralor de la Procuración Penitenciaria de La Nación y robustezca sus bolsillos con negociados, entre otros.


Marambio fue sostenido, durante toda su nefasta gestión, por todos sus funcionarios, señora, desde Julio Alak hasta Aníbal Fernández, a pesar de las innumerables denuncias que contra él proliferaron por parte de familiares, organismos, periodistas, presos y cautivas y hasta familiares de agentes penitenciarios.


Me pregunto, ¿debemos creer que nunca se enteró?


Y, encima, ahora el intelectual a la carta Horacio González, entre otros, lo blanquea invitándolo a dar charlas en la Biblioteca Nacional a pesar que durante su gestión crecieron geométricamente las muertes, torturas y latrocinios en las cárceles federales.


Desmilitarización y control popular


Señora, ya habrá advertido que milito en las filas del abolicionismo, la cárcel no sirve nada más que para destruir la entidad humana y solo rinde, a quienes la regentean, grandes dividendos luego derivados a cuentas suizas y lujos de funcionarios. Así lo demuestran sus más de 2 siglos de existencia devastando a los más pobres. Este tipo de cárcel surgió con el capitalismo, y llegará el día en que será un oprobioso recuerdo.


Pero la única opción al abolicionismo no es la barbarie sangrienta que se desarrolla en su gestión. Usted dice bien cuando afirma que nuestro país es uno de los 10 en el mundo que tienen matrimonio igualitario. Pero omite que las personas gays o trans soportan un plus de castigo, cuanto menos en las cárceles de hombres, donde la homofobia es política oficial. Y lo que calla es que nuestro país es uno de los poquísimos del planeta que mantiene un servicio penitenciario militarizado. ¿Realmente lo cree necesario? ¿Le parecen indispensables las balas, los fusiles y la garroterapia para ocuparse del estudio, la salud y el trabajo de los seres humanos en prisión? Según todas las opiniones recogidas es el principal obstáculo, precisamente. Si ya es imposible educar para la libertad en el encierro, es absurdo creer que se puede lograr bajo el terror permanente.


Por otra parte, le recuerdo en 2004, su marido firmó un pacto internacional contra la tortura y otros tratos inhumanos, el mismo establece la creación de un Mecanismo Nacional de Prevención mediante el cual organismos humanitarios, ONGs, etc, pueden auditar, controlar, denunciar, llegar sorpresivamente a los penales y de esa manera poner freno a la masacre en estos nuevos campos de concentración. Estamos casi en 2012 y no existe tal mecanismo, solo media sanción en diputados, un cajoneo que nadie puede soslayar y un control popular que no se efectúa.


¿No está de acuerdo con lo de campos de concentración? Bueno, así lo definió la Coordinadora Anticarcelaria, que integro. Así los nombra, por caso, Gladys Rodríguez, secuestrada durante la dictadura y hoy referente de Zainuco, así los nombra Alicia Bernal, militante de fierro de la Comisión Antirrepresiva y por los Derechos Humanos de Rosario, así los nombra Adriana Revol, luchadora popular de Córdoba, entre cientos de militantes y así lo creo yo. Y, sobre todo, así los nombran cautivos y presas cuyas identidades reservo para evitarles represalias. Los nuevos campos no son iguales a los de la dictadura argentina del 76', como aquellos no eran exactamente iguales a los del nazismo. Pero, la represión estatal y clandestina, la tortura diaria (picana, submarino, simulacros de fusilamiento, señora) y las muertes silenciadas son elementos comunes a todos.


Es mí deber advertirle que los crímenes cometidos por el Estado son imprescriptibles e inamnistiables. Y, quiero citarle un fragmento del jurista internacional Carlos Slepoy -de gran actuación en el juicio a las dictaduras militares de Videla y Pinochet-, escrito en el libro "Cárceles de Mala Muerte", referido a las violaciones a los derechos humanos: "A diferencia de los estados dictatoriales, a los que se supone violadores de esos derechos, a los estados democráticos se les presume su protección. Desde este punto de vista es más grave que los delitos que comentamos sean cometidos por los estados democráticos. Precisamente porque se amparan en las leyes para vulnerarlos".


Señora, esto significa que los autores materiales y mediatos serán buscados para su castigo por siempre. Por eso creo que sus asesores y funcionarios no le hacen ningún favor edificando el cerco que le impide ver y escuchar la realidad. Quizá sea hora de pedir perdón al pueblo por estos crímenes y comenzar por desmilitarizar la fuerza nefasta, porque más tarde o más temprano deberán responder por la masacre.


La convicción


Señora, sé que usted y sus asesores dirán que fue respaldada por más del 50 por ciento de los votos. Y es verdad. Pero aunque hubiese obtenido el cien por cien de los sufragios, estoy seguro, nadie, ni uno solo de los hombres y mujeres que la votaron, lo hicieron para que se torture a seres humanos en el encierro y esposados, para gozar con las muertes impunes, para obligar a presos a salir a robar automóviles a las calles y violar a sus mujeres si se niegan y asesinarlos si la negativa persiste. Y aunque sí muchos o todos hubiesen respaldado estas aberraciones, usted sabe que los crímenes no se someten a plebiscito, se castigan.


Por eso, con un conjunto de compañeros y compañeras seguiremos con la firme convicción de romper el cerco. Es decir, si el cerco es tan sólido que no llega su respuesta a esta carta, en ese caso, escribiremos las que fueran necesarias hasta escuchar su voz sobre el tema y lograr que la cárcel se discuta en la agenda pública. Cada vulneración de los derechos de los seres humanos en prisión, o de sus familias, se transformará en una carta, y en otra, y otra y otra. Hasta romperle el cerco. Lejos de una amenaza, el aviso es tan solo para contarle que el empeño surge del profundo dolor que nos interpela.


Me quedan muchas cosas en el tintero, pero esta misiva ya se ha hecho bastante extensa. Solo quiero, antes de despedirme, recordarle el pensamiento que manifestó un argentino sobre el tema en cuestión en relación con su persona: "Sé que una de las asignaturas pendientes que tendrá que llevar Cristina adelante es el mejoramiento profundo del Sistema Penitenciario Argentino, es una tarea central para consolidar profundamente la política que todos nosotros, todos los que estamos acá y la mayoría de los argentinos, creemos respecto a los derechos humanos....", Néstor Kirchner, Presidente de la Nación, en el acto de demolición de la Cárcel de Caseros, noviembre de 2007.


Sin más, en espera de su respuesta, la saluda respetuosamente:


Oscar Castelnovo
AgruPasión Para la Libertad


Buenos Aires, 18 de octubre de 2011