El pasado viernes, pese a la pertinaz llovizna que caía sobre Buenos Aires, se presentó el libro "Compañero Raymundo" escrito por Cynthia Sábat y Juana Sapire para, luego, proyectarse la copia restaurada de "Los Traidores", el único film de ficción que filmó el cineasta desaparecido hace 40 años. Un Gaumont con una Sala 1 completa y con 300 personas que no pudieron ingresar fue el marco imponente para un merecido homenaje a quien supo concebir el arte como praxis revolucionaria.
También fue la ocasión para la unión de todas y todos los documentalistas. Y la emoción de muchas y muchos militantes fue fluyendo a lo largo de la noche con el discurso de Fernando Krichmar, de Cine Insurgente e integrante de DOCA (Documentalistas Argentinos), la explicación del proceso para llevar adelante el libro que presentaron por parte de la investigadora y periodista Cynthia Sábat como también del llevado a cabo para la restauración de las películas de Raymundo Gleyzer por un compañero de Cinecolor; el recuerdo, a través de una carta, de la hermana del cineasta desaparecido y el cierre de su compañera Juana Sapire.
No era una noche más. Constituyó el encuentro entre nuevos y viejos millitantes y cineastas, estudiantes de cine y algunos que, como nosotros, creemos que Gleyzer nos enseñó periodismo a través de "Swift", "Me matan si no trabajo y si trabajo me matan" y "Los Traidores", entre otros films donde reflejó la realidad argentina y latinoamericana.
A 40 años de su secuestro y desaparición nos dejó un legado que debemos continuar en cualquier formato o soporte a través del cual debamos hacer periodismo. No podemos circunscribirlo a lo audiovisual. La lente de la cámara es similar a la del ojo del periodista y depende de su ubicación, será el tenor de las imágenes y la información que debamos comunicar. Pero las y los cineastas y periodistas también tenemos el ojo del historiador en pasado, presente y futuro porque se trata de describir los acontecimientos, pero también sus causas y consecuencias.
Sin embargo, no debemos olvidar nuestra postura político - ideológica como punto de partida de nuestras narraciones. Raymundo pronto lo comprendió y formó parte del FATRAC, el frente cultural del PRT - ERP. Sin dudas, una clara posición revolucionaria que lo llevó a una praxis revolucionaria que se reflejó en toda su filmografía. Y es algo que, hoy en día, está ausente salvo en los periodistas y medios alternativos, comunitarios y populares tales como este sencillo blog, en el soporte web o Barricada TV, en lo audiovisual. Por supuesto que siguen luchando las y los documentalistas en busca del lugar que les corresponde y de las oportunidades de financiamiento que permitan la realización de films como lo afirmaba Raymundo.





