Entrevista íntegra que Claudio Vergara, del diario La Tercera, hizo a Silvio Rodríguez, tomada del sitio oficial del trovador El zurrón del aprendiz, de la que el periódico chileno publicó solo una parte.
“Espero que continúe todo lo bueno que consiguió para el pueblo la Revolución”
CV: -Su nuevo disco, Amoríos, acaba de ser editado por el sello multinacional Sony. ¿Qué opinión tiene de estas grandes compañías discográficas, y de cómo ven y administran la música en la actualidad?
SR: -Si se fija mejor, verá que quien edita Amoríos es Ojalá, o sea, nuestra propia editora. Hemos firmado con Sony un contrato para la distribución física de Amoríos. Se trata de un plan piloto que pudiera ampliarse en el futuro, si fuera conveniente. No tenemos mucha práctica en convenios con grandes compañías, pero creo que este acuerdo con Sony ha sido respetuoso y correcto.
CV: -En el pasado reciente, sus álbumes fueron distribuidos por otra empresa multinacional, Warner Music. ¿Cree que los sellos de esta envergadura han cumplido un rol fundamental en la expansión de música? ¿O sólo le asigna un valor más marginal, pensando en que su cancionero se ha difundido mucho más en el boca a boca o a través de otros canales menos tradicionales?
SR: -No recuerdo que hayamos firmado con Warner Music, excepto muy puntualmente para una compilación que me hizo David Byrne a principios de los ' 90. Él necesitaba esa alianza para universalizar la antología, dadas las limitaciones de su disquera Luaka Bop. Por otra parte, es obvio que los grandes sellos han jugado un papel preponderante en la difusión de la música, por su poderío. No ha sido mi caso, ya que la difusión de mi música, como Ud. bien señala, ha ido por canales nada convencionales. Ojalá, en sus 20 años de vida, nunca ha hecho grandes producciones: somos casi artesanales y muy limitados en cantidades y territorios.
CV: -¿Sigue creyendo en las vías más formales de la difusión artística? Vale decir, en editar un álbum en formato físico y digital, dar entrevistas, salir de gira, etc. Se lo pregunto porque los métodos han cambiado muchísimo desde los días en que usted empezó a editar discos. Por ejemplo, hoy existen artistas que lanzan sus álbumes de manera gratuita, otros que dejaron de editar discos completos (sólo confían en la inmediatez de los singles) y otros que estrena títulos sin previo aviso, sin campañas promocionales, colgando su trabajo en la web de un día para otro, casi de sorpresa, como ha sucedido con David Bowie, U2 o Radiohead.
SR: -He ido creyendo en lo que la vida me ha demostrado, aunque nunca me he sometido a ciertas supuestas leyes. Por el aislamiento al que Cuba se ha visto sometida, a veces hemos tenido que andar lento. Por ejemplo: Ojalá pudo sumarse a la distribución digital años después de estarse vendiendo nuestros discos por esa vía. Todavía no sabemos quiénes los vendían, aunque tenemos idea, por ciertos brotes posteriores a nuestra llegada al mundo digital. En cualquier caso nunca hemos vendido muchos discos. En “épocas de oro”, en el país tope de ventas nos reportaban algunas decenas de miles anuales. Sin embargo he notado que la música que hacemos ha seguido despertando interés, como si hubiera una suerte de “relevo de generaciones”. Eso quiere decir que, al menos en algunos casos, el márquetin no lo es todo.
CV: -A propósito de David Bowie, su muerte en enero pasado fue una de las partidas artísticas más impactantes de los últimos años. ¿Tuvo alguna relación con su música y con su figura, le sorprendió también esta noticia?
SR: -Sé que Bowie fue un músico importante, pero lamentablemente no conozco mucho su obra. Espero ir reparando esa deficiencia.
CV: -Tras una trayectoria tan consolidada y después de décadas en el trabajo artístico y musical, ¿qué lo motiva a seguir presentando nuevas canciones, nuevos discos? ¿Existe la misma motivación que tenía hace 30 o 40 años, el mismo grado de ansiedad o expectativa?
SR: -No me parece que tenga las mismas motivaciones o expectativas de hace 4 o 5 décadas. Lo que sucede es que la canción y la música, que empezaron siendo una imperiosa necesidad de expresión, acabaron por convertirse en algo parecido a un oficio. Puede parecer raro, pero la insistencia durante tantos años en lo mismo me ha transformado en una suerte de profesional de la comunicación.
CV: -¿Qué es lo que más ha cambiado en usted cuando se enfrenta hoy a la coyuntura de editar un nuevo trabajo?
SR: -Lo que más ha cambiado es que antes estaba loco por publicar, y ahora le doy largas al momento de la edición, porque nada me parece realmente terminado.
CV: -La presentación de Amoríos subraya que se trata de canciones de amor que usted compuso entre los años ' 60 y ' 80. ¿Cómo fue el trabajo de rescate de estas composiciones y por qué decidió grabarlas y darles una nueva vida en el presente?
SR: -En realidad no fue un trabajo de rescate. Yo tenía todas esas canciones en la memoria. Sabía que les debía su presentación pública. La tetralogía estuve a punto de realizarla varias veces, en ocasiones con distintos formatos, pero siempre sonando como fue concebida. Otros temas los recompuse o retoqué en el proceso de grabación. Suelo hacer eso hasta el último momento.
CV: -Según las reseñas, las creaciones más antiguas de Amoríos datan de 1967, un año de muchísima eclosión cultural en todo el planeta. ¿Tiene algún recuerdo en específico de ese año, que los registros han inmortalizado como el año del verano del amor, Sargent Pepper, la psicodelia, el inicio de los grandes festivales de música, la liberación femenina, el Encuentro de la canción protesta en Cuba y, en su caso, su primera aparición en TV?
SR: -En 1967 yo terminé mi servicio militar. Después de tres años de encierros empecé a “descubrir el mundo”. Al día siguiente de desmovilizarme empecé a mostrar mis canciones en la televisión. Aquello fue un cambio muy grande para mi. La canción más antigua de Amoríos es un bolero que les gustaba a Julio Cortázar y a Félix Grande: “Qué distracción”. La incluí pensando en ellos.
CV: -¿Por qué sintió que hoy era necesario editar un disco con canciones de cierto corte romántico y que hablan de las relaciones de pareja? ¿Hay alguna motivación puntual?
SR: -Tenía deuda con esas canciones. Todavía le debo atención a algunas otras.
CV: -¿Cómo es trabajar hoy canciones de un pasado que, a simple vista, parece tan remoto, escritas cuando usted tenía 20 o 30 años? ¿se disfrutan de otra manera hoy, se pueden corregir errores, agregar matices antes no advertidos?
SR: -Hay canciones que pierden su vigencia y hay canciones que no, que a pesar del tiempo conservan valores. Y respecto a alterar lo que uno hizo: a diario escuchamos letras adulteradas y acordes sustituidos por “nuevas interpretaciones”. Es increíble, pero nadie protesta por esos latrocinios. Por eso no me explico cómo puede causar extrañeza que un autor enmiende su propia plana. Es kafkiano.
CV: -Amoríos, ¿qué lugar ocupa hoy en su trayectoria y discografía? ¿Qué relevancia le ve a un álbum con este carácter, de alguna manera basado en el rescate de temas pasados?
SR: -Todos mis trabajos discográficos, sin excepción, tienen canciones de mi primera etapa. Y es que yo empecé a componer 10 años antes de grabar mi primer disco. Amoríos es mi título número 19. Lo aclaro porque se dice que tengo más de 20 discos y no es cierto. Es verdad que varios de mis discos son dobles, y que incluso hay dos triples: Tríptico y Silvio en Chile. A Amoríos le doy la relevancia de un trabajo hecho tras medio siglo de trayectoria. Ni más ni menos.
CV: -Gran parte del último tramo de su discografía tiene sus bases artísticas en la música orquestada o en el jazz, lo que, en todo caso, siempre ha estado presente de alguna manera en su creación. De hecho, Amoríos lo grabó con un cuarteto de jazz. ¿Considera que este estilo tiene un rol más protagónico y omnipresente en sus últimos trabajos?
SR: -Mi trabajo anterior, Segunda cita, también lo grabé básicamente con un cuarteto. Sin embargo Amoríos suena diferente: es otro repertorio y son otros músicos, excepto Oliver Valdés. La razón de usar ese formato es que me gusta la música acústica, es un sonido que nunca va a pasar de moda. O eso supongo.
CV: -¿Qué lugar cree que ocupa la trova en la escena musical actual, ya sea de Latinoamérica o del mundo?
SR: -Muchas canciones surgen de la trova; es decir, de autores que componen con guitarra. Después los temas crecen, porque no sólo los intérpretes, también los autores tenemos más instrumentos sonando en la cabeza. Pero la guitarra es la madre de la mayoría de las canciones que escuchamos.
CV: -En el último tiempo, ¿piensa o imagina a momentos la idea del retiro artístico o del retiro de los escenarios o, muy por el contrario, lo ve como una determinación aún lejana y que no contempla en lo inmediato?




