“Ley de Medios Audiovisuales y lo que Está por Venir…” - Columna del 10/11/13 (El Club de la Pluma)

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La magia de las paredes (APE)

“Votos por aquí, votos por allá, la izquierda tiene razones que el corazón represor no entiende”

(aforismo implicado)

 

Alfredo Grande

Por Alfredo Grande


Un ministro del imposible, del mismo linaje de los que Mario Benedetti interpelaba con su pregunta: “¿de que se ríe?”, sentenció para su eterna desgracia que a la izquierda del kirchnerismo estaba la pared. La nada sutil segregación de los que piensan y actúan no sólo en forma diferente, sino también en forma incompatible con los poderes de turno. Del turno capitalista, se entiende.

Sabemos que mientras el liberalismo llora, el capitalismo ríe. Y en la bacanal de carcajadas, el cruel audio del carnaval del mundo, recetas crueles y perversas se dan la mano y se besan los pies. La que tuvo más resonancia: capitalismo serio + derechos humanos. Inventó un novedoso metarelato, a pesar de que el posmodernismo los había dado por muertos.

Metarelato en tanto pretendió superar los relatos de todas las formas del peronismo, quizás por la dudosa virtud de haber participado en todas. O casi. Las más recientes: el menemismo y el duhaldismo. Supuestamente enterrados con la “nefasta” década perdida de los marrones 90. Pero también sabemos que no hay nada que goce de mejor salud que los muertos que se matan pero no se entierran.

Vivito y asesinando

El capitalismo, como la cigarra, ha muerto muchas veces, pero acá está, vivito y asesinando. Si hay ladrones de cuello blanco, también hay asesinos de camisas grises. La mediocre burocracia asesina con la liviandad mezquina de una firma. O un veto de necesidad y urgencia.

Por supuesto que hay otro metarelato dando vueltas. El “vecinalismo”. Variante de los conservadores populares, cada vez más conservadores y menos populares. El Partido Conservador (de prebendas, privilegios y otras malas yerbas) se recicla cambiando sus nombres, y empeorando sus mañas. En la actualidad de nuestra cultura represora, se lo ha bautizado como “gerenciamiento” y “capacidad de gestión”. Yo prefiero denominarlo “capitalismo en joda sin derechos humanos”. La reina de la plata y la princesa de la corrupción tienen en nuestro Buenos Aires podrido un lugar de privilegio. Además de no dudarlo, estoy completamente seguro que los dos gobiernos sucesivos que siguen con su profecía “deshaciendo Buenos Aires” son causa de muchos sufrimientos, pero también, y es lo que más me importa, efecto de muchísimos desaciertos.

Lo que he llamado “retroprogresismo” con su marca más siniestra, la masacre de Cromagnon, abrió muchas puertas y todas las ventanas para que el fascismo de consorcio se adueñara de la ciudad. Un asesor de imagen, un comunicólogo de espantosa figura elogia la espectacularidad de Hitler y la exquisitez de Stalin. Ni Rosa Luxemburgo ni León Trosky podrían tolerarlo y la verdad que yo tampoco.

Dos millones y medio de vidas en la villa (APE)

Silvana Melo 2

Por Silvana Melo


(APe).- Fuera de todo contrato social (para cuya firma nunca fueron consultados), incluidos en los guettos que el Estado ha pergeñado para el residual, colgados en el rincón de la declaración de los derechos humanos que habla de la “vivienda adecuada” -y enumera una serie de eufemismos ilusorios-, dos millones y medio de personas respiran, viven, desviven y mueren en más de 1.800 villas y asentamientos urbanos en el país.

Dos millones y medio no figuran en los mapas, no tienen calles con nombres sino números escritos con brea, no los registran los GPS ni los centros de documentación rápida, no tienen luz sino cables colgados, no tienen gas sino garrafas cuando se puede, no tienen colectivos ni cloacas ni aire que entre por las ventanas ni ventanas ni obra social ni dentista que no arranque las muelas ni mamógrafo ni red para no envenenarse con el aire que respiran y el agua que toman.

Son 532.800 familias, según las contó la ONG Techo, en 1834 villas y asentamientos en Buenos Aires ciudad, provincia y los grandes centros urbanos del resto del país. Sólo en el conurbano (donde se apiñan 10 millones y medio de personas) están asentadas 624 villas con 1.200.000 habitantes. Y otras 56 en la capital federal, con 350.000 personas anónimas y hacinadas.

Difícilmente pueda experimentarse una inseguridad más pavorosa que la de no tener vivienda digna o adecuada, según pontifican los derechos humanos de la ONU, postulados que el mundo suele utilizar para envolver las cajas de la ayuda humanitaria que se arrojan desde el aire a Haití o Filipinas. O bien para colgarlos con marco dorado en el IVC porteño, en el Instituto de la Vivienda bonaerense o en el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación.

Tres millones y medio de viviendas nuevas serían necesarias para destrabar el hacinamiento en los centros urbanos del país. Y quién sabe cuántos centenares de miles más para reemplazar a las casas inhabitables habitadas, a las que se les vuela el techo con el primer viento, a las inyectadas de humedad, a las puestas en medio de fábricas envenenadoras o a la vera de riachuelos tóxicos.

De Walsh a Bulacio, la visibilidad del gatillo alegre (APE)

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Por Claudia Rafael

 

Maria-del-Carmen-Verdu(APe).- Walter Bulacio tenía 17 años en 1991. Como Sergio Durán, en el 92 o Jorge Reyna, en 2013. Julián Antillanca tenía 20 en el 2010. Rodrigo Corzo tenía 27, en el 2003 y Marcelo Bogado, 20 en 2004 . Ellos son apenas algunos. Un manojo diminuto de historias truncas que tuvieron como disparo feroz del sistema, el mismo y siniestro final: una comisaría, una bala policial, una zancadilla implacable de alguna de las fuerzas de seguridad. María del Carmen Verdú, abogada de la Correpi, habla con APe de esas violencias, las pone bajo la lupa y las desmenuza. Les asesta nombre y apellido a los responsables. Y define: es la herramienta clave “para garantizar el control social en una sociedad dividida en clases”. Pero a la vez advierte, ante esos riesgos tan habituales para muchos: “No son casos. Son pibes. Son caras. Son nombres. Son mamás que todavía tienen el cepillo de dientes en el baño o que le cambian las sábanas una vez por semana y mantienen el cuarto como si el pibe estuviera por volver”.

A menos de una semana de la sentencia que condenó a tres años sin cárcel al comisario Miguel Espósito por la privación ilegal de la libertad de Walter Bulacio, Verdú profundizó en los entramados de los veloces gatillos policiales que fácilmente ponen en la mira a los mismos de siempre.

APE: -¿Qué deja, a 22 años del crimen y con tanta historia recorrida, la historia de Walter?

MCV: -A partir de la fijación de fecha del debate, nos habíamos propuesto utilizar esta instancia para poner en primera plana el conjunto de la represión cotidiana en situaciones, incluso, idénticas a la de Walter. Pero que, con la lógica del sistema, aparecen absolutamente invisibilizadas. Solamente por poner un ejemplo, apenas días antes del veredicto, en Capilla del Monte murió en la comisaría Jorge Reyna, que tenía 17 años igual que Walter y que, si tomó visibilidad, fue porque el pueblo entero reaccionó y salió a la calle a repudiar y reaccionar. A diferencia de lo que ocurre cotidianamente con el pibe muerto en una comisaría o con tres tiros por la espalda cualquier día de nuestras vidas.

APE: -Walter terminó pariendo la Correpi y dio muchos impulsos movilizadores y organizativos. Y apenas llegó a tener 17 años…

MCV: -Walter es emblemático pero, a la vez, es uno más de los 4000 pibes asesinados por el aparato represivo estatal desde diciembre de 1983 hasta hoy. Pero lo verdaderamente paradigmático en la historia es, justamente, ese saldo organizativo que dejó. Porque en aquellas movilizaciones iniciales un tanto espontáneas de sectores juveniles y estudiantiles que ni siquiera tenían conformados los centros de estudiantes, estuvo el espaldarazo final para que se terminara de constituir ese grupo incipiente de militantes antirrepresivos. En ese grupo es en el que confió el papá de Walter para llevar adelante la militancia por la causa, desoyendo los ofrecimientos de famosísimos abogados vinculados al poder que le fueron a golpear la puerta. La visibilidad que nos dio la causa Bulacio fue el impulso final para que encontráramos el camino organizativo y se conformara lo que hoy es Correpi. Pero tampoco es casual que el primer año en que se volvió a marchar por la noche de los lápices después del 83 fue 1991. Y toda la movida por Walter redundó también en un impulso a la formación de centros estudiantiles y de hecho, se rescató una bandera histórica del movimiento estudiantil secundario.

APE: -Hay 4000 pibes menos pero algunos que fueron clave para determinados cambios: Walter, Carrasco, María Soledad, Mariano Ferreyra, Maxi y Darío generaron muchas otras historias a partir de las suyas…

MCV: -Yo distinguiría los casos de Mariano Ferreyra, de Darío y Maxi, de los muertos del puente de Corrientes, de Víctor Choque, de Teresa Rodríguez, de los muertos del 19 y 20 de diciembre o el maestro Fuentealba, es decir, los que murieron asesinados en el contexto de movilizaciones, tienen por eso una visibilidad más rápida y concentran una mayor militancia por el hecho de que eran militantes. Porque además es un ataque mucho más directo y responde a otras modalidades de represión selectiva que se descarga sobre sectores organizados.

APE: -Pero ¿por qué Walter?

Cambiar algo en los medios... para que nada cambie

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Por Gustavo Robles

 


Finalmente, después de cuatro años de conflicto, la Corte Suprema de Justicia declaró constitucional la Ley de Medios Audiovisuales. En apariencia, está más cercana la posibilidad del principal objetivo que el gobierno se propuso con esta norma: destruir al Grupo Clarín (grupo que, dicho sea de paso, ya ha anunciado que no reconoce la legitimidad del fallo y acudirá a tribunales internacionales, demostrando que en un país capitalista como lo es Argentina, la Justicia no es igual para todos).

Pero al que piense que es más que eso... pobre cándido: la esencia de los males no cambia a partir de ahora. Como lo fue siempre, sólo los que tengan poder económico podrán ser propietarios de algún medio masivo de comunicación.

Jamás de este gobierno saldría la peregrina idea de sacárselos, por ejemplo, a los Noble para entregárselos a quienes allí trabajen: si hasta están pensado en indemnizar a sus "peores enemigos". El titular del Afsca, Martín Sabbatella, dejó bien en claro en la conferencia de prensa a la que convocó apenas conocido el fallo, que “de ninguna manera se está pensando en una expropiación o en una intervención”.

La “Justicia” burguesa tiene estas cosas para con los beneficiarios del sistema: es tan laxo con ellos que nada se sabe bien de plazos. Si hasta en la tibia exigencia de la Corte de que el Afsca “debe ser independiente” pocos han reparado, y menos atención le presta la parte interesada en que la norma aprobada comience a aplicarse. Será por eso que las cárceles están llenas de pobres, y estos grandes ladrones y corruptos de guante blanco no sólo gozan de su libertad sino de su impunidad y riqueza mal habida.