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Recordando el Plan Colombia: ¿Qué ha cambiado en 15 años? (ANNCOL)

PC - Gringos

Alberto Pinzon Sanchez

Por Alberto Pinzón Sánchez

Muchas cosas han cambiado, y resulta engorroso citar en una breve opinión periodística, toda esa complejidad, sobre todo la destrucción social y el ecocidio producidos en Colombia y en la región Andino amazónica, lo que ha sido ya ampliamente denunciada por diversas organizaciones populares y sociales y por eso, me limitaré a mencionar las más gruesas y evidentes desde el punto de vista geoestratégico general:

- EE. UU., a pesar de ser la mayor potencia militar, tecnológica y económica global, ya no es la única potencia del capitalismo neoliberal trasnacionalizado, y hegemónica del unilateralismo surgido después de la destrucción de la URSS; sino que ha surgido a nivel mundial y se ha consolidado un grupo de países capitalistas “emergentes” (llamados BRICS) que están en plena disputa por esa hegemonía imperial, creando un espacio al multilateralismo y debilitando el poderío estadounidense.

- En Latinoamérica y el Caribe, ha surgido y se ha consolidado una tendencia popular soberana e integracionista, anti imperialista, anti-neoliberal, que ha logrado importantes avances en toda la Región latinoamericana y caribeña, por ejemplo, consolidando la CELAC, UNASUR, ect, y haciendo retroceder la herramienta neocolonial de la OEA, y el ALCA (la otra tenaza del Plan Colombia).

- Y en la región Andino-Amazónica, para la cual se concibió la Iniciativa Regional Andina como parte esencial de todo el llamado Plan Colombia; Bolivia y Ecuador han logrado consolidar importantes procesos populares democráticos, progresistas y soberanos, y ya no está la base de Manta. Brasil ya no es un sub-imperialismo. Venezuela enfrenta valerosamente una agresión económica, política, ideológica y paramilitar colombiano de desestabilización de su proceso bolivariano, adelantada desde el Comando Sur del US Army, y en Colombia, inicio de la puesta en marcha del plan bipartidista del Congreso de los EE. UU. llamado Plan Colombia. Si bien en estos 15 años de conmemoración se logró profundizar el neoliberalismo trasnacional y autoritario, aumentando la dependencia al gobierno de los EE. UU. (dependencia de todo tipo, especialmente económica y militar con 500 mil soldados y 9 bases militares que remplazaron la de Manta en Ecuador), al hacer una valoración objetiva del cumplimiento de metas (que es lo única herramienta válida de evaluación de un plan) se puede decir que después de haber invertido más de 10.000 millones de U$S dólares de los contribuyentes estadounidenses, no cumplió ninguna de las metas propuestas. Dando por resultado una relación costo / beneficio prácticamente nulo.

Uno, no derrotó a las guerrillas colombianas, teniendo que aceptar una solución política del llamado “conflicto interno” propuesta por ellas, ya que es una bandera fundacional de la insurgencia de Colombia, y dos, no ganó ninguna War Drugs: No redujo el narcotráfico, ni logró erradicar los cultivos ilícitos, ni evitar su expansión continental, al punto de que hoy se puede hablar de una “colombianización” de México y de algunas áreas de centroamerica.

Ante el panorama descrito, el gobierno de los EE. UU. ha recurrido a la vieja estrategia de “si no puedes derrotarlos divídelos”, orquestando a nivel continental una ofensiva mediática destinada ya no a falsear una realidad mundial que es muy difícil falsear, sino a dividir de manera tajante las opiniones y valoraciones de la opinión pública latinoamericana y caribeña entre partidarios del plan Colombia y detractores del mismo, con la pretensión  de diseñar “otro” Plan Colombia para el post-conflicto colombiano, no como se dice oficialmente para apoyar la difícil etapa de transición social y política que se geste al firmar los acuerdos de la Habana entre el Estado colombiano y la guerrilla de las FARC - EP, sino para continuar instrumentalizando aún más la dominación y la dependencia y profundizando el neoliberalismo trasnacional depredador y autoritario que actualmente gobierna el país.

Hace 13 años, el 26 de mayo del 2003, escribí un artículo de opinión sobre lo que consideraba era la base y sustentación geoestratégica y política para la implementación del terrible Plan Colombia / Iniciativa Regional Andina con su tenaza paralela, el ALCA. Porque considero que no ha perdido actualidad para comprender la guerra contrainsurgente desarrollada en Colombia durante los últimos años, cuyos fundamentos geopolíticos no han cambiado; me permito anexarlo para mejor comprensión de la efeméride que hoy (ayer) conmemoran en Washington el Presidente de los EE. UU. y el Presidente de Colombia que, sin lugar a dudas, dará origen a “otro” Plan Colombia para el post-conflicto colombiano, destinado como hace 235 años, a desconocer las “capitulaciones comuneras de Zipaquirá" y a “pacificar” mi querida tierra socorrana. Se tituló "La operación geoestratégica global de EE. UU. para anexar a América Latina: Los tres lineamientos de su política exterior" (Ver en: http://www.rebelion.org/hemeroteca/internacional/030526pinzon.htm)

La Operación Geoestratégica Global que el Imperio adelanta para recolonizar la América Latina y en especial, la Región Andino Amazónica, lleva más de una década de implementación y por lo tanto, no es una consecuencia del fatídico 11 de septiembre. En cambio, se acelerará después de que el Asia Central y la región árabe estén aseguradas y controladas definitivamente.

Para comprenderla en todo su tamaño, es indispensable concatenar y conocer en detalle tres documentos estratégicos esenciales que ha producido la Política Exterior del Gobierno de los Estados Unidos, y que se encuentran en plena ejecución: uno, es el documento conocido como "Santa Fe IV"; el segundo, es el Proyecto para la creación de un Área de Libre Comercio en las Américas, conocido por sus siglas ALCA; y el tercero, es el conocido como Plan Colombia, ampliado a la Región Andina para abarcar los países de la antigua República de la Gran Colombia creada por Simón Bolívar.

I - SANTA FE IV

El documento Santa Fe IV, cuya primera versión apareció en la década de los ' 80, fue producido para la campaña presidencial del Presidente de los Estados Unidos George Bush por el staff del Partido Republicano dirigido por el diplomático Lewis Tambs y otros miembros del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales y del Consejo para la Seguridad Interamericana, como Roger Fontaine, Francis Lynn y Gordon Summer, constituye un verdadero Plan (DOFA) de Debilidades y Fortalezas para la Seguridad de los EE. UU., que enumera y explica las siguientes amenazas:

1) La República de Cuba y su dirigente Fidel Castro.

2) La presencia de la República Popular China en América Latina.

3) Las drogas narcóticas como Arma de Destrucción Masiva y su producción en Latinoamérica.

4) Las guerrillas narco - terroristas de Colombia.

5) El surgimiento del Bolivarismo como ideología latinoamericanista y antihegemónica.

6) El riesgo que representa en los Ejércitos de América Latina, el aparecimiento de militares nacionalistas.

7) El retiro del Ejército de EE. UU. y sus bases de Panamá.

8) La demografía en el continente que, junto con las migraciones incontroladas, pone en riesgo la supremacía de los anglosajones en Estados Unidos.

9) La deuda externa de los EE. UU. (01/06/2000) igual a 6.000 mil millones de dólares y la de Latinoamérica que se ha tornado impagable amenazando el sistema financiero transnacional.

10) El desempleo en EE. UU. ocasionado por la transferencia de fábricas a otros países, buscando santuarios o zonas francas donde los salarios sean reducidos y no existan impuestos.

11) La creciente oleada de rechazo popular al neoliberalismo que arrasó social y económicamente el continente en los últimos 20 años.

12) La ingobernabilidad y las crisis económicas y sociales como las de México, Brasil y Argentina que debieron ser pagadas por el Tesoro de los EE. UU.

13) La acelerada destrucción de la Amazonia como fuente de la vida (oxigeno, agua y genes) y el uso irracional que se hace de sus recursos estratégicos como petróleo, gas y minerales.

14) La declinación de USA y la necesidad de mostrar el poderío militar: "Para que la mundialización funcione, Estados Unidos no debe tener miedo de actuar como la superpotencia invencible que es en realidad. La mano invisible del mercado no funcionará jamás sin un puño invisible. McDonald´s no puede expandirse sin Mc. Douglas, el fabricante de los aviones F-15. El puño invisible que garantiza la seguridad mundial de las tecnologías del Silicón Valley, se llama Ejército de los Estados Unidos". (Palabras de Madeleine Albright, Secretaria de Estado de los EE. UU., 1999)

En cuanto a las oportunidades, "Santa Fe IV" destaca las siguientes:

1) La vigencia y actualidad de la Doctrina Monroe: "América para los americanos (léase estadunidenses)".

2) Los mecanismos para la defensa del continente que están vigentes y se deben emplear a necesidad:

- TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) firmado en Río de Janeiro (1947).

- Junta Interamericana de Defensa.

- South - Com (Comando Sur del Ejército de EE. UU.) que, trasladado desde Panamá a Miami, fue reestructurado totalmente.

3) La "Doctrina Powell" de las Guerras Asimétricas Humanitarias, cuyas mejores y más didácticas explicaciones se han hecho a través del canal noticioso de CNN en Irak y Afganistán.

4) La tendencia irreversible a la transnacionalización; primero, del capital financiero; segundo, de la ideología neoliberal; tercero, de la Justicia estadunidense, y cuarto, de los Ejércitos del Hemisferio.

5) La ubicación estratégica fundamental de Colombia como esquina entre los mares Caribe y Pacifico y puente hacia la Amazonia, los Andes y Venezuela y por lo tanto con mayor Valor Global que el mismo Panamá.

II - ALCA

En busca de la selva perdida (ANNCOL)

Selva perdida

Alberto Pinzon Sanchez

Por Alberto Pinzón Sánchez

Sin haberla visto, pero por los comentarios, avances, cortos en internet, y por la saludable controversia entre distintas opiniones, la película de ficción “El abrazo de la serpiente” de Ciro Guerra, ha puesto en actualidad un viejo tema colombiano: el descubrimiento (hecho por el hombre blanco occidental y también andino) de la selva amazónica con sus nativos y sus ciclos sangrientos de infamia, despojo y destrucción.

Inspirada (este verbo es muy importante) en los diarios de campo de dos científicos viajeros; el alemán Theodor Koch - Grüngberg y el biólogo y botánico de la Universidad de Harvard, el norteamericano Richard Evans Schultes, y en la vida de Karamakate, el chamán indígena milagrosamente sobreviviente, y quien al parecer (en la ficción) une a los dos viajeros.

En la película, y eso hay que tenerlo bien claro para no confundir el plano ficcional y artístico con lo verdaderamente ocurrido en la realidad, el viajero inspirador Mr. Schultes viene, como su antecesor de 20 años atrás el alemán Koch Grüngberg, en busca de una planta selvícola milenaria y sanadora, que bien puede ser el Yagé, el Yopo, la Mezcalina o la Coca entre otras: El dorado de la post-modernidad globalizada, descrito en el libro “El Rio” (1966) por el antropólogo discípulo de Schultes, Wade Davis.   

No hay discusión en que el biólogo y botánico estadounidense Schultes poseía los conocimientos más especializados y abundantes para la época acumulados en Harvard, una de las universidades más importantes de los EE. UU., y que conociera de la existencia de tales principios químicos selváticos y de sus propiedades farmacológicas (alcaloides), y viniera en 1941 a buscarlos en la increíblemente rica selva colombiana.

Sin embargo, como tuve oportunidad de comprobarlo cuando viví cinco meses de 1973 en las selvas del Vaupés, haciendo el obligatorio “trabajo de campo” para mi grado de Antropólogo en la Universidad Nacional de Bogotá, el botánico estadounidense Schultes, en la realidad prosaica   vino contratado por sus conocimientos en especial sobre caucho vegetal por el gobierno de los EE. UU., durante la llamada “batalla por el caucho” de la Segunda Guerra Mundial, y por medio de la agencia que el Departamento de Defensa puso a funcionar en Colombia durante el gobierno de Eduardo Santos llamada "The Rubber Development Corporation".

A los alcaloides mencionados, Mr. Schultes añadió la búsqueda prioritaria de la resina vegetal del caucho amazónico colombiano, porque las plantaciones caucheras del sudeste asiático, especialmente en Malasia, habían sido tomadas por el imperialismo japonés en 1941, en la fase de la guerra interimperialista del Pacífico, y el US Army necesitaba ingentes cantidades de este material para continuar su actividad bélica.

Hoy vuelvo a trascribir íntegramente mis hallazgos sobre la “batalla por el caucho librada en Colombia”; 40 años después de haberlos  establecido y escrito en mi tesis de grado que posteriormente (en 1979) la editorial Armadillo de Arturo Alape publicó como libro titulado “Monopolios, misioneros, y destrucción de indígenas”, el que se puede leer aquí, páginas 63 a 67:  http://es.scribd.com/doc/210828318/Monopolios-misioneros-y-destruccion-de-indigenas

(…) "El primer representante del presidente F. Roosevelt, en Colombia es Ronald S. Pockintong, quien buscó el equipo humano más adecuado para el funcionamiento de la agencia: El Dr Roberto Urdaneta Arbeláez fue su asesor jurídico; don Pedro López Michelsen, encargado de los “servicios especiales”; el comisario del Vaupés, ingeniero Miguel Cuervo Araoz, quien renunció al gobierno al gobierno seccional para emplearse en la “Rubber” como superintendente general. Antonio Michaeler T. fue el superintendente de construcciones (aeropuertos y carreteras) y el interventor fue el ingeniero norteamericano Joe Campbell, quien contrató para las obras ingenieros colombianos en su totalidad. Para el reconocimiento y estudio forestal estuvo el Dr. Evans Schultes, afamado botánico norteamericano especialista en caucho.

La administración general se ubica en pleno centro bogotano (Avenida Jiménez con Av. Caracas) e inmediatamente van surgiendo en la selva puestos de avanzada y campamentos. Los mencionaremos por orden de Importancia: Acacias, San Martín, Puerto Mayer, Antiguo Puerto Arturo sobre el rio Guaviare, Mitú, y Miraflores; los dos últimos, dotados de puestos de socorro, comisariato, depósitos para el caucho, casa de empleados y aeropuerto con radio bajo órdenes directas del ex comisario M. Cuervo Araoz.

Durante el año de 1942, el Dr. A. Michaeler T., en entrevista del día 8 de enero de 1975, recuerda haber proyectado e intervenido directamente en la construcción de los campos de aterrizaje para los siguientes campamentos: Calamar, Miraflores y Mitú, en el río Vaupés; Monfor, en río Papurí; la Pradera, en el río Caquetá; Santaclara, en el Putumayo; Leticia, en el río Amazonas; la Tagua, el Encanto, y Araracuara, en el río Caquetá; Arica (río Putumayo); Campo Baxter, en el río Papunagua; Campo Troco, en el río Vichada; la Concordia, en el río Ariari; Caucayá, en el río Putumayo; la Vorágine, en el río Metica; Macayá, en el río Manacacías; la Chorrera, en el río Melúa; Puerto Carreño, en el río Orinoco; San Fernando, en el río Atabapo; Tarapacá, La Victoria (trapecio amazónico) Lozada, en el río Apaporis y Uribe, en la Sierra de la Macarena.

¿Lenin, Gramsci, o Mariátegui? (ANNCOL)

Lenin - Gramsci - Mariategui

Alberto Pinzon Sanchez

Por Alberto Pinzón Sánchez

Y respondo como Georg Lukács: “En cuestiones de Marxismo lo único ortodoxo es el método”. Sin embargo,  en el Marxismo revolucionario de Lenin, o en la filosofía de la praxis de Gramsci, o en el marxismo “latinoamericano” de Mariátegui, hay un común denominador que es lo que sus adversarios (pero también algunos de sus seguidores) han intentado hacer la mayoría de las veces: “velar, ocultar, tapar, atenuar, disimular o desconocer”, el hecho de que los tres más grandes creadores y enriquecedores de la concepción materialista de la historia fundada por Marx y Engels, fueron en su práctica política trasformadora y en su compromiso personal, secretarios de sus respectivos Partidos Comunistas y, responsables de su praxis ante sus propios pueblos y ante ellos respondieron sin eludir ninguna responsabilidad.

Claro que también se debe reconocer aquel dicho popular de que “la posteridad de los revolucionarios siempre ha sido muy difícil”. Porque a ellos (aún no se sabe por qué razón) se les han achacado las acciones personales, correctas o incorrectas, de quienes se dicen sus seguidores post mortem: A Lenin los aciertos o desaciertos de Trotsky, de Stalin, o de Mao. A Gramsci, las de Togliatti y los eurocomunistas, y a Mariátegui, las de Abimael Guzmán.

En Colombia, actualmente, sin necesidad de haber estudiado al meritorio psiquiatra de las negritudes Franz Fanon y sin mucho esfuerzo, se puede sintetizar para toda la llamada America Latina y caribeña, la ignominia de 500 años de violencia política desde el poder del colonialismo español, del neocolonialismo anglosajón y de la guerra contrainsurgente oligárquico - imperialista actual.

Los ríos caudalosos de sangre indígena, negra, plebeya, campesina y trabajadora vertidos, nos han enseñado a separar la paja del grano, teniendo siempre la mente muy abierta para recurrir a enriquecer la praxis de resistencia y liberación social con multiples conceptos y ejemplos mundiales verdaderamente revolucionarios, anti oligárquicos y antimperialistas, tratando de no hacer iglesias de seguidores y conservando siempre el nervio de las enseñanzas fraguadas en la dura roca de la lucha de clases por el marxismo leninismo y por nuestro Libertador Simón Bolívar.

Hubo una afirmación de un dirigente de la Insurgencia colombiana que inmediatamente puso a los intoxicadores del régimen a urdir. Dijo en alguna ocasión que “las FARC eran un partido comunista armado”. Muy bien, se dijeron (o se dicen en coro) entonces la cosa es más fácil de lo imaginado: una vez desarmados, quedan como partido comunista electoral y así podrán luchar “ad eternum” por sus ideales. Quedaba claro que nunca, por más que han intentado conocer a su “enemigo a exterminar”, han logrado calarlo verdaderamente a fondo. El asunto es mucho más complejo de lo imaginado, sencillamente porque los dominantes siempre han desconocido la dimensión histórica propia de la sociedad colombiana, o la han manipulado a su antojo en interés particular y porque la hegemonía política con la cual han dominado se ha basado en el anticomunismo. En la lucha contra los comunistas que han surgido, se han movilizado, desarrollado y combinado todas las formas de lucha de masas, en todo este complejo y sangriento proceso de resistencia y lucha de clases nacional. Jacobo Arenas sí lo dijo muy claramente: “la ideología de la oligarquía y el imperialismo es el anti comunismo”. 

El genocidio indígena causado por la mita y la semiesclavitud de los cacicazgos del actual territorio colombiano, la esclavitud negra, junto con la transición feudal - capitalista y el aplastamiento de la plebe comunera de José Antonio Galán, fueron causados por la violencia política desde el poder colonial español, parte esencial del sistema colonial del capitalismo mundial.

La cruenta guerra anticolonial que dirigió Bolívar y que concluyeron violentamente primero F. P. Santander en 1831 y después, a mediados del siglo XIX, Tomás Cipriano de Mosquera fue una revolución pasiva (Gramsci) de independencia sin descolonización o “colonialidad” (Aníbal Quijano) recomponiendo el poder de la oligarquía hegemónica del “gamonalismo” (Mariátegui) bajo la dependencia del poder colonial anglosajón y fue un proceso sangriento de violencia política desde el poder hegemónico.

Con la venta de ISAGEN Santos destapa sus cartas (ANNCOL)

Santos - ISAGEN

Blair, Santos y Vargas Lleras

Alberto Pinzon Sanchez

Por Alberto Pinzón Sánchez

¿Para salir de la crisis económica del país, para pavimentar la futura presidencia de Vargas Lleras o, para financiar lo que llama “post-conflicto con las FARC” ? Como lo alcancé a plantear el 12/01/2016 en el artículo (http://anncol.eu/opinion/item/2961-alberto-pinzon-sanchez), el gobierno Santos se ha empeñado en vender o mejor entregar la empresa energética ISAGEN a los corruptos intereses de la “cuestionada” multinacional canadiense Brookfield.

Pero a medida que el rechazo popular y social se generaliza en el país; otras hipótesis vienen a sumarse a las tres anteriores: Todo parece indicar que las presiones del capital financiero trasnacional, cuyo principal lobbista (en este caso) es el nefasto ex premier ingles Tony Blair, amigo de hace varios años (¿recuerdan “la tercera vía”, el famoso libro escrito en 1999 en coautoría Blair - Santos?), a través de sus socios en la junta directiva de la multinacional canadiense y a través de sus cipayos en Colombia, el más representativo, el “cacao” Luis Carlos Sarmiento Angulo, consocio de la familia Santos en el diario El Tiempo, dueño monopólico del sistema financiero colombiano y de Davivienda, con su comisionista de valores en este negocio, así como el más grande contratista para la infraestructura vial de Colombia, en asocio con el conocido Rudolf Hommes, asesor directo del ministro conservador Mauricio Cárdenas, el gran subastador en esta negociación, lograron imponer a rajatabla sus condiciones y su perversa lógica neoliberal.

Y si a esto agregamos, lo que ha dejado entrever el pesista Pinzón, ex ministro de guerra de Santos y actual embajador de Colombia en USA, su gestión “lobbista” para que el gobierno de Washington invirtiera grandes sumas de dólares en la prolongación intervencionista del Plan Colombia, ha sido todo un fiasco. Un parto de los montes con palmadita en el hombro.

Queda claro entonces, que esta “oportunidad de negocios” unió forzosamente la urgencia del gobierno por resolver las tres hipótesis iniciales, con la también urgente necesidad del capital financiero trasnacional por apoderarse de un valor estratégico para el país en estos tiempos de crisis energética global, como la empresa energética ISAGEN donde se combinan ecología, energía y desarrollo social regional soberano y autónomo.

Al hacer esta torpe jugada, Santos ha inaugurado un año 2016 de grandes luchas y movilizaciones sociales y populares en defensa de la ecología, el agua, la energía estratégica, el desarrollo social soberano, el subsuelo, etc., a lo que irremediablemente se le sumará la movilización popular por una paz con justicia social, democracia de masas y soberanía.

Guerra de posiciones (ANNCOL)

Trincheras

Alberto Pinzon Sanchez

Por Alberto Pinzón Sánchez

El uso político del lenguaje militar en Colombia no es ninguna novedad. Desde antes del inicio abierto de la agresión contrainsurgente, siempre ha sido usado por el poder dominante y dirigente como una de las tantas formas de su dominación. Recordemos: Repúblicas independientes. Plan Latin American Security Operation (Lasso) Zanahoria y Garrote. Plan Colombia. Punto de inflexión. Fin del Fin. Fe en la causa. Victoria estratégica, etc.

Durante la década de los ' 90 del siglo pasado, y en cumplimento de los acuerdos emanados de la 8ª conferencia guerrillera de las FARC realizada en La Uribe (1993) poco después del fracaso de Tlaxcala; “la guerrillerada  móvil” como la llamaba Marulanda, aprovechando las ventajas tácticas que le concedió en esos años la desmoralización, desgreño y corrupción del ejército colombiano, pudo reunir y concentrar varios destacamentos guerrilleros móviles para atacar una serie de bases militares contrainsurgentes, coparlas militarmente, destruirlas y tomar prisioneros como en las Delicias, la Carpa, Juradó, San Juanito, Caño Hormiga, Patascoy, el Billar, Miraflores, etc., generando un desconcierto muy grande especialmente en el gobierno de los EE. UU., quien rápidamente, el 4 de mayo de 1998, envió a Colombia al General Charles Wilhelm jefe del “United States Southern Command”, a pasarle revista a sus tropas.

El general Wilhelm, después de reunirse con el ministro civil del gobierno Samper Gilberto Echeverry, los generales Bonnet Locarno, Rosso Serrano y el coronel Leonardo Gallego, coordinador de los diversos organismos de Inteligencia civil y militar, dió este diagnóstico, premonitorio de lo que un año después, se corregiría con la reingeniería militar del Plan Colombia y la toma de aire político de Pastrana en el Caguán: (….) “El jefe del Comando Sur aseguró la semana pasada en Miami (Florida, EE. UU.), que el Ejército colombiano muestra un desalentador desempeño en la lucha contra las guerrillas y que este hecho convierte a Colombia en la primera amenaza hemisférica, por encima de Cuba. - Si usted evalúa el resultado de los enfrentamientos de los últimos años, la tendencia no es esperanzadora e indica que el Ejército de Colombia no ha estado a la altura para combatir a grandes formaciones guerrilleras, cuando ha sido retado en el campo- dijo Wilhelm” (….)  (Ver en: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-795192)

No fue un azar que ese mismo año, unos meses más tarde, apareciera editado por Tercer Mundo y la Universidad de los Andes (ay, la Universidad del actual Ministro de Salud), el libro “La Guerra del Fin del Siglo”, escrita por el ruiseñor de la guerra contrainsurgente Alfredo Rangel, quien de asesor intelectual de las FF. MM. pasó a ser, actualmente, senador del combo de Álvaro Uribe Vélez; donde, para satisfacer la desfondada avaricia tanto a sus jefes militares colombianos como la necesidad estadounidense de hacer dentro de las FF. MM. colombianas grandes inversiones en tecnología militar, finanzas, organización y métodos de re-ingeniería, sostuvo la tesis (por lo demás idealista) de que el conflicto en Colombia estaba pasando de una guerra de guerrillas a una guerra de movimientos y ahora (1998) a una guerra de posiciones que requerían como conclusión lógica, tamaño y cobertura, más pie de fuerza, mejor entrenado y dotado, y varios “súper-cuarteles” muy bien ubicados en las zonas de conflicto, los que una década después se convirtieron en las 9 mega bases militares de los EE. UU. en Colombia.

Como suele suceder, esta necesidad de lucro y de inversiones financieras y militares de los EE. UU. para profundizar su explotación y dominación sobre todo el pueblo colombiano, revitalizando el militarismo dominante, tuvo amplia acogida y eco en el oligopolio mediatico contrainsurgente. Fue aplaudida y aceptada reverencialmente por la llamada “opinión pública” y correspondió al siguiente presidente, Pastrana, su implementación en su doble ejecución, según la fórmula de la secretaria de Estado Madeleine Albright, de zanahoria (zona del Caguán) y garrote (Plan Colombia).

La guerra de posiciones, en su sentido militar escueto, quedaba instituida así en Colombia sin discusión y en adelante, solo sería cuestión de aceptar los “sacrificios sociales” de aumentar paulatinamente el gasto militar hasta el actual 6% del PIB y los hombres armados y bien dotados en medio millón.

El bravo pueblo votó contra la Boli-burguesía (ANNCOL)

Maduro despues del 6D

Alberto Pinzon Sanchez

Por Alberto Pinzón Sánchez

¿Por qué es tan fácil construir una infinitud de argumentos para “racionalizar” (uso el término en su sentido freudiano) porqué el pueblo que vive de su trabajo no acepta nuestras propuestas para obligarlo a ser feliz, y en cambio si vota en contra de ellas?

En Venezuela este 6D no ganó ninguna “contrarrevolución”, como patéticamente lo afirmó el presidente Maduro al reconocer el apabullante triunfo electoral de la oposición, sencillamente porque allí no ha habido ninguna revolución y menos socialista, pues el carácter del Estado venezolano con todo su andamiaje de hegemonía y coerción (Gramsci) al que le agregaron el mote de bolivariano como se le agrega un chicle mascado a una mesa, nunca ha dejado de ser capitalista dependiente y trasnacionalizado con toda sus explotaciones obreras y campesinas, y demás lacras y enajenaciones inherentes del sistema.  

Hubo quizás al principio del ascenso al poder de Hugo Chávez, apoyado por el bravo pueblo que ahora vota en contra de sus continuadores, un cambio en la fracción de la oligarquía gobernante profundamente ejecutora del dogma neoliberal trasnacional gobernante, que fue reemplazada o mejor sustituida en el gobierno por una fracción de clases medias en ascenso, arropada con la bandera tricolor venezolana y que fetichizando la figura del libertador Simón Bolívar o haciendo un culto cuasi religioso y vacío de Él,  pronto el mismo pueblo, con su sentido crítico, empezó a denominar “Boli-burguesía corrupta”.

Fue, como dicen los sociólogos Juan Agulló y Rafael Rico Ríos, “(….) una reacción al recetario neoliberal y a la crisis de legitimidad bipartidista que no solucionaba los problemas de las grandes desigualdades dentro de una sociedad venezolana profundamente fracturada, y, un proyecto político que, desde que Chávez entró en la escena política en 1992, estuvo orientado a superar la dependencia petrolera y el pésimo reparto de su renta (…..)

¿Qué cambió realmente en la sociedad venezolana? Aparentemente hubo muchos cambios supra estructurales que se presentaron como revolucionarios, pero que eran simples acomodos legislativos, posiblemente democráticos y necesarios al desarrollo del capitalismo dependiente y trasnacionalizado, cuya versión venezolana se empezaba a construir; como las leyes de tierras, de pesca, o de hidrocarburos, comunicaciones, o la constitución azul, etc., y muchos, eso sí muchos, rituales del culto a la imagen anti - colonialista del Libertador Simón Bolívar.

Pero por ejemplo, nunca se construyó una organización política revolucionaria o partido político moderno para llevar a la práctica las aspiraciones revolucionarias del bravo pueblo, con una estructura y una ideología  revolucionaria claras y definidas. Con un programa  realista que pusiera en práctica o fuera más allá de su escritura y formulación retórica y un poder moral como lo pedía el Libertador, para que canalizara la energía anti oligárquica y anti imperialista que empezaba a brotar en la base popular (a la que ahora se recurre como tabla de salvación de último momento).

Sino una montonera o muchedumbre amorfas (quizás parecida a la propuesta de Toni Negri) de múltiples “combos” amorfos o agrupaciones de la más diversa extracción o constitución, pegados con la prebenda del “cash”, sin responsabilidad ante nadie y profundamente comprometidos con los vicios electorales de la antigua oligarquía y con la corrupción imperante a todos los niveles de la sociedad; al que le dieron el nombre de Partido Socialista Unido de Venezuela y que posteriormente, hizo alianzas electorales circunstanciales  con muchas otras fuerzas políticas multiclasistas y diversas al que le dieron el pomposo nombre de  “El Gran Polo Patriótico Simón Bolívar (GPPSB)”, con el que se aceptó la batalla electoral que acaba de pasar.

Pero en el fondo, la estructura económica de la formación social venezolana siguió siendo, hasta hoy, la misma que había construido la oligarquía y se traía: Venta a los EE. UU. del petróleo (energía vital que mueve al capitalismo global y por el cual de ser necesario, como lo está demostrando irá hasta la guerra atómica) y lucha de fracciones burguesas por apoderarse de los dólares y el cash de esa renta, postergando la vieja monserga retórica  de ”sembrar el petróleo” lanzada por la oligarquía venezolana en la época del “patriarca” Juan Vicente Gómez. Sin construir una base industrial fuerte y competitiva, o industrializar y desarrollar el campo atrasado, o crear una economía de “servicios” medianamente satisfactoria, o alterar las relaciones de producción capitalista; sino profundización de dependencia financiera y mercantil absoluta al capitalismo trasnacional, al que verbalmente se le declaró la guerra. Lo que planteó una contradicción inédita y hasta insoluble para los marxistas, en su lucha anti imperialista continental.

¿Cómo se puede vivir cotidianamente, mordiéndole la mano todos los días a quien nos da el pan de cada día y de quien se depende hasta de la mantequilla para untar en ese pan?

El agente liquidador Gorbachov, con la claridad que lo caracterizaba, poco antes de destruir a la URSS lo explicó  con su cinismo habitual… “No me explico como la Unión Soviética es capaz de poner un hombre en la luna, pero al mismo tiempo es incapaz de poner en la mesa de desayuno de cualquier ama de casa rusa, una porción de mantequilla o de mermelada para darle a su  marido y a su prole”…