Dos siglos igual (APE)

Por Alfredo Grande
“no digaís que agotado su tesoro, de asuntos falta enmudeció la lira, podrá no haber poetas pero siempre, habrá policía”
(aforismo implicado becqueriano)
“Las hermanas Ailén y Marina Jara están presas hace casi dos años porque la Justicia no consideró válido que se defendieran de un vecino con causas penales que, estando libre, quiso violar a una de ellas y las acosaba desde hace años. El caso resume todas las vulneraciones posibles sobre mujeres pobres de la Provincia de Buenos Aires. (Ce.Pro.D.H.)
“Los avances en materia de violencia de género están generando reacciones contrarias que llegan, incluso, a quitarles la tenencia y prohibirles ver a sus hijos a algunas madres que denuncian abuso sexual o violencia familiar. Los casos se repiten en territorio porteño y bonaerense con una ideología patriarcal donde se fuerza sólo la revinculación del padre con los hijos y se penaliza a la denunciante. La situación es tan grave que podría terminar desalentando la búsqueda de justicia”. “Las 12”, 26/1/12
(APe).- Tengo recuerdos de la asamblea del año XIII de mi escuela primaria. Tuvo un equívoco lamentable. La maestra hablaba de la libertad de vientres, y yo interpreté en una escucha reduccionista que espero haber superado, que se refería a la libertad de mover el vientre. Debo admitir que el malentendido duró bastante.
Entender que se refería a que un hijo de un esclavo nacía libre, fue importante para mí. Lo que siempre me impresionó fue la decisión de quemar los instrumentos de tortura en la plaza pública. En esos años la tortura como práctica me obsesionaba. La imagen de Edmundo Dantés marcado por el hierro candente me obligaba a leer varias veces ese párrafo en El Conde de Montecristo. Repetir, me enteré décadas más tarde, es el primer intento para intentar elaborar. O sea: desatar el nudo del conflicto para darle otro destino que no sea apretarnos la mente. De todos modos mi mente sigue apretada.
Y en estos feriados por decreto sin ninguna necesidad y menos urgencia, aprieta mi mente lo que puedo denominar la banalización de la memoria. Banalizar quizá sea sinónimo de trivializar, de anecdotizar, de formalizar, de titularizar, de superficializar, y algunas otras denominaciones que seguramente podrían ser inventadas. El feriado transforma un acontecimiento en su peor caricatura. Un acontecimiento siempre marca un encuentro colectivo donde el trabajo, las diferentes tareas, los encuentros laboriosos preparan, condicionan, propician ese evento que luego será algo y mucho para recordar.
Hay feriados como el 1 de mayo que permite los actos militantes que mantienen el fuego libertario. Otros feriados son la gran coartada para el borre parcial o absoluto, según condiciones de sustentabilidad financiera. Nada más. Para culminar el dislate, aparece el feriado puente, que garantiza turismo para casi todos los que pueden pagar el turismo puente. Para mayor curiosidad hay feriados inamovibles y otros portátiles. Que migran hacia el lunes siguiente, con lo cual la payasada queda en evidencia. Los inamovibles son, para decirlo de alguna manera, los feriados serios. Un señor y una señora feriado. Los otros, mas veletas, salen de juerga por la semana a ver si encuentran el mejor palenque donde acostarse, además de rascarse.
Banalizar es entonces la operación cultural por la cual lo que llamamos nivel convencional encubridor ocupa el lugar de lo fundante. O sea: la apariencia queda investida como esencia. Un ejemplo patético de nivel convencional encubridor fue lo que relaté de “libertad para mover el vientre”. Obviamente, no es el único. Los 200 años de la asamblea del año XIII es bastante parecido. En nuestra Argentina hay esclavos y hay instrumentos de tortura. 200 años igual.
Ya se habla de “trabajo esclavo” como una realidad a desmantelar. Por supuesto, que en tanto esclavo el trabajo está en su máximo nivel de degradación posible. Y el capitalista se saca la careta de empresario nacional y popular y muestra el verdadero rostro de esclavista torturador. Es cierto que en su nivel fundante el capitalismo es reducción a servidumbre, por lo menos. Y que las jornadas laborales suelen ser tan extenuantes, con la obvia necesidad de tener dos y tres trabajos, que la diferencia con la verdadera esclavitud se torna borrosa. Y que hay expresiones de la vida cotidiana como “es de terror”, “que tortura” que muestra claramente la real percepción de la situación. Por supuesto que la cultura represora también ofrece la negación maníaca, o sea, carnavalesca, del “todo bien”. Por ahora no llegó al “todo recontra bien” o “todo excelentemente bien”. Es cuestión de esperar un poco, porque como sabemos cuando el mal acelera, el bien recién prende el motor. 200 años igual.
Bicentenario mentiroso ya que todo lo que aprendí sobre la asamblea del año XIII ha sido desmentido durante estos dos siglos. Y agregamos la tortura a la misma tierra, al agua, al aire, a los que poblaron estas tierras desde el origen, a las niñas, niños y jóvenes secuestrados por la mega mafia de la Trata, a la cual seguramente este Feriado no le llega al corazón, pero que seguramente le llega al bolsillo. El método de investigación de un delito por parte de la científica policía es torturar al sospechoso. Si hay portación de rostro (en realidad de color de rostro) más tortura aún. Lo denuncia claramente la película del Oscar “El secreto de sus ojos”. Pero como dice Julio Grondona, todo pasa. Todo menos él, obviamente. 200 años igual.
Ailén y Marina Jara son culpables de defenderse. Si bien constitucionalmente matar en defensa propia no es delito, simplemente porque no es asesinato, quedan presas. La cultura represora no tiene dudas en los mensajes que envía. Déjense violar, denigrar, ensuciar, manosear, babosear, porque si se defienden, lo serán pero ahora por todo el sistema penal penitenciario judicial. 200 años igual. Bariloche es para los turistas, esa especie de antropólogos idiotas. Chocolate, Cerro Catedral, los Arrayanes, los hoteles 5 estrellas (gracias dólar blue que estás en el cielo) el circuito chico, el circuito grande, los lagos, las excursiones, etc. Un mundo feliz. Lástima esos ordinarios que quieren gas, comer, no morir de frío en invierno, comer, tener transporte accesible, comer, escuelas cercanas, comer.
¿Qué sería de la cultura represora sin el código penal? La judicialización de la pobreza es una divinura democrática. Nunca se judicializará la riqueza. Aunque ya todos sepamos que nadie hace dinero trabajando. Especialmente los que trabajan. 200 años igual. Pero todo esto que convierte un feriado es una mascarada de almanaque, un carnaval anticipado, una coartada de tramposos y vividores, no es lo más grave.
De un texto todavía inédito de Alejandro Pandra extraigo una breve pero contundente cita: “Artigas confecciona en aquel congreso de Peñarol un programa extraordinario de veinte puntos para que los diputados orientales lleven a la asamblea: declaración de la independencia absoluta, sistema republicano de gobierno, régimen federal, supresión de las aduanas interiores, un plan nacional de desarrollo, prevenciones contra el despotismo militar y la sabia medida de fijar la capital de la confederación a crearse fuera de Buenos Aires. Nada se había escrito hasta entonces como ese articulado en el que se expresaba la temática de la revolución nacional con absoluta precisión y autenticidad: significaba clarificar la revolución de mayo y llevarla a la calle, sacándola del ámbito palaciego en que se manejaba”. Los diputados artiguistas no fueron aceptados… por vicios en los procedimientos de elección. Comienza el alvearismo que luego seguirá hasta De la Rúa y su Alianza para el Retroceso. 200 años igual.
Si para muestra basta un botón, ese botón es un analizador. En la actualidad de nuestra ciudad, se apalean ciudadanos que no desean un parque enjaulado. Es cierto que ya tenemos al Palacio Legislativo entre rejas, a la Casa Rosada amurallada, pero un parque es un parque. Es posible que sea un gigantesco y verde aguantadero de algunos visitantes hostiles. Pero si la imaginación solo da para enrejar, evidentemente es una imaginación al no poder. 200 años igual.
La justicia toma feriado, prolongado en algunos casos, y entonces toma la suplencia eso que llaman derecho, debido proceso, etc. Madres que denuncian abusos sexuales sufridos por sus hijos, son penalizadas. La revinculación es una forma en que los hijos, las hijas, pasan a ser esclavos de sus padres. No olvidemos que hasta el Papa legitima el abuso sexual a menores. No importa: ya sé que no iré al cielo y me alegro porque mis mejores amigos me esperan en el infierno. Pero lo legitima. Por acción y por omisión. No se priva de nada. ¿200 años igual? La verdad que no.
El ideario de Artigas sigue latente y deberá ser tomado en esta Argentina unitaria con disfraces federales. No quiero, no queremos otros 200 años igual. No digo 200, ni 20. Ni siquiera un año más igual. Hoy cientos de miles de niños son esclavos del hambre. El funcionariato ataca las economías comunitarias, solidarias, familiares, acusando con cinismo de Estado a madre y padre de promover el “trabajo infantil”. No entienden nada o entienden todo mal. Solo piensan con la mentalidad del trabajo explotado, ni se pueden imaginar una fábrica recuperada, un emprendimiento autogestivo o una economía comunitaria familiar. Por eso penalizan y judicializan a madres y padres que apenas sostienen una economía de penuria, como definiera Jorge Beinstein.
No habrá ningún feriado para que nuestro grito sea escuchado por todos los gendarmes de la cultura represora, electivos y no electivos: no habrá otros 200 años igual.



Si logramos que elijan entre dos, la diversidad, la diferencia, todo el coro de intelectuales que claman por la incertidumbre, la otredad, la líquida modernidad, será acotado a una sola opción: “¿A quien querés más: a Daniel o a Mauricio? O quizá, en el plano inclinado del erotismo lánguido de las democracias pasteurizadas y gerencialas: “¿Quién es el mal menor?”
Los poderosos que no son tan poderosos como para arrasar en primera vuelta, suplican entrar en la segunda. Los menos poderosos también quieren una segunda oportunidad, porque saben que en la primera bailarán con la más fea. O quizá ni siquiera puedan bailar ni un minué ni una lambada. Lo mas curioso es que el balotaje fue un invento de Agustín Lanusse para impedir el triunfo del “tío” Héctor Cámpora. Convencido de que no ganaría por más del 50%, pensó, por decirlo de alguna manera, que entonces la segunda vueltita le daría el triunfo al Paco Manrique y cuando éste se bajó, siguió pensando (ya dije que es para decirlo de alguna manera) e inventó al “presidente joven” Ezequiel Martínez. El cantito de la época remataba: “Cámpora y Solano Lima, soldados del Frente y de Perón !”. Por lo tanto no creo que el balotaje sea una herramienta apta para legitimar mayorías. Es cultivo de pactos perversos y de especulaciones espurias. Adormece la convicción ciudadana de votar por el amor y propicia despertarse por el espanto.
Lo siniestro es que los dos top ten de la ciudad dicen que son peronistas. Daniel el travieso colaborando con Grosso, la escuela shopping, Susana Decibe, la ley de Educación Superior, ahora blasfema contra los 90 que lo vieron nacer. Mauricio el exterminador, sólo debate con el bate de béisbol de TN, aunque admite, pudoroso, que le cuesta debatir, porque para eso es necesario pensar. Y eso para él, es demasiado. Y obviamente, es muy difícil debatir si empezamos creyendo que venimos bien. La única forma de no caer en la trampa de Lanusse y el balotaje reaccionario que inventó, es votar lo mismo en primera y segunda vuelta. Y en todas las vueltas que haya, con minué o con lambada, voy a votar lo mismo.