Por Norberto Ganci, Director de "El Club de la Pluma"
Quien, quienes no comprendan que el más grande de los flagelos a nivel global, ha sido y es el capitalismo, es probable que estén experimentando una existencia paralela a la humana, o bien el encantamiento del sueño del que hablaban los mayas.
Desde su irrupción en la historia de la humanidad, no ha hecho otra cosa que sembrar miseria, caos y muerte.
¿Y el progreso?, Si, disculpen, olvidábamos tener en cuenta los avances tecnológicos y científicos logrados a través de “el capital”. Pero, ¿estamos convencidos de que han sido gracias al capital??? Tenemos muchas más que algunas dudas, millones de dudas en fosas comunes, en campos exterminados, en tierras infectadas, en incontables lágrimas diseminadas por la falta de una insignificante oportunidad de existir sin desfallecer…
Si bien se sostiene que el capitalismo surge en el siglo XV, el intercambio de bienes existía desde antes y en ocasiones se utilizaban a tal fin, las escasas monedas acuñadas en tiempos de emperadores y, por supuesto, la sal.
El oro y la plata eran utilizados fundamentalmente para la ornamentación de diosas dioses y gobernantes de los reinos de aquellos tiempos.
Las extensiones de territorios daban alguna medida del poder que se ejercía, al igual que la cantidad de esclavos y ejércitos.
El salto hacia la Edad Media, que es tomada como referencia para hablar sobre el origen del capitalismo, tuvo en su derrotero argumentos de dudosa comprensión, en relación al porqué de la mutación de sistemas.
Se sostiene que, luego de caído el Imperio Romano, la aparición en escena de los feudos y sus vasallos daban inicio a una nueva forma de dominación y control: la producción de bienes por parte de la plebe en “compensación” por la defensa que proporcionaba el señor feudal. Eso de defensa de la plebe es tema para otro editorial, al menos en cuanto a la veracidad y efectividad de esa defensa. Es más probable que la plebe haya sido carne de cañón en toda contienda por defender y ocupar territorios.
Esa plebe, o lo que quedaba de ella luego de las guerras, comenzó a constituirse en los que generaron, de alguna manera, eso que hoy llamamos mercado. Se constituían oficios y se elaboraban productos que se intercambiaban, se comerciaban. Ello dio la posibilidad de una nueva instancia social, la burguesía.
Todo esto haciendo un rápido repaso como para tener una pequeña idea del origen del engendro genocida.
De manera sintética se sostiene que: “…EL PRIMER CAPITALISMO: Las primeras grandes formas de capitalismo se desarrollaron en el siglo XV. Surgieron gracias a la conjunción de una serie de factores, entre los que destacan:
a) La acumulación originaria de capital. Es decir, los capitales acumulados mediante la usura, las expropiaciones, la rapiña, etc.
b) La proliferación de mano de obra asalariada.
c) La existencia desde el siglo XIII de la manufactura.
Para que estos factores se conjuntaran convenientemente, primero hubo de producirse un incremento de las actividades comerciales. Ello fue posible, en buena medida, gracias al descubrimiento de riquísimas minas de plata en Europa Central, que permitieron poner en circulación grandes cantidades de dinero para disponer de un medio de cambio propicio. Este dinero, en moneda, facilitó las compras a larga distancia, con lo que se incrementó el número de compradores.
En dicha situación pronto se crearon importantes empresas mercantiles, cuyas ganancias se invirtieron, en parte, en el negocio. Surgió así la figura del empresario, aquel que proporciona todo lo necesario para la producción: capital e instrumentos de trabajo, y contrata trabajadores a sueldo. Por lo tanto, por primera vez surgieron dos grupos bien definidos en cuanto sus funciones: el capitalista o proveedor, y quien aporta su trabajo a cambio de un salario…” (1)


