Mediante una declaración, los organismos históricos de Derechos Humanos de la Argentina; entre ellos, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos y el Servicio de Paz y Justicia, denunciaron y repudiaron el golpe contra el Presidente Fernando Lugo, violentando la libertad y soberanía del hermano pueblo del Paraguay.
Manifestaron su preocupación y disgusto por lo acontecido y afirmaron la necesidad de la resistencia ante este nuevo desprecio a la autodeterminación de los pueblos, el cual fue calificado como similar al golpe anticonstitucional llevado a cabo en Honduras. Asimismo, subrayaron la particularidad de estas experiencias golpistas por cuanto ellas constituyen un ensayo de desestabilizar a los Estados de nuestra región, los cuales, "por primera vez en su historia, están tratando de articular una respuesta y resistencia coordinada y conjunta a los poderes económico - políticos extrajeros, que ' hoy como ayer ' pretenden seguir tratándonos como si fuésemos sus colonias o ' patios traseros ' ".
Por otro lado, señalaron la participación en el golpe por parte del terrorismo de Estado stronista y sus cómplices de los tradicionales partidos políticos de la oligarquía terrateniente así como los representantes del capital extranjero y nacional, junto con los grupos concentrados de los agronegocios, con la clara finalidad de evitar "que se haga realidad cualquier transformación socio-política que pueda mejorar la vida y cumplir con los derechos de los pueblos más necesitados".
Concluyeron, instando al Gobierno Nacional y a las organizaciones religiosas, sociales, políticas y culturales de nuestro país a desconocer a Federico Franco como primer mandatario del Paraguay como también exigir el respeto y el retorno a la soberanía de nuestro hermano pueblo paraguayo y la reinstalación de Fernando Lugo a la Presidencia para la cuál lo designara el voto democrático, libre y legítimo de los habitantes de su patria.




Pese a las múltiples advertencias de numerosos aliados dentro y fuera de Paraguay, Lugo no se abocó a la tarea de consolidar la multitudinaria pero heterogénea fuerza social que con gran entusiasmo lo elevó a la presidencia en Agosto del 2008.
Tras la matanza de once campesinos murieron en un enfrentamiento que tuvo lugar el pasado viernes durante un desalojo de una propiedad rural en el noreste de Paraguay, en una zona fronteriza con Brasil, que provocó la renuncia del ministro del Interior, Carlos Filizzola, y el comandante de la Policía Nacional, Paulino Rojas, el presidente Fernando Lugo sufrió una fuerte crisis política tras el unánime rechazo a lo sucedido que desembocó en su destitución por parte del Senado, en una sesión especial donde 39 votos a favor, 4 en contra y 2 abstenciones sellarían su suerte "por mal desempeño de sus funciones" y permitirían la asunción del vicepresidente Federico Franco, claro aliado de los intereses sojeros.
Cubadebate reveló hoy que la sentencia de Lugo estaba convenida de antemano, tras conocerse un polémico documento firmado por el presidente del Senado, Jorge Oviedo Matto, que fue presentado por el defensor del presidente Lugo, Emilio Camacho y publicado por Última Hora.