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Politiquería fascista

Marcha inseguridad Venado Tuerto
Gentileza FM De la Venado Tuerto

Por Andrés Giura

El asesinato del agenciero Ricardo Etchart ha desatado una nueva andanada de politiquería fascista en la ciudad de Venado Tuerto. La utilización política del trágico episodio por parte de un sector social y político afín a la derecha cívico - militar debe ser desenmascarado para poder buscar una solución social e histórica al malestar social que se vive al interior de la sociedad.

El ideario expresado orgánica e inorgánicamente por los sectores sociales movilizados por el asesinato del comerciante es una construcción ideológica y política tan vieja como la conquista de América y la Santa Inquisición. Simplemente, esta mascarada política esconde delitos y delincuentes aún mayores y más crueles. Este pensamiento es la fruta madura de la vieja matriz racista que abrevan en el fundamentalismo religioso de la Inquisición, el esclavismo norteamericano o brasileño y el fascismo europeo.

Lo primero que debemos entender es la desesperación de una familia que ha visto morir en su propio seno a uno de sus miembros. El asesinato no es meramente un delito, sino un trauma profundo generado por una ausencia. Esta ausencia provoca una pena irreparable a corto plazo. El silencio de los familiares es el producto de la conciencia de una situación excepcional y la necesidad de un tiempo para objetivar la realidad y asumirla.

CORREPI - BOLETÍN INFORMATIVO Nº 624.

 


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CORREPI - BOLETÍN INFORMATIVO Nº 624


 


 


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Sumario:
 


1. Inseguridad, es la policía en la calle


2. Represión y presos en marcha a la embajada de Chile


3. Más gatillo fácil, más control social


4. Con la ley en la mano


5. Tercerización de la represión: otra vez la UOCRA


6. Inglaterra: los niños primero... a la cárcel


 
Inseguridad, es la policía en la calle.


Esta semana, y por más que los medios de desinformación oficiales y opositores traten de no difundir tanto, nos enteramos varias noticias sobre la criminalidad policial. Una, en particular nos trajo recuerdos... "reapareció" un viejo conocido.


La primera, es sobre una banda neonazi que actuaba en Córdoba y en Buenos Aires, que buscaba “lavar” la cabeza a los jóvenes y cooptarlos para la xenofobia. Desde su página de internet, los “Hijos del Sol Hermandad de Caballeros Alba Thule” promocionaban una “biblioteca aria” con textos de Adolfo Hitler, Martín Bormann y Joseph Goebbels. En los allanamientos realizados en Córdoba, Buenos Aires e Ituzaingó, se encontraron videos con imágenes nazis, cruces esvásticas, libros antisemitas, armas de guerra, explosivos caseros, manoplas y cachiporras. Y como en algo así no puede faltar el botón, uno de sus miembros es un policía de la Metropolitana.


El policía está prófugo, aunque, en este caso, no se ha sabido que a ningún juez o fiscal se le ocurriera la peregrina idea de acusarlo por “prepotencia ideológica”... lo suyo, apenas si es una violación a la ley antidiscriminatoria.


En Chubut, mientras tanto, detuvieron a cuatro personas que intentaban forzar un cajero automático. Después, resultó que eran dos personas... y dos policías. Al poco tiempo, detuvieron a otro policía más, y se investiga si se trata de la misma banda que viene robando cajeros en la zona. Es evidente que tantas cámaras y tecnología para prevenir el delito no son muy efectivas, ya que los detuvieron en flagrancia, es decir, en el acto, por otro policía que evidentemente no sabía que se trataba de sus compañeros.


Para el final, la frutilla del postre, el ejemplo claro de interrelación de las distintas fuerzas y la justicia con el crimen. Se informó que desbarataron una banda de secuestradores, integrada, cuándo no, por una policía federal y un ex bonaerense, Carlos Leiva. Este último fue uno de los policías que estuvo, de civil, en el puente Pueyrredón cuando murieron nuestros compañeros Kosteki y Santillán, escopeta 12/70 en mano y disparando a mansalva. En aquel momento fue reconocido por los represaliados, y se profugó. Varios vecinos denunciaron que se lo veía entrar y salir de la comisaría y que andaba por el barrio sin esconderse. Él mismo se entregó 14 meses después, seguramente porque le aseguraron una “condenita” por tentativa de homicidio, que finalmente le dieron, y hasta le permitieron la prisión domiciliaria.


Años después, y ya en libertad, volvió a caer por portación de armas de guerra y robo de automotor, y, de nuevo, se profugó. Ahora, lo detuvieron por formar parte de una banda de secuestradores que opera desde 2002, de la que, además, participaban su hijo adolescente, y su hermana, oficial de la comisaría 29ª de la PFA.


Tres ejemplos de que la inseguridad, es la policía en la calle.


Represión y presos en la marcha a la embajada de Chile.


Estudiantes y diferentes organizaciones de izquierda vienen manifestando su repudio a la represión que están sufriendo los estudiantes y trabajadores chilenos hace ya varios meses (ver Boletines Nº 617, 619 y 623). Apoyando esta lucha, y repudiando la salvaje represión y las muertes por ella causada, Manuel Gutiérrez, de 14 años, y Mario Parraguez Pinto, de 18, el primer día del mes de los estudiantes se realizó otra manifestación frente a la embajada chilena, en la Ciudad de Buenos Aires.


Alrededor de las 20:00, luego de un forcejeo con infantería, dos camiones hidrantes avanzaron contra la columna de alrededor de 200 personas. El saldo de la represión fue de seis detenidos: tres militantes del PTS, dos del PRML y un fotógrafo de la Red de Medios Alternativos. Inmediatamente, en la puerta de la comisaría 53ª, muchas organizaciones exigieron la liberación de los detenidos, movilización que mantuvo cortada la avenida Las Heras hasta la madrugada, mientras compañeros de CORREPI y el CeProDH activaban los trámites para lograr la soltura.


Para desalentar la movilización, los compañeros fueron trasladados a la División Investigaciones, en Gral. Paz y Madariaga, desde donde salieron en libertad ya entrada la mañana del viernes 2, todos con una imputación por atentado y resistencia a la autoridad y daño, que, por involucrar una embajada, tramita ante el juzgado federal nº 10.


La persecución a luchadores y militantes sociales y políticos que contribuyen a la lucha organizada del pueblo, es una constante para cualquier gobierno que administre una sociedad con ricos y pobres, como lo vemos en Europa, en Medio Oriente, en Chile, en nuestro país. La respuesta por parte del estado es siempre la misma: REPRESIÓN. Represión selectiva que se dirige a quienes, organizados, luchan. Criminalización de la protesta social y política, una forma más de este tipo de represión, mediante la cual nos tiran por la cabeza la batería de herramientas legales con las que cuentan para garantizarla y hacerla efectiva.


Más gatillo fácil, más control social.


Como todas las semanas, el número de casos de gatillo fácil aumenta a ritmo constante.


El domingo 28 de agosto, en Gregorio de Laferrére, un policía que trabajaba como patovica en un boliche, le pegó un tiro en la nuca a un pibe de 22 años. A raíz de una pelea entre dos grupos de chicos, Osvaldo Aquino, el suboficial que prestaba servicios en el Grupo de Apoyo Departamental (GAD) de La Matanza, comenzó a perseguir a uno de los dos grupos. Luego de unos metros, apuntó su 9mm reglamentaria (a la que le había agregado una mira láser) y realizó varios disparos. Una de las balas fue directo a la nuca de Ángel Rojas, quien tuvo que ser internado en gravísimo estado, y está en coma farmacológico, en el Hospital Castex, de San Martín.



El policía, que al momento del incidente estaba de civil, y gozando de sus vacaciones, quedó detenido, acusado de "tentativa de homicidio calificado" y fue desafectado de la fuerza.


Este caso se suma a los de Manuel Pereyra (20), muerto en Morón luego de ser perseguido por la policía de San Isidro (quienes dijeron que se suicidó); y al de otro pibe de 16 años, quien en la localidad de en La Plata recibió un disparo por parte de un gendarme de apellido Rodríguez, porque, según él, “quería robar una camioneta”.


Así el estado amedrenta a los pibes de nuestra clase, a tiro limpio. El gatillo fácil se sigue cobrando hoy en nuestro país, a un pibe por día.


Con la ley en la mano.


Cuando la violencia directa no le alcanza, el estado recurre a su otra herramienta, la ley, que aparece para transformar en delito conductas que ponen en evidencia al sistema dominante. Pocas cosas ponen al desnudo tan claramente lo injusto que es este sistema capitalista como ver familias enteras sin techo acampando sobre las veredas de la reluciente ciudad capital.


Esto de ver pobres estorbando el paisaje citadino es algo que siempre molesta a todos los gobiernos, y molesta al PRO, que, en su afán de “liberar el espacio publico” primero usó la UCEP, esa fuerza de choque compuesta por ex policías y barrabravas que, por la fuerza, desalojaba a los que dormían en la calle. Ahora, creada ya la policía Metropolitana, la ex UCEP se disfraza de ayuda humanitaria “invitando” por favorcito corazón a los sin techo y a aquellos que acampen en una avenida a retirarse. Eso si, los efectivos de la policía Metropolitana actuarán como apoyo y custodia de los “operadores sociales” del gobierno en caso de que los “invitados” se nieguen.


“Como sucede en todas las ciudades del mundo, dormir en la calle es un tema grave que nos preocupa y queremos dar una solución. Va a ser una de las prioridades del Gobierno para los próximos meses” dicen los legisladores del PRO. “La idea es proteger a los que duermen en la calle y llevarlos a nuestros refugios para que el Estado esté presente”, mienten.


Un datito más: Fabián Rodríguez Simón, ex jefe de gabinete del ministerio de Espacio Público, y ex jefe de la UCEP, es quien hoy trabaja como asesor legal junto a Rodríguez Larreta y Diego Santilli para dar forma a esta nueva herramienta “legal” para esconder a los pobres de la vista de los ricos, y para desbaratar más rápido cualquier protesta social que incluya un acampe por tiempo indeterminado en una avenida, por ejemplo.


El estado avanza en sus medidas represivas, en silencio y amparado en el consenso de los que prefieren mirar para otro lado, siempre y cuando no les toque a ellos. Así es el capitalismo.


Tercerización de la represión: otra vez la UOCRA.


El 30 de agosto, al mediodía, una patota de Gerardo Martínez, secretario general de la UOCRA, atacó a Víctor Amarilla, militante del Sindicato de los Trabajadores de la Industria de la Construcción y Afines (SITRAIC).


El SITRAIC, con el apoyo de muchas organizaciones, entre ellas CORREPI, denunció al titular de la UOCRA por su participación como personal civil de inteligencia en el Batallón 601, durante la dictadura, y Amarilla, además de querellante en esa causa, es testigo en la investigación por el asesinato de Mariano Ferreyra.


Amarilla fue golpeado en la entrada de la obra de Colombres 129, de Lomas de Zamora, adonde había concurrido para conversar con los trabajadores, algunos de los cuales son delegados electos del SITRAIC. Luego de anunciarse con la policía que custodiaba el predio, salió un burócrata de apellido Cardozo, seguido por unos 30 matones, que agredieron impunemente a Amarilla, golpeándolo en la cara y en la cabeza, a la vista de los policías que dejaron hacer.


La UOCRA funciona como parte del aparato represivo para-estatal destinado a disciplinar a los trabajadores, no sólo de la construcción, sino también de otras actividades. En febrero de este año, la patota agredió a trabajadores movilizados a las puertas de la obra de un Carrefour en Lomas de Zamora (ver Boletín Nº 595).


Los medios, cuando difunden estos ataques, los disimulan anunciándolos como “enfrentamiento entre trabajadores”, cuando se trata de hechos represivos tercerizados por el estado en la patota de la burocracia sindical, lo que cumple, además, una función ideológica, al hacer uso de la ilegalidad mientras el estado burgués que las defiende y organiza parece permanecer en la legalidad.


El uso de grupos de choque o patotas por parte del estado y las patronales, es tradición vieja en nuestro país. Bajo el gobierno kirchnerista, lo novedoso es que ya no actúan como meros complementos del aparato represivo oficial, sino que, en muchas oportunidades, directamente lo reemplazan, como lo vimos el 20 de octubre de 2010 con el asesinato de Mariano Ferreyra, y, en el caso concreto de la UOCRA, en tantísimos ataques de su patota contra los trabajadores del SITRAIC, los vecinos de la Asamblea de Esquel No a la Mina, los trabajadores del sindicato de Comercio de Santa Cruz, contra el delegado de Dezacor en Atucha, Zárate, etc.


En cambio, si los trabajadores deciden organizarse independientemente y logran levantarse contra la burocracia, allí estará el estado para criminalizar la protesta social. Es lo que ocurre con Carlos Olivera, militante del SITRAIC, que está preso, imputado de homicidio en grado de tentativa, por intentar defenderse de un ataque de la patota.


El funcionamiento de este mecanismo represivo lo explicó con una gran claridad el general Perón en la Bolsa de Comercio, en 1944, cuando garantizaba que sus buenos muchachos disciplinados podían garantizar que los trabajadores actuaran de determinada manera. Era el seguro que daba la organización de las masas. Y si con eso no alcanzaba, aclaraba que, como reaseguro, estaba el estado para que “por la fuerza ponga las cosas en su quicio y no permitan que salgan de su curso”. .


Inglaterra: los niños primero... a la cárcel.


Como es sabido, el mes pasado el pueblo inglés fue protagonista de una gran protesta en distintas ciudades de Inglaterra, que fue reprimida por la policía, dejando un saldo de cinco muertos, cientos de heridos y 3.000 detenidos, con 1.500 procesados. Pero el gobierno inglés no descansó con eso, y ahora sentenció a un pibe de 11 años a 18 meses de rehabilitación juvenil, porque habría sido sorprendido por un policía, en medio del caos de un saqueo a un almacén, llevándose un tacho de basura, durante esos días.


El juez John Woollard, de la corte de magistrados de Havering (noreste de Londres), dijo: “si fuera un poco más mayor acabaría en prisión”; lo cual no sólo no extraña, sino que remite a algo más cercano: la permanente intención del gobierno argentino de bajar la edad de imputabilidad.


Criminalizando al pueblo, a su protesta, a su cuestionamiento al poder estatal, es cómo logran que jóvenes adolescentes y preadolescentes sean considerados “delincuentes”, cuando lo que hacen es exigir las condiciones indispensables de vida, y cuando es el mismo estado (a cargo de cualquier gobierno) el que los persigue y los demoniza, logrando que buena parte de la sociedad piense que deben estar entre las rejas.


Acá, en Europa, en todo el mundo: disciplinar, controlar, y cuando el pueblo empieza a organizarse, reprimir. Eso es lo que hace la parte rica de la sociedad con los que salimos a la calle a exigir la dignidad que nos corresponde, y a demostrar que no le tenemos ni un poco de miedo a las instituciones que ellos crean y nos imponen, y que no vemos a la represión como un impedimento para concientizarnos de esta injusta realidad.


 
Los sábados a las 18:00, escuchá la columna de opinión de María del Carmen Verdú en el programa Leña al Fuego, del periodista H. Schiller, por Radio Porteña, AM 1110, www.radiodelaciudad.gov.ar, tel. 5371-4600, Sarmiento 1551, 9° piso. Entrada libre y gratuita.


El tercer sábado de mes, cada dos meses, a las 16:00, escuchá el espacio de CORREPI en el programa Rebeldes Stereotipos, por FM La Tribu , FM 88.7, o en www.fmlatribu.com.


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CORREPI


Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional
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CORREPI – BOLETÍN INFORMATIVO Nº 608.

 


 


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CORREPI – BOLETÍN INFORMATIVO Nº 608.



Sumario:

1. La muerte viaja en patrullero.

2. Más muertos en cárceles.

3. Se matan entre ellos.

4. Verdugos premiados en Tucumán.

5. Todo va mejor para Amnistía.

6. La “inseguridad”: un buen negocio.



LA MUERTE VIAJA EN PATRULLERO

Domingo 5 de setiembre de 2010, seis de la mañana. En la calle Rivadavia del barrio UPCN de Trelew, Gonzalo Julián Antillanca, de 19 años, que cursaba el último año de la secundaria en una escuela nocturna de Trelew, que durante el día cuidaba a Diego, su hermanito de cinco años, y había salido a bailar la noche del sábado como tantos jóvenes, fue arrojado desde un auto en plena calle, e impunidad, con su cuerpo sin vida.

La muerte destrozó a la familia y durante los primeros días no hubo indicios sobre quien mató al joven, hasta que una chica del barrio declaró, reservando su identidad, que esa madrugada vio, escondida tras un árbol, que un cabo, que resultó ser el cabo Solís de la policía provincial, le ordenaba al chofer de un patrullero que bajara el cadáver del chico, que estaba en el baúl. Contó que el policía dió dos golpes en el capot  y que antes “miró para todos lados” para cerciorarse que no hubiera testigos.

A la fecha, se encuentran imputados en la causa el cabo Martín Solís, de la seccional 4ª de Trelew, con los cargos de partícipe primario y encubrimiento del homicidio, y el comisario Carlos Sandoval de dicha seccional, con los cargos de encubrimiento del homicidio y falsificación de documento público. Todos, agravados por la función pública que ejercían.

Desde el gobierno provincial y la cúpula policial, con el fin de desvincular a los policías de las acusaciones, se llevaron a cabo maniobras ilegales para desviar las investigaciones, como presentar una “testigo” con declaraciones falsas, y manejando la investigación desde la misma fuerza acusada, por los comisarios Guillermo Castaño, jefe de policía de la provincia del Chubut; Claudio Madeira y Absalón Cruz, de la unidad regional Trelew y el comisario Carlos Sandoval, co-responsable del asesinato y, hoy, jefe de Policía en la ciudad de Rawson.

Ante la afirmación de que Julián había muerto de un coma etílico, el tesón de su padre logró que se ordenara una pericia en el Cuerpo Médico Forense nacional, que concluyó, el 3 de febrero de 2011, que el joven presenta "...lesiones evidentes a simple vista en zona de cerebro y cerebelo (...) signos de edema, (...) que permiten inferir macroscópicamente que se corresponde con un cuadro severo de hipertensión endocraneana, postraumática de tipo agudo, con suficiente entidad para producir un enclavamiento de la amígdala y compresión del tronco cerebral incompatible con la vida". O sea, en criollo, murió a causa de los fuertes golpes que recibió en la nuca.

Y ahora, para refutar a los policías, que siempre negaron que Julián haya estado en el patrullero, un estudio complementario encontró, en ese vehículo policial, muestras de tejido con el ADN de Julián. ¡ Al joven lo asesinaron a golpes o en la comisaría o en el patrullero !

Frente a los esfuerzos del ministerio de Gobierno y Justicia de la provincia del Chubut por silenciar el caso, ha sido la constancia militante de su padre, César, la que no permitió que lo consiguieran, así como hoy lucha para evitar que el leve arresto domiciliario del cabo Solís se convierta en libertad absoluta.

El compañero César nos honró con su presencia en el estreno del video “Yo sabía”, al cumplirse 20 años de la muerte de Walter Bulacio, y nos hizo saber que el próximo 24 de mayo, día que Julián cumpliría 21 años, convocará a una marcha en Trelew y luego presentará el video en la biblioteca Walsh de Trelew.

MÁS MUERTOS EN CARCELES

Jorge Hugo Navarro (53) se encontraba detenido en una comisaría de San Juan. Fue encontrado muerto en el calabozo donde estaba encerrado. La policía aseguró que sufrió convulsiones y un accidente cerebro vascular, pero su familia denuncia golpizas.

El miércoles 9 murió un preso en la Unidad Carcelaria N° 32, en Florencio Varela, la victima de 32 años falleció luego de recibir un facazo en una supuesta pelea entre presos. Sin embargo, al día siguiente de trascendida esta noticia, el diario Crónica tituló otra muerte, en el mismo penal, con un día de diferencia, la víctima Federico Ezkrkowicz, murió al recibir golpes en la cabeza con dos bloques de hormigón por parte de su compañero de celda.




Lo cierto es que sin importar el número de victimas que la prensa difunde, la represión, muerte y tortura en las cárceles son moneda corriente tanto en nuestro país como en el mundo entero. Mas allá de los casos concretos por los cuales murieron (enfrentamiento entre presos, problemas de salud por las condiciones terribles en las que sobreviven, etc)  cada una de las victimas, está situación deja al descubierto cual es el verdadero rol que cumplen estos lugares de encierro, disciplinar, alienar, y controlar a los pobres.

SE MATAN ENTRE ELLOS

Esta semana ha tenido repercusión en los medios otro crimen policial, pero, esta vez, la víctima no ha sido un pibe pobre sino… un comisario.

La situación fue la siguiente: El sargento Hernán Faure, de la policía bonaerense, fue al destacamento Balneario de Azul, movido por la sospecha de que su pareja, también policía, lo engañaba con el comisario de dicha dependencia, Mariano Cafferatta. El sargento encontró a ambos en el privado de la comisaría, sector que utilizan los policías para descansar.

Hasta ahí, una situación de infidelidad común y corriente.

Lo que fue noticia fue la reacción del susodicho sargento frente a esta situación. Le vació dos cargadores de su arma reglamentaria al comisario, más de 20 balazos, lo cual resultó, claro está, en la muerte de Cafferatta.

Luego del asesinato, Faure se entregó a sus compañeros de la fuerza y está detenido por “homicidio agravado”.

No es este el primer caso de policías que se matan entre sí, y no será seguramente el último. Es que suele pasar que a los verdugos de los pobres a veces les sale el tiro por la culata, y estando tan bien preparados como están para cumplir su función de reprimir y asesinar a los pibes pobres y tan acostumbrados a manejarse con total impunidad gracias a un sistema judicial que los protege y legitima, asesinar se vuelve moneda corriente. Se entregó, sí. Porque el muerto esta vez es un comisario.

VERDUGOS PREMIADOS EN TUCUMÁN

Durante toda la semana pasada la provincia de Tucumán protagonizó incidentes a partir de reclamos de aumentos salariales y otros beneficios por parte de la policía provincial.

Recordemos que la policía tucumana, en abril, recibió un aumento del básico de $ 900 a $ 1950, y ahora exigían un muevo aumento a $ 3.500, ascensos y que la ART cubra las 24hs. Parte de esto fue acordado el mes pasado, pero los efectivos vieron que no se reflejaba en sus recibos de sueldo.

En sus testimonios, ellos se mostraron como los trabajadores más damnificados, mientras nosotros sabemos que ellos no son trabajadores sino desclasados, guardianes del sistema que día a día nos hostiga  y la cara visible de la represión.

La medida constó en principio de paros y culminó con una movilización el día 7, de la que participaron policías, familiares y agentes retirados, y que ocasionó disturbios cuando, llegando al Centro de Monitoreo Provincial, los mismos policías que estaban de guardia se encargaron de detener y reprimir a los manifestantes, es decir, se reprimieron entre ellos. Esto de ninguna manera debe sorprendernos, ya que justamente hicieron lo que están mandados a hacer, reprimir sin mirar a quién, incluso con lo patético que pueda verse desde afuera como en este caso.

Finalmente, el conflicto terminó con un nuevo acuerdo con el gobernador, José Alperovich, que cedió a los reclamos del Cuerpo Policial.

Mientras un agente sanitario en esa provincia apenas araña los $ 2.250 pesos, y el 60% del salario de cualquier empleado público son cifras no remunerativas, en una semana, los responsables de que los ricos sean siempre ricos y los pobres siempre pobres, lograron un acuerdo casi completamente acorde a sus reclamos, con la única excepción de que el básico quedó en $ 3.000, aunque con adicionales llega a $ 4.300.

Por otra parte, se habla de falta de fondos para subir el presupuesto Educativo y Sanitario, pero sin mayor escándalo  se le puede subir tan ampliamente el sueldo a los 8.000 efectivos que integran esta fuerza provincial. Ahora bien, no se trata de un aumento a un sector trabajador en conflicto, sino de un aumento al presupuesto destinado a la represión y una garantía de que los perros guardianes de este sistema estarán contentos.

Por último, a pesar de ver las imágenes de los policías manifestando en la calle, no nos confundimos, no consideramos de ninguna manera esta situación como una transición de los agentes de policía hacia el sector trabajador, ya que ellos defienden intereses irreconciliables con el conjunto de los trabajadores.

TODO VA MEJOR PARA AMNISTÍA

Como todos los años, se difundió el informe de Amnistía Internacional sobre la situación de los derechos humanos en el mundo. Esta ONG, fundada en 1961 por un abogado británico, expuso, según sus investigaciones, como trascendió el 2010 año en materia de derechos humanos.

Los puntos tocados respecto a nuestro país fueron: la respuesta gubernamental a los conflictos sociales, disputas con los pueblos originarios, juicios por crímenes durante el último régimen militar, situación carcelaria y violencia de género.

El texto critica la situación de nuestro país diciendo que: “Se siguió desalojando a los indígenas de sus tierras ancestrales (…) sigue habiendo amenazas a testigos de casos de crímenes durante la dictadura (…) no hay avances con el caso López (…) no hay solución actualmente para el hacinamiento, el maltrato y la desatención en el sistema carcelario (…) sigue siendo de honda preocupación la violencia de género.

Dio el visto bueno a las asignaciones familiares, a los enjuiciamientos de responsables de violaciones de derechos humanos perpetradas en el pasado y a la reciente ley para prevenir y castigar la violencia contra las mujeres.

Esta organización del primer mundo, que, como el terrorista Obama ostenta un Premio Nobel de la Paz, es muy escuchada y tenida en cuenta por los medios de prensa. Seguramente sabiendo la responsabilidad que esto implica y también atendiendo a lo delicado que es el tema de los DD. HH., divulgan un informe en el que no figuran el gatillo fácil, las torturas sistemáticas, las detenciones arbitrarias, los presos políticos, la criminalización de la protesta, las represiones masivas, las frecuentes persecuciones al activismo político y las leyes antiterroristas. Nada dicen de Mariano Ferreyra, Nicolás Carrasco, Sergio Cárdenas, Roberto y Mario López, asesinados por luchar.

Tan incompleto es su informe que es superado en denuncia por el Comité de Derechos Humanos de la ONU. Estos, que hablan descaradamente de derechos humanos mientras invaden pueblos…“para salvarlos”, en sus observaciones sobre la aplicación del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en la Argentina dejan como tibio el documento de AI ya que sí mencionan al gatillo fácil y las detenciones arbitrarias.

Amnistía Internacional busca en teoría defender los derechos humanos manteniendo y respetando las instituciones gobernantes. Exigen, año tras año, a los gobiernos que impongan el respeto a los pobres, a las mujeres, a los aborígenes, a los que opinan distinto, cuando bien saben que es central función de los diferentes gobiernos el profundizar la pobreza, la miseria, la desigualdad, haciendo que se note lo menos posible.

LA “INSEGURIDAD”: UN BUEN NEGOCIO

Así como hace unos meses el gobernador de la provincia de Bs. As., Daniel Scioli, viajó a Israel para hacer acuerdos con ese gobierno para la provisión de insumos para seguridad, hoy, nuevamente, se busca desde el gobierno provincial aprovechar el tema de la “inseguridad” para seguir haciendo negocios.

La provincia no tiene dinero para aumentar ni a jubilados ni a empleados estatales pero los millones que se están destinando al equipamiento de la bonaerense son cifras extraordinarias. Evidentemente la inversión en “seguridad” es mucho más rentable para Scioli que la educación o la salud.

Apenas entrado el mes de mayo, se realizó en casa de gobierno una reunión entre el jefe de Gabinete, Alberto Pérez; el ministro Casal, y el jefe de la Policía, Juan Carlos Paggi. Junto a ellos, estuvieron el subsecretario de Justicia, Carlos Cervellini; el de Coordinación Legal, Técnica y Administrativa, Julio Pángaro; de Política Criminal el Investigaciones Judiciales, César Albarracín; y de Planificación, Guido Lorenzino Matta. También estuvieron los comisarios generales Hugo Matzkin (superintendente de Coordinación Operativa de Seguridad); Roberto Castronuovo (superintendente de Investigaciones en Función Judicial); Sergio Zudaire (a cargo de la zona interior); Osvaldo Castelli (zona sur); Sergio Bianchi (zona oeste); Guillermo Britos (zona norte); Alexis Ivanoff (superintendente en Seguridad Vial) y Rubén Lobos (superintendente de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas).

En esta reunión “consolidaron el bloque de seguridad ciudadana” en el que anunciaron haber incorporado 2.106 policías, destinaron 1.300 vehículos para los municipios, 3.762 cámaras de vigilancia y se pusieron en funcionamiento el 911 “pánico”, el 911 escuelas y el 911 “temático” (exclusivos para desarmaderos y narcotráfico).

A esta mega inversión, se suma el reciente acuerdo que el gobernador y el ministro de justicia hizo con el responsable de educación provincial, Mario Oporto, quienes se proponen poner cámaras de seguridad en las escuelas del conurbano para garantizar el permanente monitoreo y una mayor presencia policial.

Evidentemente, para los funcionarios de la provincia, con en el negocio de la “inseguridad” se come, se cura y se educa… y se hacen muchos negocios.

De paso, la policía tendrá cada vez más facultades y herramientas para seguir haciendo su trabajo, cuidar a los ricos y vigilar y reprimir a los trabajadores y los pobres.


LIBERTAD A LOS PRESOS POLÍTICOS


Los sábados a las 18:00, escuchá la columna de opinión de María del Carmen Verdú en el programa Leña al Fuego, del periodista H. Schiller, por Radio Porteña, AM 1110, www.radiodelaciudad.gov.ar, tel. 5371-4600, Sarmiento 1551, 9° piso. Entrada libre y gratuita.

El segundo sábado de cada mes, a las 16:00, escuchá el espacio de CORREPI en el programa Rebeldes Stereotipos, por FM La Tribu , FM 88.7, o en www.fmlatribu.com.

Lunes por medio, a las 11:00, escuchá el espacio de CORREPI en el programa En Otras Palabras, por FM En Tránsito, FM 93.9, o en www.fmentransito.org.ar.

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