OPINION - LA INSEGURIDAD ORGANIZADA, POR RUBÉN ROJAS BREU

SUMARIO

    1 - ARGENTINA, BUENOS AIRES: OPINIÓN - LA INSEGURIDAD ORGANIZADA, POR RUBÉN ROJAS BREU - GENTILEZA MARIO CAFIERO.


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From: Mario Cafiero

Sent: Saturday, March 28, 2009 5:04 PM

To: GACETILLAS ARGENTINAS - REDACCIÓN

Subject: APORTES PARA EL DEBATE DE UN TEMA DE DOLOROSA ACTUALIDAD: LA INSEGURIDAD ORGANIZADA, POR RUBÉN ROJAS BREU.

 

LA INSEGURIDAD ORGANIZADA

Cuadro de situación

Una maraña en la que se mezclan crecientemente prejuicios, ingenuidad, ocultamientos, voces desaforadas, diatribas, opiniones seudoexpertas y, sobre todo, ausencia de políticas, nos está conduciendo a un atolladero en el cual parece borrarse a pasos agigantados la luz que indica la salida.

No faltan en ese conglomerado los reclamos destemplados por más cárceles, por la represión indiscriminada y a mansalva, por leyes más duras y hasta por la pena de muerte ni tampoco las celebraciones masivas del gatillo fácil. Hay circunstancias en las que parece que nos encontramos al borde del linchamiento.

A la comisión de delitos, por sí misma muy dolorosa y causante de tragedias evitables, se suman los efectos indeseables de las conductas que buscan neutralizarla: la guerra de pobres contra pobres, un estado de pánico que afecta a toda la población hasta obnubilarla, el oportunismo de dirigentes políticos y referentes sociales y el aislamiento, el virtual toque de queda, con todo lo que socialmente significa, de mucha gente que pretende así evitar robos, asaltos, lesiones e incluso, la muerte. Aunque pueda parecer absurdo, tampoco falta el reproche a quienes gritan su dolor por la pérdida de un ser querido.

En medio de ese pandemónium, los roles protagónicos tienden a ser ocupados por dos tipos de contrincantes: en este rincón, los que creen en la mano dura y, asumiéndose como víctimas, descreen de cuánta victimización padecen aquellos a quienes acusan; en el otro rincón, quienes en su justa toma de partido por los excluidos terminan abogando por quienes delinquen considerándolos casi mártires.

Unos y otros incurren en prejuicios de direcciones contrarias aunque sobre la base de una coincidencia inquietante: ambos tienden a asociar la práctica delictiva o “los problemas con la ley” con la pobreza y con los pobres. Los primeros, sustentando la anacrónicas vinculaciones pobreza – vagancia – camino fácil versus riqueza – esfuerzo – espíritu competitivo. Los segundos, porque se encierran en los límites de una correcta observación: “las cárceles están llenas de pobres, de quienes no pueden pagar abogados ni cuentan con vinculaciones poderosas”; no parecen darse cuenta de que la inseguridad tiene que ver con factores y con actores que exceden en mucho a las fechorías de chicos descarriados.

Resumidamente, a través de referentes, expertos, medios de comunicación y ciudadanos en general, pareciera que el patrón delictivo respondiera a este curso: una mañana cualquiera alguien al despertarse en su vivienda inhabitable cae en la cuenta de que su familia no tiene para comer y entonces, llevado por su resistencia a trabajar, se provee de paco con su vecino, pasa por lo de su tío a quien le sustrae el arma y, media hora después, en algún barrio de clase media baja, le roba la billetera a un anciano a quien golpea e, incluso, en un arranque de ira hiere o mata. Nada más alejado de mi intención que mofarme, de ninguna manera por favor, de la gravedad merecidamente atribuida a las acciones criminales. Con esa descripción quiero mostrar lo rayano en el ridículo que puede estar la lectura más frecuente que se está haciendo sobre esta densa problemática (sin desconocer que la desesperación pueda impulsar eventualmente a alguien a proceder de esta injustificable manera).

Quiero ser suficientemente abarcativo y justo: es digna de encomio la actitud de quienes habiendo sido víctimas, sea de asaltos y homicidios culposos o a sangre fría ejecutados por delincuentes, sea de la represión salvaje, de la droga o del gatillo fácil, mantienen una firme adhesión a la ley y asumen, incluso, un compromiso militante con el fin de modificar maduramente este estado de cosas. Quiero expresar mi más profundo respeto y solidaridad con estas personas y grupos y valorar cuánto contribuyen a que adoptemos el rumbo correcto.

Finalizando esta introducción pregunto: ¿para cuándo el reconocimiento a la inmensísima mayoría de excluidos, de pobres y de sin techo por sus esfuerzos, sus aportes, su honestidad a toda prueba, su espíritu solidario?

Un poco de historia

Los comportamientos delictivos, tengan el alcance y la masividad que tengan, responden a patrones: esto es, se basan y despliegan siguiendo ciertas modalidades, determinados modus operandi.

Para entender esta primera aseveración, incursionemos en la historia más o menos reciente.

El 24 de marzo recordamos el golpe de estado que en 1976 instauró la terrocracia cívico militar más sanguinaria de nuestra historia del siglo XX. Tuvo como antecedentes la acción más que injustificadamente violenta de la tenebrosa triple A y de quienes, supuestamente del otro lado, creían a pie juntillas (de buena o mala fe) que la revolución supone excluyentemente el tronar de los fusiles. Ni unos ni otros escucharon a Perón, conductor y presidente legal y legítimo quien, entre otras lúcidas sentencias, formuló aquella de “dentro de la Ley todo, fuera de la ley nada”; tampoco escucharon a las fuerzas democráticas de todo el arco político ni a los referentes sociales de la época. Prepararon, así, el advenimiento de la terrocracia cívico militar la cual instauró, desde el dominio del Estado, el delito como modalidad sistemática para la represión tanto de las organizaciones guerrilleras como de los reclamos populares legítimos; también para la realización de los negocios, negocios que socavaron la soberanía argentina, comenzaron la destrucción de la cultura, de la industria y del trabajo, endeudaron a nuestro país con cifras siderales y arrasaron con la genuina vocación política y todo compromiso social.

Esa dictadura, además de incurrir en sedición, “legitimó” el secuestro seguido de la desaparición de personas, los asesinatos a mansalva a cualquier hora del día y la noche, el robo de bebés, los saqueos, la extorsión, la persecución de ciudadanos y de ideas, la quema pública de libros, la usurpación de las instituciones, los negociados económicos más salvajes de toda la historia nacional y la corrupción del Estado y la actividad privada.

Sus herederos, integrantes de los gobiernos civiles a partir de 1983, continuaron de una u otra manera con la comisión de actos entre ilegales e ilegítimos, entre ellos todo lo referido al tratamiento de la deuda externa y la corrupción; el gobierno menemista fue una catarata de acciones que merecerían la justicia más rigurosa. O, por ejemplo, como acotó en una reunión de la Mesa Coordinadora de GESTAR, Marisa Timor, ¿no causó enorme inseguridad entre todos los argentinos los paquetes de medidas que se hicieron tristemente famosos como “corralito” y “corralón”?

Tampoco podemos olvidar en este rápido repaso cuántos referentes de variadas áreas, desde la política, la religión, la actividad empresaria hasta el deporte o la farándula han cometido delitos, a menudo de implicancias bastante más graves que muchos hechos cotidianos. Muchos de estos “comitentes” hoy, a los cuatro vientos, reclaman mano dura. ¿Qué clase de caraduras son? Cuánto de cierto hay en aquello de “ver la paja en ojo ajeno y no la viga en el propio”.

En la sociedad neopatronal que promueve el “vale todo” todo vale para ellos, los que tienen todo; a los demás, nos proponen someternos. Afortunadamente el pueblo argentino, con su proverbial lucidez, en su última marcha “por la seguridad” los dejó solos y, en esa soledad, se notó una pobreza que carece de la dignidad de la que sufren las mayorías: la pobreza de su convocatoria, de sus consignas y de sus discursos.

Modelos, organizaciones e inseguridad

Lo descrito ilustra en torno a dos cuestiones vitales, las dos que me interesa destacar en esta nota:

1. No sólo para los comportamientos éticos, dignos y solidarios se requiere de modelos: también para los corruptos y los criminales. Queda demostrado que la terrocracia cívico militar y sus dilectos continuadores fueron una fuente inagotable de modelos delictivos.

2. La acción delictiva requiere de organización. La dictadura se instauró merced al “accionar” de una banda criminal de civiles y militares, tributarias de castas y mafias; los sucesivos gobiernos civiles también se condujeron y se conducen “organizada y orgánicamente” para sus tropelías.

De tal modo, debemos inscribir cualquier acción delictiva, cualquier acción que genere inseguridad, en la conjunción de modelos que facilitan la vocación y el aprendizaje ilegal así como en organizaciones, verdaderas organizaciones, que cumplen la función de planificar, distribuir roles y tareas y hacerse cargo de la logística.

Volvamos al ejemplo: el par de muchachitos que sale por la mañana en una moto a robar cuanto celular se les cruza portado por algún transeúnte confiado, ¿se los comen? Es fácil deducir que requieren, además posiblemente de estimulantes, disponer de la moto (robada quizá), de los reducidores que les pagan y a su vez revenden, de compradores finales.

Si el delito es más grave o complejo, como saquear una oficina o una escuela son más los intervinientes: quienes enseñan y entrenan, quienes hacen inteligencia, quienes manejan dispositivos para ingresos ilegales a edificios, quienes compran después la variada gama de insumos obtenidos (computadoras, teléfonos, etc.), quienes revenden, quienes administran, “llevan la contabilidad”, coimean y negocian con los poderes públicos y las fuerzas de seguridad, quienes se ocupan de la contratación de abogados y de otras clases de profesionales según la envergadura del “negocio”, etc. ¿No es pecar de demasiada ingenuidad suponer que la inseguridad es causada por cientos de chicos violentos dispersos que operan individualmente?

El modelo conservador ya prehistórico, eufemísticamente llamado neoliberal, instaura la sociedad de los “individuos libres” que desemboca en ganadores versus perdedores, en los pocos exitosos que llegan a todo y las multitudes de fracasados que se quedan con nada, en la que vale la ostentación y el consumo desenfrenado a la par que se desacredita a la ética, la educación, el trabajo, el estudio, el esfuerzo, el compromiso social y político genuino, la solidaridad… En ese “todo vale” para ser alguien, las organizaciones delictivas ofrecen a cada hora a muchos una oportunidad para “pertenecer y alcanzar el éxito”: pavada de promesa por cierto tentadora. Es la promesa sostén por excelencia de las orgas del narcotráfico, tan a la orden del día hoy y tan representativas del perfil actual de la práctica delictiva.

Todos los tipos de organizaciones delictivas se escalonan desde la cúspide hasta la base de la compleja pirámide social y sus cabecillas y comandos más notorios ocupan posiciones encumbradas en el Estado y en el variado espectro de la actividad privada, alternan y negocian con los poderosos más diversos, participan de las recepciones de los salones oficiales y de las embajadas. A menudo, estas organizaciones responden a matrices ubicadas en el exterior, incluyendo a “renombradas agencias internacionales de seguridad o inteligencia” (recordemos la intervención en los terribles golpes de estado de los ´70 en América Latina, sin ir más lejos en la geografía ni en el tiempo).

Por supuesto, las organizaciones criminales se sienten como peces en el agua en sociedades, ricas o pobres, en las que se erosiona el sentimiento de pertenencia a una nación y a su pueblo, en las que se desalienta la educación, en las que se desmantela la industria, en las que no se hace nada por el desarrollo de la ciencia y de la innovación tecnológica al servicio de la comunidad (y se opta por emplearlas en favor de intereses económicos voraces), en las que se desprecia la producción intelectual a la vez que se incurre en idolatría de la televisión basura, de la fama fácil, de las conductas tramposas y de la frivolización de todo.

Imagino que este análisis puede contribuir humildemente a clarificar acerca de cuáles deben ser los caminos para afrontar la seguridad, para cumplimentar lo que impulsamos en uno de los documentos de GESTAR: “trabajo y seguridad para todos”; como rezaba un cartel en la Jornada de Inclusión del 12 y 13 de diciembre del año pasado en el gomero de Barrancas de Belgrano, en Buenos Aires: “Seguridad para todos; para los pobres también ¿eh?”

Afrontando el riesgo de que parezca “traído por los pelos” no puedo dejar de dar otro ejemplo que tiene que ver con algo de una índole muy estratégica: una de las organizaciones más poderosas del planeta, el muy británico Reino Unido. piratea, depreda y busca consumar su saqueo y ocupación ilegal en nuestro – nuestro – Atlántico Sur. Cuenta con la complicidad de otras orgas muy poderosas: EEUU, la UE, la OTAN, etc. (usted puede seguir agregando, porque las hay). ¿Más fuente de inseguridad que el despojo del propio territorio? ¿Más fuente de inseguridad que la ocupación militar extranjera en nuestra patria? (ver en http://proyectonacional.wordpress.com el “Mapa de la soberanía argentina en peligro”).

Así que propongo barrer de cuajo con la ingenuidad – o con la mala fe de los que realizan sus sucios negocios haciendo la del tero (que confunde al predador piando con estridencia lejos del nido)-.

La inseguridad es resultante de organizaciones que buscan apropiarse de una sociedad como si se tratara de un territorio que hay que copar para ejercer su nefasto quehacer. El pibe sinvergüenza o violento, de cualquier clase social, es el eslabón final o débil, el carne de cañón, el mandado; obsesionarse por encanarlo –cuando no matándolo gatillo fácil mediante – es una resolución, además de cruel, precaria; los que manejan la cosa disponen de sustitutos en su nómina.

El reclamo popular

El reclamo por la seguridad es un reclamo popular. Hay que cortarla con que es una sensación o una típica demanda de la clase media.

Es un reclamo popular que hay que saber interpretar y saber canalizar; es el reclamo que resume, en un mismo grito desesperado, desde “basta de atropellos e injusticia” hasta “queremos trabajo, queremos una Argentina próspera, queremos un Estado justo que cumpla con su rol, queremos que se genere y se distribuya riqueza, queremos dignidad para todos”.

En otros términos: nos equivocamos si convalidamos gratuitamente que la masividad del pedido de más seguridad es vocinglería de autoritarios y de zonzos, fácil carne de la manipulación, que le hacen el juego encerrados en su individualismo.

Acertamos si lo entendemos como una exhortación popular a terminar con bandas y cómplices con mucho poder, con bastante más poder que el de la ciudadanía misma.

Quienes tenemos vocación social y política o responsabilidad como dirigentes debemos entender tal reclamo, orientar, proponer una estrategia y políticas y aplicarlas (ver en http://proyectonacional.wordpress.com el documento de GESTAR: “Elecciones ¿qué hacemos?)

Ya se convocó a elecciones generales, nuevamente viciadas. Estaría muy bien tornarlas en un instrumento que sirva para reclamar la necesaria transformación política institucional que siente las bases de la democracia plenamente inclusiva, de la democracia genuina que no es otra que la democracia participativa; es decir, el sistema en el que los pueblos se gobiernan.

Una acotación

Dejo en claro mi rotunda oposición a la pena de muerte. Creo que jamás debería citarse como modelos de institucionalidad a países en las cuales dicha pena tenga vigencia.

Muchos son los argumentos que fundamentan esta oposición; desde que no condice con la tradición espiritual de nuestra comunidad y que implica vulnerar la Constitución y las leyes internacionales hasta su ineficacia, pasando por el riesgo de aplicarla a inocentes, que no es de fácil decisión, que encarece los procesos, etc.

Agrego una razón: si se conoce la mentalidad a fondo de los criminales de “verduqui”, la pena de muerte es hasta un símbolo de honor; hay que ser todo un “grata”, todo un criminal temerario para merecerla y, por lo tanto, propicia identificación. Para muchos malhechores, en los países que se aplica, llegar a ser condenado a muerte es un mérito. ¿Lo pensaron sus propiciadores?

Rubén Rojas Breu, Buenos. Aires, marzo 2009

OPINION - CONFLICTO CON EL CAMPO: LOS ESCENARIOS EXTRAÑOS (Y PROTAGONISTAS MAREADOS) QUE HOY TIENEN UNA OPORTUNIDAD POLÍTICA DE CAMBIAR, POR JOSÉ LUIS

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    1 - ARGENTINA, BUENOS AIRES: OPINIÓN - CONFLICTO CON EL CAMPO: LOS ESCENARIOS EXTRAÑOS (Y PROTAGONISTAS MAREADOS) QUE HOY TIENEN UNA OPORTUNIDAD POLÍTICA DE CAMBIAR, POR JOSÉ LUIS.


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From: José Luis

Sent: Saturday, March 28, 2009 1:54 PM

To: GACETILLAS ARGENTINAS - REDACCIÓN

Subject: CONFLICTO CON EL CAMPO: LOS ESCENARIOS EXTRAÑOS (Y PROTAGONISTAS MAREADOS) QUE HOY TIENEN UNA OPORTUNIDAD POLÍTICA DE CAMBIAR, POR JOSÉ LUIS

Conflicto con el campo: Los escenarios extraños (Y protagonistas mareados…) Que hoy tienen una oportunidad política de cambiar…

Seguramente la palma de oro del “mareo”, se la lleve la Corriente Clasista y Combativa... Esta fuerza que fue una de las 3 organizaciones piqueteras que cargó con lo principal de la resistencia obrera al neoliberalismo de los `90, hoy aparece como el principal aliado de la oligarquía sojera (en cuanto a su aporte en cuadros, nivel de movilización y como “fuerza de choque”).

¿Pero es la única? También aparece “desalineado" Víctor De Gennaro, otro protagonista de aquella resistencia… Siempre moderado, él, y que hoy parece casi un anarquista, pidiendo paro general y no sabiendo si aparecer o no en la foto, ya que juega con una pata en cada lado del enfrentamiento Campo - Gobierno. Igual le pasa al Partido de Solanas, al MST y a algunos otros grupos menores de la izquierda…

Puede decirse casi lo mismo de algunos tipos del PJ y ni que hablar de un ruralista históricamente “progre”, hoy convertido en sólida pata de la mesa de enlace sojera, como es Buzzi…

Y de un ex Intendente que hoy tiene las llaves de la Ciudad de Buenos Aires para los K: Aníbal Ibarra… (Tema que, en este escenario, parece no cerrar…)

¿Qué está deformando el ojo de estos protagonistas del campo popular? ¿Qué los desalinea, aparentemente hasta el ridículo?

Sería fácil caer en el agravio descalificador… Y seguramente no hubo otra posibilidad, en un escenario donde la oligarquía llevó la apuesta al plano destituyente, con cortes de ruta desabastecedores y planteos golpistas…

Pero hoy el escenario cambió nuevamente con el estallido de la crisis internacional. Y, por un lado, aquel 500% de utilidad (con la soja a U$S 650.-) por el que, según Marx (y la práctica de 2 siglos de capitalismo) “cualquier burgués mataría hasta a su madre”, ya no existe para los sojeros, ni aún sin las retenciones.

Y por el otro, esa misma crisis lleva a que los oligarcas sojeros están mucho más solos: El resto de la burguesía ha comprendido que sin Estado que recaude y distribuya, la crisis internacional les va a caer violentamente sobre la cabeza a ellos también… Y entonces la UIA ha salido a hablar de “no tocar las retenciones, pero tener un dólar más caro” (que, de paso, le llena los bolsillos a ellos también…) Pero, lo esencial para esta reflexión: Que NO se puede sacar las retenciones…

Estos 2 cambios en nuestra realidad, posibilitados por los del escenario mundial, le han bajado los decibeles notablemente a la confrontación. Los oligarcas no pudieron ni prolongar el corte provocador de las rutas, ni hacer discutir en el Congreso una baja a su medida, a las retenciones

Por lo que, si realmente se quisiera terminar con la posibilidad de que se reanude el conflicto, es el momento preciso de cambiar el escenario: Es necesario y el momento de recordar lo que, desde el primer día del conflicto de hace un año, el Gobierno ignoró... Y que tras 120 días, en el texto del proyecto de ley aprobado en Diputados, se incorporaba: La necesidad de segmentar dichas retenciones.

Para la salud de la Democracia, es imprescindible que la oligarquía deje de tener de aliado y fuerza de choque a los chacareros pobres. Y es posible hacerlo recordando algo básico (que ha alterado la óptica de toda la progresía antes descripta): Un tipo que tiene 100 hectáreas no está igual que los hermanos Grobocopatel o Llambías

Y la oportunidad está en que hoy los chacareros quieren revisar que proponer como rebaja segmentada de las retenciones…

Luego, con un acuerdo Gobierno – Federación Agraria: Sería posible avanzar en concreto en el “Globo de ensayo” que el Gobierno largó hace un mes y que es reivindicación histórica de la Federación Agraria: LA “JUNTA DE GRANOS MODELO SIGLO XXI… Que aplique una política segmentada, que aliente la producción del pequeño chacarero (y no solo para la soja…), permitiendo a su vez sacar (en parte) del negocio al gran beneficiado, mudo pero omnipresente en el actual escenario: Las multinacionales comercializadoras...

ESTA MEDIDA (u otra similar) HOY, PARECERÍA PERMITIR DESMONTAR EL NÚCLEO DEL CONFLICTO, ya que ambos protagonistas parecen necesitarlo con urgencia…

Salvo, claro, que hoy el Gobierno (y Buzzi) crean que les conviene unas elecciones donde subsista la antinomia nosotros – ellos… Dejando en el campo de la oligarquía a jirones importantes del campo popular…

En ese caso: Que se hagan responsables de sus actos. Lo que no podrán decir es que “no lo sabían” o que "no tuvieron la oportunidad política"…

Finalmente me despido diciéndoles aquello que canta Silvio:
"Con la necedad de asumir al enemigo...
Con la necedad de vivir sin tener precio..."


Los saludo con un abrazo:
José Luis.

OPINION - "YO ESTUVE EN LA PERLA", POR NORBERTO GANCI

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    1 - ARGENTINA, BUENOS AIRES: OPINIÓN - ANTICIPO EDITORIAL MES DE ABRIL 2009 "EL CLUB DE LA PLUMA": "YO ESTUVE EN LA PERLA", POR NORBERTO GANCI.


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From: Norberto Ganci

Sent: Saturday, March 28, 2009 1:46 PM

To: GACETILLAS ARGENTINAS - REDACCIÓN

Subject: ANTICIPO EDITORIAL MES DE ABRIL 2009 "EL CLUB DE LA PLUMA": "YO ESTUVE EN LA PERLA", POR NORBERTO GANCI

INAUGURACIÓN ESPACIO PARA LA MEMORIA LA PERLA -CÓRDOBA-

YO ESTUVE EN LA PERLA

Yo estuve en La Perla, caminé el sendero que conducía a la muerte, transpiré la sangre que salpicaba paredes y gritos.

Yo estuve en La Perla, mi cuerpo se hundió en La Cuadra y se amontonó junto a los de Carlos, Andrés, Marta; trepó por el techo y se asiló con las arañas que tejían otras historias, las que alguna vez podrán ser contadas…

Yo estuve en La Perla; de La Oficina a Automotores y al Galpón y de nuevo a La Cuadra; todo un carrusel de locura uniformada.

Yo estuve en La Perla y el elástico esfumaba mis sueños, arrancaba terrores y desarmaba lo tierno.

Los dedos temerosos del otro, a mi lado, detrás, intentaban evitar la soledad y el martirio; el piso marcado en nuestros cuerpos dejó ocultas las huellas que alguien habrá de descubrir cuando la verdad no sea sólo historia, sino presencia.

Yo estuve en La Perla y amagó el desaliento en los momentos en que más dolía no saber, ni entender tanta maldad, tanta saña…

Vuelvo a pasar entre cadáveres, almas que imploran, exigen, esperan…; tantas décadas para saberse existido, reconocido, desaparecido…

Tantas décadas de destierro en la mirada de jueces, fiscales y abogados, dignos señores del oprobio que como la iglesia, fueron testigos y cómplices de lo horrendo, del silencio y la sangre…

No alcanza la cabeza de La Gorgona decapitada, aún petrifica esperanzas si sus serpientes no son aplastadas…

Yo estuve en La Perla y no puedo olvidar el deseo al silencio ante las temibles pisadas, el sonido del viento a las cadenas que arrastraban.

Yo estuve en La Perla, tal vez vos hayas estado…, no olvidemos, ni perdonemos, que aunque no lo parezca, la sombra del odio sigue acechando…

Creo que a veces no hace falta la experiencia del dolor y el martirio para saberse comprometido con el otro, con los otros. Eso creo…pero a veces dudo que mi creencia sea compartida. Me sorprendió que aún después de haber transcurrido más de tres décadas, haya sectores que ignoran lo ocurrido en nuestro país y mucho menos en el resto del continente Latinoamericano. El “sistema” ha trabajado muy prolijamente dejando la estela de olvido, ignorancia e incompromiso social. La tarea de muchos movimientos populares y colectivos es sumamente ardua, ya que tienen como asignatura a aprobar si o si, la concientización en toda la sociedad de nuestro pasado más reciente y el desafío de encolumnarnos a cada uno detrás de las banderas que promuevan el bien común, la solidaridad y la defensa irrestricta de la libertad, en todas sus formas y espacios. Para que no nos vuelva a suceder el horror y el espanto.

Una compañera que padeció el tormento, contestaba a mi planteo: “…hay mucho por trabajar compañero…” Y si, no cabe dudas que la tarea es sumamente ardua en el camino por lograr concientizar a la sociedad; pero también me decía que: “…el estado en su área de Educación es la que tiene la mayor responsabilidad en estos tiempos, más que nunca…” Es decir, no sólo en manos de los organismos de DD.HH. tiene que recaer ese trabajo, los docentes, desde el más encumbrado hasta el recién ingresante debería asumir el compromiso de educar en la memoria reciente, respecto de nuestro pasado que aún sigue reclamando la pronta acción de la justicia; una justicia que no sólo se ha tomado su tiempo (…?) para cumplir con su parte privilegiando indirectamente a los responsables del genocidio reciente, que se han visto beneficiados al demorárseles el ingreso a una celda común…y si, es mucho más delicado, los genocidas no van presos por robar gallinas como podría ocurrir con un hambriento, éste último no tardaría ni cinco minutos en conocer las rejas… si ya no las conoce de antes, tal vez por haber manifestado en un piquete en reclamo de un puesto de trabajo.

Muchas son la “Viejas” que ya se han muerto y no tardarán otras en seguirlas sin tener al menos el aliciente de saber que la impunidad en nuestra tierra fue diezmada.

Son muchos los años de soberbia esgrimida por asesinos que aún andan libres por las mismas calles que transitamos, como si ellos no existieran para la señora de la balanza, ¿los podrá ver detrás de la venda? ¿o será que le colocaron una de las tantas vendas con las que tabicaban por allá en La Perla?. Tal vez siga sintiendo el terror de los gritos, de la sangre y la carne quemada y la vida y los sueños ultrajados…

Se hace cada vez más urgente el saber, conocer y ver que la vara de la Ley recaiga sobre los responsables de haberla violado.

Yo estuve en La Perla y logré tirar la reja y plantar un árbol y mojé mis pies con el rocío del pasto.

Yo estuve en La Perla y me arrodillé para alzar la tierra entre mis manos, sembrando esperanzas para un futuro manso.

Yo estuve en La Perla y abrigué los sueños que volvieron con los pájaros, aquellos que arrancaron de mi ser pretendiendo matarlos.

Yo estuve en La Perla y volví para ver a los que, como yo, hace tiempo se marcharon.

Yo estuve en La Perla y nuevamente volveré para tejer en el aire y con cenizas cada una de las letras por la que dijimos, marchamos y peleamos: ¡ LIBERTAD !

24-3-2009

22,30 hs.

NORBERTO GANCI

EL CLUB DE LA PLUMA

OPINION - ESCUELA Y AUTORITARISMO (EL AUTORITARISMO COMO FORMA DE VIOLENCIA), POR LA PROF. MARÍA CRISTINA SABORIDO

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    1 - ARGENTINA, BUENOS AIRES: OPINIÓN - ESCUELA Y AUTORITARISMO (EL AUTORITARISMO COMO FORMA DE VIOLENCIA), POR LA PROF. MARÍA CRISTINA SABORIDO.


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From: maria maria

Sent: Saturday, March 28, 2009 4:07 AM

To: GACETILLAS ARGENTINAS - REDACCIÓN

Subject: ESCUELA Y AUTORITARISMO (EL AUTORITARISMO COMO FORMA DE VIOLENCIA), POR LA PROF. MARÍA CRISTINA SABORIDO.

¿Será cierto que Panchito De Narváez no terminó la secundaria?

ESCUELA Y AUTORITARISMO
(El autoritarismo como forma de violencia)


Yo venía caminando por una calle de las tantas calles de mi pueblo.


Y leía un afiche en el que el Francisco de Narváez sonreía con esa su sonrisa “Colgate”.


Debajo de la sonrisa un cartel: SABER NOS DA SEGURIDAD”.


Y debajo del cartel un agregado en aerosol: EL SABER NO OCUPA LUGAR: TERMINÁ LA ESCUELA Y DESPUÉS HABLÁ.


Interpretaba yo mientras caminaba que lo que le sugerían al Francisco de Narvaez es que terminara sus estudios secundarios y después hablara de Seguridad.


¿Por qué no habrá ido a la escuela el Pancho?... me preguntaba.


¿Habrá tenido profesores autoritarios y se atemorizó?


¿Será el Pancho un típico caso de alumno expulsado por el sistema educativo provincial a causa de la violencia autoritaria?


…………………………………………………………………………………


¿De qué violencia hablamos cuando hablamos de violencia en las escuelas?

¿En quién recae habitualmente el término violencia cuando hablamos de violencia en las escuelas?

Indudable e inevitablemente el término violencia recae sobre el alumno.

La violencia que se produce en el marco institucional de la escuela siempre tiene un chivo expiatorio que, por su calidad de alumno y de menor, no tiene o carece de las posibilidades de defensa frente al desigual poder que se genera en el ir y venir de los acontecimientos diarios del quehacer de la escuela en el aula y en ese proceso que llamamos proceso de aprendizaje.

Como dirían mis alumnos: ”Los profes siempre tienen la sartén por el mango”.

No siempre es así pero, así suelen vivenciarlo los alumnos con determinados profesores.


Que los hay autoritarios y en demasía.


Y el autoritarismo es una forma de violencia que engendra violencia al ser percibido como proceder injusto.


Los jóvenes, por las características propias de la etapa evolutiva que transitan reaccionan al autoritarismo (desde ese impulso que los caracteriza como tales) y si el profesor no está preparado para interpretar la reacción y contenerla se produce el conflicto.


Un conflicto en el que el adolescente llevará siempre las de perder porque el profesor apelará al autoritarismo al no haber podido dar lugar a la construcción de la autoridad que no se impone, sino que se gana.


El aula es un lugar de encuentro en el que se construyen muchas cosas.

Se construyen saberes, confianza, amor, responsabilidad, dedicación, respeto por el otro, y autoridad (entre las muchas cosas que se construyen en el encuentro entre seres humanos que al reconocerse como tales posibilitan el acercamiento entre generaciones dispuestas a dialogar y a descubrir que aprender es disfrutar del aprendizaje).


Cuando no hay justicia o cuando se instala la injusticia en el proceso de aprendizaje surge el conflicto y el conflicto en si mismo no es malo.


Lo interesante es ver como se resuelve el conflicto.


Por lo general se resuelve con la sanción del alumno, o con el aislamiento del alumno.


La escuela argentina es una escuela que se caracteriza por expulsar al alumno, el cual termina concluyendo su carrera al paso de los años o directamente desertando del sistema educativo que debería retenerlo, contenerlo, entenderlo e incluirlo.


Siempre he sostenido que en la relación profesor – alumno, el que tiene derecho a equivocarse es el alumno porque es justamente el que está creciendo y está en formación.


Un alumno es un proyecto de futuro, una siembra en la que la semilla que se siembra dará el fruto correspondiente.


Sembramos autoritarismo, recogemos autoritarios.


Sembramos intolerancia, recogemos intolerantes.


Sembramos silencio y sumisión y recogemos seres silenciosos y sumisos incapaces de alzar la voz y de hacer oír su palabra.


Recuerdo aquel día cuando trabajando con el curso primero tercera de la E.E.M.Nª 2 de Burzaco una “compañera” (que, al igual que yo, dictaba Derechos Humanos y Ciudadanía) se introducía en el curso en el que me encontraba trabajando con mis alumnos para reprenderlos porque, según la profesora en cuestión, la música que acompañaba la tarea educativa en mi aula le impedía desarrollar su clase y distraía a sus alumnos.


No le importó que yo estuviera, le importó dejar aclarado ante el alumnado que no se podía trabajar si la música de León Gieco y la de Charly seguía filtrándose por los ventanales.


Le importó dejar aclarado que era imposible trabajar en medio del caos y del desorden. (Aún la escuela argentina conecta silencio y orden con requisitos para el aprendizaje)

Una autoritaria la profesora, amén de desubicada.


La docencia argentina (o al menos la de la provincia de Bs As) suele estar poblada de muchas profesoras ”DERECHAS Y HUMANAS”.


Lo cual a mi entender explicaría la causa por la que muchos docentes desaparecieron de las aulas escolares.


Es decir fueron denunciados, delatados, señalados por sus propios compañeros.


Y por sus propios Directores.

Y por las instancias Jerárquicas de la Jerarquía docente.

¿Distintas formas de encarar la educación y distintos posicionamientos respecto del proceso de aprendizaje?


¿O distintas interpretaciones respecto de la autoridad y respecto del autoritarismo?


Solo sé que el autoritarismo como forma de violencia, engendra violencia al ser percibido por el alumno como proceder injusto.


Y la reacción ante la injusticia genera el conflicto.


En el que el alumno (por lo general) siempre lleva las de perder.


Porque la escuela está preparada para señalar y expulsar con autoritarismo.
No está preparada para contener y retener con autoridad.

Profesora María Cristina Saborido

Ex – detenida – desaparecida.

Pozo de Banfield / Quilmes.

Julio / 77

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La Comisaría de Adrogué fue uno de los Centros de Detención Clandestina más crueles y sanguinarios. Funcionó entre 1976 y 1977. Perteneció a la zona 1 subzona 11. Aún está sin señalizar.

OPINION - EL DISCURSO DE LA REDISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA ES BUENÍSIMO ¡ POR FAVOR !… PERO COMO CANTABA ZITARROSA: EL PROBLEMA ESTÁ EN SU EJECUCIÓN… HOY: ¡ A LA MEDIDA DE POCOS !, POR JOSÉ LUIS

SUMARIO

    1 - ARGENTINA, BUENOS AIRES: OPINIÓN - EL DISCURSO DE LA REDISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA ES BUENÍSIMO ¡ POR FAVOR !… PERO COMO CANTABA ZITARROSA: EL PROBLEMA ESTÁ EN SU EJECUCIÓN… HOY: ¡ A LA MEDIDA DE POCOS !, POR JOSÉ LUIS.


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From: José Luis

Sent: Thursday, March 26, 2009 10:13 PM

To: GACETILLAS ARGENTINAS - REDACCIÓN

Subject: EL DISCURSO DE LA REDISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA ES BUENÍSIMO ¡ POR FAVOR !… PERO COMO CANTABA ZITARROSA: EL PROBLEMA ESTÁ EN SU EJECUCIÓN… HOY: ¡ A LA MEDIDA DE POCOS !, POR JOSÉ LUIS.

El discurso de la redistribución de la riqueza es buenísimo… ¡Por favor!

Pero como cantaba Zitarrosa: El problema está en lo de su ejecución… Hoy: ¡A la medida de pocos!!!

Los oligarcas sojeros están mucho más solos: Pese a los esfuerzos de La Nación y Clarín, el resto de la burguesía ha comprendido que sin Estado que recaude y distribuya, la crisis internacional les va a caer sobre la cabeza a ellos también… Y entonces, haciendo de “mediadora”, la UIA ha salido a hablar de “no tocar las retenciones, pero tener un dólar más caro”, para que los sojeros (y ellos, claro...) se beneficien de una mayor rentabilidad…

Y como todos sabemos: El Banco Central tiene 47 mil millones de dólares que le permiten poner su cotización donde se les cante… Y ¡Oh Casualidad!: El dólar sube

Y ¡Otra casualidad!: Las rutas siguen cortadas Aún… Pese a la soledad de los oligarcas, la amenaza con armas de fuego, la violación del derecho a circular y a los múltiples reclamos de otros empresarios del Litoral: primero correntinos, con un par de sopapos a los oligarcas cagones que les cortaban el embarque de mandarina al puerto y del propio Entre Ríos, amenazado de perderse el turismo de semana santa… Ni un solo Juez ni un solo comisario se han atrevido hacer valer el derecho de la mayoría... (en contra de los "Señores" del lugar).

Además, esa misma UIA, ha declarado que “no piensa discutir aumento en Paritarias. Que sus obreros deben estar contentos de no ser despedidos más rápido”…

¿Y a que no saben que arregló Tomada con sus hombres de confianza (Moyano, Zanola)? Hasta después de junio, de paritarias ni van a hablar… Y que de "duplicar la indemnización" (la más sensata de las medidas en medio de las amenazas externas y el trabajo en negro) ni vuelvan a hablar...

¿Qué hace rato que no te alcanza el sueldo? ¡Apechugue mijo!: Esto está hecho al gusto de sus patrones de la UIA (y el resto que se hace coro…), que hoy parecen dictarle la letra y hasta la música a los K…

Y dentro de este recuento del reparto de los costos de la crisis y de quien dicta el contenido de la política oficial, no se puede olvidar que la mitad de la Plaza (unas 30 mil personas, la mayoría jóvenes) del 24 de Marzo reclamó en contra de que: La represión es la regla en cada uno de los conflictos desatados a lo largo y a lo ancho del país: Desde los reclamos gremiales (en los que la militarización de los fábricas ocupadas por los trabajadores en lucha y la utilización de patotas pagadas por la burocracia sindical se han convertido en moneda corriente), los violentos desalojos de viviendas y asentamientos, e incluso ante las espontáneas reacciones de indignación de los usuarios de trenes, hartos de viajar peor que el ganado. En todos los casos, las fuerzas represivas han actuado en defensa de los intereses privados y contra los derechos humanos”...

Y que esto sigue pasando día a día…

El discurso de la redistribución de la riqueza es buenísimo… ¡Por favor!

Pero como cantaba Zitarrosa: El problema está en lo de su ejecución…

Que hoy funciona ¡ A la medida de pocos !!!

¿Es cuestión de resignarse?

NO:

En primer lugar, y pese a la represión y a la “criminalización de la protesta" (de los de abajo, solo de los de abajo…): Hay que seguir resistiendo cada injusticia, cada atropello… Donde hay una necesidad hay un derecho ¡ Y hay que conquistarlo peleando por él !...

Y en segundo lugar: Hay que ingeniárselas para aunar fuerzas populares con voluntad de hacer realidad concreta el discurso de la “redistribución de la riqueza”… Pero a favor de los sectores populares…

Y eso solo se logra en la acción política… No solo en la lucha reivindicativa.

Y hay algunas señales de que algo, alguito… Se ha comenzado a avanzar en ese esfuerzo que viene de lejos… Al menos en la principal Provincia Argentina…

¡Que se concrete!

Finalmente me despido diciéndoles aquello que canta Silvio:
"Con la necedad de asumir al enemigo...
Con la necedad de vivir sin tener precio..."


Los saludo con un abrazo:


José Luis.