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Después del balotaje: Algunas breves reflexiones

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Gustavo Robles

Por Gustavo Robles

Hay que comenzar señalando la tremenda tristeza que produce ver que este pueblo que protagonizó la heroica pueblada del 2001, que hizo temblar las estructuras de la institucionalidad burguesa, 15 años después haya optado por dos alternativas de derecha y entre ellas, ungió a la peor. Macri evidentemente ganó con millones de votos de trabajadores, lo que indica la nefasta influencia del kirchnerismo en el nivel de la conciencia popular, empujándola hacia la derecha. Humildes explotados que, cansados de la mentira, el engaño, la soberbia, la prepotencia, el punterismo, la patota, la corrupción y la precarización laboral kirchnerista, se volcaron a la alternativa que visibilizaron como la única que podía derrotarlo, aunque esta fuese aún más de derecha.

Sin embargo, el triunfo fue más ajustado de lo que se pensó. Si bien los 13 millones de votos que obtuvo el lacayo de la Embajada yanqui fueron más que los casi 12 que sacó CFK en el 2011 (54% de los votos afirmativos, 38% del padrón), representan sólo el 40% del padrón. Macri va a asumir con un margen de maniobra acotadísimo, no sólo porque sólo obtuvo menos de 3 puntos de diferencia con Scioli, sino porque va a tener el Congreso en contra, donde el kirchnerismo tiene quórum propio en el Senado y es la primera minoría en Diputados. Eso lo va a obligar a negociar sus políticas, porque gobernar recurriendo permanentemente a decretos de necesidad y urgencia, deslegitimaría su administración ante la población.

Las relaciones con los países hermanos de Latinoamérica que han encarado alguna forma de política antiimperialista se verán resentidas, evidentemente. Sobre todo con Venezuela, a la que el contrabandista de autopartes ya le ha dedicado su tiempo más de una vez para criticarla. Macri se alineará con el establishment global, como lacayo asumido del imperialismo yanqui y europeo.

A pesar de su impronta noventista, Macri no las tendrá todas consigo para aplicar políticas antipopulares: aunque suene contradictorio con el resultado de la elección, este pueblo no es el mismo que el aquel que asumió sumisamente (salvo dignísimas excepciones) las políticas neoliberales aplicadas por el menemismo (con el apoyo de los Kirchner) como la salvación para la hiperinflación y el descalabro económico alfonsinista; éste es el que surgió de la lucha contra esas políticas y estalló en el 2001. Un pueblo que sale a la calle a luchar y a hacer piquetes cuando se siente agredido y avasallado. Además, deberá lidiar con el aparato punteril pejotista y los sindicatos. Tendrá que hacer un fino equilibrio con todo ello si quiere terminar su mandato y no emular a De la Rúa escapando en helicóptero.

Un párrafo final para el kirchnerismo: la imagen final de CFK a la que escondieron en un baúl para que no generara más rechazo del que ya había generado, fue la forma de reconocer que el oficialismo debía negarse a sí mismo para tener alguna posibilidad de ganar las elecciones. Final de ciclo acorde de una corriente nefasta

Argentina: Convertir el revés en victoria (La Pupila Insomne)

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Foto: Contrainjerencia

Angel Guerra Cabrera

Por Ángel Guerra Cabrera

@aguerraguerra

La derrota del Frente para la Victoria en la segunda vuelta electoral es un indiscutible batacazo a las fuerzas auténticamente transformadoras de Argentina y un golpe considerable al proceso emancipador iniciado en 1998 en América Latina y el Caribe (ALC) con la elección de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela.

No pretendo en un artículo y sin haber compartido en primera línea con los sectores populares del país del Plata realizar el balance de errores y aciertos que solo a ellos corresponde hacer. Intentaré humildemente hacer algunas consideraciones que acaso sirvan para estimular el debate en el seno de la izquierda argentina, latino-caribeña y de los gobiernos posneoliberales de nuestra América sobre las lecciones que podemos derivar de este acontecimiento.

Además de reconocer que estamos en presencia de una derrota en el plano nacional, no podemos obviar las repercusiones que ella tendrá a escala continental, dado el enorme peso geopolítico del país austral y la importancia de la alianza que ha sostenido desde hace doce años con las fuerzas revolucionarias y populares en nuestra área geográfica.

Un gobierno neoliberal como el que inicia el 10 de diciembre hará exactamente lo contrario, no solo en Argentina, donde ahora el Frente para la Victoria y cuantos aliados pueda allegarse en el campo popular tienen ante sí la decisiva misión de defender las grandes realizaciones sociales, culturales, científicas, de justicia ante los crímenes de la dictadura conseguidos en la década pasada, y reconquistar el gobierno para que el proceso emancipador avance más lejos de donde había llegado. También en su política hacia ALC, pues ya el inminente ocupante de la Casa Rosada embiste a la Venezuela bolivariana y pide su exclusión de la OEA y del MERCOSUR. Según él en defensa de la democracia. Qué querrá decir con la palabra democracia un millonario enriquecido, como su familia, al amparo de la dictadura militar argentina, que además carga deudas con la justicia.

No podrá consumar la fanfarronada contra Venezuela pues no se lo permitirán los otros gobiernos y no cabe en las normas del MERCOSUR y ni siquiera en las de la OEA. Pero por primera vez en la última década y con la excepción de su estrecho e impresentable aliado Álvaro Uribe, un jefe de Estado electo lanza un ataque de esa virulencia contra otro gobierno de la región. Con ello estimula el golpismo ya crónico en las fuerzas de derecha de ALC, eufóricas y desmelenada con el triunfo conseguido contra el pueblo argentino. Escribo pueblo con plena deliberación pues la mayoría de la mitad del electorado que votó por Macri y de los siete millones que no ejercieron el sufragio, será duramente afectada por el regreso al neoliberalismo.

¿Quién triunfó en Argentina? (La Pupila Insomne / Al Mayadeen)

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Iroel Sánchez

Por Iroel Sánchez

Mirando el triunfo del candidato de “Cambiemos” en las elecciones argentinas, Mauricio Macri: globos que caen por millares, luces de espectáculo y sonrisas de vendedor de dentríficos, uno recuerda los show electorales estadounidenses y sus mimetismos latinoamericanos al estilo de la corrupta y prófuga Mireya Moscoso en Panamá, pero no seamos prejuiciosos, y evoquemos la Biblia: “Por sus actos los conoceréis”.

Y nada mejor que esa Biblia de los secretos estadounidenses que son los cables revelados por Wikileaks  para conocer a Macri. Según esos documentos, en 2009 el actual Presidente electo de Argentina dijo al embajador norteamericano en su país que EE. UU. era “demasiado suave” con los Kirchner y le pidió que Washington les pusiera límites a estos, al final del cable los propios estadounidenses hablan de la “visión maniquea del mundo” que tiene el entonces alcalde bonaerense y asiduo interlocutor de diplomáticos y visitantes estadounidenses en Argentina.

Pero esa visión maniquea, apenas convertido en Presidente electo, le ha ganado a Macri las primeras planas de la prensa global con su servicio a la estrategia estadounidense en la región: “Macri pedirá la suspensión de Venezuela de Mercosur” titula El País en España, “Macri dice que invocará la cláusula democrática del Mercosur sobre Venezuela”, apunta CNN en español desde Miami, y La Nación en Argentina recoge que “En Brasil se hacen eco de la intención de Macri de pedir la suspensión de Venezuela en el Mercosur”. Por ahora no hay condiciones para ello pero el discurso del líder de “Cambiemos”, muchas veces ambiguo en otros temas, ha sido siempre diáfano en su proyección pronorteamericana y antichavista y ya se propone dividir al Mercosur. El País -órgano oficial de la Casa Blanca para hispanohablantes- lo elogia por ello “como un nuevo líder regional que marca un cambio de rumbo en Latinoamérica”.

Conservando el rol del dinero en las campañas electorales y  la manipulación de la opinión pública a través del control de los medios de comunicación, la democracia liberal y sus límites están intactas en Argentina y en la mayoría de los países que han emprendido transformaciones antineoliberales. Si la llegada al poder político no es aprovechada para devaluar radicalmente los poderes fácticos y educar a las mayorías en la defensa de un nuevo proyecto social, en medio de una aguda lucha de clases, las fuerzas populares están creando las condiciones para su salida del gobierno al no cambiar las reglas del juego y lo más probable es que, una vez aprendida la lección, las oligarquías no permitan una segunda oportunidad a las estirpes condenadas a cien años de soledad.

Macri será el nuevo presidente de la Argentina

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Julio Gambina 2

Por el Lic. Julio C. Gambina

Tras un año de elecciones, finalmente se develó la incógnita para el nuevo turno presidencial desde el 10/12/2015: Mauricio Macri fue electo por el voto de 12.903.301 personas, un 51,40% de votantes, contra 12.198.441, un 48,60% del oficialista Daniel Scioli. La diferencia son 704.860 votos, un 2,80%. Los votos en blanco, nulos, recurridos o impugnados fueron 636.818, un escaso 2,47%. Son datos relativos al 99,17% de las mesas escrutadas (1) con más de 80% de votantes sobre el padrón electoral.

Se trata de un final reñido para un nuevo ciclo de disputa política en la Argentina. El resultado confirma nuestra tesis relativa a las novedades políticas en la Argentina desde la crisis del 2001. El bipartidismo tradicional entre peronistas (PJ) y radicales (UCR) cedió lugar a las nuevas identidades que disputaron el balotaje reciente, con coaliciones que en magnitudes diversas contienen a peronistas y radicales, entre otras identidades políticas vigentes en la Argentina. Macrismo y kirchnerismo son la novedad política de estos años.

Macrismo

Macri organizó su partido en estos últimos 10 años, el PRO, con aportes sustanciales de cuadros y votos provenientes del peronismo e incluso, aunque menos, radicales y de otras tradiciones políticas y de la gestión empresarial. Esa fue la base para dos periodos de gobierno en la ciudad capital de la Argentina (2007 - 2011 y 2011 - 2015) y asegurar un próximo tercer mandato liderado por su colaborador más inmediato. Supo en el último tiempo organizar una coalición, CAMBIEMOS, aprovechando la dilatada estructura radical, presente en prácticamente todo el país y favorecer la supervivencia del viejo partido de Irigoyen, que ahora acumula unos cuantos legisladores, intendentes y gobernadores, cuando parecía desaparecido de la escena política.

El PRO presenta ahora a sus principales cuadros al frente de la gestión del distrito nacional, la ciudad capital del país y la Provincia de Buenos Aires, expresión de un 37 / 38% de la economía, la población y el peso electoral, que además, fue la gran novedad en la elección de octubre al desplazar al oficialismo, favorito en todas las encuestas y análisis político. Se trata de un peso importante en la disputa por la hegemonía política y en la capacidad de consolidar poder territorial propio para nacionalizar una fuerza surgida desde la Ciudad de Buenos Aires.

Los votos propios logrados por el PRO son el 25% aportado en las primarias (agosto del 2015), en las que su coalición, CAMBIEMOS, consiguió el 30%; extendido a 35% en las elecciones generales de octubre (25/10) y logrando el 51,40% en el balotaje (22/11). El candidato tiene tradición en la derecha política y expresa por primera vez en la historia reciente (1983 - 2015) incluso más atrás, la emergencia de un partido de derecha con votos en la disputa institucional. La mayoría de sus votantes no son propios y difícilmente pueda considerarse a la mitad de sus votantes como de derecha, aunque constituyen una base masiva para construir consenso al proyecto de restauración conservadora.

Kirchnerismo

El kirchnerismo emerge como versión renovada del peronismo en 2003 y con capacidad de incorporar a sectores políticos con identidad a la izquierda del peronismo, con atracción de intelectuales y jóvenes, especialmente sobre fines del primer mandato de Néstor Kirchner (2003 - 2007). El kirchnerismo no es necesariamente peronismo, tal como lo fue el menemismo, sino que constituyó el intento de construir un proyecto transversal con capacidad de actuar sobre diversas organizaciones sociales y políticas para extender su base social.

Tres periodos de gobierno (2003 - 2007; 2007 - 2011; 2011 - 2015) y una importante votación e imagen de Cristina Fernández da cuenta de la eficacia en la construcción de consenso de estos años, favorecidos por una coyuntura internacional de alza de precios internacionales de las comodities, especialmente de la soja y la minería que abonaron una política social masiva que atendió la demanda de ingresos de millones de personas. Los principales logros sobre los que construyó el consenso se sustenta en la política social aludida; la posición asumida en las relaciones internacionales, orientadas hacia la región latinoamericana y caribeña, coronada en 2005 en la Cumbre de Presidentes de las Américas realizadas en Mar del Plata; que en convergencia con la Cumbre de los Pueblos, se impidió el resurgimiento de la agenda por el ALCA que pregonaba el presidente de EE. UU. en ese tiempo; y en una política de DD. HH., especialmente concentrada en la memoria relativa a los años de la dictadura genocida (1976 - 1983), la anulación de las leyes de la impunidad y el aliento a los juicios a los genocidas.

La falencia en la construcción de poder propio está clara en el estilo de gestión kirchnerista, que impidió asegurar la continuidad del ciclo. El candidato seleccionado para la disputa electoral nunca satisfizo a los núcleos militantes del oficialismo y solo se sostuvo por las mediciones de consenso electoral provistas por las consultoras de opinión y la decisión de la presidente. El kirchnerismo no pudo gestar en 12 años una línea de cuadros para la sucesión, ni mostró capacidad, más allá de organizar fuerza propia, para disputar consenso en la organización del movimiento social, ni entre los trabajadores, ni en los territorios, los establecimientos educativos o diversas expresiones de la organicidad popular. El extendido vínculo del consenso se procesaba entre el liderazgo de Néstor y Cristina con sus adherentes, dando cuenta de una falencia en la construcción de mediaciones de poder en el movimiento popular. De aquí surgen las incógnitas del futuro cercano del kirchnerismo, ya que la base de poder devino de las posiciones en la gestión del Estado.

Peronismo

Hay peronismo en la coalición que lidera Macri. Existe peronismo en el kirchnerismo, y también están los peronistas disidentes, liderados por la coalición entre Sergio Massa y José Manuel De la Sota, quienes colectaron el tercer lugar en la elección general de octubre pasado y con 5,5 millones de votos. Un caudal que mayoritariamente optó por Macri, con señales orientadoras en ese sentido de los principales líderes.

Luego de la muerte de Perón en 1974 habiendo legado su proyecto al Pueblo, el peronismo fue derrotado a la salida de la dictadura por Raúl Alfonsín (1983 - 1989) y resurgió con proyecto reaccionario con Carlos Menem entre 1989 y 1999 para consolidar los cambios estructurales regresivos imaginados en tiempos dictatoriales (1976 - 1983). El proyecto del terrorismo de Estado fue posible luego, desde el consenso logrado por el peronismo (menemismo) en el gobierno. Se destaca en este sentido la afirmación del modelo productivo y de desarrollo subordinado a la dominación de las transnacionales de origen extranjero, la exacerbación del extractivismo para la exportación y la profundización de la dependencia y la especulación con eje en el endeudamiento público y la fuga de capitales.

De la mano del peronismo llega Néstor Kirchner al gobierno y construye su propio poder más allá del peronismo. Ello genera las disidencias que habilitan a pensar en una nueva ronda de disputa por el liderazgo de la identidad peronista. Ya dijimos que buena parte de los votantes de Macri provienen del peronismo, aunque la disputa por el legado peronista se procesará entre el kirchnerismo y los gobernadores de esa tradición y muy especialmente por la alianza entre Massa y De la Sota.

Es probable también que el macrismo dispute una transversalidad corrida a la derecha para captar dirigentes y referentes del peronismo y otras identidades políticas.

¿Por qué ganó Macri?

Balotage: ¿Dónde está el límite? ¿Y la diferencia?

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Por Darío Balvidares *

Sinceramente, acaso creemos que el "cambio" es un elixir para romper un hechizo. ¿Cuál? No hay hechizo ni tampoco elixires. Es la política y sus efectos, pero no mágicos sino sociales (en toda su extensión).

Cuáles son los dos "modelos" contrapuestos, como se pretende exponer (por lo menos en las campañas): que uno es agresivo y el otro no. Si la agresividad fuera, dentro de una determinada idea política, la condición para terminar con la pobreza, pues entonces enunciemos agresivamente que otra distribución de la riqueza es posible, solo que no está ni en los planes de la alianza que usted, señor Macri, preside; ni en los planes del FpV, que usted, señor Scioli, hoy representa.

¿Por qué? porque el gobierno nacional lleva doce años y el de la ciudad ocho y los pobres (en el sentido amplio de la palabra) siguen siendo pobres, aquí, allá y en todo el territorio argentino.

Y los trabajadores siguen luchando por su salario y por sostener su trabajo y cuando eso sucede, cuando las grandes empresas comienzan su “racionalización” y los trabajadores protestan; entonces represión y judicialización, aquí, allá y en todo el territorio argentino. Pero nada dicen de la llamada, en las publicidades, “responsabilidad social empresaria”.

Y los “sin casa” siguen buscando un terreno dónde asentarse pero a cambio reciben represión policial, aquí, allá y en todo el territorio argentino. Y los que tienen que dormir en las plazas o en los umbrales de los negocios o de las escuelas. ¿Ustedes no los ven?.

Como no ven a los representantes de los Pueblos Originarios, aún cuando pasan los meses, sufren el mal trato en sus lugares de residencia, deben continuar una lucha asimétrica, ancestral, ahora contra petroleras, mineras, sojeras y gobiernos. ¿Y los funcionarios que deben hacer cumplir la propia constitución con decisiones políticas?

¡ Ahora sí ! Cuando la foto es para la campaña, “la confianza y la fe” o la “alegría del cambio” es lo único que se dice, si es que eso tiene algún sentido cuando se habla de política.

Cuáles son los dos "modelos" contrapuestos, como se pretende exponer (por lo menos en las campañas): que usted, señor Macri sale del “cepo” en cuanto asuma y usted, señor Sciolli sale del “cepo” con más mesura (si me permiten la expresión). Y tras la palabra, un río discursivo de economistas auguran lo que sucederá o no sucederá con el levantamiento del “cepo” a la moneda (casi) mundial.

Una digresión

Veamos, cepo:

1) Instrumento hecho de dos maderos gruesos, que unidos forman en el medio unos agujeros redondos, en los cuales se aseguraba la garganta o la pierna del reo, juntando los maderos.

2) Instrumento para devanar la seda antes de torcerla.

Son dos de las acepciones que da el diccionario de la RAE, entre otras.

Dos verbos indican la acción en cada una de las acepciones: “asegurar” y “devanar”

De cualquier forma se trata de “sujetar”, la primera es un “suplicio”, una tortura; la segunda responde a “enrollar” (enrollar un hilo), se necesita más tiempo; aunque en la primer acepción se trata de un “reo” y en la segunda de la “seda”. ¿Lo malvado y lo valioso? ¡ El dólar incluye los dos campos semánticos !.

Es decir, siguiendo esta digresión, que si “liberan” el dólar (al mercado), estarían abriendo la caja de Pandora; pero si lo “liberan” de manera administrada (como si enrollaran el hilo de seda), también, aunque parezca que estuvieran liberando a Prometeo.

Fin de la digresión

Lo cierto es que, como siempre, muy pocos se benefician sobradamente y muchos volverán a pasarla mal, sobradamente. Aunque sobradamente veamos como los que los que la pasan muy mal continúan así (o peor) y los que la pasan bien, muy bien, cada vez la pasan mejor, más concentradamente mejor.

En muchos lugares de la provincia de Buenos Aires, señor Scioli, las barriadas pobres se agrandaron: Conurbano, las barriadas junto al Riachuelo contaminante, Gregorio de Laferrere, San Nicolás, por citar sólo algunos. Mientras que en la llamada Ciudad autónoma, las pruebas están en los barrios del sur y en las villas.

En el resto del país, vean Rosario al sur o en la misma Paraná, Entre Ríos, en los márgenes del arroyo Antonico, donde cruza el puente “Blanco” a pocas cuadras del centro, o en Formosa, donde está la comunidad “La Primavera”, por ejemplo.

Nada de esto, ni de lo que se pudiera agregar, es nuevo para nadie, es una foto de la estática política que representan.

Sí, claro, es cierto que hay asignaciones y planes, pero eso son los mínimos esfuerzos políticos para sostener lo que ustedes llaman “gobernabilidad” del sistema. Es más, cuánto dinero es si lo contraponemos a los subsidios reales o encubiertos a las mineras o petroleras, incluso a las grandes aceiteras que tienen sus propios puertos. ¿Cuántos barrios se podrían edificar con las enormes ganancias de los bancos? ¿Cuántas escuelas y hospitales públicos se podrían construir o remodelar con los dineros de las campañas publicitarias de las elecciones? ¿Cuántos talleres clandestinos desaparecerían si se decidiera por la vida?

Hablando de vida

El presente griego (Razón y Revolución)

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eduardo sartelli

Por el Dr. Eduardo Sartelli (Director del CEICS)

Un balance de la herencia kirchnerista, que pretende ser, además, una síntesis de los problemas nacionales. A lo largo de varias notas, haremos un repaso de las características salientes del país que recibirá el próximo gobierno y, por ende, de las tareas que tienen planteadas quienes pretenden luchar contra lo que se viene.

En las próximas elecciones los argentinos deben elegir presidente en un contexto muy parecido al que signó el fin del gobierno de Menem y el inicio de la Alianza, sólo que esta vez el tránsito será al revés: de un gobierno “neoliberal” que daba paso a uno que se suponía al menos pondría límites a ese curso, a un gobierno “heterodoxo” de “izquierda”, que dará lugar, cualquiera sea el que gane (salvo un improbable milagro de Margarita Stolbizer), a un revival noventista. Veremos luego qué significa esto en la realidad. Veamos primero cuál es la herencia que recibirá Macri (o Scioli, seguramente no Massa).

Las veinte sombras de Cristina

Un simple repaso de las evaluaciones sobre el “patrimonio” económico que heredará el sucesor del kirchnerismo, deja un listado consensuado de los mismos elementos:

- La falta de “reglas claras” que desalientan inversión.

- Inflación alta (y reprimida).

- Atraso cambiario.

- Déficit fiscal.

- Fin del modelo de expansión basado en el consumo.

- Inversión productiva en retroceso.

- Atraso tarifario.

- Distorsión de precios relativos por subsidios.

- Desorganización de ramas productivas enteras (retenciones, cupos de exportación e importación, etc.).

- Imposibilidad de acceso al mercado mundial de capitales.

- Crisis energética.

- Escasez de reservas.

- Economías regionales en recesión.

- Grave déficit de infraestructura (electricidad, telefonía móvil, etc.).

- Caída de la inversión extranjera directa.

- Pasivos “contingentes” (juicios en el Ciadi, deuda con Club de París, holdouts+me too, más demandas de jubilados y pensionados por mala liquidación de haberes, un total de 40.000 millones U$S de obligaciones).

- Falta de ajuste por inflación en balances.

- Caída de actividad industrial por 21 meses consecutivos.

- Dependencia de la economía china.

- Expansión desmedida del empleo estatal. (1)

Entre lo poco que se le reconoce al “modelo” está el “bajo nivel de endeudamiento”, refiriéndose, sobre todo, a la deuda nominada en dólares. Todos coinciden en que la deuda total aumentó, pero cuentan con la posibilidad de licuar las obligaciones en pesos. Es decir, de estafar a jubilados, pensionados y otros pobres infelices.

También es un elemento bastante común la propuesta, al menos de cara a las elecciones, sobre la “gradualidad” de las reformas necesarias para reencauzar la economía. Buena parte de ese consenso es falso, porque nadie quiere hablar de una política de shock, habida cuenta de los recuerdos siempre presentes del Rodrigazo, pero resulta evidente que varias de las tareas “urgentes” requieren de una acción rápida.
Por eso, sólo algunos economistas, convenientemente alejados de los candidatos expectantes, se animan a señalar que los primeros pasos deben ser la suba de tarifas y el ajuste de gasto público, en el marco de un proceso de estabilización inflacionaria. Con ello se espera reducir la presión fiscal sobre el agro y los salarios. Es obvio que restablecer paridad cambiaria es la piedra de toque de todo el edificio, en tanto abarata los costos internos en términos internacionales, permite la afluencia de divisas, recupera la industria por la vía de destrabar las importaciones, protege la producción interna en tanto que encarece las importaciones, mejora las finanzas del Estado en tanto la recuperación económica significa más recaudación, etc., etc.

Es cierto que tiene “contraindicaciones”: en la medida en que aumenta el costo de importar, aumentan los precios de ciertos productos que utilizan insumos importados, como los automóviles, por lo cual continuaría paralizada parte de la industria; hace más gravoso el peso de la deuda externa; presiona sobre los precios internos que, en el contexto de una capacidad instalada en uso relativamente alta, tenderán a subir rápidamente.

El problema es, como señaló alguno de ellos, “cómo sincerar todo” sin que explote la crisis social (shock) o resulte finalmente inoperante (gradualismo) y termine escapándose de las manos del gobierno. En el fondo, el problema es político, como explicó Miguel Bein: “desarmar de una vez dicho esquema de subsidios resulta políticamente inviable, dados los costos en términos de salto inflacionario, pero en algún momento habrá que continuar la tarea trunca que empezó el gobierno actual”. (2)

De hecho, muchos preferirían que el ajuste lo haga la realidad, violentamente:

“La Argentina de 2003 no empezó a crecer por la ' heterodoxia estatista '. La Argentina retomó el crecimiento porque hizo un violento ajuste de shock en 2002, combinando default, licuación de deudas privadas vía la pesificación asimétrica, y un tipo de cambio que se multiplicó casi por 4. Es decir, primero vino el ajuste, después el crecimiento. Ayudado por condiciones externas muy favorables. Insisto, aunque hoy la mala memoria y el marketing político nos quieran vender otra cosa, la dolorosa solución a la crisis económica argentina fue el ajuste salvaje de shock del primer semestre de 2002, en medio de una desintegración de la política y la ausencia de un programa integral.” (3)

Siguiendo esa línea, economistas como Carlos Melconian recomendaban no “apretar” a Cristina, de modo que la crisis le estallase a ella, facilitando la tarea del próximo gobierno. Toda la política económica de la actual administración se ha concentrado, simétricamente, en conseguir el resultado inverso. De allí que se haya popularizado la imagen de la herencia K como una “bomba de tiempo”.

Hay tres elementos comunes al diagnóstico que condicionan la política económica del próximo presidente. En un extremo, el agotamiento del “viento de cola”, es decir, el fin del ciclo alcista de las commodities; en el otro, la enorme presión inflacionaria que significaría una nueva apuesta a un dólar “alto” al estilo salida de la Convertibilidad, en una economía con una inflación ya elevada a pesar del uso del ancla cambiaria (4); en el medio, una presión tributaria en niveles récord. Dicho de otro modo, no hay de dónde sacar plata, como no sea recurrir al endeudamiento externo. Es eso o el ajuste. O mejor dicho, eso y el ajuste, porque no hay forma de sostener el gasto existente a pura deuda. Como sea, ya el actual gobierno había intentado recurrir al mercado externo para diluir el ajuste en el tiempo y preparar un aterrizaje suave. La magnitud, sin embargo, asusta: “100.000 millones de dólares a lo largo de 5 años”, declaró Javier González Fraga ya hace tiempo.

Como veremos en la tercera parte de esta nota, en un próximo número de El Aromo, dedicada a la “herencia” política del kirchnerismo, los principales obstáculos a la crisis en marcha son de orden político. En efecto, son los condicionantes políticos los que ordenan la vía del endeudamiento masivo. Con un atraso notorio del tipo de cambio, un porcentaje importante de la burguesía pide a gritos la devaluación. Ya sabemos lo que eso significa. Tanto Macri como Scioli se han manifestado en contra del cepo cambiario, lo que implícitamente quiere decir devaluación. Eso lleva a inflación y, por lo tanto, a conflicto con los sectores más poderosos del movimiento obrero. Ambos también se han manifestado a favor del “saneamiento” de las cuentas estatales, lo que lleva a una crisis con la población que vive de subsidios (incluyendo los jubilados), y con el resto del movimiento obrero, si se piensa que buena parte de esa “limpieza” tiene que ver con la eliminación de subsidios a las tarifas de servicios públicos.

Un simple repaso de la magnitud de estos problemas da una medida de la reacción que pueden generar. La devaluación, para llevar la paridad más o menos a 2007 debería ser cercana al 50%. Según datos de Orlando Ferreres, los empleados públicos de nación, provincias y municipios pasaron entre 2003 y 2015 de 2,38 millones a 4,27 millones, un incremento de 79%. Los jubilados de los mismos ámbitos pasaron de 4,27 a 8,8 millones (106%). Se entiende que una devaluación, acompañada de reducción de las retenciones y del impuesto a las ganancias, puede tener un efecto devastador sobre las finanzas públicas, cuyo “rojo” (de 180.000 a 200.000 mil millones en 2015) es, en dólares, el doble de lo que recibió la Alianza en 1999. La única forma de mantener los gastos estatales en salarios y jubilaciones sería bajar los subsidios a los combustibles y las tarifas. Se produciría un ahorro de unos 8.762 millones de dólares, según calcula, otra vez, Ferreres, pero la magnitud del golpe sobre los salarios del “sinceramiento” puede imaginarse si se recuerda que las tarifas argentinas de gas y electricidad residencial son casi el 10% de lo que se paga por ellas en el resto de América Latina. No se trata, entonces, de una simple “corrección”, sino de una auténtica reestructuración completa de las variables, lo que va a llevar, necesariamente, a una rebelión social, salvo que una catarata de dólares venga a ponerle vaselina al proceso. En ese caso, la crisis se postergará, acercándose a la situación griega actual o, lo que es lo mismo, a la Argentina 2001.

Un gato en una botella

¿Qué es lo que verdaderamente “entrega” Cristina al próximo presidente? Es evidente que una bomba de tiempo. Pero eso no agota el asunto. Lo que en verdad entrega Cristina es lo mismo que recibió: un país encerrado en una botella. Me explico.

La Argentina es un capitalismo chico, agrario y tardío. Siempre fue un capitalismo chico, aún en su época de esplendor. Cuando se dice que la Argentina estaba entre los primeros seis países del mundo en 1910, se miente. Lo que se afirma es que el PBI per capita se encontraba entre los primeros del mundo. Se entiende por qué: una población muy escasa, con una producción agraria muy elevada. Pero la medida en cuestión es una de todas las formas posibles con las que se pueden estimar tamaños relativos entre países. Sirve para entender algunas cosas (qué tan productivo es un país, por ejemplo, aunque de manera limitada y deforme, es una de ellas), pero no otras. Puede llevar a confusiones enormes. Por ejemplo, que un país con un PBI per capita elevado es un país “grande” o “avanzado”. Baste señalar que las Islas Malvinas tienen hoy uno de los más altos del planeta para darse cuenta de la falacia que esto encubre. Comparando tamaños de PBI en forma directa, la Argentina de aquella época no era mucho más grande que… Dinamarca, un país secundario de Europa. La Argentina sigue siendo un país chico (en términos de acumulación de capital). Por ejemplo, si aceptamos la medida del PBI oficial, hoy día en EE. UU. "entran” más de cuarenta Argentinas. ¿Qué problema hay con el tamaño? Que la economía mundial es una guerra de todos contra todos y es la productividad del trabajo lo que allí cuenta, lo que marca la ventaja competitiva y, por ende, el lugar del país en el mercado mundial. La productividad es resultado de la escala de la producción, es decir, de su capacidad técnica. Un país chico siempre pierde contra uno mayor.

¿Voto en blanco o abstención?: Los dilemas del balotaje (ANNCOL)

Voto - Duda

Entrevista a Juan Carlos Sánchez, profesor en ciencias jurídicas y sociales, y director de Gacetillas Argentinas, quién responde un breve reportaje con motivo del ballotage del 22 de noviembre donde dos candidatos se disputarán la presidencia de la nación más austral del mundo.

Por Nechi Dorado

ND: -Compañero; en medio de una campaña política muy dura, como nunca se ha visto en Argentina ¿podrías decirnos a qué razón responde tanta dureza cuándo no es la primera vez que se elige un presidente?

JCS: -En primer lugar, no podemos olvidar que estamos ante una democracia que sufre de una crisis importante con respecto a la representación y la representatividad como consecuencia de la última dictadura cívico – militar. Digamos que la derrota militar de los revolucionarios de los ‘ 70 moldeó un sistema político acorde a las necesidades de la burguesía y que, ahora, como emergente de la crisis de 2001, surgieron nuevos actores socio – políticos que todavía buscan el camino hacia una verdadera participación política.

Y respondiendo a tu pregunta, existe una segunda cuestión a tener en cuenta partiendo de lo anterior. Si bien en muchas elecciones desde el ‘ 83 pudo advertirse una puja interburguesa significativa, desde las PASO de agosto al 25 de octubre, ella se ha exacerbado significativamente ante la ausencia de una auténtica fuerza de izquierda capaz de oponerse, de dar batalla a una derecha que venía avanzando al galope.

La dureza en esta campaña electoral no es casualidad. Con una democracia débil y burguesa que no puede parar el avance de ciertas fuerzas de izquierda, trotskistas o no, se acentúa la puja político - partidaria que, esta vez, se da entre dos frentes electorales de derecha que compiten entre sí y eso está provocando una fuerte polarización entre la misma burguesía y los nuevos pequeños burgueses que generaron los 12 años de kirchnerismo. En realidad, hay una confrontación de intereses políticos y económicos; por un lado, la clase dominante heredera del roquismo en el siglo XIX, de la dictadura del ‘ 76, del menemismo y los que confiaron en la primer parte de la administración Kirchner, y por otra, la del medio pelo argentino, como bien definió Arturo Jauretche a la clase media, que pretende aspirar a asimilarse a la anterior pero no puede, como decía Charly García: “Caballito quiere ser Barrio Norte, pero no puede…”, mientras los sectores populares, las masas, continúan postergadas y sobreviven en el medio del asistencialismo y del clientelismo, no debiendo olvidar que tienen un limitado acceso a la educación y a la salud, lo cual impide un verdadero ejercicio del sufragio.

ND: - ¿Cómo caracterizarías la histórica derrota del peronismo en la provincia de Buenos Aires, bastión de ese partido hoy en manos de las fuerzas macristas por elección popular?

JCS: - Para muchas y muchos fue sorpresiva. Para mí, no lo fue tanto. No debemos olvidar que las administraciones municipales, e incluso la provincial misma, dejaron de atender a la masa habitual de votantes del Frente para la Victoria en materia educativa y sanitaria. Basta recordar el cierre del servicio de Neonatología del Hospital Fiorito, en Avellaneda.

Tampoco podemos dejar de lado la cuestión docente, donde muchas y muchos educadores tardan meses en cobrar como también unos cuantos no cobran desde hace tiempo. Lo mismo pasa en los hospitales y centros sanitarios que, además, tienen carencias sustanciales en materia de infraestructura e insumos.

Todo esto, sumado al marketing llevado adelante por el PRO, cegó la mirada de los sectores populares y con la cuestión de la llamada “inseguridad”, la pequeña burguesía creyó en los globos de colores que les prometieron, incluyendo la estigmatización de los barrios pobres a los cuales consideran sus enemigos. Pero no va a faltar mucho para que se den cuenta, apenas comience la gestión de María Eugenia Vidal, del error garrafal que cometieron el pasado 25 de octubre. Pero también convengamos que un candidato como Aníbal Fernández, uno de los autores intelectuales del asesinato de Darío y Maxi, y gran escapista de su intendencia en Quilmes, no representaba las expectativas de mejora que ansiaban la burguesía, desde luego y las masas.

En consecuencia, mala administración y simples jingles publicitarios le bastaron al PRO para quedarse con una provincia que, cada vez más, suma pobres y como si fuera poco, quienes están dentro de la izquierda están en una permanente diáspora; algunos de ellos, creyéndose dueños de la verdad.

ND: -Muchos argentinos visualizan un destino muy complejo en esta coyuntura, a tu juicio ¿cuál de los candidatos sería el causante de arrastrar al pueblo hacia esa ausencia de optimismo político?

JCS: -Esta coyuntura no es casualidad. Fue fomentada, directa e indirectamente, por el mismo kirchnerismo pero también por la inexistencia de una auténtica izquierda con vocación de poder. No basta con concejales, diputados y senadores. Para eso se necesita una “unión verdadera”, como expresa el “Martín Fierro”.

Jamás puede existir un optimismo cuando ambos candidatos en este ballotage son casi lo mismo. Ambos juegan a favor del imperialismo y de la burguesía local ligada a ella con ligeros matices, por supuesto.

Por otro lado, leyendo diversos artículos de diferentes fuentes, puede advertirse que, para algunos, lo mejor es el modelo de los últimos doce años enfatizando su defensa bajo un falso antiimperialismo y por otro, lo definió bien el sincericidio de María Eugenia Vidal: “ganamos para volver al pasado”, mientras continúa la maquinaria de globos blancos y amarillos, con el apoyo de la Iglesia, que volvió a retomar parte de la influencia en el poder que tenía en la segunda mitad del siglo XIX y de los grupos concentrados y transnacionales que operan a través de los medios hegemónicos.

Si nos ponemos a hilar fino, la principal responsable es la presidente Cristina Fernández. ¿Qué hubiese pasado si el candidato del FPV hubiese sido Randazzo? Tal vez, otra sería la historia. Pero lo cierto es que apostó por Scioli, con relaciones con la Mesa de Enlace y los medios hegemónicos, para captar los votos de parte de la burguesía y de la pequeña burguesía que lograron amasar durante su administración, creyendo que, a igualdad de malas administraciones, lograría una victoria relativamente fácil. Los números del pasado 25 de octubre lo desmintieron y ahora, en forma insólita, hasta buscan los votos de la izquierda.

De todos modos, es una elección perversa. Si bien en política es malo hacer futurología, creo que apuesta a una victoria macrista para, luego, volver a ser “la salvadora de la Patria”. Pero no debería extrañarnos, cuando la esencia del cristinismo es justamente la hipocresía y el cinismo.

ND: -Vemos también una fuerte campaña organizada por el troskismo y a la que adhieren sectores que no lo son llamando al voto en blanco, posición considerada por muchos argentinos como un apoyo a la derecha. ¿Considerás que realmente lo es?

JCS: -El voto en blanco, al igual que la anulación del sufragio, es una excelente herramienta política que, no por casualidad, es desestimada por intelectuales, verdaderos animales políticos, como Atilio Borón y no estimulada por los medios hegemónicos por razones obvias, al igual que el rechazo del pedido de propaganda política de esta opción por parte del FIT.

Si ambos candidatos son la derecha, tengamos claro esto por favor, una de las consecuencias del voto en blanco o la anulación es disminuír la proporción de los votos afirmativos en el escrutinio. Esto es lo que no se dice. Como tampoco que una alta proporción de sufragios de este tipo van a marcar la verdadera crisis de representación y representatividad en nuestra democracia, al igual que un fuerte condicionante para quien resulte ganador de la elección.

El sufragio en blanco no es un apoyo a la derecha, es un voto contra el capitalismo y el imperialismo. Como si fuera poco, si los números son altos, evidenciaría el principio del verdadero cambio, del comienzo de una nueva perspectiva revolucionaria que sí va a obligar a repensar la organización política de nuestro país.

ND: -¿Cuál sería tu opinión respecto a la abstención que también promueven algunos sectores?

Elecciones en Argentina este domingo: ¿Voto en blanco o a Scioli? (ANNCOL)

Scioli - Macri

El oficialista Daniel Scioli y Mauricio Macri, de la extrema derecha

Entrevista a Gustavo Robles, dirigente del Partido Comunista de los Trabajadores (PCT Argentina) en el marco del debate abierto respecto a las próximas elecciones presidenciales a realizarse el domingo 22 de noviembre, cuando los candidatos Daniel Scioli del Frente para la Victoria -FPV- y Mauricio Macri de “Cambiemos” irán a balotaje dirimiendo la contienda electoral.

Por Nechi Dorado

Nechi Dorado: -Gustavo Robles, en el balotaje del 22 de noviembre se definirá quién será el nuevo presidente de los argentinos. En esta última etapa estamos observando una fuerte puja en el marco de las opiniones con respecto a los dos candidatos: Mauricio Macri -Cambiemos- y Daniel Scioli -Frente para la Victoria (FPV)-. Se suma a la “batalla política” una tercera opción que sería la del voto en blanco, alternativa denostada por muchos aunque también hay sectores que prefieren optar por la abstención. Nosotros quisiéramos saber tu opinión sobre las diferencias que existen entre los dos candidatos y cuál es tu pensamiento respecto al “votoblanquismo”.

Gustavo RoblesGustavo Robles: -Los dos candidatos surgidos de las elecciones para el balotaje tienen según mi entender más similitudes que diferencias. A ver si me explico: tanto Scioli como Macri pertenecen a la misma clase, son parte de la burguesía local, ”socia menor” y dependiente de la burguesía imperialista. Pertenecen a organizaciones políticas del sistema burgués, es decir, están constituidos para mantener el orden y los privilegios de ese sistema. Los dos pretenden mantener el capitalismo y su estructura económica, social y política. Los dos le abren las puertas al financiamiento y las inversiones externas, es decir, a mantener al país como dependiente de las metrópolis imperialistas. En ese aspecto, son iguales, no tienen diferencias. Los matices son las relaciones con los países latinoamericanos que están encarando algún tipo de proceso antiimperialista (como Cuba, Bolivia y Venezuela) y a los imperialismos chino y ruso (aunque algunos quieran negarlo, son imperialismos), con quienes Scioli mantendría buenas relaciones; en cambio Macri se entregaría de lleno a las relaciones y dependencia típicas y tradicionales con EE. UU. y Europa.

Mi postura hacia el voto es ideológica, desde el punto de vista de la conciencia proletaria revolucionaria: no voto explotadores, ni a sus representantes. Scioli y Macri claramente lo son, y por lo tanto, no los voto. El llamado a no votar, anular o votar en blanco es un imperativo para toda organización revolucionaria, cuya tarea principal es señalar las fuentes de todos sus males a los trabajadores. Aquellos que se llaman ”de izquierda” y llaman a votar a alguno de los dos candidatos, claramente están aggiornados dentro del sistema burgués, son parte de él y le hacen el juego al sistema de explotación.

ND: -Los dos candidatos ya se expidieron por la necesidad de hacer fuertes ajustes económicos y sabemos que éstos no serán favorables al pueblo, ¿cuál es la caracterización que hacen al respecto ambos candidatos y cuál es la del sector de la izquierda a la que pertenecés?

GR: -En realidad los dos, tanto Scioli como Macri, están diciendo que las medidas que implementen no significarán un ”ajuste” para los sectores populares... Claro, están de campaña. Nunca dicen la verdad, pero ahora, menos. Scioli dice que va a mantener los ”logros” del kirchnerismo, pero cambiando la ”forma” de comunicarse con la población y la oposición. Macri dice algo parecido, aunque parezca mentira...  Ambos prometen ”atraer a los inversores externos”, terminar con el impuesto al trabajo (Scioli para los que ganan menos de $ 30.000, Macri sacarlo completamente); Scioli revisar la política de retenciones, Macri eliminarlas; ambos prometen millones de viviendas, mantener los subsidios a la pobreza. Tal vez difieran en el famoso ”cepo” y el valor del dólar... No hay muchas diferencias en lo que prometen.

Nosotros vemos que se vienen tiempos difíciles para la clase trabajadora. Si ambos piensan generar puestos de trabajo atrayendo inversiones externas, evidentemente las condiciones las pondrán las patronales. Se va a hacer difícil conformar a los trabajadores partiendo de ello, porque una cosa era el 2003 cuando veníamos de una desocupación infernal, y otra cosa es ahora, donde hay trabajo aunque precarizado. Los asalariados ya no se conforman con tener trabajo y nada más, van por más... Y hay que tener en cuenta que después de 12 años de kirchnerismo, según el propio Indec, el 90% de los trabajadores gana por debajo del valor de la Canasta Familiar (¡¡ el 90% !! debajo de $ 11.434); el 50% de los trabajadores ganan menos de $ 5.072. Alrededor del 40% está en negro, sin ninguna cobertura social. El 70% de los jubilados cobra la miseria de $ 4.300. El 10% que más gana se lleva el 28% de la masa salarial, mientras el 10% más pobre sólo alcanza al 1,5%. Todos son datos del propio Indec, del segundo trimestre del 2015. Así que si el Indec lo dice, las cosas están aún peor. Ese es el ”País de las maravillas” que nos vende el kirchnerismo, y que algunos que se llaman ”de izquierda” defienden, sin que se le caiga la cara de vergüenza.

ND: -¿Cuál sería la similitud -si la hay- entre el llamado Proyecto Nacional y Popular llevado a cabo por el matrimonio Kirchner y si acaso se daría la continuidad del mismo de resultar vencedor Daniel Scioli?

GR: -Estimo que de resultar electo, Scioli va a continuar las políticas impulsadas por el kirchnerismo, pero ya sin el paraguas de la crisis del 2001 y con mucha menor capacidad de engaño hacia las masas. El mayor problema de todo gobierno burgués son las aspiraciones de los trabajadores por mejorar sus condiciones, tanto laborales como de vida, y eso es imparable... salvo con represión. Y ya el ex motonauta dijo que no le iba a temblar el pulso para reprimir las protestas. No debe extrañar, ya que el gobierno de Nestor y Cristina Kirchner ha instalado la idea de que no reprime, pero en estos 12 años ha habido represión a protestas de trabajadores, asesinatos de campesinos pobres y originarios, más de 6.000 procesados por luchar contra las políticas extractivistas de saqueo y entrega y precarización laboral. No olvidemos que el kirchnerismo aprobó la Ley Antiterrorista, casualmente con los votos del macrismo también. Y de los presos políticos del periodo, como los compañeros de Las Heras, condenados a cadena perpetua por un crimen que no cometieron (en realidad es un castigo aleccionador por encabezar la lucha contra el impuesto al salario), la Gallega Germano, Martino, Esteche, Lescano, Olivera, Elguiazábal, los presos de Bariloche y Corral de Bustos... La política ”no represiva” del kirchnerismo es otro de los cuentos de la ”década”.

ND: -Durante el gobierno de la presidente Cristina Kirchner se han ejecutado una serie de medidas muy buenas y otras que parecen no haber sido tan acertadas. ¿Podrías mencionarnos algunas en ambos sentidos?

Entrevista a Mauro Camillato, sobre el ballotage que se viene, por Andrés Sarlengo (Contrapuntos)

Voto en blanco 2

Yo voto en blanco

Mauro Camillato 2

El periodista y docente venadense reflexionó sobre el ballotage Scioli - Macri durante la charla con Andrés Sarlengo en el programa Contrapuntos, que se emite por FM Nostalgia de Venado Tuerto (Santa Fe).

Entrevista al concejal Fabián Vernetti, sobre el ballotage que se viene, por Andrés Sarlengo (Contrapuntos)

Ballotage 2015 - 2

Yo voto a Scioli

Fabian Vernetti

El concejal venadense brindó su opinión sobre el ballotage Scioli - Macri durante la entrevista que le realizara Andrés Sarlengo para su programa Contrapuntos, que se emite por FM Nostalgia de Venado Tuerto (Santa Fe).

La encrucijada argentina (La Pupila Insomne)

Argentina en venta 2

Angel Guerra Cabrera

Por Ángel Guerra Cabrera

@aguerraguerra

El 22 de noviembre, Argentina llevará a cabo la segunda vuelta de la elección presidencial, en la que se juega la continuidad o un rudo golpe al proyecto bolivariano, sanmartiniano, martiano, chavista y fidelista de unidad e integración de América Latina y el Caribe. Ese con el que Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Lula da Silva, como intérpretes de recias luchas de los pueblos de nuestra América, derrotaron hace 10 años en Mar del Plata el proyecto de recolonización impulsado por Bush y sus perros falderos, denominado pomposamente Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

El mismo que ha colocado a América Latina y el Caribe en el mapa político del mundo como un jugador de primer orden, e impulsado -junto a China, Rusia, Irán y los BRICS- un veloz tránsito en la escena geopolítica internacional de la unipolaridad a la multipolaridad. Con políticas propias a través de nuevas estructuras sin presencia de Estados Unidos, como CELAC, UNASUR, PETROCARIBE, el MERCOSUR renovado y un CARICOM que, en ese contexto, ha elevado apreciablemente su peso regional e internacional.

De imponerse el neoliberal Mauricio Macri sobre Daniel Scioli, del kirchnerista Frente para Victoria (FPV), esos enormes avances en la unidad, soberanía e independencia de nuestra región correrían grave peligro. Macri, del mismo pelaje cipayo del venezolano Henrique Capriles y del colombiano Álvaro Uribe actuaría como un ariete contra ellos con todo el peso político de Argentina.

Uno puedo imaginar lo destructiva y regresiva que podría significar una victoria de Macri para Argentina y para nuestra América simplemente recordando el singular y extraordinario aporte de Néstor y Cristina Kirchner en los últimos 12 años al proceso de transformación y emancipación de ambas. A la lucha por la defensa de la democracia y la autonomía latino - caribeña, contra los intentos golpistas en Bolivia, Ecuador, Venezuela. A la batalla para tratar de que no se impusieran los golpes de Estado contra los presidentes Manuel Zelaya, en Honduras y Fernando Lugo, en Paraguay.

En la primera vuelta de los comicios Scioli derrotó por casi tres puntos de diferencia (más de 700 000 votos) a Mauricio Macri, candidato de la alianza llamada perversa y demagógicamente Cambiemos, auspiciada por Washington y el sector más entreguista y antipatriota de la derecha argentina, de neta inspiración neoliberal, reaccionaria y excluyente. Sus orígenes se remontan al dominio británico en el Cono Sur en el siglo XIX y parte del XX, dogal que sustituyó por el del imperialismo yanqui.

La economía que se viene luego de las elecciones presidenciales

Inflacion

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Por el Lic. Julio C. Gambina

Las elecciones presidenciales de la Argentina (25/10/2015) vinieron con sorpresa, aun cuando y como se esperaba ganó el oficialismo por escaso margen (36,86% a 34,33%), algo así como 9 millones de votos para el Frente para la Victoria y aliados, mientras que la coalición Cambiemos colectó 8.400.000 votantes. Es la primera vez en la historia política argentina, que una opción electoral alineada a la derecha protagoniza una acción de masas de esta magnitud, con el antecedente de 8 años en el gobierno de la ciudad capital, y que ya renovó para otro periodo. Vale recordar que la división de las opciones kirchneristas en 2007 le abrieron las puertas al gobierno de Mauricio Macri.

A una semana del acto eleccionario existe incertidumbre sobre el resultado de la segunda vuelta para el 22/11. Curiosamente, el protagonismo principal en la disputa del voto proviene de la primera mayoría, donde preocupa el ascenso impensado de la opción opositora, que aprovecha el impulso de una votación quizá impensada. A partir de esa realidad es que se mantienen las incógnitas sobre el futuro de la política económica.

¿Qué propuesta se impondrá para atender el problema de la inflación? Es decir, cuál será el horizonte en materia de precios, especialmente de las divisas, y con ello la distribución del ingreso y de la riqueza. La tendencia actual es preocupante, especialmente para los sectores de ingresos fijos.
El dato más novedoso fue el triunfo de la oposición de derecha en la provincia de Buenos Aires, la más grande de la Argentina, casi el 40% de la expresión electoral nacional. Como dato no menor y en simultáneo, gane quien gane la segunda vuelta del 22 de noviembre próximo, los distritos con más población y de mayor peso económico estarán gobernados por la actual oposición. Además de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires gobernada por el PRO, debe incluirse en esa situación, aun con matices de sus gobiernos, a los socialistas en Santa Fe; justicialistas disidentes en Córdoba y los radicales en Mendoza y Jujuy; casi en todos los casos producto de coaliciones opositoras al kirchnerismo, gobernante por 12 años en la Argentina. Sin duda, una nueva historia para la política y la economía en la Argentina.

Celebración del poder y defensiva gubernamental

Entre los sectores hegemónicos del poder económico hubo celebración por los resultados, aun cuando anticipadamente otorgaban crédito a cualquiera de los principales candidatos en la disputa por el gobierno. Ambos son amigables con el poder económico y mediático.

La celebración fue puesta de manifiesto en los negocios procesados en la bolsa de valores y las acciones e iniciativas especulativas. La agenda del poder en política económica fue ratificada en la perspectiva del ajuste y la devaluación, con costo, claro está, para la mayoría de la población, los que viven de ingresos fijos, sean trabajadores activos, jubilados o beneficiarios de planes sociales, incluso, empresarios cuyo destino es la actividad económica en el mercado interno.

Deuda pública y elecciones 2015

Elecciones 2015 - Deuda

Hector Giuliano 2

Por el Lic. Héctor Giuliano

Hay tres candidatos con mayores probabilidades de voto en las elecciones presidenciales de este domingo 25 de octubre pero, desde el punto de vista del endeudamiento público, los tres responden a un mismo partido: el Partido de la Deuda.

Se entiende por Partido de la Deuda el conjunto de personas y/o instituciones -del oficialismo, de la oposición política y de los medios de comunicación del establishment- para quienes la ultima ratio para el sostenimiento de las de Finanzas Públicas es la deuda del Estado.

El Fisco tiene tres fuentes clásicas de financiamiento:

1. La recaudación tributaria, integrada con impuestos y contribuciones a la Seguridad Social

2. La emisión controlada de dinero, esto es, cuando los medios de pago aumentan en proporción al crecimiento de la Economía

3. La deuda pública, que es en principio una forma de financiamiento extraordinaria e históricamente ligada a guerras o catástrofes nacionales pero que hoy ha devenido una fuente regular y sistemática de recursos fiscales artificiales.

Con la particularidad que el macro-endeudamiento de los Estados ha llevado -a la Argentina y a gran parte del mundo- a niveles de deuda tan elevados como impagables.

Niall Ferguson, en su libro “El triunfo del dinero”, habla del fenómeno de las “montañas de deuda” para caracterizar el mecanismo de poder del capital financiero que se institucionaliza en Europa después de las guerras napoleónicas y tiene por eje primero la acción de la banca Rothschild como principal prestamista de las monarquías del Viejo Continente y luego la proliferación de las deudas anónimas a través de los mercados de bonos.

Los Estados caen así -y la Argentina es un caso paradigmático al respecto- en una trampa de “deuda perpetua”, desde el punto de vista que las obligaciones se toman por montos y en condiciones impagables, lo que fuerza una refinanciación constante de las mismas a su vencimiento (pago de deuda con nuevas deudas) y la toma, siempre, de deudas adicionales.

Con el agravante que las deudas dejan de tener entonces una genuina capacidad de repago -que se cubre con la citada reestructuración permanente de los vencimientos- que los países pasan a pagar siempre mayores sumas por servicio de intereses y que con ello se desequilibra cada vez más la estructura o composición del financiamiento del Estado.

Se llega así a la paradoja que para cubrir los costos de la fuente de financiamiento de la deuda, deviene necesario aumentar las otras dos fuentes, por medio de la presión tributaria creciente y la mayor emisión de moneda sin respaldo. Y, a la vez, aumentar también los propios niveles de endeudamiento fiscal.

Exactamente al contrario de lo que dice el gobierno, la clase política mayoritaria y los grandes medios, no es cierto que la Argentina se esté des-endeudando:

1. La deuda pública, en valor absoluto, era de 178.000 MD (Millones de Dólares) al momento de la asunción del gobierno Kirchner, en 2003, y ha subido hoy a mas de 260.000 MD (solamente en cabeza del Estado Central y sin contar los intereses a pagar en el futuro). El ritmo de aumento del stock de la deuda del Estado es actualmente superior a los 15.000 MD por año: fue de 19.000 MD en 2014, está previsto por Presupuesto (Ley 27.008) que aumente en unos 18.000 MD durante el corriente año y proyectado en otros 23.400 MD para el 2016.

2. Esta situación se agrava, a su vez, con el incremento del costo financiero de la Deuda Pública, con la cuestión pendiente de los Holdouts (que no es un problema heredado sino derivado del Megacanje Kirchner - Lavagna de 2005 - 2010 y de las propias torpezas de la administración K) y con la progresiva estrechez del perfil de vencimientos que viene acentuada con el nuevo “festival de bonos” a corto y mediano plazo que está en curso en las postrimerías de la gestión CFK.

3. El cuadro se acentúa más aún con el extraordinario aumento paralelo de la deuda pública nacional, constituida no sólo por el Estado Central sino además por la deuda de Provincias / Municipios, Banco Central (BCRA), empresas públicas, organismos nacionales, Fondos Fiduciarios y juicios contra el Estado con sentencia en firme; deudas que el gobierno oculta a la opinión pública.

Entrevista a Gustavo Robles (PCT), sobre las elecciones presidenciales, por Andrés Sarlengo (Contrapuntos)

Elecciones 2015 - Candidatos 2

El 70 % del padrón votó a estos canallas: Macri, Scioli o Massa

Gustavo Robles

Junto al militante del Partido Comunista de los Trabajadores, Andrés Sarlengo analizó las últimas elecciones presidenciales y el ballotage que se viene durante la emisión de su programa Contrapuntos por FM Nostalgia de Venado Tuerto (Santa Fe).

Entrevista a Hernán Cortiñas, sobre la educación capitalista, por Andrés Sarlengo (Contrapuntos)

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Barbieri o Bullrich, Scioli o Macri: La educación capitalista

Hernan Cortiñas

Si bien esta entrevista fue realizada días antes de las elecciones presidenciales del 25 de octubre, la educación con Macri o Scioli no tiene ballotage: es burguesa en ambos casos. Así lo explicaba claramente el docente Hernán Cortiñas a Andrés Sarlengo durante su programa Contrapuntos por FM Nostalgia de Venado Tuerto (Santa Fe).

Elecciones presidenciales: Algunos números para tener en cuenta

Elecciones 2015 - Candidatos

Si bien sabemos quienes serán los candidatos que competirán por el ballotage, resultan interesantes las cifras casi definitivas del escrutinio de la elección del pasado 25 de octubre. Era cantado que los dos contendientes iban a ser Daniel Scioli, por el Frente para la Victoria y Mauricio Macri, por Cambiemos, pero analizando otros números podremos advertir ciertas diferencias para tener en cuenta.

Aunque los datos los hemos tomado del escrutinio provisorio al 26 de octubre pasado, desde el sitio web www.resultados.gob.ar, si vemos el cuadro que sigue a continuación nos vamos a encontrar con un pequeño detalle...

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Con un ausentismo de 6.842.769 electores que, sumados a los votos en blanco, nulos y recurridos e impugnados, nos llevan a una cifra de 7.642.568 hipotéticos votos que superan los obtenidos por la alianza liderada por Sergio Massa. No obstante, supongamos que 3.000.000 de electores ausentes sean personas mayores de 70 años y menores de 16, que no están obligadas a votar, lo cual nos indica que serían 4.642.568 votos que podríamos considerar teóricamente en blanco.

En consecuencia, esos hipotéticos votos se transforman en la tercera fuerza y es la que puede desempatar el ballotage del próximo 22 del corriente. Nótese que, si hiciéramos el porcentaje de la elección, disminuiría sensiblemente los porcentajes obtenidos por todas las alianzas electorales que compitieron en octubre.

Ahora veamos este cuadro...

Entrevista a Gabriel Solano (FIT), sobre la campaña electoral, por La Deuda Eterna (FM Flores)

Fit

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El candidato a Diputado Nacional por el Partido Obrero, integrante del Frente de Izquierda y de los Trabajadores, se refirió a los hechos y acciones de su alianza electoral, sus vicisitudes y su futuro, como también a su futura actividad en el Congreso Nacional en caso de ser electo en las elecciones del próximo 25 de octubre durante la conversación sostenida con los compañeros de La Deuda Eterna.

Carta abierta al Partido Obrero y al conjunto de las organizaciones que apoyaron a la Lista Unidad (Razón y Revolución)

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“Detrás del ‘juvenilismo’ […] lo que se esconde es la apelación a lo más atrasado de la conciencia que brotó del 2001. Es cierto que hay, no una, sino por lo menos dos generaciones que se asoman a la política fuera de la influencia histórica del peronismo […] Esos ‘jóvenes’ portan, por lo tanto, en un porcentaje muy elevado, repito, una conciencia ‘vieja’. Lo nuevo es la militancia revolucionaria que ha salido de esos grupos y que en todos los lugares donde hay lucha aparece ligada a la izquierda, proceso al que, obviamente, el PTS no es ajeno. A los primeros se los puede interpelar como ‘jóvenes’, y es probable que, en el contexto de crisis K, respondan a esa interpelación y el PTS gane la interna. A los segundos, se los interpela como militantes revolucionarios. Como son muchos menos que los anteriores, es probable que la lista del PO pierda la interna. ¿Y cuál es el problema? Que habremos entregado el destino del FIT, no a la vanguardia revolucionaria sino a la retaguardia kirchnerista. El PTS sabe esto y no le da vergüenza”.

Correo de Eduardo Sartelli a la lista de Asamblea de Intelectuales del FIT, 29 de julio de 2015.


La derrota de la Lista Unidad en las internas del FIT ha dejado al conjunto de las organizaciones del frente en una situación extraña y lamentable. Por un lado, el exitismo del PTS le impide ver la magnitud del fracaso del FIT en transformarse en una alternativa real para las masas. Por otro, la depresión ha sumido en el silencio sus contrincantes, poniendo en segundo plano la responsabilidad que les cabe en el futuro de la alianza. Ha llegado, sin embargo, el momento de la acción, si queremos salvar al germen del partido del proletariado del pantano en que está metido.

En estos momentos, el PTS reivindica el resultado como si se tratara de una victoria de la misma magnitud que la toma del Palacio de Invierno, simplemente porque en una mala elección, la fórmula Del Caño - Bregman alcanzó el 1,7% de los votos nacionales contra el 1,5 de Altamira - Giordano. Es más, se publicita la buena nueva acompañándola de una mentira propia del INDEC: en relación a las PASO del 2011, el FIT creció un fabuloso 50%... Lo que no se dice, es que se retrocedió abruptamente en relación al 2013 incluso en el nivel parlamentario. Lo que no se dice es que en cuatro años de decadencia del kirchnerismo y en medio de una crisis económica y política en marcha, el frente sólo aumentó su caudal en 200.000 votos. Lo que no se dice, es que el 3,3 del FIT de cara al 38% de Scioli es mucho menos significativo que el 2,5 contra el 54 de Cristina. Lo que no se dice es que, para conseguir ese resultado hubo de llevarse adelante una campaña sucia contra sus propios compañeros, desprovista, no ya de todo contenido socialista, sino teñida de liberalismo burgués, indistinguible de la socialdemocracia europea o del PT brasileño. El PTS entregó el Frente a los prejuicios de la retaguardia kirchnerista para obtener un resultado que simplemente confirma que el 96% de la sociedad argentina no nos tiene en cuenta (incluyendo entre ellos a esos “jóvenes” kirchneristas a los que se quería atraer con ese discurso liberal-burgués y para lo cual se claudica ante cada propuesta K en el Congreso, como acaba de suceder con relación a China). Se puede escribir lo que se quiera y escupir fuego sobre el papel, pero el verdadero programa con el que Del Caño - Bregman “vencieron”, expresa la victoria de la ideología burguesa en el Frente de Izquierda. La prueba está en que la diferencia más sustantiva a su favor la obtuvieron allí donde ninguna lucha social precedió ni acompañó al desempeño electoral, Mendoza, o donde el PTS ni siquiera tenía lista propia ni militancia de ningún tipo, como en Catamarca y Misiones.

Por su parte, la fórmula encabezada por Jorge Altamira no ofreció al proletariado argentino algo cualitativamente superior. Es cierto que apeló a un posicionamiento de clase, tratando de rodearse de la militancia obrera. No es menos cierto que el planteo no pasó de ser puramente sindical, lo que tiene dos consecuencias: la primera, que no permite diferenciarse de los políticos burgueses, ya que en momentos de elecciones los candidatos del sistema se vuelven más demagogos y prometen lo mismo o más que el más desaforado trotskista; la segunda, que el programa socialista se quedó fuera de las elecciones, como reconoce de hecho la tapa de la última Prensa Obrera.

Con estas propuestas, las de ambas listas, no es raro que el caudal electoral del FIT quede reducido al margen del error estadístico. Sin embargo, el peligro más importante no es este, al menos en la presente coyuntura. El peligro más grave es ir a las elecciones de octubre detrás del programa que impuso el PTS, que significa el abandono de toda política de clase y el desbarranque del Frente en un marasmo parlamentarista. En efecto, el FIT va camino a transformarse de canal de incorporación de la clase obrera a la política revolucionaria, a vía de desarrollo de la ideología burguesa en la clase obrera, algo que no puede aceptarse.

No puede decirse, sin embargo, que esta situación sea responsabilidad exclusiva del PTS. Le cabe al Partido Obrero una parte nada insignificante, al dar lugar a las PASO, cediendo a las maniobras del “cañismo”. Por todo esto, el PO nos debe, como dirección a la que nos plegamos en esta lucha, una explicación. Era su obligación, como la organización revolucionaria más importante del país y la que condensa hoy por hoy las mejores tradiciones de lucha del proletariado argentino, rechazar, por principio, la intromisión burguesa en el partido de la clase obrera. Víctima de una evaluación errónea de sus propias fuerzas, el PO se lanzó a una aventura no solo innecesaria sino harto peligrosa, cuyas consecuencias recién su dirección y sus bases están percibiendo hoy, a pesar de que se lo hicimos notar en reiteradas ocasiones. No fuimos oídos, como tantas otras veces, porque, entre otras cosas, el PO pretende tener el santo y seña de la lucha de clases en la Argentina y en el mundo y no cree necesario escuchar a nadie. Entiende todas las críticas como agresiones y expulsa a los críticos leales, negándoles hasta el estatus de “compañeros” a quienes han militado siempre su favor (como sucedió con nosotros mismos en la Asamblea de Intelectuales del FIT). Prefiere el corifeo de figurones inútiles, que acompaña al partido como comparsa en las buenas y lo abandonan como ratas cuando el barco se hunde.