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Obama no necesitó actuar en España (Visión desde Cuba)

Obama - Tropas

Percy-Alvarado

Por Percy Francisco Alvarado Godoy

Esta vez el presidente Barack Obama no tuvo chance de hacer uso de su dudoso histrionismo para “encantar” a una España dividida en lo político y cargada de serios problemas económicos. No tuvo chance de desplegar sus aparentes dotes histriónicas como lo hizo con Pánfilo en La Habana -en un intento de vender una imagen positiva como lo hizo en sus visitas a Cuba y a Vietnam- visitando restaurantes privados y vendiendo sonrisas a diestra y siniestra.

Tuvo que guardar la hipocresía y el marketing político, haciendo una visita que, no obstante, le permitió alcanzar en cierta medida los objetivos que guardaba en su agenda viajera.

Los desafortunados incidentes de Dallas, expresión de la violencia generada por los propios miembros de las fuerzas policiales día tras día contra los ciudadanos afronorteamericanos y que esta vez se cebó contra ellas, así como quitar a Donald Trump y a los republicanos el argumento para el ataque a su frivolidad habitual, hicieron que fuera más práctico y directo a la hora de lograr aquellos fines que lo llevaron a Madrid: En primer lugar, tener la garantía de que España seguiría siendo una de sus puntas de lanza incondicionales para su geopolítica -mantenerse en franca alianza con USA en sus planes contra Rusia y su cacareada guerra antiterrorista- sin correr riesgo alguno en su empeño. En segundo lugar, dar un espaldarazo a la incondicionalidad española al permitirle mantener en su territorio las bases militares de Rota, en Cádiz, parte del ensamble del escudo antimisiles de la OTAN y EE. UU., así como la base de Morón, en Sevilla, relegada a un aparente y falso “olvido”.

Obama debería escuchar a los sobrevivientes de Hiroshima (Democracy Now !)

Obama hiroshima

Por

Amy Goodman - DN 2

Amy Goodman *

y

denis-moynihan

Denis Moynihan

La Casa Blanca anunció esta semana que el presidente Barack Obama visitará Hiroshima, el lugar donde se llevó a cabo el primer ataque con una bomba atómica en la historia de la humanidad. Obama será el primer presidente estadounidense en ejercicio que visita el lugar y el segundo en la historia, dado que el ex presidente Jimmy Carter realizó una visita en 1984. El peregrinaje de Obama a Hiroshima, donde 140.000 personas perdieron la vida y otras 100.000 resultaron gravemente heridas el 6 de agosto de 1945, no irá acompañado de una disculpa formal. El secretario de prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest, sostuvo que el viaje tenía la finalidad de recalcar el “continuo compromiso (de Obama) con la búsqueda de la paz y la seguridad de un mundo sin armas nucleares”. Sin embargo, el gobierno de Obama anunció también recientemente el lanzamiento de un programa de un billón de dólares para modernizar la totalidad del arsenal nuclear de Estados Unidos de aquí a 30 años.

Cada año que pasa, son menos los sobrevivientes de los terribles ataques a Hiroshima y Nagasaki que quedan para relatar su versión como testigos presenciales. En Japón, a estos sobrevivientes se los llama con gran respeto “hibakusha”. En 2014, hicimos una visita al Parque Memorial de la Paz de Hiroshima guiados por un hibakusha, Koji Hosokawa. En 1945, Koji tenía diecisiete años de edad y su hermana trece: “El dolor más grande de mi vida es por mi hermana menor, que murió a causa de la bomba atómica”.

En nuestra visita a Japón viajamos también a Tokio para hablar con el reconocido escritor Kenzaburo Oe, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1994. Le preguntamos si el presidente Obama debería ofrecer disculpas por las dos bombas nucleares y nos respondió: “No pretendo una disculpa, ni del presidente ni de ninguna otra persona, en relación con este hecho. Considero que el hecho de que la humanidad haya creado este tipo de armas es un crimen del que toda la humanidad es responsable. Y considero que se trata de un asunto de tal magnitud que un político no podría disculparse por ello”. Oe, de 81 años de edad, no es un hibakusha, pero es sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial, y esa experiencia vivida en su niñez tuvo un profundo impacto en él.

Como si anticipara las críticas que Obama enfrenta actualmente, acusado de organizar una “visita de disculpas”, Kenzaburo Oe dijo en 2014: “Creo que si el Sr. Obama viniera a las ceremonias de conmemoración en Hiroshima o Nagasaki, por ejemplo, lo que podría hacer es reunirse con los hibakusha, los sobrevivientes, y compartir un momento de silencio con ellos. También expresar consideración por el tema de las armas nucleares desde el punto de vista de toda la humanidad y lo importante que es la abolición de las armas nucleares. Pienso que (eso) sería lo más importante que cualquier político o representante podría hacer en este momento”.

Por la boca muere el pez… y a veces el pescador (La Pupila Insomne)

Obama en Riad

victor-fernandez

Por Víctor Angel Fernández

Hace unos meses, escribía en este mismo espacio un trabajo que tomaba como base, cierto viejo refrán muy utilizado en Cuba, en el cual se expresa la posibilidad de hacer cualquier tipo de juegos con la cadena, pero tener mucho cuidado y, si es posible, evitar el más mínimo de los roces con el mono.

No hay que hacer muchas explicaciones para que se comprenda el significado de esta condensación de sabiduría popular, pero la retomo porque en estos días parece haberle sucedido algo de ese tenor, al ofrecedor de consejos y señor Presidente de los Estados Unidos.

Es fácil venir a Cuba, mostrar su versión facial más feliz, reírse con el humorista cubano más posicionado de la actualidad, comer en un restaurante y, pararse a ofrecer recetas de negocios para ingenuos, en una excursión de pesca donde desde el anzuelo hasta el extremo de la vara, sin olvidar la carnada, estaba pensada hasta la última coma, en el mejor estilo de guión cinematográfico hollywoodense.

Después siguió a Argentina y fue un poco más complicado aparecerse con sus llamados al olvido. Se vió saltando de la hospitalidad cubana que nos ha caracterizado, por encima del ser chistoso que siempre nos endilgan, hacia unos suramericanos que no iban a permitir que, en días tan memorables, viniera el representante del estado promotor del Plan Cóndor a pedirles borrón y cuenta nueva.

Luego, el señor Presidente dejó pasar unos días y cansado de jugar con la cadena, se creyó en condiciones de retozar con el animal.

Primero acusó de free riders a los estados del golfo arábigo - pérsico, algo así como una especie de banda que se aprovecha de los recursos y también de los esfuerzos de otros. Eso era un tema delicado, pero como no citó nombres, algunos lo dejaron pasar. Sinj embargo, a continuación expresó que “los sauditas deben acostumbrarse a compartir Medio Oriente con Irán” y ahí mismo explotó la cafetera.

Se olvidó, además que el entorno estaba complicado, pues una de las tantas cosas que se debaten en el Congreso norteamericano, era nada más y nada menos, que una propuesta permitiendo a los ciudadanos estadounidenses demandar a Arabia Saudita por los sucesos del 11 de septiembre, pues de ese país era la nacionalidad de los implicados en los ataques.

Siguiendo con las facilidades de nuestro cotidiano hablar: Se armó la gorda.

Algunas consideraciones sobre la resistencia cubana ante la guerra ideológica y política estadounidense (La Pupila Insomne)

VII Cong PCC

Arnold_August

Por Arnold August

@Arnold_August

"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: Ganémosla a pensamiento”.

José Martí

Antes de salir de Montreal rumbo a La Habana en marzo de 2016 con el propósito de cubrir el viaje de Obama escribí un artículo sobre las relaciones Cuba - Estados Unidos. Respecto de la guerra cultural, que en el sentido amplio del término incluye agresión ideológica y política, expuse: “Entonces, la pregunta es: ¿la visita de Obama a Cuba brindará a los cubanos la oportunidad de ganar terreno contra la guerra cultural, o permitirá a los EE. UU. penetrar en la sociedad cubana? ¿O ambas situaciones forman parte del panorama que se vislumbra en el horizonte?”

Mi intención en esos momentos era tratar la cuestión tras mi regreso de Cuba. Sin embargo, durante mi estancia en La Habana e inmediatamente después, una particularidad me quedó muy clara. Tanto dentro como fuera de Cuba la incidencia de la visita no solo subsiste sino que continúa amplificándose. De hecho, al momento de redactar estas líneas, un mes después del viaje, el debate ideológico y político persiste.

Para mayor abundamiento, esta situación se ve favorecida por el Informe Central al VII Congreso del Partido Comunista de Cuba presentado por Raúl Castro el 16 de abril de 2016, en el cual dedica importantes secciones al tema de las relaciones Cuba - EE. UU.

La desinformación que surge dentro de Cuba

La visita de Obama y su séquito de medios de comunicación internacionales apuntaron hacia los EE. UU., Canadá, y, en su versión castellana, en dirección a América Latina y España. La mayor parte de los medios se dedicó a señalar explícita o implícitamente lo que el Presidente estadounidense alude como falta de democracia en Cuba. Con lo cual, se desprendió el argumento de la falta de respeto por los derechos humanos, y por ende se destacó los derechos civiles y políticos. En sí esto no es nada nuevo, si no es por un rasgo innovador. Por vez primera desde la Revolución Cubana de 1959, el gobierno de los Estados Unidos tuvo la oportunidad de llevar a cabo una campaña de desinformación no desde fuera de la isla sino desde dentro.

El clima político altamente tenso en torno al viaje de Obama también ha provocado un incremento y un más amplio espectro en la percepción política de las poblaciones de habla inglesa. Muchas personas progresistas y de izquierda están agudizando su raciocinio antiimperialista. Están llevando a cabo una disección creativa de la incursión de Obama en Cuba con cuchillos políticos bien afilados, al tiempo que aportan su apoyo total a la visita y a la Revolución Cubana. Esto es extremadamente alentador.

Los cubanos en la contraofensiva

Lo más motivante es el número de cubanos que han estado contrarrestando la ofensiva ideológica y política de los Estados Unidos durante y tras la visita de Obama. Esto era de esperarse, ya que la valerosa resistencia cubana surgió con las declaraciones realizadas por Obama y Raúl Castro el 17 de diciembre de 2014 sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la apertura de las embajadas.

En esa ocasión, Obama volvió a confirmar que los Estados Unidos ha estado abandonando tácticas antagonistas, que no han funcionado, en favor de tácticas diplomáticas que espera que marchen bien en lo sucesivo para finalmente conseguir la meta de más de diez lustros de hacer naufragar la Revolución Cubana y socavar la soberanía de la isla. Como subproducto de este acercamiento, la Casa Blanca espera a través de esta incursión, elevar su posición para actuar de manera eficaz en el ámbito de América Latina -léase “cambio de régimen”- mediante guerras convencionales o virtudes del “poder blando”.

Los “combatientes cubanos” contra la guerra ideológica y política

En Cuba, la contraofensiva a esta guerra está plasmada en la lucha ideológica y política coherente y durable que radica sobre todo en los blogs y sitios web. De los varios ejemplos, cabe mencionar los blogs de muchos y destacados escritores revolucionarios cubanos, tales como Iroel Sánchez, Elier Ramírez y Esteban Morales, los cuales constituyen un compendio de artículos críticos sobre las relaciones Cuba - EE. UU. que se han venido reuniendo desde el 17 de diciembre de 2014.

Otro de estos “combatientes cubanos” contra la guerra ideológica y política es Luis Toledo Sande. Si bien su blog no está dedicado totalmente a las relaciones Cuba - EE. UU. desde el 17 de diciembre de 2014, tiene el mérito de abordar temas controvertidos en el ámbito de la cultura. Ejemplo de ello es la aparición de las banderas estadounidenses que se vienen colocando en lugares públicos de La Habana desde hace algunos años y como vestimenta de tipo carnavalesco. Su análisis de esta manifestación de incursión cultural, me permitió exponer en uno de mis artículos las complejidades de la situación actual en la isla ante la nueva política estadounidense. Jesús Arboleya, Fernando Martínez Heredia, Enrique Ubieta Gómez y otros se suman a estos escritores y académicos. Sus artículos sobre el tema de las relaciones Cuba - EE. UU. han sido reproducidos en los blogs antedichos así como en el sitio web de CubaDebate.

CubaDebate, por su parte, ha estado difundiendo artículos sobre el nuevo capítulo en las relaciones Cuba - EE.UU. y, haciendo honor a su nombre, ha provocado debates entre sus lectores. Con frecuencia, publica cientos de comentarios redactados por el público en reacción a un solo artículo. Por ejemplo, el artículo de Mario Masvidal Saavedra, “Obama en mi televisor” que ha atraído 209 comentarios, desencadenó lo mejor que Cuba puede ofrecer en materia de defensa de la cultura socialista cubana y oposición a la agresión cultural estadounidense. Desde el 17 de diciembre de 2014, CubaDebate ha presentado una sección dedicada enteramente a la nuevas relaciones Cuba - EE.UU., misma que ha venido actualizándose prácticamente todos los días, sin desatender sus columnas destinadas a tratar otros temas nacionales e internacionales. Lo mismo ocurre con el blog La pupila insomne de Iroel Sánchez, polo de predilección para artículos polémicos.

Oposición al pensamiento único estadounidense

Valores y valore$ (La Pupila Insomne)

Barack Obama

Iroel Sánchez

Por Iroel Sánchez

Desde que se encontró con el presidente cubano, Raúl Castro, en Panamá en abril de 2015, Barack Obama ha insistido todo el tiempo en que él defiende valores universales y Cuba no, a pesar de que el gobierno de La Habana es signatario de más del doble de tratados internacionales sobre Derechos Humanos que el de EE. UU. y de que si ambos países están en el mismo universo y asisten a los mismos foros internacionales no hay que sacar muchas cuentas para saber cuál de los dos representa mejor los valores universales. Sin embargo, ni ese análisis ni la información que lo sustenta han logrado abrirse paso entre las principales agencias de prensa, televisoras y periódicos internacionales.

Y he aquí que a menos de un mes de haber abandonado La Habana, a donde viajó con la misión autoasignada de defender esos valores, Barack Obama aterriza en Riad, la capital de Arabia Saudita, el principal aliado de Washington en el mundo árabe, un aliado tan cercano que el primer presidente afroamericano lo visita por cuarta vez en apenas ocho años.

En este privilegiado país, bendecido con frecuencia por la visita del Air Force One, existe una monarquía absoluta, donde el Rey concentra en sí el poder legislativo, ejecutivo y judicial, nunca han ocurrido elecciones y el Consejo de Ministros está formado solo por hombres miembros de la familia real. Arabia Saudita es de los lugares del planeta donde más se aplica la pena de muerte, incluidos menores, las mujeres tienen prohibido salir sin permiso de sus maridos o padres y no pueden manejar. 

El desastroso programa de armas nucleares de Obama (Democracy Now !)

Obama - Nuclear - SP

Foto: Sputnik News

Por

Amy Goodman - DN 2

Amy Goodman *

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Denis Moynihan

“Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos”. Estas son las palabras del texto sagrado hinduista Bhagavad - Gita que surcaron el pensamiento del hombre a quien se atribuye la creación de la primera bomba atómica, J. Robert Oppenheimer, cuando la primera explosión nuclear de la historia encendió el oscuro cielo del desierto de Nuevo México en el sitio donde se llevó a cabo la prueba Trinity, el 16 de julio de 1945.

Semanas después, las bombas atómicas lanzadas primero, sobre Hiroshima y luego, sobre Nagasaki provocaron la muerte a cientos de miles de personas y empujaron al mundo hacia la era atómica. A partir de ese momento, la humanidad ha tenido que vivir con la horrenda perspectiva de una guerra nuclear y la posibilidad de una aniquilación masiva. La creencia popular es que la probabilidad de que estas armas no convencionales sean utilizadas ha disminuido desde el fin de la denominada Guerra Fría. Sin embargo, esa percepción se ha visto desafiada recientemente, especialmente desde que el presidente Barack Obama anunció un programa de 30 años de duración por un valor de un billón de dólares que tiene por objetivo modernizar el arsenal nuclear de Estados Unidos.

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, visitó el Museo y Memorial de la Paz de Hiroshima el lunes y se convirtió así en el primer Secretario de Estado de Estados Unidos en ejercicio que visita el lugar. Kerry se encontraba en Japón para participar de una reunión del G7. En las declaraciones públicas que realizó desde el museo, Kerry no pidió disculpas por los ataques nucleares, pero sí afirmó: “(El museo) es un recordatorio de lo profunda que es la obligación que tiene cada uno de los que participamos en el quehacer público, en realidad, de la obligación que tiene cada persona que ocupe una posición de responsabilidad, de trabajar por la paz, de crear y procurar un mundo libre de armas nucleares”.

A pesar de esas nobles palabras, el presidente Obama lanzó lo que la Alianza para la Responsabilidad Nuclear (ANA, por sus siglas en inglés) calificó como “un desastroso programa de un billón de dólares”. Así se titula un reciente informe sobre el ambicioso plan de Obama para modernizar el arsenal nuclear de Estados Unidos. El informe será dado a conocer el próximo lunes. Marylia Kelley es una de las autoras del informe y se desempeña como directora ejecutiva de la organización Comunidades de Tri-Valley Contra un Medioambiente Radioactivo (Tri-Valley CARE´s, por sus siglas en inglés), una organización que trabaja en asociación con la Alianza para la Responsabilidad Nuclear. Sobre la visita de Kerry a Hiroshima, Kelley dijo en el noticiero de “Democracy Now!”: “Kerry fue con las manos vacías. Estados Unidos tiene que ir con un plan concreto que tenga por objetivo reducir su propio programa de armamento nuclear. En lo que respecta a armas nucleares, no se puede predicar la abstinencia desde la barra principal de un bar. Estados Unidos está comenzando una nueva carrera armamentista nuclear, porque los otros Estados que poseen armas nucleares, cuando ven nuestro ' programa de modernización ' obviamente están empezando el suyo propio. Esto tiene que terminar”. Marylia Kelley vive en Livermore, California, sede de uno de los laboratorios nacionales del Gobierno de Estados Unidos dedicado al desarrollo y fabricación de bombas nucleares.

¿Quién dijo que "Todo el mundo envidia a USA"? (Islamia)

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norelys morales aguilera

Por Norelys Morales Aguilera

Pues, si no lo sabía, lo afirmó Barack Obama durante una entrevista con la cadena Fox News, con el respectivo video, tras comentar sobre el sistema sanitario del país.

La frase es tan desconcertante, que es digna de resaltar: "Estados Unidos tiene las mejores cartas. Somos la envidia del mundo. Tenemos las Fuerzas Armadas más potentes del planeta. Nuestra economía actualmente es más fuerte que cualquier otra economía avanzada. Tenemos los mejores trabajadores, las mejores universidades. Somos los más innovadores. Tenemos la comunidad científica más avanzada. Tenemos una población increíblemente diversa y talentosa".

Y, para rematar, un poco más moderado, pero en un tono de optimismo infundado proverbial en el emperador de Gringolandia, afirmó, de acuerdo con RT en español: "Este siglo puede ser nuestro, como lo fue el siglo XX, siempre que no nos destrocemos, porque nuestros políticos evalúan más el sensacionalismo y los conflictos que la cooperación, y no tenemos habilidades de compromiso. Si nos damos cuenta de esto, nadie nos podrá detener", dijo.

Y, si alguien desea apreciar como se regenera y perfecciona el sistema, siguiendo la lógica de cinismo del Presidente, el director de la Agencia Centra de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, John Brennan, aseguró este lunes que la dependencia a su cargo no utilizará la técnica de tortura conocida como “submarino” o “waterboarding” durante sus interrogatorios, aún si el próximo presidente de la República lo ordenara.

Cronopiando: Los presos de Obama (Islamia)

Collage presos politicos usa obama

Koldo-Campos-Sagaseta

Por Koldo Campos Sagaseta

Alrededor de 500 presos políticos hay en Estados Unidos, presos por lo que nadie pregunta a Obama, que nunca son noticia de ninguno de los grandes medios de comunicación y que tampoco serán preocupación de los parlamentos europeos o de los ayuntamientos de algunas de sus grandes capitales, como Madrid.

Entre tantos presos, poetas como Leonard Peltier, indio lakota y dirigente del Movimiento Indio Americano que, casi ciego y en delicado estado de salud, lleva 40 años preso por defender los derechos de los pueblos indios.

Directores de cine como Robert Redford o políticos como Mandela han solicitado y demandan su libertad. Junto a Peltier unos 200 indios norteamericanos guardan prisión en Estados Unidos.

Y al igual que ellos, decenas de presos afroamericanos. Numia Abu - Jamal, periodista y activista político que lleva preso 34 años es uno de los que acumula más años de cárcel.

También son decenas los presos puertorriqueños independentistas, como Oscar López Rivera, encarcelado desde hace 35 años y que rechazó una medida de “clemencia” del presidente Clinton en 1999 porque entonces, respondió Rivera, “estaría más preso fuera que dentro de la cárcel”.

La presa política Ana Belén Montes, puertorriqueña de origen y oficial del Servicio Secreto de los EE. UU. fue condenada a 25 años de cárcel de los que ya ha cumplido 14 por alertar a Cuba de planes terroristas urdidos en Estados Unidos contra la isla caribeña.

Sr. Presidente: ¿Esperamos algo más después de su visita? (La Pupila Insomne)

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Presidente Obama en la Plaza de la Revolución

Foto: EFE

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Por Esteban Morales

Sr. Presidente, su vista fue muy buena para ambos países. Debemos decir que Usted dejó nuestra plaza impresionada, con sus modales, su sinceridad y honestidad, al decir lo que gustó y lo que no gustó. Compartió con el pueblo, lo que impresionó mucho, porque Fidel Castro nos tiene  acostumbrados a  eso.

Pero lo que más impresionó a la gente, es que todo parecía ocurrir en la atmósfera como de un sueño: ¿Un Presidente de Estados Unidos en Cuba? Era como un verdadero milagro. Nadie podía imaginarlo, Sr. Presidente, que después de tantos años de sufrir agresiones de todo tipo, desde el principio de la historia; a nuestra soberanía y ansias de independencia, padecer agresiones económicas, militares, biológicas, paramilitares, psicológicas, etc. La etcétera es larga, Sr. Presidente. Que un presidente norteamericano viniera a Cuba y nos hablara de amistad, lanzara un “ramo de olivo”, halagara nuestra forma de ser, nuestro orgullo y patriotismo, nos reconociera como pueblo, al igual que reconoce el suyo. Aunque nos haya puesto a Miami como modelo plausible; como decimos acá, “fue  fuerte” Sr. Presidente. Fue una impresión que ni nosotros,  y mucho menos Usted, podremos olvidar.

¿Pero qué viene ahora, Sr. Presidente? Después de su cálida visita quedan muchas cosas pendientes entre nosotros, de las que la inmensa mayoría de los cubanos consideramos como muy importantes, para satisfacer necesidades, saldar deudas y hacer honor a nuestras aspiraciones de dignidad nacional. 

El presidente Raúl Castro ha insistido en varios asuntos que Cuba considera como fundamentales:

1 - Liquidar el bloqueo.

2 - Hacer desaparecer la agresividad mediática con que siempre la política exterior norteamericana nos ha agredido.

3 - Devolvernos el territorio donde está enclavada esa base militar norteamericana, que es una ofensa a nuestra dignidad como pueblo.

4 - Comenzar a pagar los daños, producto de tanta agresión a la economía, las personas y a la planta física de nuestro país.

¿Usted va a continuar trabajando por solucionar esos problemas que tanto nos afectan y que hacen que cientos de miles de personas como yo no estén finalmente confiados en la buena voluntad que puso de manifiesto durante su visita y que afectan tanto poder entrar realmente, en un proceso de normalización de nuestras relaciones mutuas?

Le queda poco tiempo ya en el cargo, unos escasos 8 meses. Con ese tiempo, pienso podría tratar de solucionar algunas cosas y al menos, dejar encaminadas las más difíciles.

En particular, su “Cuarto paquete de medidas” del pasado 15 de marzo supera a los anteriores tres. Pero aún no es suficiente porque, sobre todo, todavía no tenemos idea de cómo podría funcionar. Especialmente las medidas que se refieren a la utilización del dólar.

Además, el propio paquete mencionado, despierta en muchos de nosotros serias preocupaciones. De cuáles son sus verdaderas intenciones políticas. ¿Por qué? Le explicaré Sr. Presidente:

    • Su paquete continúa siendo unilateral. Pues fija la atención, no en toda la sociedad cubana, la que por cierto ha sufrido por más de 50 años el injusto y criminal bloqueo de los gobiernos norteamericanos. Si no, que como la Ley de Ajuste de 1966, que  privilegia solo a los cubanos que logran poner sus pies sobre tierra norteamericana, su paquete solo tiende a beneficiar a aquellos que forman “coro voluntario o involuntario” para  la generación de una clase media que, al parecer, busca Ud. le ayude políticamente en sus intenciones de “cambiar el régimen político en Cuba”. Cuestión esta última, que Usted ha negado en varias ocasiones pero que, con todo respeto, Sr. Presidente, le digo que es muy difícil de creerle. Porque, al menos para mí, la lógica de su política desde el 2009, indica todo lo contrario.

    • El estado revolucionario, socialista, en Cuba, no parece recibir ningún beneficio de sus últimas medidas. Ni de las anteriores tampoco. No le pedimos el absurdo de que se haga Usted socialista, sino solo que entienda que, de la fortaleza de ese Estado, ha dependido, durante todos estos años, la precaria estabilidad de un régimen económico que no ha hecho más que beneficiar a los antes desamparados de nuestra sociedad. Y porque si Usted no desea desestabilizar a Cuba, tener alguna colaboración con el Estado cubano nos ayudaría mucho.

    Entre otras Sr. Presidente, ¿por qué Usted no deja que el capital norteamericano y cubanoamericano venga a Cuba?

    • ¿Cuándo Usted nos va a entregar el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo, fruto de una acción colonial, que ya no se corresponde con la modernidad militar alcanzada por la sociedad? Es una verdadera falacia de su Departamento de Defensa decir que esa base tiene un carácter estratégico, a menos que piensen utilizarla como a principios del siglo XIX.

    Algunas reflexiones sobre el discurso de Obama ante representantes de la sociedad civil cubana (La Pupila Insomne)

    obama - aalonso

    elier-ramirez-cañedo

    Por Elier Ramírez Cañedo

    El mensaje general del viaje del presidente de los Estados Unidos a la Isla y de su discurso ante representantes de la sociedad civil cubana estuvo centrado en la idea de que Estados Unidos ya no es el enemigo, que no es el responsable de los retos que enfrentan los cubanos en su vida diaria. Hay demasiada falacia en este mensaje, pues aun el bloqueo económico, comercial y financiero continúa siendo el principal obstáculo para un despliegue más efectivo de las capacidades de Cuba y de su pueblo.

    La administración Obama, haciendo uso de sus facultades ejecutivas ha flexibilizado algunos componentes del bloqueo. Como ha declarado el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, esos pasos han sido positivos, pero limitados y con un una clara motivación política que discrimina al sector estatal de la economía cubana. Exceptuando el sector de las telecomunicaciones, las empresas estadounidenses siguen teniendo prohibido invertir en la Isla. Persisten las restricciones de exportación de los principales productos y servicios cubanos hacia el mercado estadounidense. La posibilidad de que Cuba utilice el dólar en las transacciones financieras -medida que aún no se ha puesto en práctica- no incluye a las transacciones financieras con bancos estadounidenses, ni que la Isla pueda tener cuentas de corresponsalía en los mismos.

    Las posibilidades de comercio entre Cuba y Estados Unidos continúan siendo unidireccionales, de los Estados Unidos hacia Cuba, pero no de Cuba hacia los Estados Unidos. ¿Acaso estas limitaciones no afectan la vida cotidiana del pueblo cubano? ¿Olvida el gobierno de los Estados Unidos que el dinero que recauda el Estado cubano a través de sus exportaciones y el comercio es el que luego se redistribuye para garantizar el acceso gratuito de su población a la educación y la salud, así como la seguridad alimentaria, por solo mencionar algunos ejemplos de las conquistas sociales de la Revolución que aun son quimeras para muchos países en el mundo, incluso los propios Estados Unidos? ¿Pensará la administración Obama que el pueblo cubano es tan ingenuo como para no darse cuenta de la cuña divisoria que se pretende establecer entre pueblo y gobierno, o que sonrisas y palabras bellas bastan para resolver las problemáticas que en términos prácticos aún persisten en la relación bilateral?

    ¿Será que se considera que flexibilizando algunos aspectos del bloqueo que afectan más directamente al ciudadano común y manteniendo la presión sobre el gobierno cubano para que no pueda manejar la economía en un contexto más favorable, el pueblo cubano echará las culpas de sus problemas cotidianos al gobierno cubano y le exigirá entonces libre mercado y pluripartidismo?

    Estas inconsistencias entre las palabras y los hechos lo único que provocan es fortalecer el argumento de que el bloqueo continúa utilizándose como una carta negociadora, para lograr concesiones que resultan inadmisibles para el gobierno y pueblo cubanos. Lo cual, en definitiva, resulta consecuente con aquellas palabras de Obama el 19 de noviembre de 2014, en las que expresó que el “nuevo enfoque” de política ayudaría a Washington a estar en mejores condiciones de utilizar “tanto garrotes como zanahorias de acuerdo a las circunstancias”.

    El excepcionalismo estadounidense y hasta cierto espíritu mesiánico, acompañó todo el tiempo la visita y las palabras del presidente Obama, así como el manejo de los símbolos y de parte de la fraseología popular cubana, con la intención de conectar rápidamente con el pueblo cubano, sembrar simpatía y hasta encantamiento. Evidentemente, el viaje y el propio discurso fueron extremadamente preparados en materia de comunicación e imagen por los asesores del presidente Obama. Quizás los cubanos nunca volvamos a ser testigos de una dramaturgia tan bien diseñada del soft power como la que presenciamos en los días de la visita de Obama a nuestro país.

    No obstante, se aceptó el desafío y creo que fue positivo el diálogo desarrollado al más alto nivel entre ambos países y que por primera vez, en más de 50 años de Revolución un presidente de los Estados Unidos tuviera la audacia política de palpar directamente la realidad cubana, haciéndose acompañar de su familia. Estoy seguro que Obama no pudo evitar, como les sucede a muchos estadounidenses que visitan la Isla, borrar algunas de las distorsiones sobre Cuba que tenía antes de la visita y en cierta medida, quedar impresionado con la cultura y la manera de ser de nuestro pueblo. En ese sentido creo también que su viaje a La Habana pudo ser provechoso, además de las áreas de cooperación que se abrieron y los acuerdos firmados.

    Pero adentrémonos en algunos aspectos abordados por el presidente de los Estados Unidos en su discurso.

    La historia

    Pese a haber sido fuertemente criticado por varios mandatarios de la región en la Cumbre de las Américas en Panamá, en respuesta a su expresión de que había que olvidarse del pasado y concentrarse en el futuro, Obama vino a La Habana a repetir el mismo dislate: “Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro”, proclamó ante representantes de la sociedad civil cubana, en el Gran Teatro de La Habana, Alicia Alonso.

    ¿Se podrá olvidar o dejar atrás la historia cuando aun los pilares básicos de lo que ha sido la política imperial de los Estados Unidos hacia Cuba, América Latina y el mundo, se mantienen latentes, aunque ahora se presenten con nuevas envolturas? ¿Será posible cometer un error tan funesto como el de la desmemoria, cuando el propio presidente de los Estados Unidos presenta una versión de la historia de las relaciones Estados Unidos-Cuba colmada de lagunas y visiones maniqueas?

    Como dijera Nancy Mitchell, un de las historiadoras más perspicaces de los Estados Unidos: “nuestra memoria selectiva no solo sirve a un propósito, también tiene repercusiones. Crea un abismo entre nosotros y los cubanos: compartimos un pasado, pero no tenemos recuerdos compartidos”. (1)

    Muestra de esa memoria selectiva fueron las siguientes palabras del presidente Obama: “Las aguas azuladas bajo el Air Force One transportaron en su día los barcos de batalla estadounidenses hasta esta isla, para liberar pero también para ejercer control sobre Cuba. Esas aguas también transportaron a generaciones de revolucionarios cubanos hasta Estados Unidos, donde consiguieron apoyo para su causa. Y esa corta distancia ha sido cruzada por cientos de miles de exiliados cubanos, en aviones y balsas improvisadas. Exiliados que llegaron a Estados Unidos en busca de libertad y oportunidad, a veces dejando atrás todas sus posesiones y a todos sus seres queridos”.

    Una lectura mínima de la historia de Cuba basta para conocer que nunca barcos enviados por el gobierno de los Estados Unidos llegaron a costas cubanas a liberar y que tampoco las generaciones de cubanos que fueron a los Estados Unidos desde las luchas independentistas del siglo XIX lograron el reconocimiento y apoyo de Washington, aunque sí de su pueblo.

    Por otro lado, ¿a qué exiliados se refirió Obama?

    Nada dijo sobre las políticas diseñadas por Washington para incitar la emigración ilegal de miles de cubanos, politizando un proceso que debería ser natural, o de la Operación Peter Pan, organizada por el Departamento de los Estados Unidos, la jerarquía de la Iglesia Católica de Miami, la CIA y las organizaciones contrarrevolucionarias; uno de los peores engendros de la guerra psicológica contra la Revolución, que implicó que salieran de Cuba 14.048 niños, muchos de los cuales nunca volvieron a encontrarse con sus padres. Soslayó también, al referirse al tan politizado tema migratorio, a los torturadores, criminales, asesinos y malversadores que huyeron de la justicia revolucionaria en 1959, y fueron recibidos y protegidos por el gobierno de los Estados Unidos. ¿Dónde están esos “exiliados” dentro los inmigrantes cubanos en los Estados Unidos que, desde hace décadas, van y regresan continuamente sin dificultad alguna?

    “Cuba, al igual que Estados Unidos, fue constituida por esclavos traídos de África; al igual que Estados Unidos, el pueblo cubano tiene herencias en esclavos y esclavistas”, dijo el presidente estadounidense en otro momento de su discurso. Como bien se percató inmediatamente Fidel, en su reflexión del 28 de marzo: “Las poblaciones nativas no existen para nada en la mente de Obama”.

    Obama pasó por alto que, para los cubanos, muchas de las heridas del pasado continúan abiertas. ¿Dónde queda entonces el bloqueo económico, comercial y financiero, la ilegal base naval estadounidense en Guantánamo y el hecho de que Posada Carriles y otros terroristas que han causado muerte y dolor al pueblo cubano, sigan viviendo con total tranquilidad en la nación cuyo gobierno se proclama líder en la lucha contra el terrorismo?

    Sin duda, en su discurso, el mandatario estadounidense trató de hablarle a la mayor cantidad de públicos posibles, pero al pronunciar tan infeliz frase, dejó fuera a los familiares de las víctimas del terrorismo y las agresiones de los Estados Unidos contra Cuba durante más de cincuenta años que ha significado 3.478 fallecidos y 2.099 incapacitados. Para ellos y el pueblo cubano que los acompaña y apoya, jamás habrá olvido.

    “Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas”, se adelantó a proclamar Obama de manera solemne y categórica ¿Ello significa que Estados Unidos abandonó totalmente ideas y concepciones de política exterior aplicadas en la región mucho antes de iniciada la Guerra Fría, como la del garrote y la zanahoria, el destino manifiesto, la doctrina Monroe, la fruta madura, el buen vecino y muchas otras que el tiempo solo ha actualizado de acuerdo a las circunstancias? ¿Acaso la Radio y TV Martí, los diversos programas subversivos, la criminal Ley de Ajuste Cubano, la política de pies secos y pies mojados, el programa Parole para incentivar la deserción de nuestros médicos de las misiones internacionalistas, así como las políticas injerencistas y desestabilizadoras contra los gobiernos progresistas y de izquierda en nuestra región no son incluso, más que vestigios, acciones notarias y actuales de guerra fría?

    Si hay un pueblo que tiene plena conciencia de aquella frase del filósofo George Santayana, que sostiene que “los que no conocen su historia están condenados a repetirla”, es el pueblo cubano. Sería muy alto el precio que pudiéramos pagar de caer en un proceso de amnesia colectiva. Pero también conocemos que si hay un terreno que el gobierno de los Estados Unidos no ha abandonado, ni abandonará jamás, como parte de la guerra cultural contra el proyecto socialista cubano, es la historia, pues en ella se sintetiza nuestra más acendrada cultura de la resistencia.

    No se trata de vivir aprisionado del pasado, sino de asumir las lecciones del pasado para enfrentar el presente y proyectar mejor nuestro futuro. Lo que no se conoce no se puede amar, y mucho menos defender. Y lo interesante es que esas lecciones no están solo en la guerra económica, intentos de asesinato a los líderes de la Revolución, invasión mercenaria, sabotajes y muchas otras variantes de la clásica política agresiva de los Estados Unidos, sino también en la historia -menos conocida- de diálogos, negociaciones e intentos por avanzar hacia una mejor relación entre ambos países, que precede a los anuncios del 17 de diciembre de 2014. Conocer y estudiar a profundidad estas experiencias aportarían importantes claves a la hora de dilucidar y fraguar mejor el presente y el futuro de las relaciones bilaterales.

    No pude evitar quedar profundamente consternado cuando, en otro momento de su intervención, Obama expresó que, en los últimos años, el gobierno cubano ha comenzado a abrirse al mundo, con lo cual borró en una simple frase más de 50 años de la Historia de Cuba más reciente. ¿Cuándo Cuba y su gobierno estuvieron cerrados al mundo? ¿Olvidó Obama que fue el gobierno de los Estados Unidos el que hizo todo lo posible -y lo logró parcialmente durante una etapa- por aislar a la Isla del mundo, lo que obligó al pueblo cubano a romper el cerco yanqui a fuerza de coraje e inteligencia, al punto que fueron los propios Estados Unidos quienes terminaron aislados en el hemisferio occidental con su arcaica política hacia la Mayor de las Antillas? ¿Va a quitar ese mérito al pueblo cubano que ha luchado y resistido y por lo que hoy se ha convertido en un referente moral universal?

    Llama la atención que el presidente Obama hubiese tenido tiempo para participar en programas humorísticos populares de la televisión cubana y no para responder algunas de estas preguntas que, de haberse abierto el debate, seguramente le hubieran hecho los representantes de la sociedad civil cubana que escucharon con respeto -pero sin ingenuidad- sus palabras. Hubiese sido una oportunidad para el presidente Obama de exponerse a diferentes puntos de vista, a un debate abierto, a voces diferentes del pueblo cubano, muy distantes de las que escuchó en la reunión celebrada en la Embajada de los Estados Unidos con los asalariados de siempre. Esos que, al decir del ex jefe de la sección de intereses de los Estados Unidos en La Habana, Jonathan Farrar, “están más preocupados por el dinero que en llevar sus propuestas a sectores más amplios de la sociedad”.

    La política de cambio de régimen

    Obama retomó también una idea que había expresado con otras palabras en la Cumbre de las Américas celebrada en Panamá, en abril del 2015: “Estados Unidos no tiene ni la intención ni la capacidad de imponer cambios en Cuba, los cambios dependen del pueblo cubano. No vamos a imponer nuestro sistema político y económico, porque conocemos que cada país, cada pueblo debe forjar su propio destino, tener su propio modelo; pero al quitar el velo de la historia debo hablar claramente sobre las cosas en las que yo creo, las cosas que nosotros como estadounidenses creemos”.

    Si este planteamiento fuera cierto, Cuba no tendría nada que objetar. Si se tratara solo de una cuestión de persuasión y de confrontación ideológica no habría nada que denunciar, pero esta es una de las ideas que menos se sostiene de todo el discurso de Obama. En primer lugar, se contradice con otras declaraciones del presidente Obama y sus asesores más cercanos y, en segundo lugar, lo cual es más importante, no se corresponde con lo que está sucediendo en la práctica. Los cubanos conocen de sobra -lo que no quita que haya ciertos confundidos-, que Estados Unidos continúa desplegando abierta y solapadamente su política de cambio régimen hacia la Isla.

    Es cierto, como excelentemente ha planteado Rafael Hernández, que la confrontación Cuba - Estados Unidos ya no es en un ring de boxeo, sino en un tablero de ajedrez, se trata de un juego nuevo. Lo que sucede es que ese juego aún no es limpio.

    Como expresara el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, en julio del año 2000: “Sueñan los teóricos y agoreros de la política imperial que la Revolución, que no pudo ser destruida con tan pérfidos y criminales procedimientos, podría serlo mediante métodos seductores como el que han dado en bautizar como “política de contactos pueblo a pueblo”. Pues bien: estamos dispuestos a aceptar el reto, pero jueguen limpio, cesen en sus condicionamientos, eliminen la Ley asesina de Ajuste Cubano, la Ley Torricelli, la Ley Helms - Burton, las decenas de enmiendas legales aunque inmorales, injertadas oportunistamente en su legislación; pongan fin por completo al bloqueo genocida y la guerra económica; respeten el derecho constitucional de sus estudiantes, trabajadores, intelectuales, hombres de negocio y ciudadanos en general a visitar nuestro país, hacer negocios, comerciar e invertir, si lo desean, sin limitaciones ni miedos ridículos, del mismo modo que nosotros permitimos a nuestros ciudadanos viajar libremente e incluso residir en Estados Unidos, y veremos si por esas vías pueden destruir la Revolución cubana, que es en definitiva el objetivo que se proponen”.

    Internet

    El proyecto de Obama para Cuba (La Pupila Insomne)

    Obama indica

    arboleya

    Por Jesús Arboleya

    Superada la conmoción mediática generada por la visita a Cuba del presidente Barack Obama, vale la pena que nos detengamos a analizar la sustancia del acontecimiento y sus circunstancias.

    ¿Cuál es el proyecto de Obama para Cuba?

    Responder a esta pregunta requiere que primero nos adentremos en su visión del mundo y la política que considera más conveniente a los intereses de Estados Unidos.

    Obama es un firme partidario de la llamada “doctrina del poder inteligente”, la cual plantea el uso racional de la aplicación combinada de todos los recursos de la política exterior norteamericana, dígase la fuerza militar, la diplomacia y la influencia económica, adaptándolos a las condiciones específicas de cada momento y lugar.

    En su caso, ello ha implicado dar preferencia a la negociación para la solución de conflictos y, cuando esto no ha dado resultado, recurrir más a la sanción económica u otros recursos de presión política, antes que hacer uso de la violencia militar.

    También evitar el involucramiento directo de tropas norteamericanas en los conflictos bélicos locales; promover acuerdos bilaterales y regionales, especialmente en el área económica, y llevar a cabo una política exterior que tenga en cuenta el multilateralismo y el respeto a ciertas reglas del orden internacional.

    Todo ello en función de cuidar la imagen de Estados Unidos hacia el resto del mundo y proyectarla mediante la explotación intensiva de los medios de comunicación masiva y las nuevas tecnologías de la información. Algunos dicen que si Kennedy fue el presidente de la televisión, Obama lo ha sido de Internet.

    Contrario a esta lógica, están las fuerzas -ahora denominadas neoconservadoras- que opinan que el poderío norteamericano no debe verse restringido por ninguna otra consideración que no sean los intereses imperialistas de ese país.

    Desde esta perspectiva, la fuerza militar constituye el principal disuasivo de la política exterior y debe ser utilizada o estar lista para ser utilizada en la solución de aquellos problemas que pudieran afectar el dominio norteamericano.

    Para los neoconservadores, el orden mundial debe subordinarse al reconocimiento de la primacía económica, política y militar de Estados Unidos, por lo que el unilateralismo no es más que la consecuencia natural de la asimetría de poderes.

    Ambas doctrinas tienen larga data en la historia estadounidense y han consumido los debates respecto a la política exterior del país. A pesar de sus diferencias de forma, tienen el objetivo similar de pretender consolidar la hegemonía estadounidense en el mundo. Lo que se traduce en el propósito de controlar al resto de los países e imponerles, a las buenas o las malas, la política norteamericana.

    El origen ideológico de esta proyección de la política exterior hay que buscarlo en la tesis del “destino manifiesto” y la “excepcionalidad del pueblo norteamericano”, aspectos que iluminan la visión política de los dos bandos, y tienen una enorme influencia en la cultura política del pueblo norteamericano.

    Como estas corrientes no se han expresado de manera químicamente pura -los presidentes más “inteligentes” han llevado a cabo guerras muy sangrientas, a veces insensatas, y los menos “inteligentes” se han vestido de negociadores, cuando así lo han aconsejado los acontecimientos- resulta complicado establecer periodizaciones rígidas respecto al comportamiento de la política exterior de Estados Unidos. No obstante, es posible intentar aproximarnos a ciertas constantes, para describir los ciclos donde ha prevalecido una u otra de estas corrientes.

    Por lo general, las políticas más agresivas están relacionadas con momentos de euforia del sistema, donde prima el expansionismo a toda costa. Los períodos de contención, por el contrario, aparecen más relacionados con el interés de mantener el status quo, precisamente cuando fracasan o se agotan las condiciones que aconsejaban las políticas más agresivas.

    Aunque el poderío militar también ha sido utilizado como recurso para superar las crisis, lo usual es que los momentos de contención estén relacionados con circunstancias donde la hegemonía norteamericana se ha visto debilitada. Esta dinámica aparece traspasada, y en buena medida determinada, por la compleja situación interna del país y los intereses específicos que compiten por su prevalencia en el terreno doméstico.

    Lo que ocurre en la actualidad en Estados Unidos es que no existe un consenso suficientemente extendido en los sectores de poder respecto a la adopción de una u otra variante, ya sea en el plano doméstico o la política exterior, lo que explica la polarización política existente y el peso adquirido por las denominadas “corrientes antisistémicas”, en el proceso electoral que se lleva a cabo.

    El buen vecino y su niño prodigio (La Pupila Insomne)

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    Iroel Sánchez

    Por Iroel Sánchez

    Amor recién nacido al fin, la relación entre Barack Obama y Mauricio Macri ha tenido una intensidad adolescente.

    Durante su reciente visita a la Argentina, el presidente de Estados Unidos se esforzó en explicitar su identificación con el accionar del gobierno de la alianza Cambiemos, alabó lo hecho por éste aumentando el desempleo y subendo las tarifas de servicios básicos como agua, electricidad y transporte público, en el breve período de cien días gobernando por decreto y  lo destacó como un “ejemplo”. Dijo entonces Obama, según artículo del diario español El País titulado “Obama consagra a Macri como aliado privilegiado de EE. UU. en América Latina“: “Visto el interés del presidente Macri en la transparencia, la rendición de cuentas, la reforma económica en Argentina está dando un ejemplo para otros países del hemisferio”.

    Apenas una semana después, Macri estaba en la Casa Blanca y de nuevo se fotografiaba con la sonrisa del primer presidente afroamericano de la historia que no ha dejado lugar a dudas, a pesar de unos días antes haber elogiado la educación y la salud cubanas, de que su opción es la imposición del neoliberalismo a ritmo de contingente y el regreso de empresariado al poder.

    La nueva política del gobierno estadounidense hacia América Latina parece trensar en un solo haz tres líneas de conducta pero no olvida dejar claras sus preferencias. La continuidad de la hostilidad hacia los gobiernos antineoliberales de la región, cuyo escalón más alto es la reiteración de Venezuela como “amenaza extraordinaria” a la seguridad nacional de los EE. UU., se combina ahora con la conversión de Argentina -carente aún de la ingobernabilidad del otro gigante neoliberal, México- en el “modelo” para el subcontinente y el intento de la destrucción simbólica de la rebeldía cubana que en la misma gira que lo llevó a Buenos Aires protagonizara Barack Obama.

    En Venezuela, Ecuador y Bolivia, las embajadas de EE. UU. trabajan a todo vapor con las oligarquías locales y el poderío comunicacional que mantienen intacto en esos países a través de los medios privados globales y nacionales. Mientras, en Brasil, el golpe contra el gobierno de Dilma Rouseff avanza animado por los Macri del gigante sudamericano.

    ¿Qué tienen en común Dortmund, “Cuba Sí” y la “nueva” política de EE. UU. hacia Cuba? (La Pupila Insomne)

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    Justo Cruz

    Por Justo Cruz

    Foto: Virgilio Ponce

    Dortmund es una ciudad alemana localizada en el estado federal de Renania del Norte - Westfallia, situada en la región del Ruhr, al oeste de Alemania, con una población de 587.830 habitantes. “Cuba Sí” es una organización de Solidaridad con Cuba con sede en Berlín con alrededor de 500 miembros repartidos en más de 40 grupos regionales en toda Alemania. En este año, esta organización de solidaridad perteneciente al Partido La Izquierda de Alemania (Die Linke) festejará sus 25 años de fundada. A los Estados Unidos de América cuyo presidente es Barack Hussein Obama no hace falta presentarlo, ya lo conocemos bien.

    El mandatario estadounidense durante su visita a Cuba apeló a olvidar el pasado, propuso que a partir de ahora debíamos concentrarnos en el futuro y que él iba a hacer todo lo posible para que mejoraran las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.

    Ya estoy empezando a entender la frase de Obama cuando dijo: “La mayoría de los problemas a los que me enfrento a veces implican un choque, no entre el bien y el mal, a veces entre dos maneras de entender el bien”.

    Según la doctrina obamista (esta palabra la leí hace poco en un artículo y me gustó mucho) el choque entre los EE. UU. y Cuba ha sido entre el bien y el bien. Es una cuestión de interpretación y aunque él haya reconocido que esa política de confrontación de su país contra el nuestro haya sido un fracaso, se podría decir que ahora está rectificando esa forma que, hasta ahora, han tenido de hacer cosas “buenas” por una forma mejor, por eso es que quiere eliminar el bloqueo, dice él.

    El problema es que, como algunos cubanos se han creído el cuento de que él es el hombre más poderoso del mundo, están ansiosos porque esa política finalmente comience a cambiar, porque no sabemos que está pasando pero cambiar no es.

    Fidel y Obama en Cuba: Eso sí, ¡ es histórico ! (ALAI)

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    Foto: Aporrea

    Arnold_August

    Por Arnold August

    @Arnold_August

    Mucho se ha escrito y dicho acerca del viaje "Obama en Cuba" que tuvo lugar dentro del marco del desarrollo de relaciones Cuba - EE. UU. Uno de los temas abordados trata de la naturaleza histórica del viaje. Algunos comentadores dicen que es histórico. A otros les atrae menos este análisis y exponen que la nueva política de Obama representa un mero cambio de táctica a fin de lograr su cometido estratégico de destruir la Revolución Cubana. Así, según este planteamiento, no merece describir la visita como histórica; sin embargo, quizás cada enfoque presenta un interés especial. Más aún, hay otro ángulo que sugiere que sí, que efectivamente es un viaje histórico.

    Los días 20 - 22 de marzo fueron históricos. Por vez primera desde la Revolución encabezada por Fidel Castro en 1959, un presidente de los Estados Unidos estuvo en Cuba al mismo tiempo que Fidel. ¿Por qué es esto histórico?

    Fidel es el Líder histórico de la Revolución Cubana. Representa la defensa a ultranza de la soberanía de Cuba y la edificación de una sociedad justa por medio del socialismo. Pero Fidel es mucho más que eso. Para los cubanos y para gran parte de los pueblos de América Latina y del Caribe, él es el baluarte de la tenaz y valerosa oposición al imperialismo de los Estados Unidos, sus guerras de agresión y del sempiterno peligro de guerra nuclear. Aparte de esto, Fidel Castro es la encarnación de la búsqueda de justicia social, igualdad y protección del entorno mundial.

    Muchos países y pueblos de Asia, África y Eurasia sienten también esta reverencia por el líder cubano. Mismo en Occidente, incluido en el propio Estados Unidos, este respeto es tangible entre muchos pueblos y organizaciones. Fidel es considerado por muchos como la figura política más importante de los siglos XX y XXI. Ahora en su nonagésimo año, aún contribuye a sus metas que le han cautivado desde los años cuarenta del siglo pasado.

    Nada que agradecer, Sr. Obama

    Marcha contra Obama

    “Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir.”

    José Saramago (Cuadernos de Lanzarote)

    El anuncio realizado por la administración Obama sobre la inminente desclasificación de algunos documentos secretos, vinculados a las operaciones de EE. UU. en la Argentina de los ' 70, ponen en evidencia un megamontaje de transparencia y humanidad que a más de uno podrá engañar.

    La intención, tanto del gobierno de Macri, como del gobierno norteamericano, es subsanar las brechas existentes en el relato sobre el pasado de sometimiento de nuestro pueblo a los designios imperiales. Así lo expresó la canciller Susana Malcorra a propósito de esta futura desclasificación: “Es muy importante para entender nuestra historia con plenitud, y también para cerrar algunas heridas” (1). Este planteo esconde la pretendida naturalización de las relaciones de subordinación que se propone profundizar el gobierno nacional, con las consecuentes condiciones cada vez más degradantes para los trabajadores y el pueblo pobre, que siempre terminan absorbiendo los “daños colaterales” de los negocios que realizan los señores del capital con sus aliados locales.

    Es innegable que el gobierno de nuestro empresario presidente quiere reforzar la penetración de los tentáculos foráneos en cada rincón de la economía nacional. Pero su aplicación depende, en gran medida, del maquillaje que se utilice para elevar la alicaída reputación que tiene EE. UU. en Argentina. Y como Macri no cuenta con muchas aptitudes discursivas para esta tarea, tuvo que recurrir a su gabinete, como su secretario de DD. HH., Claudio Avruj (un fiel defensor del genocidio que practica el gobierno israelí sobre el pueblo palestino, ex directivo de la DAIA junto a Rubén Beraja), que bien sabe de disfrazar el crimen y la resignación con ropajes de humanidad. Claro que los medios de comunicación más importantes decidieron (para no perder la costumbre) prestar colaboración con tan difícil labor, y, para ello, decidieron recurrir al miedo que generan sus vaticinios catastróficos de un futuro sin intromisión extranjera. A esta operación se vino a sumar el revelador “gesto” en cuestión, que promueve la desclasificación de inciertos y poco confiables archivos por parte del Pentágono, la CIA y el FBI.

    Pero la participación de EE. UU. en la gestación y el desarrollo del último golpe de estado acaecido en nuestro país es bastante conocida. La procurada fragmentación de la historia de dominación por parte de EE. UU. sobre la economía y la política de nuestro país resultaría como mínimo grotesca. Los planes del gran capital productivo y financiero para mantener a nuestro país inmerso en una economía atrasada y subordinada se siguen aplicando hoy. Los años que nos precedieron dieron demasiadas evidencias de la matriz represiva del estado con el mayor ejército del mundo, que no distingue entre demócratas y republicanos de tal o cual época. Si existe una línea de continuidad en la política exterior de los diversos gobiernos norteamericanos, está constituida por la acelerada injerencia que éstos ejercieron y ejercen sobre cada Estado nacional.

    Entrevista al Prof. Juan Carlos Sánchez, sobre el 24 de marzo, por Andrés Sarlengo (Contrapuntos)

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    "Macri y Obama... Zanahoria y garrotes"

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    Con el profesor, periodista y director editorial de Gacetillas Argentinas, conversó Andrés Sarlengo sobre Macri, Obama, la última dictadura y el poder de las transnacionales durante el programa Contrapuntos, que se emite por FM Nostalgia de Venado Tuerto (Santa Fe).

    Obama y la televisión (Visión desde Cuba)

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    Paquita_Armas

    Por Paquita Armas Fonseca

    Tengo que reconocer que Barack Obama y sus asesores son personas muy inteligentes, tanto que midieron cada paso e imagen que trasmitirían a la población cubana. Yo, lo confieso, tenía deseos de que se fueran antes de que llegaran por el run run popular y de los especialistas.

    Llegó bajo la lluvia, en compañía de Michelle (con un sencillo traje de 2.000 euros), sus niñas y su suegra, además de una nutrida delegación gubernamental. Porque el servicio secreto sabía que no había peligro, comió en una paladar de Centro Habana y otra en el Vedado, fue al Estadio Latino Americano, a pesar de que esa mañana había estallado una bomba en Bélgica, colocada por el Estado islámico, hijo de los antecesores de nuestro ilustre visitante.

    Yo seguí la visita por Cubadebate y Cubasí, con una buena cobertura por la inmediatez y la riqueza de comentarios que, minuto a minuto, se colocaban en ambos portales, más en el primero que el segundo.

    Pero, la televisión, ay, mi televisión ¿Por qué una vez más estuve mejor informada por Telesur que por Cubavisión, si en ambos los comentaristas eran cubanos?. Se, que el canal de la familia cubana era la “voz oficial” de la visita de Obama, ¿necesariamente tenía que ser frio, apenas sin opinión? ¿Así podemos ganar una guerra a pensamiento, ahora más dura que nunca?.

    ¿Por qué Arleen Rodriguez podía transmitir para Telesur esa frase, que se dice Fidel dijo “Cuba y Estados Unidos establecerán relaciones cuando haya un presidente negro y un papa latinoamericano” y el investigador Esteban Morales disertar sobre la impronta de Fidel, su visión de la historia y hacer un nudo en mi garganta?. ¿Por qué el politólogo cubano podía desmontar magistralmente el discurso del presidente norteamericano, analizar sus escogidas citas del pensamiento de José Martí y ese mismo análisis no era válido para Cubavisión?

    El viaje y la caballada flaca de Obama (La Pupila Insomne)

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    Angel Guerra Cabrera

    Por Ángel Guerra Cabrera

    @aguerraguerra

    El viaje que llevó a Obama primero a Cuba y luego a Argentina, ha evidenciado el apego de los pueblos latino - caribeños a la lucha por la independencia, la justicia social y por su unidad. En el caso de Cuba y, si no fuera por otra razón, porque desencadenó un debate en los medios de comunicación y las redes sociales en el que intervinieron personalidades notables de la intelectualidad isleña que, además de desmontar la coreografía y escenografía de la visita y sus prolegómenos, propuso ideas valiosas para la actualización del proyecto socialista cubano en las nuevas condiciones de diálogo y relaciones diplomáticas a la vez que intensa guerra cultural con Washington. Su colofón fue el rotundo “no necesitamos que el imperio nos regale nada” con que Fidel concluyó su artículo titulado El hermano Obama.

    Sería deseable que este debate continuara y sumara más voces, tan sano como demuestra ser para el vigor del socialismo cubano.

    Cuando digo actualización no estoy pensando únicamente en el cambio de modelo económico en marcha, por importante que sea, sino en la reinvención -o perfeccionamiento- del proyecto nacional cubano en todos los aspectos, especialmente en lo político, cultural y social. Particularmente, en la enorme gravitación que en su concepción están llamadas a ejercer las sustancias proteicas de ética, justicia social, independencia nacional, pensamiento propio, igualdad y democracia participativa emanadas de la cultura e historia nacionales que, en gran medida, explican por qué en Cuba se produjo la primera revolución socialista en nuestra América, precisamente lo que el inquilino de la Casa Blanca está empeñado en que los cubanos olviden para mirar “hacia el futuro”.

    Un futuro que, a juzgar por sus “sugerencias”, torcería la esencia antimperialista, la profunda radicalidad social y solidaridad con el prójimo, características de la Revolución Cubana para hacerla girar 180 grados hacia su disolución en el depredador sistema mundial dominante. Las sugerencias de Obama en su discurso del Gran Teatro Alicia Alonso de La Habana implican que Cuba sucumba al capitalismo parasitario y especulativo, fundado en el individualismo feroz y el sálvese el que pueda, generador de desigualdad social, desempleo y pobreza inauditos hasta en el propio corazón del imperio, así como de intervencionismo, violencia incontrolable y grave desgarramiento del tejido social en los países subordinados donde impone su macabra guerra “contra las drogas”.

    El gran error de Obama: Pedir a los cubanos que olvidaran su historia (La Pupila Insomne)

    obama - aalonso

    edmundo-garcia

    Por Edmundo García

    El mundo aguardaba, expectante, el anunciado discurso del Presidente Obama en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Contrariamente a lo que propagó la extrema derecha, por estos días más rencorosa y envidiosa de lo habitual por todo lo que está sucediendo en Cuba, el Presidente de los Estados Unidos se expresó con total libertad. Sus palabras tuvieron una gran repercusión y se interpretaron en muchos sentidos; incluyendo los opuestos.

    Las autoridades cubanas fueron respetuosas y la delegación oficial que se encontraba en el Gran Teatro, encabezada por el Presidente Raúl Castro Ruz, se puso de pie al concluir la pieza oratoria del invitado y lo saludó comedidamente, con los aplausos que indica el protocolo y el buen gusto.

    Quienes revisaron la prensa escrita y los comentarios en los medios de difusión cubanos, pudieron comprobar la existencia de una respuesta general sobre algunos puntos del discurso de Obama que no fueron frontales, ni totalmente claros, y cuya ambigüedad permitía interpretarlos como una intromisión en los asuntos internos de Cuba. Ya se sabe lo celoso que es el pueblo cubano con su soberanía; hasta los gestores del injerencista plan “Zunzuneo” reconocieron con impotencia que los cubanos hacían críticas y chistes políticos, pero si los hacía el extranjero se le reviraban. No hay que equivocarse: Cuba es profunda y es exigente.

    Al dejar La Habana el martes 22, el presidente Obama se dirigió a Argentina donde repitió algunas de sus ya repetitivas frases sobre el futuro, la nueva época, el cambio, el sí se puede; sin que mencionara el actual contexto argentino, donde un gobierno “viejoliberal” está llevando al despido de maestros, bibliotecarios, trabajadores de televisiones y teatros; a la vez que disfruta del beneplácito del gran capital internacional y los agroexportadores antinacionales.

    Como si de repente se hubiera olvidado de algunas de las cosas que dijo en Cuba; como si no recordara que, durante su estancia en La Habana, el Secretario de Estado John Kerry sostuvo conversaciones con las partes comprometidas con el logro de la paz en Colombia, el presidente Obama prometió apoyar al derechista Mauricio Macri para que se convirtiera en un líder de influencia continental, para que lleve adelante en la región esa política “impresionante”, que fue como Obama calificó a los primeros cien días de Macri en el gobierno. Ya varios periodistas han advertido que, en algunos conatos contra los presidentes Nicolás Maduro y Evo Morales, se pudieron ver personas portando carteles que decían “Viva Macri”.

    Recuerdo esto para que se tenga una idea del ambiente de desconcierto que existía en los medios políticos, en la prensa y en las redes sociales sobre el alcance real de las declaraciones de Obama en sus viajes a Cuba y Argentina; cuando este lunes 28 de marzo aparece el esclarecedor artículo del Comandante en Jefe Fidel Castro “El hermano Obama”, que puso las cosas en su sitio. Califico el artículo como esclarecedor por la autoridad histórica, política y moral de quien lo firma, pero también porque, a diferencia de otras opiniones sobre el discurso de Obama en La Habana, la opinión escrita de Fidel no se pierde en devaneos, no titubea ni se enreda en si va a molestar a este o al otro. Fidel, como siempre, con una prosa preclara, revela lo que hay escondido y opina desde la historia y con sentido de futuro.

    Lo que el presidente Obama sabe, pero no dice (La Pupila Insomne)

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    Justo Cruz

    Por Justo Cruz

    Foto: Virgilio Ponce

    “Obama es  una mascota de Wall Street”

    Cornel Roland West, conocido activista afroamericano  y renombrado profesor en la Universidad de Princeton

    El Departamento de Estado del Gobierno de Barack Obama acaba de aprobar un presupuesto de casi 800.000 dólares para financiar programas de orientación de prácticas comunitarias en Cuba con el objetivo de crear “nuevos líderes jóvenes” en el seno de la sociedad civil cubana. En otras palabras, Obama persiste en sus planes subversivos contra la Revolución Cubana.

    Esto sucede apenas unos días después que el Presidente estadounidense anunciara muy “emocionado” en La Habana que “Estados Unidos no tiene ni la capacidad ni la intención de imponer cambios en Cuba… porque conocemos que cada país, cada pueblo debe forjar su propio destino”.

    ¿Qué bolá Obama, o te peinas o te haces papelillo?

    El día 22 de marzo el pueblo cubano fue testigo de una de las puestas en escena más demagoga e irritante de los últimos años en materia de diplomacia, relaciones públicas y manipulación. El actor principal; el presidente de los Estados Unidos de América, Barack Hussein Obama; el escenario, el Gran Teatro de La Habana.

    Mientras veía los gestos patéticos del mandatario y escuchaba su arenga sobre los Derechos Humanos y Democracia, por un momento llegué a dudar de si estaba escuchando al presidente de los Estados Unidos de América o a un activista de derechos humanos que había dedicado toda su vida a defender los intereses de los marginados.

    Obama es un showman disfrazado de político con cara de yo no fui, un demagogo. Su show no comenzó en la escalerilla del Air Force One a su llegada al aeropuerto José Martí. Su show mediático había empezado horas antes de su viaje cuando se le ocurrió la idea de la conversación telefónica con Pánfilo, uno de los cómicos cubanos del momento. El pueblo cubano tuvo la oportunidad de “deleitarse” con una conversación telefónica entre el “presidente más poderoso del mundo” Barack Obama y Pánfilo, un cómico cubano que ha descubierto “como vivir del cuento” con chistes que ridiculizan la vida cotidiana en su país.

    Obama nos saludó a lo cubano con un “no me digas” y un “qué bolá” fuera de tono pero lo suficientemente original y seductor como para que entendiéramos su mensaje: “como ven aseres, no soy tan malo como me pintan, yo soy un hombre de pueblo, uno de ustedes”.

    La idea hasta cierto punto funcionó y me temo que muchos cubanos se hayan tragado su cuento de “buen vecino”.

    El mundo entero estuvo pendiente de las andanzas del mandatario estadounidense en Cuba. En Alemania se podían leer titulares como este: “Obama se arriesga a visitar al lobo en su guarida”. ¿Se imaginan a Obama, la Caperucita Roja? Cuba, al parecer, el Lobo Feroz.

    Un periodista extranjero residente en Cuba y acostumbrado también a estos “menesteres” titulaba así su nota de prensa en su Blog: “Obama, una clase magistral de comunicación política”, yo diría “Obama, una clase magistral de manipulación política”, porque eso es lo que fue, una lección perfecta de doble moral, de manipulación política y demagogia.

    Obama no solo vino a Cuba a dar lecciones de Democracia y de Derechos Humanos, sino que tuvo la desvergüenza de encontrarse con sus mercenarios y vividores a sueldo en el mismísimo corazón de La Habana, abusando así de la hospitalidad del Gobierno y el pueblo cubano y violando todas las reglas y leyes que regulan el comportamiento de Diplomáticos y Jefes de Estados cuando están de visita en naciones libres y soberanas. Cuba hace ya más de cincuenta años que dejó de ser una marioneta de Estados Unidos, pero Obama parece no haberse dado por enterado.

    Esto demuestra una vez más que la política del Presidente Barack Obama hacia Cuba no se diferencia para nada de la de sus antecesores, solo que, con un poco más de histrionismo y con el inconveniente de que a partir de este momento y a diferencia de los presidentes que le antecedieron, Cuba tendrá que lidiar con un presidente estadounidense que, con un par de trucos y artimañas del oficio, logró ganarse la simpatía de una parte considerada de la población cubana. No reconocerlo sería un grave error.

    Este es el reto.

    Cuando le dije a uno de esos “amigos” virtuales que tengo en Facebook que para mi Obama era el perfecto demagogo, me contestó: “tienes razón Justo, Obama es un demagogo, pero a partir de ahora es mi demagogo favorito”.

    Aquí está la clave, no importa que digas una mentira, lo que cuenta es que el público te la aplauda, y no hay cosa que haga más daño, que una mentira contada mil veces.

    Es por eso que, cuando Obama le exige al Gobierno de La Habana respetar los Derechos Humanos, lo hace consciente de que si algún Gobierno en el mundo no tiene moral para hablar sobre los mismos, es el suyo. Él está claro pero miente, su función es la de trasmitir su mensaje, cueste lo que cueste.

    Durante la conferencia de prensa dada por ambos mandatarios el presidente Raúl Castro afirmaba que no había ningún país del mundo que cumpliera todos los pactos adoptados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en materia de Derechos Humanos. Lo que le faltó decir al mandatario cubano fue que mientras Cuba ha firmado y ratificado casi todos los pactos y convenciones en materia de Derechos Humanos, Estados Unidos casi ninguno.

    Esto tiene una explicación.