
Foto Oficial de la VII Cumbre de Jefes de Estado y/o Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), en el Palacio dela Revolución, en La Habana, Cuba, el 4 de junio de 2016.
ACN FOTO / Arelys María ECHEVARRÍA RODRÍGUEZ
SÉPTIMA CUMBRE DE LA ASOCIACIÓN DE ESTADOS DEL CARIBE (AEC): “Unidos para un Caribe Sostenible”
1. La Séptima Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), reunida en La Habana, Cuba el 4 de junio de 2016;
2. Reafirma la vigencia de los principios y objetivos recogidos en el Convenio Constitutivo de la AEC, y su importancia como organismo de consulta, concertación y cooperación para avanzar en la unidad e integración latinoamericana y caribeña, en beneficio de todos nuestros pueblos;
3. Reconoce los retos y amenazas que enfrenta el Gran Caribe, particularmente los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, para alcanzar el desarrollo sostenible, y de la necesidad de fortalecer la capacidad de concertación y cooperación en la AEC para enfrentar en mejores condiciones los desafíos del contexto mundial actual, agravados por las crisis económicas y financieras y los impactos adversos del cambio climático;
4. Reitera la responsabilidad de nuestros Estados en la construcción de sociedades justas, equitativas, centradas en el ser humano e inclusivas, así como el compromiso con la promoción y protección de todos los derechos humanos para todos y con el objetivo de lograr la erradicación del hambre y la pobreza en todas sus formas y dimensiones, la garantía de una seguridad alimentaria y nutricional y una educación universal y de calidad, entre otros, y el cumplimiento de los Objetivos y Metas acordados en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible;
5. Reitera, además, el respeto irrestricto a los Propósitos y Principios de la Carta de las Naciones Unidas y a los principios del Derecho Internacional, esenciales para asegurar un entorno de paz y cooperación, incluyendo el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural;
6. Reafirma su profundo rechazo al racismo y todas las formas de discriminación, xenofobia e intolerancia de cualquier otra índole, en nuestro Caribe y a nivel global;
7. Reconoce que la esclavitud y la trata de esclavos fueron crímenes atroces contra la humanidad, reafirma la Declaración de Durban, en particular, la importancia que reviste el establecimiento de recursos y medidas eficaces de reparación, resarcimiento, indemnización y de otra índole a nivel nacional, regional e internacional con el fin de hacer frente a los efectos persistentes de la esclavitud y la trata transatlántica de esclavos y saluda la iniciativa de CARICOM para la creación de la Comisión de Reparaciones de la Comunidad del Caribe y aplaude los esfuerzos de esta comisión por corregir las injusticias;
8. Reitera su profundo compromiso con los derechos humanos de todos los migrantes, independientemente de su estatus migratorio. Reitera también, en este contexto, la necesidad de que la migración sea regular, ordenada y segura y de garantizar el efectivo enfrentamiento al tráfico ilícito de migrantes y la trata de personas, así como toda discriminación contra ellos, independientemente de su origen nacional o étnico. Destaca, asimismo, los aportes sociales, culturales y económicos de los migrantes, independientemente de su condición migratoria;
9. Ratifica la vigencia de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, suscrita por los Jefes de Estado y de Gobierno de la región en la Segunda Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), celebrada en La Habana en enero de 2014;
10. A la par que acuerda trabajar en pro de la consolidación de la CELAC, subraya la importancia de fortalecer los vínculos entre la Comunidad y la AEC como contribución al objetivo de potenciar, conjuntamente, el diálogo, la concertación y la integración en la región, sin perjuicio de los grupos de concertación existentes para temas de interés y pertinencia de los Estados miembros de la Comunidad. Subraya, asimismo, la importancia de fortalecer la coordinación y articulación con otros mecanismos y organizaciones regionales y subregionales, en particular CARICOM, OECO y SICA, con el objetivo de hacer un uso más eficiente de los recursos y profundizar la cooperación, la complementariedad y la solidaridad;
11. Rechaza firmemente las listas y certificaciones unilaterales que afectan a países de la Asociación. Expresa su profunda preocupación por la inclusión de Estados miembros de la AEC en la lista de jurisdicciones no cooperativas de la Unión Europea y hace un llamado a un diálogo constructivo entre los países afectados y la Unión Europea, a fin de re-examinar la lista con base en criterios objetivos y a los compromisos implementados por los países, de acuerdo a los estándares aprobados por el Foro Global de Transparencia e Intercambio de Información con fines de impuestos (Foro Global);
12. Expresa su profunda preocupación y rechazo a la disminución progresiva de las relaciones de corresponsalía bancaria con los países en desarrollo, en particular los Estados miembros de la AEC, a la luz de las recientes acciones para la disminución del riesgo por parte de algunas de las más grandes corporaciones de la banca internacional, lo cual supone una amenaza para la estabilidad financiera de los países afectados y limita los esfuerzos de los países afectados por alcanzar un crecimiento socio-económico sostenido y su desarrollo;
13. Apoya plenamente la consideración de la iniciativa de alivio de deuda de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL) que tiene en cuenta la naturaleza altamente endeudada de muchas naciones del Caribe y recomienda un enfoque que reconoce los principios de la Financiación para el Desarrollo, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 y propone, entre otras alternativas a evaluarse, un Fondo de Resiliencia del Caribe para los países beneficiados por la reducción de la deuda;
14. Reafirma su compromiso con un sistema multilateral de comercio, basado en normas, abierto, transparente, predecible, inclusivo, justo, equitativo y no discriminatorio, en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC), así como con una liberalización del comercio, que permita reducir las asimetrías existentes y promueva el desarrollo sostenible de nuestros países, en particular de las pequeñas economías. Rechaza todas las acciones que puedan menoscabar su integridad, e insta a la búsqueda de una pronta solución a los diferendos existentes sobre la base del Derecho Internacional;
15. Reconoce la importancia de mantener la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) y otros tipos de financiación en condiciones favorables para el desarrollo sostenible, de acuerdo con los objetivos y estrategias nacionales de los países de renta media, especialmente aquellos altamente endeudados. La actual metodología de medición del desarrollo, basada únicamente en el en el ingreso per cápita reduce el acceso a la financiación en condiciones favorables y no considera las brechas estructurales particulares de este grupo de países. Insta a los países donantes y las instituciones financieras internacionales a introducir excepciones en las políticas de diferenciación y de graduación destinadas a garantizar el acceso a préstamos en condiciones favorables para países de renta media, especialmente aquellos pequeños Estados insulares altamente endeudados y vulnerables a los impactos externos;
16. Reconoce la importancia de la movilización de los recursos financieros y otros medios de implementación para la eficaz puesta en práctica de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y en este sentido acoge con satisfacción la Agenda de Acción de Addis Abeba sobre la Financiación para el Desarrollo;
17. Consciente de la vulnerabilidad de la región del Gran Caribe, especialmente de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo y el Istmo Centroamericano y de las negativas consecuencias para sus economías de los efectos del cambio climático, recibe con beneplácito la adopción, en marzo de 2015, del Marco de Acción de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, y reafirma sus principios rectores, en particular el papel principal del Estado en la prevención y reducción del riesgo de desastres. Asimismo, se compromete a lograr el éxito de la V Sesión de la Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres 2017 que se celebrará en Cancún, México, en mayo de 2017;
18. Ratifica la necesidad de reforzar la cooperación en el marco de la AEC priorizando el enfoque de gestión integral del riesgo de desastres, y reduciendo las vulnerabilidades de nuestros países ante los riesgos de origen antropogénico, natural, biológico y tecnológico, con el fin de disminuir las pérdidas humanas y materiales. En este sentido, confirma la importancia de crear sinergias con el fin de evitar duplicidades y potenciar el impacto de las medidas que se adopten;
19. Reconoce la iniciativa del Centro Logístico de Asistencia Humanitaria presentada por el gobierno de Panamá que tiene por objetivo incorporar las operaciones de emergencia de varios actores, que prestará una respuesta coordinada, rápida y eficaz a las solicitudes que se reciban de los países de la América Latina y el Caribe, especialmente a los miembros de la AEC que se ven constantemente vulnerados por los desastres asociados a las múltiples amenazas que prevalecen en la región;
20. Reconoce la importancia del Mar Caribe como activo común de nuestros pueblos, según reza el marco de lo previsto en el convenio constitutivo de la AEC, y el papel que ha desempeñado en la historia y en la identidad de la región y su potencial como elemento unificador de su desarrollo, y ratifica nuestra responsabilidad compartida en la preservación de su integridad ecológica. Reitera nuestro firme y contundente rechazo a la utilización continua del Mar Caribe para el tránsito y trasbordo de material nuclear y de desechos tóxicos y exhorta a los países que los producen y transportan, a que implementen de manera urgente las medidas pertinentes y establezcan plantas de reprocesamiento que pongan fin a la necesidad de transportar tales desechos;
21. Ratifica su compromiso con la protección del Mar Caribe y subraya la importancia del mandato de la Comisión del Mar Caribe, reconocido por los Jefes de Estado y Gobierno de toda América Latina y el Caribe en la IV Cumbre de la CELAC, el 27 de enero de 2016, para promover su preservación y uso sostenible. Insta a la Comisión a concluir, lo antes posible, un programa de trabajo con objetivos y metas específicas para el desarrollo del Mar Caribe como “Zona Especial en el contexto del Desarrollo Sostenible”, como fuera adoptado en la Resolución A/RES/69/216 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Mandata a la Secretaría General de la AEC a brindar el apoyo necesario para su consecución e informar periódicamente al Consejo de Ministros de sus avances y dificultades para alcanzarlo;
22. Reconoce la alta vulnerabilidad de la región a los graves efectos del cambio climático, y sus negativas consecuencias para nuestras economías, sociedades, la biodiversidad, las especies endémicas y altamente vulnerables, y frágiles ecosistemas, como las barreras coralinas, en especial las de los Pequeños Estados Insulares en desarrollo, las zonas montañosas, los países de zonas costeras bajas, el istmo centroamericano y el planeta entero. Se compromete a incrementar nuestros esfuerzos para reforzar la cooperación en el marco de la AEC y con otros organismos y agencias internacionales, en especial con los países Observadores, a través, entre otros, del Programa de la AEC para el Enfrentamiento al Cambio Climático en el Gran Caribe 2016 - 2018, implementar acciones para la reducción de la vulnerabilidad actual y futura ante el cambio climático, tanto de la población, incluidas las personas en situación de vulnerabilidad y las pérdidas humanas, como de los ecosistemas y los sectores económicos, y de esta forma avanzar en el proceso de adaptación, incluyendo la instrumentación de programas y proyectos integrales para fortalecer nuestra resiliencia, reducir nuestra vulnerabilidad y fomentar una mayor adaptación y mitigación;
23. Resalta la importancia de la 21ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático que adoptó el Acuerdo de París y su decisión acompañante, firmado por 175 países. Este resultado, guiado por los principios de la Convención, y a la luz del artículo 17 de la decisión acompañante, fortalece el marco internacional para hacer frente al cambio climático y orienta los flujos financieros para el clima a la baja emisión de gases de efecto invernadero y a un desarrollo resiliente al clima. Asimismo, insta a fortalecer el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y las capacidades respectivas a la luz de las diferentes circunstancias nacionales en el contexto del desarrollo sostenible y los esfuerzos por erradicar la pobreza. Insta además a los países desarrollados a continuar asumiendo el liderazgo de conformidad con la Convención y el Acuerdo, incluyendo el cumplimiento de los compromisos de financiamiento, los cuales deben ser nuevos y adicionales a la Ayuda Oficial al Desarrollo, la transferencia de tecnología y la construcción de capacidades en los países en desarrollo. Hace un llamado especial a la cooperación internacional, en particular de los países Observadores y de otros actores comprometidos con la región del Caribe. Hace un llamado también a fortalecer la articulación de las cuestiones climáticas y medioambientales con la lucha contra la pobreza dentro de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible;
24. Acoge con satisfacción el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos de América, y la reapertura de sus respectivas Embajadas. Reitera su más profundo rechazo a la aplicación de medidas coercitivas unilaterales y reafirma el llamado al gobierno de los Estados Unidos a que ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero que impone a dicha nación hermana, derogue la Ley Helms-Burton y cese su aplicación extraterritorial. Exhorta al Presidente de los Estados Unidos a que utilice sus amplias facultades ejecutivas para modificar sustancialmente la aplicación del bloqueo;
25. Considera que la devolución a la República de Cuba del territorio que ocupa la Base Naval de los Estados Unidos en Guantánamo debe ser un elemento relevante del proceso de normalización de relaciones entre ambos países, mediante un diálogo bilateral apegado al Derecho Internacional;
26. Apoya firmemente la culminación del proceso de diálogo que se lleva a cabo entre el Gobierno de la República de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP), saluda los avances alcanzados destinados a poner fin a un conflicto que por más de 50 años ha afectado el desarrollo político, social y económico de esa nación hermana, y expresa su apoyo al éxito de este proceso, así como del que se iniciará próximamente con el Ejército de Liberación Nacional, para que ambos conduzcan a alcanzar un acuerdo estable y duradero en bien del pueblo colombiano;
27. Constata los actuales esfuerzos para superar la crisis electoral en Haití; alienta y exhorta a todos los actores a encontrar, mediante el diálogo, el compromiso con la realización de elecciones libres, justas, honestas, transparentes e inclusivas, a la mayor brevedad posible. Esto contribuiría tanto al fortalecimiento de la democracia como a la creación de un ambiente propicio para el desarrollo del país;
28. Condena firmemente el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, donde quiera que se cometa y por quien quiera que se realicen. Se compromete a cooperar activa y eficazmente para prevenir, investigar, sancionar y combatir toda expresión de este flagelo;
29. Reitera el compromiso con el desarme general y completo, en particular el desarme nuclear y, en ese contexto, subraya su compromiso con el Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe (OPANAL). Insta a aquellas potencias nucleares que han formulado reservas y declaraciones interpretativas al Tratado de Tlatelolco, a que las revisen o supriman;