Por Ilka Oliva Corado
Mi vínculo emocional con Hugo Chávez es muy profundo, por su origen de paria y saberlo un niño arañero, un niño que pasó su infancia vendiendo en las calles, como yo. Él vendedor de arañas y yo vendedora de helados. De ahí, de las calles empolvadas, de los aguaceros que las enlodan, de la invisibilidad de la exclusión nace mi amor profundo hacia ese gigante de Latinoamérica y el mundo.
¿Por qué? Son tantas las razones como los matices de un atardecer visto desde las hondonadas y cerros del arrabal latinoamericano. Porque su identidad de marginado revolucionó todo un continente, porque no olvidó su origen jamás y enalteció a los excluidos brindándoles herramientas para una vida digna de desarrollo integral. Porque integró a los pueblos a los que el embuste tirano oprimió durante siglos. Porque hizo de la poesía campesina un follaje de amor, integridad y esperanza llamado Revolución Chavista para honra de nosotros, los parias.
TeleSur siempre fue un anhelo en mi faceta de articulista, porque era una plataforma comunicacional creada por Hugo Chávez, hecha para la defensa de los pueblos del mundo. Para ninguna oligarquía, para ninguna burguesía, fue hecha para nosotros, los parias. Para darnos voz, visibilidad y oportunidad. Para que tomáramos las riendas de nuestra propia lucha desde los cimientos de la Revolución Bolivariana, que con Chávez hizo retumbar en abundancia los ríos que otros en otros tiempos habían convertido en desiertos.
Cuando decidí escribir a teleSur para preguntar por una oportunidad, ya otros medios internacionales me habían cerrado las puertas en las narices: por no tener título universitario, por ser empleada doméstica y por indocumentada. No querían a una paria entre sus articulistas porque esto los desprestigiaba. En TeleSur yo leía a intelectuales, analistas políticos internacionales y graduados de universidad, por un momento pensé que me cerrarían también las puertas en la cara cuando les dijera que en mi hoja de vida no habían títulos universitarios, que era mil usos y que vivía de indocumentada en Estados Unidos.


