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Fidel y la teoría de la revolución social: Apuntes para la reflexión (La Pupila Insomne)

Aqui estamos Fidel

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Por Olga Fernández Ríos *

Muchísimas son las razones para que todo un pueblo rinda homenaje al líder de la Revolución Cubana en su 90º cumpleaños y entre ellas, en esta oportunidad, quiero referirme a algunos de sus importantes aportes a la teoría de la revolución social a través de dos conceptos: revolución y construcción del socialismo.

Su sensibilidad humanista lo llevó a hacer suyo el ideario independentista de José Martí a la vez que condicionó una inteligente receptividad del marxismo desde posiciones anti dogmáticas. Analizar sus concepciones en este terreno requiere tener en cuenta que no estamos ante un hombre de gabinete o un teórico de la revolución en el sentido estricto del término, sino ante un revolucionario devenido en relevante líder político de talla mundial, un luchador y un educador social desde su temprana juventud.

Pero su pensamiento y proyección política no han sido ajenos a la teoría, todo lo contrario. La teoría sociopolítica ha desempeñado un importante rol en el pensamiento de Fidel Castro, y por tanto en la proyección del proceso revolucionario cubano; de la teoría se ha nutrido a la vez que ha  realizado aportes en variados temas, contribuyendo a la profundización del marxismo, que como él mismo ha reconocido, sigue siendo la más avanzada teoría anticapitalista y pro socialista, no superada aún.

A su variada producción intelectual -nacida del bregar diario y de los retos del proceso revolucionario durante más de 60 años- une su capacidad como ideólogo comunicador, suerte de labor educativa que ha estado presente en cada momento de un pensamiento y una obra integral en la que sobresalen varias facetas como son su permanente reflexión sobre la importancia de los contextos históricos que marcan los derroteros revolucionarios; entender la sociedad como totalidad;  su concepción de la historia como condicionante del presente y fuente para su análisis; las relaciones entre  teoría y práctica y entre estrategia y táctica, unido al manejo no mecanicista de las regularidades del desarrollo social, contradicciones y oportunidades. A ello se suman su empeño por la integralidad y continuidad de la revolución social,  el reconocimiento del lugar del ser humano en ese proceso y del papel de la individualidad, de la crítica y la autocrítica.

Desde muy temprano, Fidel Castro tomó conciencia de que el camino al socialismo requería transitar por la aplicación consecuente de un programa de liberación nacional y justicia social que a su vez creaba condiciones para un desarrollo de la cultura política y de consolidación de la base social de la Revolución que favoreciera la ruptura con los esquemas anticomunistas vigentes en la Cuba neocolonial.

Más allá de definiciones que no han faltado en numerosas intervenciones y discursos, el líder revolucionario ha profundizado en la vinculación del subdesarrollo y la dependencia nacional con el capitalismo y el imperialismo, interpretó las condiciones históricas que en Cuba favorecían las transformaciones de carácter socialista para la solución de los problemas derivados del subdesarrollo y la dependencia.  A la vez reivindicó el ideal comunista y desmitificó el esquema que lo consideraba ajeno a las necesidades y condiciones latinoamericanas. Este es también uno de sus grandes méritos, tanto en su manejo táctico como al demostrar que la esencia del socialismo no es contradictoria con las raíces y las tradiciones revolucionarias en nuestro continente, incluyendo las luchas obreras y las expresiones de internacionalismo.

No hay fanatismos reduccionistas en la reivindicación que Fidel hace del socialismo que reconoce las especificidades de cada proceso revolucionario en condiciones de buscar sus propias vías. Claro ejemplo de esto fue el altísimo respeto que mostró sobre las concepciones de Salvador Allende en su intento por desarrollar la revolución a través de la vía pacífica, mientras que, en las condiciones de los años ' 60 y ' 70 solidariamente, Cuba apoyaba la lucha armada o de masas que libraban pueblos hermanos sometidos a condiciones dictatoriales y represivas. Más tarde hemos visto las interesantes y positivas valoraciones de Fidel sobre la Revolución Bolivariana en Venezuela y los procesos de cambio que tienen lugar en otros países.

Revolución y construcción del socialismo

Los más humildes también crearon la nación (Dialogar Dialogar)

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Dos niños mataperreando en La Habana

Foto: Desmond Borland / AP

Fernando Martínez Heredia

Por Fernando Martínez Heredia

He escogido este tema por lo necesario e importante (1) que es hoy para nosotros. Las investigaciones culturales y el conocimiento que ellas aportan han logrado desarrollos muy notables en la Cuba actual, que pudieran ser influyentes en diferentes terrenos. Ante todo, ponen en relación aspectos entrañables de la vida del pueblo, los grupos sociales y las personas con las actividades científico sociales, lo que sin duda ayuda a estas a sentirse valiosas además de serlo, y a la sociedad a apreciar más a los conocimientos. Pero, sobre todo, por el provecho que se les puede sacar, y porque fortalecen y le dan más sentido a los contenidos emocionales y de valores que poseen el mundo espiritual y las formas y actuaciones culturales. Por eso es tan natural que presentemos resultados de investigación y los discutamos como parte de un evento cultural que con razón lleva el nombre de Fiesta. Esto mismo hicimos (2) la semana pasada en Santiago de Cuba, en el Seminario “El Caribe que nos une”, durante la Fiesta del Fuego.

Al mismo tiempo, el conjunto formado por nuestras dedicaciones y la vida cultural cubana enfrenta actualmente una situación que no oculta los desafíos tremendos que porta, y son obvios los riesgos que está corriendo la manera de vivir y el tipo de sociedad que hemos creado y desarrollado entre todos, a partir de que este pueblo y la nación se liberaron en 1959 de sus dominadores, explotadores y opresores. Esos desafíos y riesgos están determinados por su dimensión más general, en la que se ventila qué tipo de organización social regirá al país en toda una época por venir, y si sabremos defender eficazmente la soberanía nacional.

Ante nosotros están implicaciones de una importancia cardinal: la identidad nacional y las identidades que viven dentro de ella, la cultura popular nacional, las fuerzas espirituales, los valores de liberación, el patriotismo popular de justicia social. Tienen tanta importancia porque están en la entraña de las inmensas fuerzas con que cuenta el pueblo cubano, que si se ponen en marcha resultarán superiores a todas las insuficiencias, los errores, las deficiencias y las detenciones y retrocesos que hemos acumulado, a la inercia que nos corroe, al burocratismo empedernido y a las tendencias de retorno al capitalismo, la colonización y el entreguismo que existen en el país. Y serán capaces de vencer otra vez al enemigo externo, Estados Unidos, a pesar de su gran poderío y su determinación de acabar con la sociedad que hemos creado.

Confrontamos un alejamiento de la historia de las resistencias y luchas del pueblo cubano, y una escasa o adversa valoración del período de 1959 a hoy, sobre todo por desconocimiento de sus hechos, sus problemas y sus logros. Existe deterioro del orgullo de ser cubano. El sistema de educación es débil y el de medios de comunicación está lejos de cumplir sus funciones.

Hoy no pretendo destacar, sin embargo, los defectos y los enemigos, sino algunos de los elementos con que contamos para la lucha imprescindible que hay que entablar. Aún si tuviéramos un cien por ciento de razón en nuestras críticas, ellas deben ser un aspecto secundario al compararlas con nuestras actuaciones, porque éstas son lo decisivo y lo que nos salvará y permitirá avanzar y triunfar.

Les pido que nos asomemos al protagonismo popular que caracterizó la formación de la nación y el pueblo cubanos. Sus consecuencias y su legado favorecieron mucho las luchas de liberación que obtuvieron en 1959 un triunfo histórico decisivo. Cincuenta y siete años después, no debemos permitir que ese protagonismo sea olvidado o escamoteado. Les advierto, y pido excusas, que debo ser muy selectivo, y también omiso. Resaltaré entonces cuestiones que me parecen imprescindibles, con el ánimo de presentar algunas afirmaciones y de incitar al estudio y la utilización de este tema.

Los más humildes -la gente de abajo- transformaron profundamente con su trabajo y la entrega de sus vidas la colonia que existía en la isla de Cuba desde el siglo XVI. Ellos fueron protagonistas anónimos de logros colosales entre las dos últimas décadas del siglo XVIII y los dos primeros tercios del XIX. Tiene que cesar ya el silencio y el olvido abrumadores acerca de esos trabajadores que padece la mayor parte de la historia del país que consumen los grandes núcleos de la población. Necesitamos una historia del trabajo como parte importante e insoslayable de la historia de Cuba, que ayude a formar o fortalecer una conciencia que rompa con la subvaloración del trabajo, la superficialidad y las postales para turistas, formas de comportamiento colonizado del que son un ejemplo más los difundidos comentarios sobre la torre y los hermanos Iznaga, de Trinidad, hace dos años.

Un formidable dinamismo económico creó, en el período mencionado, una sociedad que estaba en la punta de los avances mundiales en tecnología y en organización empresarial, con formas urbanas de vida muy modernas y una cultura de élites muy sofisticada, occidental y capitalista. Fue también el ámbito vital de algunos pensadores notables. Pero ese impetuoso crecimiento no llevaba necesariamente hacia la construcción de una identidad nacional. La nueva formación económica produjo un salto terrible en los niveles de intensidad y explotación del trabajo y del dominio de unas personas sobre otras, porque el modo de producción para la gran exportación de azúcar y café al mercado mundial -que convirtió al país en el mayor exportador de azúcar del planeta- se basó en la introducción masiva de esclavos africanos y su utilización despiadada, solo regida por el afán de lucro y las leyes de la ganancia. Comprar y usar personas como esclavas, despojarlas de todos los rasgos de su condición humana y su cultura que pudieran perjudicar a su explotación, y estrujarlas en el trabajo hasta la muerte era una pasión de los dueños de los grandes negocios en una de las colonias más ricas del mundo, en medio de los procesos de independencia de América y del triunfo de la modernidad industrial con asalariados en Europa.

El modo de vida personal y familiar de esos propietarios y de otros ricos del país -y la demostración de su alta jerarquía social- dependió en gran medida de ser servidos por miles de criados, hombres y mujeres esclavos. Otro gran número de esclavos fue empleado en satisfacer una parte de las necesidades de bienes y servicios que crecían y se diversificaban; algunos de ellos adquirían habilidades y oficios. Burgueses emprendedores alquilaban esclavos para trabajar en tareas muy diversas, a una escala creciente.

El gran grupo social formado por la nueva masa de esclavos del siglo XIX -un millón de personas- no fue esclavo por ser negro, sino que fue convertido en negro por ser aquella masa enorme de esclavos. Como vía para legitimar la dominación en aquel complejo tipo de sociedad se abrió paso la exigencia de considerar seres inferiores por nacimiento y de por vida a los africanos y sus descendientes. Hasta la octava década, este racismo del siglo XIX era una rigurosa función de la formación económica. Era hijo de la modernidad capitalista y no se basó en antiguos usos ni en arcaicas castas. Fue inducido mediante una multitud de medios, legalizado hasta los registros civiles y la prohibición del matrimonio interracial, extendió sus efectos nocivos de un modo u otro a toda la población no blanca de Cuba y fue aceptado por casi todos los que así resultaban blancos. Se consideró totalmente necesario, y la gran mayoría de los señores cultos lo explicaron o lo aceptaron siempre; las demás personas lo vivieron y lo atribuyeron a causas menos elaboradas.

De esa manera, un millón de personas y sus descendientes fueron marcados con un estigma permanente por el color de su piel, y se le dio al racismo el carácter de hecho natural, lo que lo sustraía a las relaciones sociales -peligrosas por su potencial de conflicto y rebeldía- y lo hacía parecer algo dado desde siempre y para siempre. Se creó así una realidad que tendió a la permanencia y se convirtió en uno de los rasgos distintivos de la cultura del país.

Los habitantes de la isla estaban construyendo su identidad propia a través de la acumulación paulatina de rasgos específicos que en todos los casos va formando las comunidades nacionales, pero a lo largo de todas las coyunturas de aquel siglo la gran mayoría de los propietarios y empresarios renunciaron a promover la independencia y constituir una clase nacional. Su conducta ante los asuntos públicos se rigió por sus intereses económicos inmediatos y por acuerdos o subordinaciones que garantizaran sus negocios, sus propiedades, su dominio sobre personas, su preeminencia social y sus representaciones del orden y las jerarquías. La entrada de Cuba en la modernidad, a pesar de sus logros maravillosos, estuvo fundada en la negación de la libertad, la igualdad y la justicia.

Matanzas estuvo en el centro de la multiplicación del producto exportable y la riqueza en la etapa de ápice de aquella gigantesca aventura. Y también estuvo en el centro de sus terribles rasgos y consecuencias sociales. Todo el poder y todo el horror del inmenso negocio integrado al capitalismo industrial de Europa y Estados Unidos, que molió a centenares de miles de personas esclavizadas y les negó la condición humana y la dignidad, y privó de derechos políticos y sociales a la mayoría de la población, puede encontrarse estudiando la historia de Matanzas. Y toda la hipocresía y la doblez de la clase dominante y sus constelaciones sociales puede resumirse en el joven Miguel Aldama, que en diciembre de 1843, en cartas a su cuñado, Domingo del Monte, describe con gran admiración y elogios a los esclavos sublevados en ingenios matanceros -entre ellos, uno de su familia-, su actitud rebelde y su valentía frente a las torturas y el cadalso, y condena con duras expresiones a la trata y al régimen al que son sometidos los esclavos. “Mártires infelices de la libertad”, les llama, “los vemos rufianes y altaneros, desafiando la misma fuerza armada, pues ya la fuerza moral la hemos perdido enteramente”. (3) Aldama fue miembro del grupo Alfonso - Aldama - Madan, uno de los cinco primeros consorcios del comercio de esclavos del país, formado en 1820; en los años sesenta poseía unos cuarenta ingenios y quince mil esclavos, grandes almacenes portuarios y sólidas conexiones en España, Francia y Gran Bretaña.

Aquel sistema portaba muy fuertes contradicciones en numerosos terrenos: los índices de masculinidad y las relaciones sexuales y amorosas; grandes diferencias regionales; la motivación del trabajador y la preservación del orden en un régimen de trabajo esclavo generalizado; el deterioro del lugar social de las personas llamadas de color libres -por no ser blancos-; la necesidad de múltiples oficios manuales en un medio en que se subestimaba el trabajo manual; los cánones religiosos católicos de la moral dominante y la realidad de la complicidad abierta de la Iglesia institución con el sistema. Criollos cultos pertenecientes a la clase dominante cultivaban las ideas liberales europeas modernas, pero cuando le pedían a la metrópoli formas de organización política en la que ellos pasaran de ser colonos a ser súbditos siempre añadían que la población no blanca debía permanecer excluida de los derechos ciudadanos.

Toda dominación lograda y constituida es cultural, pero, aunque lo era, la de aquella Cuba tenía demasiados aspectos forzados, y varios monstruosos.

Parecía muy poco probable lograr una identidad de tipo nacional. Hubo numerosos ejemplos en la historia colonial del capitalismo en América y el Caribe en que esto no fue posible, y hasta hoy persisten en varios Estados de la región fuertes elementos en contra de esa unificación. La clase dominante de Cuba del XIX se negó a ser clase nacional, prefirió siempre conservar su ganancia, sus esclavos y su primacía social, y ser parte subordinada dentro de la monarquía española y el sistema capitalista mundial. Por consiguiente, tuvo horizontes, pensamiento y reacciones de colonizado, y fue activa contra todo movimiento revolucionario. (4) La contradicción social principal no podía tener una solución revolucionaria -como la tuvo en Haití-, y existieron entonces grupos sociales muy diversos, relacionados por la explotación, la opresión, los servicios forzados, las relaciones mercantiles, la hostilidad, los recelos mutuos o las vidas separadas. Casi hasta el final del siglo no hubo una cultura cubana, sino varias culturas en el país.

Durante el siglo XIX existieron dos opciones políticas que buscaban cambios en la colonia, pero eran opuestas a los intereses de las mayorías y al Estado independiente: el reformismo y el anexionismo. Del primero hablamos hace unos minutos. Casi noventa años estuvo solicitando reformas a la metrópoli, se conformó con las respuestas que recibía y se mantuvo fiel. Respondió siempre a los intereses de sectores de la clase dominante, jamás fue abolicionista y su ideología fue siempre colonizada, racista y antinacional. Aunque tuvo matices diversos, el reformismo solo se renovó a consecuencia de la primera revolución cubana.

El anexionismo a la gran república esclavista, Estados Unidos, era la otra posición de colonizado. Más de una vez fue utilizado como arma de presión, y a sectores minoritarios de clase dominante pudo parecerle una alternativa conveniente dentro de la relación básica que tenía la formación económica de la isla con los centros del capitalismo mundial. Desde su mismo nacimiento, la república norteamericana quería apoderarse de Cuba, y utilizó todo tipo de manejos en esa dirección a lo largo del siglo, mientras aumentaban sus vínculos económicos con la isla, que se volvieron decisivos en la última fase del XIX. Pero solo en esos últimos años de la centuria tuvo fuerzas Estados Unidos para intentar quedarse con Cuba; mientras, la geopolítica se lo impidió. En la colonia con mayor proporción de población blanca del Caribe, y bajo la rauda acumulación cultural occidental de su siglo XIX, la anexión también motivó en Cuba a algunos activistas sinceros, que veían en Estados Unidos el polo de modernidad y democracia que convenía al país. Pero después de la Guerra de los Diez Años, el anexionismo ya solamente pudo ser entreguismo, incapacidad de ser cubano o traición.

Carlos Manuel de Céspedes les exigió a sus compañeros ponerse de pie, y el 10 de octubre de 1868 destrozó los imposibles. Los iniciadores destruyen imposibles; los revolucionarios aprenden a domarlos y a trabajar con ellos. Los mambises que sostuvieron la pelea en más de media Cuba durante diez años tuvieron que volverse superiores a ellos mismos, no solo a sus circunstancias. La revolución comenzó como un acto ajeno a la política vigente, a lo que parecía viable, a la lógica del pensamiento político y a las motivaciones de gran parte de la población. Céspedes liberó a sus esclavos la primera mañana, pero el cálculo político, los valores heredados y el racismo les ponían obstáculos a la justicia en el amanecer de la libertad. La independencia y la abolición tuvieron que fundirse y ser una, y todo mambí ser abolicionista; la forma de gobierno tuvo que ser republicana y reunir la libertad personal y las libertades ciudadanas. En Guáimaro supieron dejar a un lado sus diferencias y unirse sectores de clase media para crear instituciones republicanas y convocar a todo el pueblo a pelear por la independencia nacional. (5) Pero esas instituciones se fueron tornando un factor conservador en la medida en que la guerra revolucionaria promovió cada vez más la participación de la gente humilde del campo y los mulatos y negros.

Para hacer realidad la hasta hacía poco impensable identidad nacional y poder reconocerse como cubanos, todos, líderes y pueblo, tuvieron que recorrer un camino largo y muy difícil.

La guerra revolucionaria cambió los términos de los problemas. Se alimentó del sacrificio, el heroísmo y la participación de muchos miles de personas humildes, hombres, mujeres, familias. Dar la vida, pasar hambre y todas las escaseces, combatir, sembrar, realizar una enorme cantidad de tareas diversas, perseverar: todas las formas de la entrega y el altruismo se hicieron cotidianas. Fue en ese trance que la bandera del triángulo rojo y la estrella solitaria se volvió sagrada, y la marcha, el campamento, el héroe, el amado y la amada, la jornada de sangre y de muerte, se expresaron en canciones. (6) Próceres y pobres de todos los colores aprendieron que la rebeldía política les daba a sus luchas y sus necesidades más sentidas probabilidades de éxito, o de ser presentadas con más fuerzas. Y todos aprendieron a sentirse hermanos mientras compartían todas las vicisitudes. En aquella fragua tremenda nació la identidad nacional cubana, de contenido y objetivos populares.

Aunque no pudo llegar más allá del oeste de Las Villas, la Revolución de 1868 introdujo una nueva realidad y fue decisiva a escala del país para el logro de una identidad cubana y el nacimiento del patriotismo nacionalista. Sus hechos y los sentimientos que ella desató, los heroísmos y sacrificios de miles de personas, y de activistas y jefes hasta entonces desconocidos, el nuevo campo de ideas que creó y las autoidentificaciones y el mundo simbólico que nacieron de esa revolución constituyen un primer capítulo prodigioso de la formación de la nación cubana.

En territorios en los que la mayoría de los vecinos eran recientes -esclavos estrujados en su trabajo y sus vidas, un buen número de pobres venidos de España, culíes chinos y empresarios ambiciosos-, en una sociedad tan opresora e incipiente, la insurrección contó con un gran número de soldados y una fuerte base social. ¿Qué los motivó, los decidió y los hizo persistir en las peores circunstancias? ¿Cómo pudo formularse en el campo revolucionario una ideología unificadora de las demandas, los sentimientos e intereses, las identidades y visiones del mundo de grupos tan heterogéneos? ¿Cómo pasaron tantos negros y mulatos esclavos y libres de sus formas propias de vida y resistencia a la participación masiva en una revolución? ¿Cuáles fueron las representaciones que los llevaron a ser revolucionarios? ¿Cómo relacionaron sus representaciones de libertad y vida digna con un ideal político general de independencia nacional? Porque la consigna de Cuba Libre, el Ejército Libertador, el patriotismo nacionalista y la República en Armas expresaban propósitos e ideas políticas mucho más generales. Estos rebeldes tuvieron que asumir una noción de libertad en la que cabría la libertad personal de cada uno, un proyecto de Estado nacional del cual serían ciudadanos y una futura legalidad que consagraría sus reclamos en forma de derechos.

Frente al final sin triunfo de la guerra, la Protesta de Baraguá fue la expresión mayor de la intransigencia revolucionaria cubana y como tal adquirió un extraordinario valor político y simbólico. Pero también hizo visible el tránsito experimentado por la bandera de la revolución, de los grandes y medianos propietarios a gente de origen popular.

Fidel, bolivariano y martiano (I) (La Pupila Insomne)

Che, Raul y Fidel - 01 - 01 - 59

Angel Guerra Cabrera

Por Ángel Guerra Cabrera

@aguerraguerra

Dentro de un mes y unos días Fidel Alejandro Castro Ruz (Birán, Holguín, Cuba, 13/8/1926) cumplirá 90 años. Imposible en este espacio ni siquiera enumerar la diversidad de disciplinas e importantes epopeyas revolucionarias en que ha descollado. Por eso, aunque lejos de agotar el tema, me centraré en su pensamiento latinoamericanista, su irreductible solidaridad con la liberación de América Latina y el Caribe y con el logro de su unidad e integración.

A los 21 años, Fidel, miembro del Comité Universitario Pro Liberación de Santo Domingo, tomó parte en la frustrada expedición antitrujillista de Cayo Confites (1947). Un año después, en el Bogotazo, se puso, arma en mano, al lado de los seguidores de Jorge Eliécer Gaitán. Estaba a la sazón en la capital colombiana entregado a la organización de un congreso estudiantil continental, que se pronunciaría por la independencia de Puerto Rico, la devolución a Panamá por Estados Unidos de la Zona del Canal, la reintegración de las Malvinas a Argentina y contra las dictaduras militares al sur del Río Bravo, especialmente contra la de Trujillo en República Dominicana. El joven cubano había ganado el liderazgo del comité organizador de la reunión estudiantil, contrapuesta a la IX Conferencia Panamericana, que crearía la nefasta OEA y adoptaría instrumentos de subordinación al vecino del norte para lo que contaría, entre otras, con la complicidad incondicional de los representantes de los gobiernos dictatoriales que había impuesto en la región.

Hecho simbólico, la OEA, bajo enormes presiones y otras mañas de Washington, expulsó de su seno a la Cuba revolucionaria (Punta del Este, Uruguay, 1962) y, al paso de unas décadas, el clamor unánime de los gobiernos latino - caribeños (San Pedro Sula, Honduras, 2009), hizo revertir totalmente esa medida. La Habana ha reiterado que no regresará a la OEA -sería un despropósito- pero ello no niega la gran carga política de reconocimiento a la dignidad de Cuba, encabezada por Fidel, entrañada en aquella decisión.

Fue precisamente la exclusión de la isla del organismo la que dio pié a que el entonces primer ministro sometiera la Segunda Declaración de La Habana (1962) a la aprobación -clamorosa- de la Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba. Un documento esencial en la historia de nuestros pueblos, que da continuidad a la Carta de Jamaica (1815), de Simón Bolívar y al ensayo Nuestra América (1891), de José Martí.

Allí se postula: “Ningún pueblo de América Latina es débil, porque forma parte de una familia de 200 millones de hermanos que padecen las mismas miserias, albergan los mismos sentimientos, tienen el mismo enemigo, sueñan todos  un mismo mejor destino, y cuentan con la solidaridad de todos los hombres y mujeres honrados del mundo entero”.

Keila Paz, una niña feliz (Visión desde Cuba)

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Por Idania Pupo Freyre

Acabo de conocer una niña bella, inteligente, simpática… tiene 7 años y nació con pérdida auditiva.

Con el crecimiento perdió más audición y fue tratada por el equipo multidisciplinario que atiende esta patología; después de cumplir los 4 años de edad se le sometió a cirugía para recibir un implante coclear en La Habana, donde pasó una temporada en varios hospitales para pasar el proceso intenso de rehabilitación.

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Un mes después de ser operada, se realizó el despertar auditivo para felicidad; sobre todo, de sus padres Yulemis Pinto y Abel Paz y su hermano Abdiel. Fue un momento muy emotivo cuando la niña reacció a los sonidos y voces.

Viva la Revolución (La Pupila Insomne)

Cuba - Igualdad 3

Ernesto Estevez Rams

Por Ernesto Estévez Rams *

“Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo”

Luis Eduardo Aute

Para la reciclada mentalidad colonial criolla toda trascendencia es, no solo irrelevante, sino dañina. Al fin y al cabo para ellos, el planeta, en toda su diversidad y riqueza, se reduce a la hegemonía cultural norteamericana. Es la mentalidad de que “outside is America”. Cómo esperar entonces que puedan reconocer trascendencia en la cultura propia. Mucho menos reconocerle utilidad a la virtud y necesidad al ideal emancipatorio. Como bien señala Luis Britto en El imperio contracultural: del rock a la posmodernidad, “las bombas empiezan a caer cuando han fallado los símbolos” (Luis Britto, Editorial arte y literatura, 2005) . En el caso de Cuba, que ciertos sectores del poder imperial en EE.UU. hayan decidido dejar de insistir en las bombas, aunque el reconocimiento al fracaso de la violencia física para derrocar la Revolución, es también resultado de la certeza de que hoy pueden lograr el mismo propósito con la violencia cultural.

La mejor arma de dominación y conquista en la historia siempre ha sido la cultura. Originalmente llegada después, o junto, a la conquista de las armas, acompañó al conquistador español, con la cruz en la mano, a la larga mucho más efectiva para asegurar la hegemonía que el arcabuz.

Una república frustrada, resultado del encontronazo entre una nacionalidad cristalizada en la manigua cubana por décadas de lucha y la intervención recolonizante de la potencia imperial emergente de los EE. UU., no podía ser circunstancia social favorecedora del desarrollo armónico de una cultura nacional. Todo el siglo XVIII y XIX fue testimonio de un creciente sentido de cultura propia, pimero criolla y luego cubana, que fue gradualmente abarcando todas sus dimensiones: artística, literaria, científica. Más aún, ese sentido creciente de empeño intelectual propio se forjó sobre la certeza de que una Cuba independiente sería no sólo condición necesaria, sino suficiente, para el florecimiento de la cultura que sería base de una sociedad educada en la virtud. Todo ello se frustró con la intervención recolonizadora. Las consecuencias fueron terribles. Un complejo de inferioridad social, civil e intelectual, sobre todo a partir de la segunda intervención norteamericana, fue penetrando en todos los estamentos de la sociedad cubana.

La idea de que éramos incapaces de valernos por nosotros mismos fue la premisa ideológica esgrimida por los interventores y sus amanuenses locales, para justificar la colonización desde el norte. Ese “complejo” en lo político fue trasladado a los demás ámbitos sociales, incluyendo la cultura. La educación pública, cuando fue promovida por los invasores, en particular por Magoon en la segunda intervención, se hizo en buena medida como instrumento de penetración cultural norteamericanizante. No sólo se introdujo en las escuelas el mantra de que la independencia de Cuba era resultado del altruismo de los Estados Unidos de América sino, además, que el futuro de Cuba estaba indisolublemente ligado a su supeditación al vecino norteño. Lo peor no es la visión que de nosotros tenía el interventor, sino que esa perspectiva penetró en no poca medida en la sociedad insular, aupada por la medio burguesía nacional clientelar de las migajas que dejaba el capitalista transnacional. Apareció la idea de que la prosperidad entraba por el puerto o los aviones, desde los EE. UU., como la tierra mítica del cuerno de la abundancia. Junto a ello, la convicción de América como “continente vacío”, lo cual en la cultura afirmaba que siempre seríamos provincianos, imitativos, atrasados y hasta patéticos.

Todo ello vino acompañado del secuestro de los símbolos de la nacionalidad cubana, incubados dolorosamente durante más de un siglo; primero, de desarrollo criollo y luego, cubano e insurgente. La bandera era admirada como símbolo supremo y demostración de que éramos una nación independiente. Pero la pomposa formalidad oficial en su uso, era sólo un juego de máscaras. En un complejo, pero no menos claro, propósito de engaño, los sucesivos gobiernos genuflexos pretendieron hacer de la apropiación superficial  de la simbología de lo nacional, una manera de canalizar el irreductible ímpetu patriótico hacia cauces de esterilidad no transformadora. La idea de que ya no había nada que hacer en términos emancipatorios, que todo estaba hecho, era parte del mensaje que se intentaba transmitir detrás del uso fatuo de la bandera. Luego, y de manera creciente, sobre todo en la corrupción y decadencia moral de los gobiernos auténticos hasta Batista, los símbolos patrios fueron tornándose cada vez más en mercancía o promotores de mercancía. La mercantilización de la vida en Cuba, especialmente en La Habana, alcanzó nuevos niveles. Con la promoción del negocio del turismo dirigido al ocio más banal y degrandante, los símbolos nacionales no escaparon de la ola de relajo. La televisión que comenzaba y el anuncio publicitario agregaron el uso de los símbolos culturales de lo cubano como puro fetichismo promotor del consumo. Todo valía en función de la ganancia, en especial de esquilmar al turista norteamericano, ávido de engullir lo prohibido en su casa pero permitido en nuestra tierra, cercana y a la vez éxotica, vista como paraiso de pecado y excesos.

Sólo la Revolución, culminación de un largo y azaroso proceso de regeneración nacional desde el pueblo, puso fin a todo eso y recuperó como arma redentora de la nación los símbolos de la patria. Redifinió su función de síntesis de todo lo que nos hace distintos del otro, a la vez que nos une en función de un destino y propósito común basado en lo socialmente emancipador. En ese último sentido, se da, solo posible desde una revolución como la nuestra, que los símbolos de la nacionalidad propia se tornan para nosotros mismos en recordatorio de lo universalizador de nuestra gesta. La bandera no es plasmación simbólica de chovinismo o arrogancia imperial, superioridad cultural, fetichismo consumista, sino recordación de un deber de justicia social y humildad, que va más allá de la geografía nacional para estar en todo rincón del planeta donde haya un revolucionario cubano o no que lleve por dentro la enseña de la isla redentora.

La bandera ahora acompaña la firma de la reforma agraria; al alfabetizador, lo mismo en el campo cubano que en el nicaraguense, en el angolano, en el venezolano; al pueblo soldado, lo mismo en Girón que en Bolivia, Argelia, el Congo, Angola, Etiopía; al médico, lo mismo en cualquier rincón del país que en Guatemala, Bolivia, Ecuador, Mozambique, Sudáfrica, Sierra Leona; al deportista, lo mismo en el Pedro Marrero o el Latinoamericano que en San Juan, Montreal, Moscú, Madrid, Atenas, Londres.

Toda esa historia viene a la mente al ver la triste manera en que se usó la bandera sobre el cuerpo de bailarinas para recibir al primer crucero norteamericano llegado a Cuba desde hace mucho tiempo.

Pero más allá de lo anecdótico del hecho en sí, lo que debe llevarnos a reflexionar es en que medida este suceso es reflejo de un mal más profundo, que silenciosamente hemos ido incubando desde adentro y hoy se siente con suficiente fuerza para mostrar la cara. Perfumes con nombres de Celia, Alejandro, Chávez o el Che; una proliferación en establecimientos de venta en divisas o del sector turístico, de modelos de publicidad que recuerdan esos empeños de asociar los símbolos de lo cubano con la mercantilización y la mercachiflería. Ninguno de esos ejemplos nacieron huérfanos, fueron diseñados, aprobados o aceptados por personas con poder de decisión empresarial, administrativa o política. Son reflejo de la emergencia de actores sociales con importantes lagunas culturales e históricas, que los conducen a no rebasar en la apropiación de la simbología nacional, su dimensión utilitaria mas pueril. La realidad demuestra que las carencias culturales en el plano de los valores que defiende la Revolución, no se quedan vacías, son llenadas consciente o inconscientemente por una simbología ajena y contrapuesta a esos mismos valores. Y en el contexto cubano, las lagunas no conquistadas por la cultura revolucionaria, son llenadas con aguas recicladas del neoautonomismo o el neoanexionismo.

Conceptualizado por el Che en “El hombre y el socialismo en Cuba” y desarrollado por otros como Alfredo Guevara, la Revolución necesita del revolucionario “difícil”, contestatario y a la vez, fiel en la médula y culto en la expresión más cabal del término, para que su rebeldía resulte cósmica y no, la del aldeano ignorante del gigante de siete leguas. El peor enemigo de la Revolución es la entronización de la mediocridad en los espacios de decisión política, administrativa, económica. Personas sin sentido del titanaje universalizador que Fidel de manera permanente le confirió a la Revolución. Debemos negarnos a aceptar que el destino de la Revolución más grande del tercer mundo sea el naufragio en las costas de lo culturalmente estéril.

En demasiadas ocasiones se promueve a personas a espacios de decisión que desconfían de la mirada culta, de la necesidad de la reflexion pausada, del espacio para el pensamiento. A ello no escapa la seleccion de los que dirigen entidades económicas, políticas, educativas o culturales con casi nula cultura y poco sentido del diálogo, resultado de la incomprensión de la complejidad social actual. La busqueda del buen administrador capaz de atenerse a una disciplina, no niega la necesidad del dirigente capaz y culto que logra conducir procesos complejos y diseñar e implementar respuestas adecuadas, frutos de su pensamiento. Si promovemos la incultura, no podemos luego escandalizamos cuando se le ocurre diseñar o aprobar manifestaciones vulgares y sietemesinas de identidad nacional o de lo revolucionario.

Debemos entender, además, que la lucha contra la corrupción económica comienza en primer lugar por una batalla contra la corrupción cultural. Por la incultura entra la vanidad de creer que el “sacrificio” de dirigir te hace merecedor de privilegios. Por la incultura entra el afán desmedido de lucro, de poseer bienes materiales como fin primero de la actividad  humana.

Tenemos un problema serio en la degradación de lo político, lo histórico y lo ideológico como símbolo cultural en todos los grupos etáreos de nuestra sociedad. El neoautonomismo y neoanexionismo que nunca murió, sino que buscó refugio durante décadas fuera del país, hoy siente que comienza a llegar su hora. La hora de su ofensiva cultural, con la reescritura de la historia, la invocación de la nostalgia, con el desenterrar de la mentalidad de inutilidad nacional, del fatalismo frente a la hegemonía norteamericana. Y siente que las condiciones están dadas para que esa ofensiva se haga desde adentro de manera tal, que toda resistencia sea inútil. Hoy, los revolucionarios no estamos llevando la iniciativa, estamos cediendo terreno en el imaginario social, solo hay que salir a la calle para darnos cuenta. En esta guerra cultural, cada espacio que es tomado por la incultura colonizante, es una trinchera que abandonamos para ser ocupada por el enemigo. A ello contribuye, cada vez que la entronización del silencio es la respuesta pública a los cuestionamientos argumentados.

El silencio tiene extrañas maneras de aullar las ausencias

Algunos decisores nuestros creen revolucionaria la práctica de imitar a Dorian Gray y creen necesario mostrar al público una falsa belleza, a sabiendas de que detrás de la puerta, un cuadro más real refleja las cicatrices necesarias o no, de la práctica de la autoridad. Frente a la pretensión enemiga de mostrar una imagen falsificada del ejercicio del poder revolucionario por más de cinco décadas, no hay mejor respuesta que no sentir angustia de enseñar el curtido rostro del veterano combatiente y estar dispuesto a debatir cada una de sus marcas, erradas o no, todas testigos de su entrega heroica. Al fin y al cabo, no serán esas las últimas huellas en su tesitura: la Revolución estará viva mientras su rostro siga reflejando el paso del tiempo.

La casa de Fidel Castro en La Plata: Una leyenda que crece (Visión desde Cuba)

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Yasel Toledo Garnache

Por Yasel Toledo Garnache

Una leyenda crece respecto al bohío de tablas, piso de madera y techo de guano, ocupado por Fidel Castro en la Comandancia General del Ejército Rebelde en La Plata, intricado paraje de la Sierra Maestra.

La construcción, diseñada por Celia Sánchez Manduley y ubicada cerca del nacimiento del río La Plata, constituye el mayor imán para atraer visitantes a dicho complejo, declarado Monumento Nacional en 1978 y ubicado en el municipio granmense de Bartolomé Masó.

Cuentan trabajadores del lugar que la fuerza del huracán Dennis, en el año 2005, prácticamente arrasó con las demás edificaciones existentes allí; sin embargo, el bohío donde residió el Comandante en Jefe, desde mayo hasta noviembre de 1958, sobrevivió con apenas unos rasguños.

El guía voluntario Oile Álvarez Álvarez explica que, antes del fenómeno atmosférico, un árbol amenazaba con caer encima del techo, pero la potencia del viento lo llevó hacia el otro lado, como en un gesto protector.

Añade que permanece también el árbol de marañón contra el cual Fidel solía probar el armamento arrebatado al enemigo, como testigo del transcurso del tiempo y símbolo de un pasado de tiros y esfuerzos para lograr la victoria revolucionaria e impulsar avances sociales en Cuba.

La ubicación de la casa es estratégica, pues se accede desde varios lugares, incluida una escalera móvil, y otros escalones conducen al manantial, de donde tomaban el agua, idea de Sánchez Manduley para evitar posibles contaminaciones intencionales del líquido.

La sensación de singularidad aumenta con la existencia de un cuarto oculto, donde el máximo dirigente de los guerrilleros guardaba documentos importantes.

Dentro también está la cama original usada por él, la cual fue obsequiada por el campesino Osvaldo Medina, quien falleció en 1992 y es recordado como padre del Quinteto Rebelde, el cual animaba al ejército de los barbudos con la música.

En uno de los pequeños locales perdura un refrigerador que funcionaba con mecha de keroseno y se empleaba para conservar medicamentos.

La Revolución es la madre de los cambios

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Manuel Yepe

Por Manuel E. Yepe

Foto: Virgilio Ponce

Louis A. Pérez Jr., sociólogo y profesor de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, Estados Unidos, y autor de importantes libros acerca de la identidad nacional cubana, ha publicado un interesante ensayo en el que hurga en el significado de momento actual de los vínculos entre Cuba y Estados Unidos. El título puede confundir a muchos acerca del contenido: ¡ Visite Cuba antes de que cambie ! “Con implacable tenacidad Estados Unidos se ha propuesto conseguir el cambio en Cuba. Ha sido una determinación con carácter de fijación en el transcurso de cincuenta y cinco años: una invasión armada, veintenas de complots de asesinato, años de operaciones encubiertas y decenios de sanciones económicas punitivas. Un embargo más duro que el impuesto a cualquier otro país del mundo, según lo admitiera la secretaria de Estado adjunta Roberta Jacobson en 2015. Todo diseñado para infligirle adversidad al pueblo cubano y profundizar el descontento mediante la privación económica, con la esperanza de que las penalidades obren en el sentido de incitar al pueblo cubano a rebelarse para que, en una arremetida, precipite el derrocamiento del gobierno cubano”.

Así resume el profesor Pérez la trágica historia de agresiones y vejaciones que ha soportado el pueblo cubano por su firme decisión de llevar a cabo su proyecto de cambio independentista y socialista. Cuando la revolución cubana apenas se iniciaba (aunque ya había producido impresionantes conquistas populares aplaudidas universalmente, como la reforma agraria y la alfabetización de todo el pueblo), Washington declaró que el turismo a Cuba era contrario a la política exterior y los intereses nacionales de Estados Unidos. Los viajes a Cuba quedaron así vedados por ley para todos los estadounidenses como parte de una cruel política de hostilidad. Se conoce, porque las encuestas así lo indican, que la mayoría de los ciudadanos estadounidenses deseaban y siguen queriendo relaciones de amistad con Cuba no obstante el veneno que durante más de medio siglo les han estado inyectando los medios masivos.

Lo lamentable es que no todos los norteamericanos basan sus criterios en el hecho de que esas políticas violan principios básicos del derecho internacional y normas elementales de convivencia humana. Son muchos los que sólo ven el asunto desde el punto de vista de lo que conviene a las corporaciones que, por efecto de muchos años de manipulación mediática, son consideradas la razón y el símbolo de la nación estadounidense.

El mérito del gobierno de Barack Obama ha estado en haber reconocido el fracaso de la política seguida por su país durante más de medio siglo. Estados Unidos había insistido en el cambio político en Cuba como precondición al establecimiento de relaciones diplomáticas normales. Próximo el final de su mandato, Obama viró esa política de cabeza, propuso relaciones diplomáticas normales como paso inicial; reanimó el sistema de autorizaciones selectivas “pueblo a pueblo”; modificó regulaciones; suavizó controles y relajó restricciones para ampliar los viajes autorizados a Cuba. Se declaró impotente contra el bloqueo, pero exhortó al Congreso a levantarlo.

FIDEL 90: La Palabra, La dignidad, La Revolución (Cartago TV)

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"Quedan las ideas de los Comunistas Cubanos".

Fidel.

Estas ideas son sintetizadas en un documental de 20 minutos presentado por Cartago TV, en un homenaje al cumpleaños 90º del Comandante y un mensaje a los pueblos del mundo.

Angelito (La Pupila Insomne)

Angelito

Ángel López Barrio

Iroel Sánchez

Por Iroel Sánchez

He pedido a Ángel López Barrio sus palabras. Él es de esas personas que suelen pasar inadvertidas, jamás lo he oído levantar la voz, trabaja para que se escuchen otras voces. Por eso me sorprendí cuando este 19 de abril vi a Angelito, como todos lo llaman, subir al podio de la Sala Teatro "Luis A. Turcios Lima" en el Ministerio de Comunicaciones, donde trabaja hace más de 40 años, y lejos de arreglar los micrófonos o ayudar a alguien que fuera a hacer uso de la palabra, leer dos pliegos escritos a mano.

¿Qué dijo este hombrecito, pequeño, delgado y blanco en canas, que hizo ponerse de pie a todos, y aplaudirlo largamente?¿Por qué hombres y mujeres, jóvenes y viejos se emocionaron al escucharlo? Él no cantó un bolero ni engoló su voz, solo dijo, nervioso y entrecortado, lo vivido por él durante unas horas de 1961, el año en que nació Barack Obama y se fundaron los Rolling Stones.

Angelito y los que lo aplaudieron, como un cubano más, tal vez estén ahora mismo en una parada esperando un ómnibus, recogiendo un nieto a la salida de la escuela, o comunicándose con un ser querido a través de Internet, no viven “atrapados por la historia”, sólo no están dispuestos a olvidarla:

“De tantas anécdotas les quiero contar la relacionada con el privilegio de estar en combate junto al invicto Comandante Fidel:

“En camino para San Blas, tuvimos el primer bombardeo de la aviación mercenaria, perdimos a muchos compañeros y contábamos con algunos heridos, entre ellos, yo. Nos sacaron en un yipi con el compañero Tomassevich, jefe de operaciones en la zona. Llegamos al Central Australia, ahí, en la sanitaria, fuimos atendidos. Luego llegó la noticia de que Fidel estaba en la Oficina del Central y hasta allí llegamos, los que podíamos caminar. Al verme me preguntó:

“-¿Muchacho, qué edad tienes?

“- 14, le contesté

“-¿Y tu fusil?

“Tomasssevich trata de explicarle… en un gesto, el Comandante, se saca del cuello la metralleta que llevaba y me la entrega.

Camilo se robó su propio nombre para dárselo a la Revolución (La Guantanamera)

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Raisa Lobo

Por Raisa Martín Lobo

kamilitoEra 6 de febrero de 1932 cuando a Ramón  y a Emilia le dijeron que había llegado al mundo un varón. Ese día, Camilo Cienfuegos Gorriarán abría los ojos al mundo. Había nacido en una humilde barriada habanera, en el seno de una familia humilde y revolucionaria. Creció en un ambiente de juegos, bromas y sanidad de espíritu.

Nada vaticinaba al héroe, a quien se convertiría en una de las principales figuras al triunfo de la Revolución en Cuba,  al fundador del Ejército Rebelde. Camilo fue uno de los 82 expedicionarios del yate Granma, que el 2 de diciembre de 1956, desembarcó en las costas del oriente del país con el propósito de iniciar una insurrección armada para poner fin al régimen de Fulgencio Batista.

Su arrojo y las hazañas que llevara a cabo en las filas del Ejército Rebelde le valieron el Héroe de Yaguajay, el reconocimiento y la estima de sus compañeros de armas, entre ellos de Ernesto Che Guevara, quien lo consideró  como "el más brillante de los guerrilleros".  

"Camilo fue el compañero de cien batallas, -expresó de él, Ernesto Guevara de la Serna- , el hombre de confianza de Fidel en los momentos difíciles de la guerra y el luchador abnegado que hizo siempre del sacrificio un instrumento para templar su carácter y forjar el de la tropa... Camilo era Camilo, señor de la vanguardia, guerrillero completo que se imponía por esa guerra con colorido que sabía hacer."

Ayer, hoy y mañana. ¡ Feliz cumpleaños, Cuba maestra !

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Por Marinella Correggia *

¡ Feliz cumpleaños, revolución cubana ! En tus años de vida no te conformaste con instaurar igualdad, solidaridad y democracia directa en una isla a dos pasos del imperio. Siempre has mantenido la solidaridad internacionalista por la que todos te estimamos: incluso en tus momentos más difíciles has trabajado en los países pobres del mundo, en los epicentros de la necesidad, llevando muchísimos médicos y maestros sin privilegios allá donde las agencias y las ONG occidentales se dedicaban al negocio por encima de la miseria ajena.

¡ Feliz cumpleaños, revolución cubana ! Desde hace muchos años te comprometes al nivel de Naciones Unidas contra las guerras y las agresiones imperialistas. Los pacifistas de los países guerreristas deben saber del coraje de tu política exterior, en los organismos de Naciones Unidas en Nueva York y en Ginebra, desde la Guerra del Golfo en 1991; y deben saber que tus embajadores permanecían bajo las bombas en los países agredidos, sin huir como los demás. Esto bastaría para agradecerte por siempre.

¡ Feliz cumpleaños, revolución cubana ! Del sueño de dos gigantes -uno cubano y otro venezolano: Fidel y Hugo Chávez- nació hace 10 años el ALBA, un nuevo modelo internacional de relación entre países y pueblos, un milagro de solidaridad y un eje por la paz. Esperamos que pronto acoja también a países africanos y asiáticos. Cambiaría el mundo.

¡ Feliz cumpleaños, revolución cubana ! Al inicio de los años ’90, sola económica y políticamente, mantuviste tus principios y comenzaste un experimento especial de independencia hacia el ecosocialismo. Un experimento de conversion economica de produccion y servicios todavía único, que buscaba apartarse lo mas posible del petróleo y de la economía extraccionista, hacia una nueva matriz productiva y nuevos estilos de vida. Un salto, no hacia el pasado, sino hacia el futuro, un modelo de igualdad ecologista que, perfeccionado, sería necesario para el futuro del planeta, si la especie humana quiere tener un futuro. Pero la izquierda occidental, inmersa en el capitalismo consumista incluso en tiempo de crisis, no lo ha visto, ni entendido, ni imitado.

¡ Feliz cumpleaños, revolución cubana ! Soberana y al mismo tiempo internacionalista, tu coraje es fuente de añoranza para quien se ha hartado hasta la locura en el intento de convertir a Occidente en anticapitalista, anticonsumista, solidario, pacifista: que lastima no haber pedido asilo político para humildemente trabajar por el mundo bajo la justa bandera de la “amistad de los pueblos, refugio confiable”, como decía en un tiempo el himno soviético.

¡ Feliz cumpleaños, revolución cubana ! Esperamos que realmente seas un bastión inexpugnable gracias a las tres características de la cubanía frente al smart power de Obama, así los describió Ernesto Wong Maestre: “En el campo de la política: la unidad integral pueblo - gobierno, la solidaridad internacionalista y los principios justos”.

El socialismo cubano hoy: 56 realidades en un nuevo aniversario (La Pupila Insomne)

A vencer - 2015

Omar Perez Salomon 2

Por Omar Pérez Salomón

Numerosas muestras de alegría siguen ocurriendo en Cuba y todo el mundo por el regreso a la patria de los héroes cubanos Gerardo, Antonio y Ramón, y por el anuncio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la mayor isla de las Antillas y Estados Unidos.

En esta gran victoria política hay que reconocer el apoyo de gobiernos y pueblos de Latinoamérica y de otras latitudes, así como la resistencia y entereza del pueblo cubano, liderados por Fidel y Raúl.

Cuba celebra el aniversario 56 de su Revolución mostrando como resultado una gigantesca obra de hechos y realizaciones concretas, que ni sus más acérrimos enemigos pueden negar. Llamo la atención sobre 56 realidades que lo confirman:

1. El Informe sobre Desarrollo Humano 2014 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que contempla los índice de esperanza de vida, acceso a la educación y nivel de vida, ubica a Cuba en el lugar 44 entre 187 países, con un desarrollo humano muy alto.

2. La economía cubana proyecta un crecimiento del 4 por ciento en el 2015, que aunque desde una óptica de desarrollo aún es insuficiente, revierte la tendencia a la desaceleración de los últimos períodos y crea las bases para lograr sostenidos ritmos de crecimiento, se espera que América Latina crezca un 2% según la CEPAL.

3. Cuba trabaja en la propuesta de Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista; en la proyección, sobre bases sólidas, del Programa de Desarrollo Económico Social hasta el año 2030, con el propósito de crear los cimientos de una sociedad próspera y sostenible, y prepara condiciones para la eliminación de la dualidad monetaria.

4. Están en marcha medidas para dotar de mayor autonomía a la empresa estatal socialista, lo que permitirá a partir del año 2015 favorecer una mejor explotación de sus capacidades productivas, acceso al mercado, multiplicar sus exportaciones, ayudar a la disminución de las importaciones y un avance en la aplicación del concepto socialista de la retribución con arreglo al trabajo.

5. La Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó en marzo de 2014 una nueva Ley de Inversión Extranjera, que permitirá incentivar la producción de bienes y servicios para dinamizar el desarrollo económico y social del país.

6. La generación eléctrica satisface la demanda de la economía tanto en el sector estatal como en el residencial, a partir de una mayor eficiencia en el uso de los portadores energéticos, resultados que se espera mantener en el año 2015.

7. Existe una expansión del sector del trabajo por cuenta propia y de otras formas de gestión no estatal, lo cual está actuando como un elemento dinamizador en la esfera del consumo y los servicios, y en la tendencia creciente en los ingresos a captar por el Presupuesto del Estado para ser invertido en bien de nuestro pueblo.

8. Se amplía el experimento de las cooperativas no agropecuarias, de las cuales se encuentran funcionando 329 en el sector industrial y en los servicios, que están permitiendo el ahorro de importaciones, soluciones nacionales en función del cuidado y alargamiento de la vida útil de recursos sociales y particulares del país, el estímulo a la creatividad, así como el rescate de tradiciones locales y nacionales para disfrute de la población.

9. Unos 476 mil cubanos que ejercen el trabajo por cuenta propia, están protegidos por el sistema de seguridad social, con garantías para la jubilación.

10. En Cuba nunca habrá paquetes de ajuste económico ni terapias de choque al estilo neoliberal como ocurre actualmente en varios países europeos.

11. En el año 2015 se ejecutarán inversiones por 7.159 millones de pesos, superior en 1.595 millones al estimado de ejecución del 2014.

12. En el próximo año se planifican gastar 2.194 millones de dólares en la importación de alimentos, lo que representa 137 millones de dólares más que en el 2014.

13. El nivel de desempleo está por debajo de un 4%, índice que la sitúa entre los primeros 30 países con mejor desempeño en esta esfera, por encima de países desarrollados como Estados Unidos, Francia y otros.

14. El presupuesto del Estado en el año 2015 considera gastos totales por 54 mil 854 millones de pesos -un 10 por ciento superior al año anterior-, de los cuales el 63 por ciento corresponde a los gastos corrientes de la actividad presupuestada, con lo que se asegura el mantenimiento de los actuales servicios básicos que se ofrecen de forma gratuita a la población.

15. Cuba garantiza el acceso universal y gratuito a la Salud Pública a todas las personas.

16. La Salud Pública participa del 29 por ciento de los gastos corrientes de la actividad presupuestada, lo que sitúa a Cuba entre los países con más presupuesto estatal destinado a este sector.

17. El Estado cubano respalda los servicios que brindan más de 150 hospitales, 400 policlínicos, 11 mil consultorios médicos y 140 hogares maternos distribuidos por todo el país, incluso, en los lugares más apartados.

18. El presupuesto del Estado asume el incremento de los gastos de medicamentos en 200 millones de pesos, por la aplicación de los precios internacionales a los productos que el Grupo Empresarial BioCubaFarma exporta, que serán utilizados en las instalaciones hospitalarias cubanas.

19. Cuba tiene una tasa de mortalidad infantil de 4,2 por cada mil nacidos y desde hace décadas se mantiene por debajo de 5, cuestión que la ubica entre los mejores países del orbe. Según estadísticas publicadas en Naciones Unidas, la tasa de mortalidad infantil promedio en Cuba en el quinquenio de 1955 a 1960 fue de 69,86 por mil nacidos vivos.

20. La mortalidad materna se ubica en 21 por cada cien mil, también de las más bajas entre todas las naciones.

21. La expectativa de vida del cubano al nacer es de 77,9 años cifra que ubica a Cuba entre los más avanzados del planeta.

22. Cuba cuenta actualmente con más de 56 mil médicos laborando en el país, lo cual nos sitúa como uno de los mejores en el mundo en cantidad de galenos por habitantes.

23. El Programa de Vacunación garantiza una de las más amplias coberturas de inmunización en el mundo, permitiendo la prevención de 13 enfermedades.

24. La colaboración médica cubana está presente hoy en 67 países, con más de 50 mil colaboradores, de ellos más de 25 mil son médicos y alrededor del 65% son mujeres.

25. Tres brigadas cubanas de 256 colaboradores se encuentran en Guinea Conakry, Sierra Leona y Liberia enfrentando la epidemia de ébola.

26. La “Operación Milagro” ha propiciado más de 2 millones de intervenciones quirúrgicas para devolver la visión a personas de bajos ingresos de más de 30 países de América Latina, el Caribe y África.

27. La Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), ubicada en la capital cubana, graduó 9.960 médicos de 58 países en el período 2005 - 2011.

Tengo tu voz, Haydée (La Pupila Insomne / Segunda cita)

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Pedro Pablo Rodríguez y Arleen Rodríguez Derivet

en la presentación de“Haydée, hace falta tu voz”.

Gentileza: Moncadalectores

Por Pedro Pablo Rodríguez *

Nunca traté a Haydée Santamaría. La vi en diversas actividades de la Casa de las Américas y en alguna visita a la Universidad de La Habana. Desde entonces conocí más de una anécdota acerca de su persona, de su carácter. Tuve -y tengo, sobre todo- la imagen proyectada por ella sobre el pueblo cubano, no solo la de la heroína del Moncada, sino la idea de la mujer inteligente y sensible, justiciera siempre, enemiga de los privilegios, las vanidades, el egoísmo. La que, más que una dirigente, aún es vista como un símbolo de la Revolución Cubana por encima de cualquier cargo, como Celia y como Che. La que todos respetamos, amamos y quisiéramos ahora a nuestro lado con su cubanía plena y popular, con la finura y elegancia espiritual que brotan natural y espontáneamente, y que se enriquecen y embellecen más cuando la vida se dedica a servir y se es original, autentico, y, por tanto, verdadero.

Martiana por encima de todo, forjada y sostenida por el Maestro a lo largo de su azarosa existencia sometida a pruebas difíciles, que la moldearon sin endurecerla ni encerrarla en el dolor, Haydée Santamaría es la Revolución Cubana por la que todavía bregamos, la de la dignidad y el decoro, la de la eticidad, la pureza y el perfeccionamiento humano, la revolución que no podemos poner de rodillas nunca, como nos ha enseñado Fidel.

Esa mujer tan especial en su sencillez es la que nos llega en este libro que ponemos a circular hoy gracias a las ediciones Ojalá, y que resulta no un ejemplar de lujo, pero sí algo bello que incita al disfrute de la lectura, como debe ser el arte del libro.

El cuidado editorial de Camilo Pérez Casal ha sabido unirse al diseño interior de Natalí Velázquez García y Marla Albo Quintana para encontrar un cuidadoso y a la vez funcional manejo del espacio mediante el uso ponderado de los blancos, la tipografía escogida, las sobrias letras capitulares, las fotos de Haydée seleccionadas (¡ qué maravilla esa de ella de espaldas en la página 145 para comunicarnos su alma !). El tino editorial se completa con el diseño de cubierta y la composición de Julio Maldonado Mourelle, quien ha dado muestra de talento artístico y de amor hacia Haydée al escoger para la cubierta la pieza de Léster Álvarez Meno titulada En el bosque un flamboyán. ¿Acaso no es Haydée ese llamativo y colorido flamboyán dentro de la floresta revolucionaria? En fin, que este es sin dudas el libro de y para Haydée. O al menos yo lo siento así y por eso lo agradezco.

Las verdades de Cuba (Editorial Granma - 23/01/12)

Las verdades de Cuba (Editorial Granma - 23/01/12)





En los últimos días, medios de prensa y representantes de algunos gobiernos tradicionalmente comprometidos con la subversión contra Cuba han desatado una nueva campaña de acusaciones, aprovechando inescrupulosamente un hecho lamentable: el fallecimiento de un preso común, que quizás solo en el caso de Cuba, se convierte en noticia de repercusión internacional.

El método utilizado es el mismo de siempre, que pretende imponerse infructuosamente, a golpe de repetición, para satanizar a Cuba, en este caso, a partir de la deliberada manipulación de un acontecimiento totalmente inusual en nuestro país, a diferencia de otros.

El denominado "preso político" cumplía una sanción de privación de libertad de 4 años, tras un proceso justo durante el cual estuvo en libertad y de un juicio conforme a derecho, por haber golpeado brutalmente y en público a su esposa, agredir a los policías y resistirse violentamente a la detención.

Esta persona murió a causa de un fallo multiorgánico asociado a un proceso respiratorio séptico severo, a pesar de haber recibido toda la atención médica necesaria, incluidos los medicamentos y el tratamiento especializado, en la sala de cuidados intensivos del principal centro hospitalario de Santiago de Cuba.

¿Por qué algunas autoridades españolas y de la Unión Europea se apresuraron a condenar a Cuba sin intentar siquiera informarse sobre el tema? ¿Por qué usan, siempre y de antemano, la mentira cuando de Cuba se trata? ¿Por qué, además de mentir, censuran la verdad? ¿Por qué a la voz y la verdad de Cuba se le niega, sin ningún disimulo, el más mínimo espacio en los medios de comunicación internacional?

Se actúa con gran cinismo y doble rasero. ¿Qué calificativo le darían ellos a la brutalidad policial puesta de manifiesto en España y en la mayor parte de la "culta y civilizada Europa", muy recientemente, contra el movimiento de los "indignados"?



¿Quién se ha preocupado por la dramática situación de hacinamiento en las cárceles españolas que albergan a una población penal inmigrante muy alta, que sobrepasa el 35 % del total de reclusos en el país, según el último informe disponible del sindicato de prisiones ACAIP, fechado el 3 de abril del 2010? ¿Quién se ha preocupado por investigar el fallecimiento en julio del 2011, en el centro penitenciario de Teruel, en España, de Tohuami Hamdaoui, un preso común de origen marroquí, que perdió la vida tras una huelga de hambre voluntaria que duró varios meses? ¿Quién ha referido que el recluso se había declarado inocente?

¿Acaso ha perdido la memoria y la noción de la realidad el vocero chileno que nos calumnia cuando afirma que el difunto era un disidente político que se mantuvo 50 días en huelga de hambre? Debe conservar recuerdos de sus días de líder estudiantil vinculado a los militares golpistas de Pinochet que masacraron a su pueblo y extendieron la desaparición y la tortura a todo el Cono Sur mediante el "Plan Cóndor", pero no se le conocen declaraciones sobre la brutal represión contra los estudiantes que se manifiestan pacíficamente en defensa del derecho humano a la educación universal y gratuita. ¿Será de los que quisieron rebautizar en los libros escolares a la dictadura como régimen militar? ¿Habrá dicho algo sobre la represiva y arbitraria Ley Antiterrorista que se aplica a los mapuches de la huelga de hambre?

No podía faltar en esta campaña el gobierno de Estados Unidos, principal instigador de cualquier esfuerzo por desacreditar a Cuba, con el único propósito de justificar su política de hostilidad, subversión y bloqueo económico, político y mediático contra el pueblo cubano.

Impresiona la hipocresía de los voceros de Estados Unidos, país que ostenta un pobre récord en materia de derechos humanos, tanto dentro de su territorio como en el mundo. El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha reconocido que en ese país ocurren a diario graves violaciones en materia de los derechos de la mujer, la trata de personas, la discriminación racial y contra minorías étnicas, las condiciones inhumanas en las prisiones, el desamparo de los reclusos, un patrón racial diferenciado y los frecuentes errores judiciales en la imposición de la pena de muerte, la ejecución de menores y enfermos mentales, los abusos del sistema de detención migratorio, las muertes en la militarizada frontera sur, los actos atroces contra la dignidad humana y los asesinatos de víctimas inocentes de la población civil por parte de efectivos del ejército estadounidense en Iraq, Afganistán, Paquistán y otros países, y las detenciones arbitrarias y torturas perpetuadas en el ilegal centro de detención de la Base Naval de Guantánamo que usurpa nuestro territorio.

Apenas se conoce en el mundo que en noviembre del 2011, en los Estados Unidos, tres personas murieron en medio de una huelga de hambre masiva de prisioneros en California. Según los testimonios de los presos alojados en las celdas contiguas, los guardias no les ofrecieron ninguna asistencia, e incluso deliberadamente ignoraron sus gritos de auxilio, a diferencia de su abusiva práctica de someter a los huelguistas a alimentación forzada.

Semanas antes, había sido ejecutado el afroamericano Troy Davis a pesar de la copiosa evidencia que demostraba el error judicial sin que la Casa Blanca ni el Departamento de Estado hicieran nada.

En los Estados Unidos, 90 prisioneros han sido ejecutados desde enero del 2010 hasta la actualidad, mientras que otros 3 222 reos esperan su ejecución en el corredor de la muerte. Su gobierno reprime asiduamente con brutalidad a quienes se atreven a denunciar la injusticia del sistema.

Este nuevo ataque contra nuestro país tiene una franca intención política que nada tiene que ver con una legítima preocupación por la vida de las cubanas y cubanos. Se fustiga con la complicidad de emporios financiero-mediáticos como el Grupo Prisa y el que administra la CNN en Español, en el mejor estilo de las mafias de Miami. Se acusa de manera irracional al gobierno de Cuba, al que se culpa, sin siquiera haber investigado mínimamente la realidad de los hechos. Se condena primero y se juzga, si acaso, después.

Es visible en este caso que ni las autoridades que se han referido con inmediatez y torpeza a este hecho, ni el aparato al servicio de la agresión mediática contra Cuba, se tomaron siquiera el trabajo de confirmar la información. Poco importa la verdad si lo que se pretende es fabricar artificialmente y vender una imagen falsa de supuestas violaciones flagrantes y sistemáticas de las libertades en Cuba que algún día justifique una intervención con el fin de "proteger a cubanos civiles indefensos".

Resulta evidente la intención de imponer una matriz de opinión diabólica, encaminada a mostrar un deterioro sensible de la situación de derechos humanos en Cuba, construir una supuesta "oposición victimizada que muere en las cárceles", donde incluso se le niega el acceso a los servicios de salud.

El mundo entero conoce la vocación humanista de nuestros médicos y personal de la salud, que no escatima esfuerzos ni los escasos recursos con que cuenta el país —en gran medida debido al criminal bloqueo que sufre nuestro pueblo desde hace más de 50 años— para salvar vidas y mejorar el estado de salud de su pueblo y de muchos otros en todos los confines de la Tierra.

Cuba cuenta con el respeto y la admiración de los pueblos y de muchos gobiernos que reconocen su obra social en la isla y en el mundo.

Los hechos hablan más que las palabras. Las campañas anticubanas no harán mella en la Revolución cubana ni en su pueblo, que continuará perfeccionando su socialismo.

La verdad de Cuba es la del país donde el ser humano es lo más valioso: una esperanza de vida al nacer de 77.9 años como promedio; una cobertura de salud gratuita para todo su pueblo; un índice de mortalidad infantil de 4.9 por cada mil nacidos vivos, cifra que supera los estándares norteamericanos y es la más baja en el continente, ligeramente inferior que la de Canadá; toda una población alfabetizada y con pleno acceso a todos los niveles de educación de manera gratuita; un 96% de participación en las elecciones generales del 2008, un proceso democrático de discusión de los lineamientos económicos y sociales, previo al VI Congreso del Partido.

La verdad de Cuba es la del país que ha llevado sus universidades y escuelas a los centros penitenciarios, en los que los reclusos fueron oportuna e imparcialmente juzgados, reciben salario igual por su trabajo y disponen de elevados niveles de atención médica sin distinción de raza, sexo, credo ni origen social.

Quedará otra vez demostrado que la mentira, por muchas veces que se la repita, no necesariamente se convierte en verdad, porque "un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército".

58 años de una epopeya...

Se cumplen hoy 58 años desde aquella acción militar que permitió sentar las bases revolucionarias. Fidel Castro Ruz, Héctor de Armas, Humberto Valdés Casaña, Isidro Peñalver, Ramón Pez Ferro y Alejandro Ferrá Pellicer fueron los artífices que, junto a otros grupos, comenzaron la proeza de la resistencia contra la dictadura de Batista.

Su fervor y su entrega incondicional permitieron hacer realidad ese sueño: la Revolución. En este Día de la Rebeldía Nacional, no podemos dejar de honrar la memoria de esos luchadores, junto a los cuales estuvo el Che, nuestro Ernesto Guevara.

Sin dudas, fue el comienzo de la liberación ante la miseria y la opresión impuesta por el régimen promovido por los Estados Unidos para que el pueblo cubano pudiera tener sus derechos a la salud, a la educación y a la cultura.

Siempre será 26 en nuestros corazones. Así lo sentimos, hoy, mientras estamos en la tierra del Che acompañando las luchas populares tal como él quisiera.

Nada fue igual desde aquel día. Aún con las dificultades del Período Especial, la Revolución supo reinventarse para sobreponerse a las dificultades provocadas por la caída de la URSS. Y vuelve a renovarse ese espíritu, tras las propuestas del VI Congreso del Partido Comunista Cubano.

Lo que se viene, no será fácil pero sabemos que las y los cubanos lo transformarán en realidad, con sus debates y su lucha permanente en el medio del inhumano bloqueo que sufren a manos del Imperio.

¡ Feliz Día de la Rebeldía Nacional !

Desde Rosario, Argentina, los acompañamos en su derrotero para seguir afirmando que otro mundo es posible, que el socialismo es la única forma donde el hombre podrá vivir en forma digna.