Con OEA y sin OEA Cuba ganará la pelea (ANNCOL)

Che y Fidel en plena Revolución

Alberto Pinzon Sanchez

Por Alberto Pinzon Sánchez

Gritábamos en la carrera 7ª de Bogotá a comienzos de 1962, en una manifestación “obrero - estudiantil” no muy grande, profundamente convencidos del sentido de la historia. Coreábamos rechazando la decisión estadounidense de expulsar a Cuba de la OEA, ocurrida en la recordada reunión de Punta del Este el 31 de Enero de ese año, en donde el Che Guevara dejó grabado en piedra su insignia “ni un tantito así”.

Era el inicio de un año signado por el terror nuclear: el presidente Kennedy de los EE. UU. imponía el criminal bloqueo contra la Cuba revolucionaria que todavía rige cruelmente a pesar de la normalización actual de relaciones diplomáticas. El Vaticano excomulgaba a Fidel Castro por comunista y ateo. El complejo militar financiero estadounidense explotaba (experimentalmente) una bomba atómica de 1.500 kilotones (la Hiroshima fue de solo 13 KT). Y en Octubre se iniciaba la famosa crisis de los misiles atómicos soviéticos en Cuba, que tuvo al mudo ad portas de una hecatombe nuclear. Ufff.

También otros tres recuerdos más vienen a mi memoria: la extraña y triste muerte de la inolvidable y tintineante Marilyn Monroe con su faldita al vuelo, el premio nobel de literatura otorgado al airado escritor John Steinbeck, y la puesta las vitrinas de libros de Bogotá de una de las mejores obras sobre el conflicto social armado de Colombia: La mala hora de García Márquez, en donde el alcalde militar de Macondo mataba a sus enemigos disparándoles su revolver dentro del culo para no dejarles heridas visibles. 

La OEA, esa formalidad de cancilleres “latinos” creada por el llamado pacto de Bogotá, en abril de 1948 en medio del “Bogotazo”, por el ministerio de relaciones exteriores o Departamento de Estado de los EE. UU., para que sirviera de “ministerio de colonias del Imperialismo Yanqui - Canadiense” en la lucha anticomunista de la Guerra Fría; dominaba férrea y totalmente la diplomacia continental, que estuvo manejada durante largos años por el liberal anticomunista, ministro de colonias hasta 1954, creador del Frente Nacional bipartidista en 1957 y luego presidente de Colombia, el habilidoso locutor Alberto Lleras Camargo, y, sin que fuera ningún azar en 1994, nuevamente le fue entregada su dirección a un colombiano, al impulsador del neoliberalismo de la Catedral, autoritario y militarista, el también liberal Cesar Gaviria Trujillo, de quien junto con su ministro de guerra Rafael Pardo Rueda (hoy aspirante liberal a la elección de la alcaldía de Bogotá) los colombianos de a pie tenemos tan gratos e iluminados recuerdos.

Pues bien, después de tanta agua corrida bajos los puentes de nuestros ríos profundos y de tanta lucha popular y antimperialista; hoy (01/09/15) Colombia punta de lanza acerada del anticomunismo contrainsurgente del imperialismo, que tan “cipayamente”; es decir, con  tanto amor y dedicación le ha servido a ese “ministerio de colonias Yanqui Canadiense”, solicita de urgencia una reunión de ese organismo para tratar de validar ante los países miembros su política internacional de defensa del Bloque de Poder Contra Insurgente (BPCi) dominante y de su principal sostén el Paramilitarismo made in Colombia, convertido en fuerza expansiva trasnacional, el que ha desbordado “el enquistado” conflicto interno colombiano; recibe una estruendosa bofetada o cachetada, como decimos los colombianos.

El logro de la paz será el triunfo más grande del pueblo colombiano (Delegación de Paz FARC - EP)

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La Habana, Cuba, sede de los diálogos de paz, agosto 30 de 2015

Concluimos un nuevo ciclo de conversaciones con intenso trabajo simultáneo en las subcomisiones, jurídica, de esclarecimiento y fin del paramilitarismo, de género, y en la de Cese al fuego y hostilidades bilateral y definitivo. Sin desconocer la complejidad de la temática en discusión, podemos entregar un parte positivo al país. Registramos avances. El proceso se mueve en dirección al Acuerdo Final. Ha llegado el momento en que las partes debemos aguzar el sentido común para abrirle espacio al entendimiento y al consenso, porque la paz es ahora, y requiere el respaldo decidido, sin reticencias, de las mayorías nacionales.

Con satisfacción informamos también que, a pesar de la delicada situación de seguridad que generó la interferencia de los paramilitares en la región, la labor de limpieza y descontaminación de artefactos explosivos se ha reiniciado en la Vereda El Orejón, Departamento de Antioquia. Buena noticia; como también lo fue el cuarto encuentro de la Mesa de Conversaciones con las organizaciones de mujeres de Colombia.

Insistimos al Gobierno en la necesidad de actuar en consecuencia con la tregua unilateral declarada por las FARC el pasado 20 de julio. Reclamamos racionalidad y coherencia. Ponerle rienda a la innecesaria belicosidad de algunos mandos en sus jurisdicciones para que no sigan hostilizando dicho gesto humanitario; por el contrario, deben procurarse las condiciones para que se transforme en el cese al fuego y de hostilidades, bilateral y definitivo, que nos acompañe hasta la firma del Acuerdo Final.

No podemos dejar de mencionar que la clausura de este ciclo coincide con el hecho importante de que hoy 30 de agosto es la fecha que se ha consagrado como el Día Internacional de las Víctimas de la Desaparición Forzada. Al respecto dice Naciones Unidas que, “la desaparición forzada es una de las violaciones de los derechos humanos más graves que existen, y Colombia, lamentablemente sufre un récord alarmante en la comisión de este crimen”.

Olga y Rito (Delegación de Paz FARC - EP)

Olga Bernal

Olga Esther Bernal desaparecida el 7 de Enero de 1988 en Buenaventura, Valle del Cauca

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Por Carlos Antonio Lozada

A propósito del 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas; “con la emoción apretada por dentro”, como en la canción de Rubén Blades, queremos convocar la memoria de Olga Ester Bernal (Laura) y Rito Antonio Pico (Carlos Alberto), víctimas de ese atroz delito por parte de las Fuerzas Armadas de régimen; y a través de ellos la de miles de compatriotas víctimas del mismo delito.

Olga era profesora de un jardín infantil en un humilde barrio de Cali. Provenía de la Juventud Comunista y se había vinculado a la Red Urbana de las FARC en esa ciudad, a comienzos de los años ' 80. Cuando la conocimos vivía con su pequeño hijo, cuyo padre había muerto en Nicaragua, luchando como internacionalista en las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

El apartamento donde vivía Olga -realmente un cuarto con puerta a la calle y un baño- nos servía de sitio de reunión. Allí nos encontrábamos una o dos veces por semana a conspirar y planificar las tareas. Se trataba de organizar las primeras estructuras urbanas en las principales ciudades del país, que más tarde darían origen a los frentes urbanos: Manuel Cepeda Vargas en Cali; Antonio Nariño en Bogotá y Jacobo Arenas en Medellín.

Sus cualidades como organizadora y su firme compromiso con las tareas, la llevan a ser designada, junto con otros camaradas, en la responsabilidad de impulsar el trabajo de la Unión Patriótica en el Valle del Cauca, durante los diálogos con el gobierno de Belisario Betancur; en cumplimiento de esa tarea se traslada a la ciudad de Buenaventura un día de enero de 1988. Allí fue detenida y desaparecida por la policía de la ciudad. Nunca más, se supo de ella.

A Carlos Alberto lo conocimos en Bogotá, a comienzos de la década del ' 90, a donde llegó después de abandonar su natal Bucaramanga, por problemas de seguridad, al ser detectada la estructura de la cual era integrante.

La frontera en la OEA y Unasur (ANNCOL)

Canciller Carolina Barco

La derrotada, la canciller colombiana Carolina Barco

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Por Horacio Duque Giraldo

Como a los perros en misa, así le fue a la delegacion santista en la OEA, donde pretendió montar un show de mentiras, similar al de Uribe Velez en La Parada / Cucuta, a propósito de las decisiones tomadas por el Presidente Nicolas Maduro en la frontera de San Antonio, para erradicar el contrabando, la manipulacion con el dolar y los grupos paramilitares de ultraderecha que habian tomado el control de varias poblaciones del Estado del Tachira, donde fue decretado un estado de excepcion constitucional. En Unasur la cosa sera peor para la oligarquia bogotana, que queda al desnudo en el plano internacional. A la crisis en la justicia, la crisis economica, la crisis social, se le suma ahora esta grave problemática internacional. Definitvamente Colombia necesita con prioridad la paz para construir otro Estado y una democracia ampliada con la participacion  protagonica de la multitud.

La crisis de la frontera entre Colombia y Venezuela saltó a los escenarios de la OEA y posteriormente lo hará en Unasur, el 8 de septiembre.

A Colombia se le malogro la reunión en el “departamento de colonias” del imperio gringo. La intervención del Embajador Roy Chaderton desenmascaró las falacias de la delegación bogotana, encabezada por un representante de la clase politiquera y corrupta que domina el Estado colombiano, que pretendía eludir la enorme responsabilidad en la violencia, desplazamiento, exclusión y pobreza que afecta a millones de ciudadanos, 6 millones de los cuales viven en la Patria de Bolívar, en condiciones de respeto por sus derechos fundamentales.

Era tan evidente la farsa, que la gran mayoría de naciones allí presentes no acompañó las pretensiones del delegado santista. Están completamente deslegitimados y quedaron al desnudo ante la comunidad internacional.

Con amargura, la Canciller Holguín salió a despotricar de una entidad que desde 1948 ha sido la cómplice de la elite oligárquica dominante en la sociedad, culpable de la guerra y el atropello inveterado contra la población y sus derechos.

Esta sí es la tapa de la crisis del régimen político antidemocrático. Quedaron solos ante la comunidad internacional.

En Unasur, la que por presiones de Uribe Vélez quieren romper, las cosas serán más interesantes. En este organismo, que refleja la unidad popular latinoamericana, se sentirá con mayor fuerza el señalamiento de la responsabilidad que arrastra el bloque dominante contrainsurgente en los graves flagelos que afectan a Colombia, detonantes de la crisis fronteriza que obligó al gobierno del Presidente Nicolás Maduro a cerrar la frontera y adoptar un régimen de excepción en el Táchira para erradicar el contrabando y el paramilitarismo.

La desestabilización como estrategia imperialista (Delegación de Paz FARC - EP)

Venezuela - Colombia - Banderas

Por Julián Subverso

La campaña mediática de desestabilización que hoy se lleva a cabo contra Venezuela y otros países de América Latina obedece a una vieja estrategia aplicada por el imperialismo desde hace ya muchísimo tiempo y que consiste, entre otras prácticas, en hacer creer, por medio de sus tecnologías de manipulación e industria cultural, que los problemas económicos y sociales que hoy afectan, en este caso a Venezuela, y que se han querido mostrar peor de lo que verdaderamente son, responden  a las políticas de la Revolución Bolivariana y no como producto de la reacción de la derecha no solo venezolana sino suramericana con el consejo y apoyo directo del imperio norte americano.

Es así como vemos, por ejemplo, con respecto a la problemática que hoy se desarrolla en la frontera, que muchas personas se han hecho la imagen de Venezuela como el malo de la película, que dicen que allí no hay libertad de expresión, que hay que hacer fila para conseguir productos de uso diario, que hay disidentes encerrados injustamente, en vez de terroristas golpistas etc. Y en cambio no se percatan de lo que sucede bajo sus propias narices en Colombia; paramilitarismo, pobreza, hambre, desigualdad extrema, guerra, un nivel de corrupción indignante, salud y educación pésimas, concentración de la tierra, explotación destructiva, robo de recursos, saqueo del erario público, y un sin fin de injusticias y atrocidades, que cuesta creer como algunos increpan al vecino repitiendo como loros acusaciones manipuladas y no se dan cuenta que la propia casa se cae a pedazos y es saqueada por quienes se autoproclaman sus defensores.

Lo que se muestra constantemente por los medios, que no son de comunicación sino de publicidad, y que por cierto, carecen de lo que se puede llamar un verdadero periodista, es pura propaganda amañada, manipulada y controlada por intereses particulares, para hacer pensar a las personas que lo que sucede en Venezuela es el producto de un supuesto régimen dictatorial cuyos problemas son intrínsecos al sistema que allí se desarrolla. Estos medios de publicidad en realidad funcionan como un mecanismo más de desestabilización política, social y económica dentro de la estrategia terrorista del imperialismo mundial. Lo que se quiere de esta manera, es generar en el país diana, en el cual por diversas razones no es conveniente un ataque militar directo por parte de sus tropas invasoras, crear un ambiente propicio para la reacción, para la contrarrevolución, para la división, para el golpe de estado.

Como hemos dicho, esta estrategia ya la ha utilizado el imperio en otras ocasiones y con el mismo fin, hacer caer por diversos medios el gobierno de un país que se niegue a servir a sus oscuros intereses. Así lo hizo en la URSS con la intromisión de diversas cadenas radiales occidentales al servicio del capitalismo como Radio Libertad, que promovían injustamente la disidencia y el inconformismo, por medio de distorsionar la realidad y engañar a la población que caía incautamente, debido a las dificultades económicas, en sus redes de mentiras y complot reaccionario, en esta caso, tenemos al servicio de la publicidad imperialista a los grupos PRISA Y PLANETA a los cuales pertenecen la mayoría de estos medios de comunicación, incluidos para Colombia, Caracol y RCN. Pero esta desestabilización que se compone de ataques publicitarios, económicos y políticos, no solo se hizo en la antigua Unión Soviética, sino también en la Chile de Allende, en Cuba desde 1959, en Irak, en Corea del Norte, en Vietnam y en general, en todos aquellos países que no quieren hacer del capitalismo su forma de vida o que por una u otra razón se oponían a sus intereses geopolíticos y económicos, como pasa actualmente con, Bolivia, Ecuador y Venezuela.