Por Silvana Melo
(APe).- Plomo, glifosato, endosulfán, 24-d, mercurio, cianuro. No se calzan uniforme ni apuntan con la 9 mm. Son los asesinos silenciosos, arteros, de los cesanteados del futuro por origen. Por marca en la piel. Los que matan sin balazos por la espalda, sin la hambruna construida. Son asintomáticos hasta la conquista total de los huesos y la sangre. Voraces con el cerebro y con la hormona perdida que segrega de a gotitas un flojo porvenir. El plomo suele ser el rey de los criminales. Porque es artero. Es la bala del exterminio. Y es lo que respiran y aspiran los niños en la vera del Riachuelo. El plomo es un aniquilador serial. Asma, trastornos neurológicos, retrasos madurativos, malformaciones, intoxicaciones y cáncer rondan a los niños que abren las puertas de sus casas al Riachuelo, cloaca de decenas de miles de industrias. Sergio está convencido de esa consigna palmaria que Alberto Morlachetti echó a andar hace años y que es hoy: el hambre es un crimen. Y los niños no sólo mueren en esta tierra por enfermedades parientes del hambre y sus hermanas. También mueren por lo que comen y por lo que respiran.
El plomo es un visitante extranjero en los cuerpos de los chicos. Para la Organización Mundial de la Salud “No existe un nivel de exposición al plomo que pueda considerarse seguro”. El Ministerio de Salud de la Nación, sin embargo, “tomó como valores tolerables la presencia de hasta 5 µg / dl (microgramos por decilitro de sangre)”. Sergio Val prefiere quedarse con el planteo de la OMS: “la presencia de concentraciones menores a esta medición por tiempo prolongado también puede provocar” las enfermedades descriptas.
Si la OMS, que es insospechable de ser una entidad transformadora, considera que cualquier nivel de plomo es peligroso y que el glifosato es cancerígeno, el cimiento ideológico de la salud pública de estas tierras pacta con la concepción economicista de la naturaleza y el mundo. Puestos al servicio de una generación despiadada de riqueza que nunca –jamás- se distribuye entre aquellos a quienes se enfermó, se cesanteó, se expulsó, se condenó al agua tóxica, al aire envenenado, a la tierra corrompida. Fundamentalmente los niños. Porque “La capacidad de absorción gastrointestinal es cinco veces mayor que en el adulto, la eliminación es menor y la deficiencia de hierro y calcio en la alimentación aumenta la absorción del plomo”, dice el informe que armó Fundación Che Pibe y que presentará esta noche.
El tejido óseo suele darle albergue al 95% del plomo que entra en el cuerpo. La ausencia de nutrientes aumenta la absorción. El plomo es secuaz de la desnutrición y la anemia: sustituye al calcio y al hierro. Entonces en Fiorito, como en Inflamable, como en la 21-24, los niños corren por patios comunes, minados por basureros industriales, por cementerios de autos, en tierras contaminadas por el óxido, el plomo, el manganeso y el asbesto de las pastillas de frenos. Las Cortes, los Acumares y los funcionarios firman en sus escritorios lejanos los decretos de remediación del suelo. Pero el remedio no llega nunca. Ni para la tierra ni para los chicos de Fiorito o Inflamable. Sin hierro pero con plomo, sin calcio pero con agrotóxicos, sin luz segura ni agua limpia.
Por la cuenca baja del Riachuelo viven más de 8 millones de personas, repasa Sergio Val. “En menos del 0,1% del territorio del nacional vivimos casi el 19% de la población, una verdadera locura demográfica”. En los terrenos donde se han erigido los barrios del sur “existe una grave situación de contaminación ambiental, debido a la presencia de fábricas que han vertido durante décadas sus desperdicios de alto contenido tóxico a los arroyos, al suelo y al aire, sin ningún tipo de control o sanción por parte de los estados municipal, provincial y nacional, lo que hace que nuestras familias tengan que pasar sus días en uno de los 8 lugares más contaminados de todo el planeta”. Por Che pibe pasan cotidianamente los niños atravesados por el envenenamiento sistémico. Por el saturnismo social que les tiene reservado el plomo de la bala policial o el plomo que tajea los pulmones.




Ante este incumplimiento estatal y tras el fracaso de la última audiencia con el Ingeniero Manuel Regidor, titular del Ente Municipal de Obras y Servicios Públicos (Enosur) y Claudia Balta, la Directora de Gestión Ambiental, resolvieron un paro desde las 10 hs. del día de hoy y por tiempo indeterminado, impidiendo el ingreso de camiones de descarga al basural del municipio, según informaron en un comunicado, para exigir que se garantice su fuente de ingresos en condiciones dignas mediante la habilitación de un Playón de Separación, con el fin de evitar que los recicladores tengan que ingresar a las montañas de basura.