Por Ilka Oliva Corado
La fotografía de una jovencita guerillera brasileña, casi niña, frente a un tribunal militar que la torturó y la encarceló durante 3 años, le dio la vuelta al mundo el día en que Dilma Vana da Silva Rousseff se convirtió en la primera mujer presidenta de Brasil.
Aquella imagen de una valiente adolescente, de mirada profunda y sincera, sentada en el banquillo de los acusados por defender la soberanía de su pueblo, y luchar contra una dictadura; que vino precisamente también por un golpe de Estado en 1964, traspasó las fronteras del tiempo y llegó a todos los rincones del mundo. Y lo dice todo de la integridad de quien al pueblo la nombra, como en las favelas y el arrabal, simplemente Dilma; porque es nuestra, es una de nosotros. Privilegio de pocos presidentes, ser arropados de esa manera por los más desprotegidos y a la vez más leales.
Y así por medio de esa fotografía el mundo supo con una sola imagen quién era Dilma y lo que representaba en Brasil y América Latina: para las mujeres, las masas, las favelas, el patriarcado, el machismo y la misoginia. Lo que representaba para el clasismo, el racismo, las cúpulas militares, la oligarquía brasileña y la saña voraz de Estados Unidos.
Una mujer presidenta en el Brasil racista, excluyente, misógino y clasista. Un golpe certero a la yugular de los traidores y abusadores. Pero no una mujer cualquiera, no una de porcelana, no una de escaparate, no una ajena a su tiempo, a su país y a su género. Hablo de una mujer capaz, entera, congruente con su ideología y con la necesidad del pueblo. Una mujer de convicciones impostergables. No podía ser otra, la presidencia de Brasil esperaba con ansias a Dilma, transparente amor de las favelas y de los arrabales latinoamericanos. Una mujer que ha militado toda su vida, que ha demostrado con su propia existencia que lo personal es político.
Dilma nombró a las favelas desde el género, visibilizó a la mujer brasileña de arrabal; a la negra, a la pobre, a la carente de oportunidades, a la abusada. Y en lugar de golpes patriarcales, le dio un lápiz y un cuaderno, un escritorio, le dio trabajo, le dio comida, le devolvió sus sueños.
A la adolescencia marginada en lugar de darle limpieza social, en lugar de encarcelarla injustamente, le abrió los horizontes para que sintiera en lo más profundo de su ser la fuerza descomunal de los anhelos por realizar. Acompañados de un sistema de gobierno que brindaba las oportunidades de desarrollo.
A la infancia despreciada le llenó de sonrisas las alboradas, y de sustento el hambre del saber. Cambió sus lágrimas de desdicha por la alegría de jugar en libertad. El gobierno de Dilma demostró que un sistema incluyente es posible y que se pueden cambiar los patrones. Siguiendo con el progreso que Lula había establecido en su gobierno. Y lo hizo desde el género, desde su esencia de mujer, desde la voz fecunda de sus ancentras. Lo hizo desde la fuerza de los antepasados esclavos que nunca desistieron en luchar por la libertad.
Lo hizo desde la negritud de un Brasil amazónico y deslumbrantemente hermoso por sus multietnias.
Dilma como presidenta, le cambió el rostro a la miseria, le dio voz a los oprimidos y les devolvió la confianza, la alegría y los anhelos. No por gusto está el pueblo volcado en las calles, abarrotándolas, defendiendo a su presidenta y las políticas de inclusión, triunfo de los gobiernos de Lula y Dilma.
El golpe traidor y su destitución vienen desde el patriarcado, el machismo y la misoginia. Vienen desde la cúpula empresarial blanca y oligárquica. Vienen desde la sumisión y el descaro de un puñado de atracadores, opulentos en la impunidad que conspiraron con Estados Unidos.
El golpe viene como represalia a la moral de una mujer que no se intimidó nunca frente a la traición, la opresión y la desvergüenza de los desleales. Viene como factura a pagar por defender a su pueblo, por no haber aceptado anidar cuentas bancarias con dinero robado. Por no haber aceptado jugar del lado del traidor. Por no haber aceptado alinearse a las ordenes de Estados Unidos.
Viene por su osadía de haber incluido a Brasil en los BRICS, eso jamás se lo iba a dejar pasar Estados Unidos que aborrece la libertad de los pueblos. ¡ Y de paso lo hizo una mujer ! Es por esa razón que el golpe es traidor, como todos y nació, como todos, de la oligarquía, de las capas blancas, de los miserables, de los fascistas, de los que desde el inicio de todos los tiempos siempre han sido cobardes.
Viene por haber revolucionado el sistema de salud, el sistema de educación, por haber creado parques y escuelas en lugar de cárceles y centros de detención. Por haber dado becas a deportistas de arrabal en lugar de enviarles la limpieza social con paramilitares.



Fernando Lugo se reunió desde las 6:00 (hora del Paraguay) de hoy con sus principales colaboradores en la sede del Partido País Solidario, con el objetivo de analizar la estrategia para lograr volver al poder, tras su destitución vía juicio político por parte del Congreso.