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El Estado Islámico lleva su terror a Libia (Contrainjerencia / Resumen Latinoamericano)

Isis

Leandro Albani

Por Leandro Albani

La caravana de camionetas Toyota Hilux, entregadas gentilmente por Arabia Saudita, ingresó a Sirte en una secuencia casi calcada a la ocurrida meses atrás, cuando el Estado Islámico (EI) penetró en Mosul, una de las ciudades más importante de Irak y comenzó una cacería humana acompañada con robos y saqueos, además del control de importantes pozos petroleros.

Ahora la imagen se repite: la fila de camionetas cargadas de mercenarios armados y rodando por una ruta lindera al mar Mediterráneo que desemboca en Sirte, la ciudad libia que supo ser el último bastión de resistencia del líder Muammar Al Gaddafi, asesinado por un grupo de mercenarios apoyados por los bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

La toma de Sirte por parte del EI confirma algo que el propio Gaddafi denunció a principios de 2011, cuando su país se convirtió en el blanco de la desestabilización: la nación del norte de África estaba infectada de milicianos de Al Qaeda y ellos mismos eran los encargados de orquestar atentados y asesinar civiles. En ese momento, las palabras del coronel que en 1969 había encabezado la Revolución Verde fueron desoídas. Estados Unidos y sus aliados sabían que Libia -potencia petrolera a nivel mundial- era la nueva presa, aunque su gobierno había dejado de lado muchas de las banderas revolucionarias que décadas atrás marcaron a África y Medio Oriente.

En los últimos meses, las denuncias sobre la presencia del EI en Libia se fueron multiplicando. La Organización de Naciones Unidas (ONU) y los países de la región alertaron una y otra vez que el grupo liderado por Abu Bakar Al Bagdadi se desplegaba en territorio libio. Por supuesto que Estados Unidos, que participó en el plan para derrocar a Gaddafi bajo la excusa de llevar “libertad” y “democracia”, hizo oídos sordos a las denuncias.

Desde hace varios días, las banderas negras con inscripciones blancas ondean en los edificios públicos y en la universidad de Sirte, ciudad ubicada a 300 kilómetros del sur de Italia (Mediterráneo de por medio), fronteriza con Egipto y que concentra el 66% de la producción petrolera de la nación africana. Sin dudas, el EI sabe muy bien cuáles son sus objetivos. Mosul y Kirkuk en Irak, Alepo y Al Raqqa en Siria, y la región kurda de Rojavá son las zonas en que los mercenarios de Al Bagdadi intentan hacer pie, dejando a su paso una estela de masacres y destrucción. Mosul, Kirkuk, Alepo, Al Raqqa y Rojavá, en las cuales sus tierras poseen las principales reservas petroleras de Medio Oriente.

La llegada del Estado Islámico a Sirte se produce mientras crecen los bombardeos de Egipto en territorio libio y las crecientes tensiones después de la decapitación de 21 cristianos coptos egipcios por parte del EI.

“Argentinización” del petróleo: Las cosas en su sitio.

“Argentinización” del petróleo: Las cosas en su sitio


 


Andres Figueroa Cornejo


Por Andrés Figueroa Cornejo  


 


combustibles-fosiles1. Si el contenido del Estado es síntesis de la hegemonía de la minoría capitalista, entonces sus políticas económicas, estratégicamente, expresan sus intereses. Incluso si el Estado siempre es representación -como en menor escala, cualquier territorio de relaciones de poder de una sociedad en un momento dado- de un campo en permanente disputa mientras existan clases sociales de intereses irreconciliables. Es decir, existe Estado porque existen clases sociales de intereses antagónicos. Que un buen día no haya Estado es síntoma simplemente de que no hay clases sociales. La maldición de que las grandes mayorías tengan que hacerse del Estado para implementar provisoriamente las tareas de planificación racional, orden y defensa, y promoción cultural, política y económica de sus intereses, es el trago amargo y tránsito hacia una sociedad gobernada directa y creativamente por la propia sociedad. Así y todo, ese Estado que todavía no existe, dada la acumulación histórica de los trabajadores y el pueblo, ya debe contener las formas de la democracia más radical y su control colectivo necesario para evitar, a como dé lugar,  la formación de una casta privilegiada que haga y diga a nombre de los intereses de las clases subalternas devenidas en hegemonía.  No vale la pena recordar los males de las experiencias no capitalistas del siglo XX; como en su momento, sí tiene sentido recordar sus aciertos respecto del capitalismo.


En general, bajo el capitalismo en su fase imperialista y para mantener su tasa de ganancia sobre el movimiento objetivo de la acumulación concentrada del valor socialmente producido versus la desigualdad realmente existente; del capitalismo gobernado por el momento financiero y especulativo sobre el resto de los momentos del capital; de la intensificación de la explotación del trabajo asalariado y la acumulación originaria incesante mediante el despojo de los recursos naturales y derechos sociales obtenidos en su fase anterior por la propia lucha de clases y relaciones de fuerza mundiales; el Estado funciona como arma, escudo y aval de las clases propietarias. Si las grandes mayorías tuvieran la organización y fuerzas suficientes, no sólo podrían arrancar superiores beneficios sociales del excedente de su propio trabajo acumulado por el Estado de los que mandan aún, sino que por dinámica objetiva –de la cual es parte sustantiva la voluntad y naturaleza de su propia conducción política, o conciencia resumida- tendrían que destruir el actual Estado, y construir otro en vistas a su extinción definitiva.


2. En Argentina y más allá, para los de arriba, la fiebre bipolar, maniquea, de caricatura de alto contraste, tiene como forma coyuntural la compra del 51 % de YPF por el Estado argentino. Por un lado, está el discurso multiplicado de un capitalismo acuartelado en sus fundamentos más primitivos y representado por el diario La Nación y su área de producción mediática de contenidos, que pone de modo delirante una medida política - económica casi a la altura de lo que significó la Revolución Cubana para los intereses de las clases dominantes. Soterradamente invoca a los cuarteles, dibuja a la versión peronista y pequeño burguesa del gobierno de turno como si fuera el Caballo de Troya de sus terrores y aleona a la oligarquía contra la iniciativa de la administración CFK. Es decir, sin contexto, sobreideologizadamente, sobreactuando, la conciencia más integrista de la clase mandante en Argentina -siempre dependiente, rentista y subordinada al gran capital sin patria-, excéntricamente, procura cautelar el programa abstracto, sin táctica y maximalista de los peores manuales del ultraliberalismo garabateados luego de la implosión de la URSS.


Por otra parte, el gobierno argentino, desde sus propios dispositivos mediáticos, transforma la compra y conversión en propiedad mixta de los recursos petroleros del país, en un acto soberanista también súper explotado en términos propagandísticos, cargado de emotividad “nacional” y argentinidad abstracta, sin sujeto. No importan tanto las causas, los procedimientos y los efectos que tendrá la medida de media recompra de lo que se privatizó en los ' 90, sino más bien, su dramatización para un público infantilizado políticamente.




3.
Independientemente de las maneras -aunque son inseparables de los contenidos salvo en su momento analítico-, desde los intereses históricos del pueblo trabajador, resulta un contrasentido situarse contra la medida del Ejecutivo, refrendada a veces clientelar y oportunistamente por el Legislativo entero ante los eventuales réditos electorales provenientes de la popularidad de la iniciativa. En términos inmediatos, ella era necesaria frente a la rapacidad de Repsol y la crisis energética del país que situaban sus intereses privados contra un capítulo delicado de la gobernabilidad y el mistificado “pacto social” por arriba. Asimismo, la readquisición del 51 % del petróleo a nivel nacional y provincial, avivan nuevamente el mito de la desconexión y la autarquía económica de Argentina en la época de la mundialización del capitalismo. La medida de alto impacto mediático, esperanza a un costado de la llamada izquierda nacionalista y de paso, opaca problemas cruciales como el trabajo informalizado y precario de la mayoría de la fuerza laboral, la profundización del modelo soyero y primario extractivo, la transnacionalización pura y dura de la economía argentina, la crisis educacional y sanitaria, la corrupción  y la relación social desigual del 80 / 20, donde el 80 % de los argentinos sobrevive al día, y el 20 % goza del trabajo ajeno, entre otras tragedias propias del capitalismo.


Resulta infantil que el anticapitalismo esté contra la medida. Como resulta infantil que algunos crean que existe una agenda secreta de horizonte socialista en la cabeza del grupo de interés que administra coyunturalmente el Estado. La "argentinización" del petróleo es el límite del programa de gobierno, no su punto de partida hacia una sociedad post capitalista. Las transformaciones estructurales en beneficio de las clases expoliadas son un desafío de las propias clases expoliadas. No caen verticalmente desde la ocurrencia, buena voluntad, filantropía o conspiración propopular de una administración gubernativa sin pueblo. Las fronteras de la democracia representativa, formal, caudillista, palaciega, resultan acotadas por muy populistas que sean o parezcan ser.


Ocurre que como la hegemonía precaria de los dueños de todo no ha tenido contratiempo alguno desde hace mucho tiempo, hasta una iniciativa que en rigor, no modifica el movimiento capitalista, resulta "peligrosa". Y más por su ejemplo en otras latitudes que por lo que pierde en lo inmediato. Sin contar siquiera con los efectos de la crisis económica en curso y que en la actualidad hinca uno de sus centros en Europa y en España en particular. Efectivamente, existe una lógica de alarma y reacción del estatismo corporativo o del corporativismo y sus propios Estados ante cualquier ademán que pudiera eventualmente dañar sus intereses estructurales. La burguesía no teme el gesto de la reapropiación del 51 % de YPF. Teme un nuevo ciclo de luchas sociales y recomposición política de los trabajadores y empobrecidos del mundo. Teme a la revolución social, no a un impuesto a la lucha de clases. Teme que de la disputa y competencia destructiva intercapitalista se pase abiertamente a un período de combate político entre explotados y explotadores.


Por ello las fuerzas anticapitalistas, su amplitud obligatoriamente generosa, unitaria, abarcadora, con proyecto para el siglo XXI, vocación de mayorías y no lo contrario, deben saludar sobriamente la "argentinización" del petróleo. Que nadie estime que las ruedas de la historia caminan por inercia hacia la felicidad humana y que un gobierno práctica y declarativamente capitalista realizará las tareas que le corresponden por necesidad y sin atajos a la voluntad de los populares. Tácticamente es conveniente para los pueblos la medida de CFK.  


En cuanto el movimiento real de las clases subalternas en pugna y organización ante el capital cobre vigor, la iniciativa parcial, absolutamente insuficiente de la presente administración política argentina, será un precedente para cambiar radicalmente la vida.


4. En otro contexto, bajo otras relaciones de fuerza, en el Chile de los años ' 60 y la "Alianza para el Progreso" impulsada por el imperialismo norteamericano a través del demócratacristiano Eduardo Frei Montalva, se sindicalizó al campesinado, se realizó una reforma agraria, hubo una reforma educacional que amplió la cobertura de la enseñanza pública y se "chilenizó" el cobre. Es decir, Frei Montalva -años después colaborador del golpe de Estado de 1973 y paladín de los intereses imperialistas en Chile-, compró el 51 % del cobre o "sueldo de Chile". Ello facilitó con creces la nacionalización plena (casi el 100 %) del metal rojo cuando el gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular. Es cierto, lo descrito arriba no es transferible mecánicamente a lo que ocurre en el mundo y en la Argentina de 2012. Pero sí enseña al menos, que una medida que tenía como fin domesticar la lucha social mediante un proyecto desarrollista imposible bajo la dependencia de los polos imperialistas y la ausencia de una "burguesía nacional revolucionaria", sí puede facilitar -desde una alternativa política proveniente del pueblo concreto y en movimiento, y bajo una conducción política que exprese sus intereses genuinos- transformaciones que apunten a la descalcificación del orden de la minoría, y la creación de poder de la hegemonía multidimensional de los más, de los todos.

Odio, luego existo (parte 2) (APE).

 


 


Odio, luego existo (parte 2) (APE) 1



 


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Por Alfredo Grande   


“El tabú del odio solo rige para los explotados y sometidos. Los patrones, los explotadores odian sin pausa y con prisa. Y de ese odio extraen la fuerza para sus abominables crueldades.  Solamente odiando al capitalismo podremos seguir amando al socialismo”
(aforismo implicado)


UN ADOLESCENTE RECIBIO UN BALAZO Y UN PUNTAZO DESPUES DE PROTESTAR POR UN PROCEDIMIENTO POLICIAL.

Manuel, de 18 años, está internado en el hospital de San Miguel, con protección de la Gendarmería. Fue herido después de que, junto a un grupo de vecinos, intentara impedir la detención arbitraria de unos chicos de su barrio. Escondido en un cuarto del Hospital Larcade, en San Miguel, Manuel F. pasa las horas, mientras un gendarme controla que solo sea visitado por sus familiares. No está preso ni se lo acusa por algún delito. “Lo están cuidando de la Policía Bonaerense”, dice su tía, por lo bajo, en un pasillo del hospital repleto de gente. Hace poco más de una semana Manuel recibió un balazo en la cintura en medio de una discusión con varios oficiales en el barrio Mitre, de esa localidad, y según denuncian los familiares, en su intento por encubrir el ataque, los oficiales lo sacaron del auto que lo trasladaba al hospital, lo subieron a un patrullero y le dieron “un puntazo” en la panza. Luego lo acercaron a la guardia, donde fue operado esa misma noche. La herida de bala le inundó de sangre el estómago y, desde entonces, lo alimentan mediante suero.

Por Emilio Ruchansky. Página 12. 26-03-11

(APe).- La cultura represora, entre tantas actividades y trampas que elabora, elige algunas como privilegiadas. El tabú del odio y de la justicia por mano propia tienen esa funesta predilección. Al odio se lo presenta como antinomia del amor y a la justicia por mano propia como sinónimo de venganza. Dejaremos para otro trabajo esta importante cuestión, elemental para toda política que aspire a desplegar los mecanismos autogestionarios.

Odiar es malo por esencia. Amar es un mandato, que incluye al enemigo. Odiar es un síntoma, y además grave; amar es una bendición, que incluye también no tener que pedir perdón. Más allá de la ternurita de Love Story, el amar otorga impunidad. Si es por amor, podrán arrancarte brazos y piernas, y tu verdugo no dejará de sonreír porque dios igual lo seguirá amando. Pero el odio no es la antinomia del amor: incluso lo precede. Sin odio no hay energía de enfrentar al enemigo que pretende, y muchas veces logra destruir la vida.

El odio sostiene la crueldad, que es la planificación sistemática del sufrimiento y el dolor. Su paradigma es la tortura. El verdugo no necesita odiar a cada una de sus víctimas. Es suficiente que odie lo que sus torturados representan. Odiando el todo (el marxismo, el judaísmo, el anarquismo) puede darse el lujo de no odiar a cada uno de sus prisioneros. Su crueldad está garantizada desde un Orden Superior que le dice que se debe odiar. El torturado está indefenso en lo corporal por estar maniatado, y en lo mental por el tabú de odiar. Incluso se describe el Síndrome de Estocolmo, utilizado cínicamente para explicar el amor de la víctima por el victimario. En realidad, ese amor tóxico es producto directo del tabú de odiar y el mandato de amar, que beneficia / indulta incluso a un torturador.

Leemos o escuchamos todos los días, y tardes y noches las crueldades inauditas de las policías bravas. ¿Son bravas o son crueles y cobardes? A la tortura: ¿la hacen los valientes o los cagones? La matanza de Bonefoi, Carballo, Arruga y tantísimos otros: ¿nos genera odio contra sus verdugos?

Nos olvidamos de Cabezas y llegó nuevamente el Cabezón, ahora en versión rubia y aterciopelada, onda peluche. Al menos, eso vi en afiches en la city porteña.

El tabú del odio tiene un correlato político que es casi la crónica de un suicidio anunciado: la negación maníaca de la lucha de clases. La comunidad organizada cuyo orgasmo político es la mediación y el consenso. Una pareja muy mal avenida que llama a un mediador para decidir en qué posición el coito es menos obsceno. Si la obscenidad es la inflación, aparecerá una mediación entre la góndola del super y las estadísticas oficiales. Esa mediación se llama el Indek. Y así con todo.


Los monopolios de la telefonía, de los cuales NADIE habla, determinan con arbitrio precios, bonificaciones, tarifazos y los discretos encantos de la estafa publicitaria (por ejemplo Telefónica anuncia un precio final que nunca se ve en la factura, a menos que usemos mescalina en pote) Pero odiarlos está prohibido porque eso implicaría justicia por mano propia y el capitalismo serio no podría soportarlo.

La liberación del precio de las naftas es la burla para el usuario de un país que también supo ser petrolero. La abominable privatización de YPF tuvo el apoyo de los presidentes constitucionales 2003 / 2011. (omito nombres propios dada la susceptible sensación térmica política que nos invade). No recuerdo que las provincias donde el petróleo era oro, se rebelaran contra las langostas menemistas. ¿O los 10 años que duró la devastación menemista se licuan en los dos años del aliancismo cómplice? Pero no podemos odiar a nuestros enemigos. Es más: quizá no haya enemigos, por la permanente clonación y mutación de partidos e ideologías.

La transversalidad lo fue a buscar a Cobos, pensando que lo mutaban en Kobos, pero algo falló y el monstruo resultante fue Combo. Apto para todo tipo de oferta. A Manuel, baleado por la bonaerense, lo protege Gendarmería. El Hombre Araña te reventó el tujes, pero tranqui, ya llamamos a Batman.

La democracia burguesa y el capitalismo serio son la pareja más presentable que tenemos. Pero en nuestros propios patios traseros, los horrores siguen. Criminales de paz que matan de la manera más miserable: por omisión de alimentos. Por hambre. Pero no es suficiente. Cualquier funcionario mediocre puede hacerlo.

Liberar el precio de las naftas no tiene la épica de balear a un cabecita. El gatillo fácil y cobarde es un sentimiento, no puede parar. Pero podemos montar una estafa más. Que no será la última.

Una de las fuerzas de seguridad nos cuida de la otra. Mamá nos cuida de papá, y cuando mamá se va al carajo, todavía está la abuela. Antes era el mito del policía bueno y el policía malo. Ahora los alquimistas del poder se han superado. Hay Fuerzas Buenas y Fuerzas Malas. Es como decirle a una mujer secuestrada y esclavizada para ser prostituida, que hay tratantes buenos y tratantes malos.

Sostener el odio para enfrentar al enemigo es una propuesta tanto del Che Guevara como de Sigmund Freud. Me permito sugerir que por algo será. Parece que el odio es necesario para romper cadenas y atravesar muros, tanto externos como internos. No está de más recordar que el fascismo hace del odio su más elemental aliado. ¿Seremos iguales a ellos si los odiamos?. Pregunta tramposa que esconde disimulando apenas la intención de anestesiar el odio, la bronca, la rebeldía. La lógica fascista de reprimir el deseo no es la misma lógica que la de reprimir al represor. De la misma forma que en los mandamientos del antiguo testamento la prohibición no es de matar, sino de asesinar. Cuando la mafia, el fascismo asesinan les gusta decir: no es nada personal. Nosotros decimos: es personal, es grupal, familiar y social. Es el odio necesario para que el NUNCA MAS no sea un slogan caduco sino un permanente redoblar de bombos y tambores. Y para que el único que cuide al pueblo sea el pueblo…


1 Odio, luego existo - La primer parte de este trabajo fue publicado en el suplemento de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo que publicara Página 12 (año 2000) y en mi libro Psicoanálisis Implicado: la marca social en la clínica actual, cuya versión digital se encuentra en www.aticocooperativa.com.ar.