Mostrando las entradas con la etiqueta imperialismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta imperialismo. Mostrar todas las entradas

Strip tease de la política imperialista (POR ESTO ! de Mérida - México)

pobreza_usa

Manuel Yepe

Por Manuel E. Yepe

Hoy se invierten recursos financieros cada vez más cuantiosos en la creación de nuevas tecnologías de guerra y armas de destrucción masiva, sin que exista la menor justificación defensiva para ello en las condiciones del mundo de posguerra fría.

Europa, que tanto se benefició con la conquista y colonización de América, África y Asia, ha tenido la responsabilidad de arrastrar al mundo a dos guerras mundiales. El llamado viejo continente debía haber hecho un supremo esfuerzo por evitar una catástrofe como la que se desarrolló en la antigua República Socialista de Yugoslavia, en Afganistán, Irak, Libia y Siria, así como las acciones criminales de exterminio que hace muchos años libran las fuerzas sionistas contra el martirizado pueblo palestino, para citar solo las más cruentas. Entre la primera y la segunda guerra mundial transcurrieron solamente 19 años. Hace 71 años que terminó la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, desde entonces ha habido conflictos y guerras que han arrojado varias veces más explosivos y armas químicas que ambas guerras mundiales juntas. La política de adjudicar partidas más masivas para la guerra y disminuir simultáneamente los impuestos a los contribuyentes más poderosos significa menos dinero para gastos sociales. No afecta, por ello, a toda la población estadounidense por igual. La práctica neoliberal y la globalización garantizan que los ricos sigan incrementando su opulencia y los pobres sean cada vez más y que sean cada vez más pobres.

Se reducen o eliminan en Estados Unidos programas federales de educación, de desarrollo comunitario, subvenciones a las agencias de protección del medio ambiente, financiamiento para el desarrollo de energías alternativas de bajo costo, control de enfermedades, tratamientos por abuso de drogas, administración sanitaria y seguridad ocupacional y seguridad pública, por solo señalar las más golpeadas recientemente.

Estados Unidos presenta la paradoja de ser el país más rico del mundo y, al mismo tiempo tiene una de las mayores incidencias de pobreza entre los países desarrollados. Actualmente tiene proporcionalmente el número más elevado de pobres, de personas sin cobertura de salud y con inseguridad y deficiencia alimentaria, ente los países ricos. Estas tristes realidades sociales para el pueblo de Estados Unidos, inducidas por las guerras imperialistas en términos de vidas de soldados y secuelas de heridos no se pueden comparar, sin embargo, con el enorme daño que han significado para los pueblos agredidos las desproporcionadas guerras que han provocado.

Contradicciones interimperialistas

Franklin-D-Roosevelt-and-Churchill

Manuel Yepe

Por Manuel E. Yepe

Foto: Virgilio Ponce

Por estos días se exhibe en la televisión cubana la serie “La historia no contada de Estados Unidos”, una realización del cineasta estadounidense Oliver Stone que, en su capítulo titulado “Roosevelt, Truman y Wallace", me hizo recordar el libro “Roosevelt: El Soldado de la Libertad” de James MacGregor Burns, Premio Pulitzer y Premio Nacional del Libro de Historia y Biografía en 1971. La obra de Burns está basada, a su vez, en el libro testimonial “Como él lo vio”, de Elliott Roosevelt, tercer hijo de Franklin Delano Roosevelt, 32º presidente de Estados Unidos y de su esposa Eleonor.

El excelente documental de Stone invita a lamentar la tragedia para la humanidad que significó la muerte del Presidente Roosevelt, el 12 de abril de 1945 y su reemplazo por el mediocre Harry Truman en vez de por el popular y lógico sucesor Henry Wallace.

Los testimonios de Elliot constituyen obviamente una idílica interpretación -favorable a Franklin Roosevelt- de los desencuentros de éste con el Primer Ministro británico Winston Churchill que son, en realidad, reflejo de las contradicciones entre el decadente imperio británico y el ascendente imperialismo de los Estados Unidos. Narraba Elliot que su padre le decía: “Cuando extraes riquezas de los países coloniales sin aportar a ellos cosas como educación, niveles de vida decentes y requerimientos mínimos de salud, todo lo que haces es almacenar problemas que conducen a la guerra”.

Acerca de la Conferencia de Casablanca de enero de 1943, Roosevelt contó a Elliot: “Hablé de otro tipo de guerra. ¡ Hablé de lo que va a ocurrir en nuestro mundo si después de esta guerra permitimos que millones de personas regresen a la semiesclavitud ! Los americanos no estarían muriendo en el Pacífico, si no hubiera sido por la miopía y voracidad de los franceses, los británicos y los holandeses. ¿Permitiremos que ellos se salgan con la suya, otra vez?”

El 5 de enero de 1941, según el referido libro, Roosevelt presentó al Congreso una carta económica de derechos basada en los siguientes principios: Igualdad de oportunidades para jóvenes y demás ciudadanos; plazas de trabajo para aquellos que pudieran hacerlo; seguridad para quienes la necesitasen; fin de los privilegios especiales para unos pocos; preservación de las libertades civiles para todos, y elevación constante de los niveles de vida con el más amplio disfrute de los frutos del progreso científico.

Genocidio nuclear por ambición imperialista

ataque-a-la-ciudad-de-nagasaki-wp

Manuel Yepe

Por Manuel E. Yepe

Las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial, en el teatro de operaciones de Asia y el Pacífico, concluyeron el seis de agosto de 1945 con la explosión de una bomba atómica aerotransportada que Estados Unidos lanzó sobre la ciudad japonesa de Hiroshima asesinando a 80.000 seres humanos. La cifra llegó a ser en 1950 de 200.000 difuntos a causa de los efectos ulteriores de la radiación nuclear. Pocos días más tarde, una segunda bomba atómica, también lanzada por Washington, cayó sobre otra ciudad japonesa aún más poblada. En Nagasaki, fueron asesinadas unas 300.000 personas más.

En diciembre de 1941, el imperio japonés había ocupado una parte considerable de las costas de China, Corea y las colonias francesas de Indochina (Vietnam, Laos y Camboya) cometiendo atrocidades en gran parte de las Indias Orientales Holandesas (Indonesia). En 1944 atacó a Hawái, una posesión de Estados Unidos.

El gobierno del Japón era entonces una dictadura militar que nominalmente encabezaba un Emperador que había aplastado toda disidencia democrática, proscrito al partido comunista y practicado una política exterior muy agresiva contra sus vecinos.

Pero en 1945 Japón era ya un imperio derrotado. Había perdido sus reservas de petróleo y su flota naval había sido destruida. Alemania nazi, su mayor aliado, se había rendido en mayo.

En junio de ese año, el régimen de Japón había comunicado a los gobiernos de Suecia, Suiza y la Unión Soviética su intención de rendirse, poniendo como una única condición a negociar que el Emperador Hiroito se mantuviera como jefe nominal del Estado. No obstante, a fines de 1945, ya el gobierno estadounidense había tomado la decisión de hacer una demostración de su poderío y de su voluntad de asumir el liderazgo mundial partiendo de saberse único poseedor de un arma nueva y terrible.

El mensaje sería evidente y claro: Estados Unidos posee un arma terrible y está dispuesto a usarla contra cualquier nación que se oponga a su dominación global.

50 años de guerras imperiales: resultados y perspectivas (Contrainjerencia / Rebelión)

us-at-war

James_Petras

Por James Petras

Introducción

En los últimos 50 años Estados Unidos y las potencias europeas han desatado incontables guerras imperiales en todo el mundo. La ofensiva hacia la supremacía mundial ha estado envuelta en la retórica del “liderazgo mundial”, y las consecuencias han sido devastadoras para los pueblos contra los que se han dirigido esas guerras. Las más grandes, largas y numerosas las ha llevado a cabo Estados Unidos. Presidentes de ambos partidos han estado al frente de esta cruzada por el poder mundial. La ideología que anima el imperialismo ha ido cambiando del “anticomunismo” del pasado al “antiterrorismo” actual. Como parte de su proyecto de dominación mundial, Washington ha utilizado y combinado muchas formas de guerra, incluyendo invasiones militares y ocupaciones; ejércitos mercenarios y golpes militares; además de financiar partidos políticos, ONGs y multitudes en las calles para derrocar gobiernos debidamente constituidos. Los motores de esta cruzada por el poder mundial varían según la localización geográfica y la composición económica de los países destinatarios.

Lo que queda claro cuando se analiza la construcción del imperio estadounidense en el último medio siglo es el relativo declive de los intereses económicos y la aparición de consideraciones de tipo político y militar. Esto se debe en parte a la desaparición de los regímenes colectivistas (la URSS y Europa Oriental) y a la conversión al capitalismo de China y los regímenes de izquierdas en Asia, África y Latinoamérica. El declive de las fuerzas económicas como motor del imperialismo es el resultado de la llegada del neoliberalismo global. La mayoría de las multinacionales de Estados Unidos y la Unión Europea no están amenazadas por nacionalizaciones o expropiaciones que podrían desencadenar una intervención política imperial. De hecho, incluso los regímenes posneoliberales invitan a las multinacionales a invertir, comerciar y explotar recursos naturales. Los intereses económicos entran en juego en la formulación de políticas imperiales solo si (y cuando) surgen regímenes nacionalistas que desafían a las multinacionales estadounidenses, como en el caso de Venezuela bajo el presidente Chávez.

La clave de la construcción del imperio estadounidense en el último medio siglo se halla en las configuraciones del poder político, militar e ideológico que se han hecho con el control de las palancas del estado imperial. La historia reciente de las guerras imperiales estadounidenses ha demostrado que las prioridades militares estratégicas -bases militares, presupuestos y burocracia- han estado muy por encima de cualquier interés económico localizado de las multinacionales. Por otra parte, la mayoría de los gastos y las largas y costosas intervenciones militares del estado imperial estadounidense en Oriente Medio han sido a instancias de Israel. El acaparamiento de posiciones políticas estratégicas en el Ejecutivo y en el Congreso por parte de la configuración del poder sionista estadounidense ha reforzado la centralidad de los intereses militares en detrimento de los económicos.

La “privatización” de las guerras imperiales -el gran aumento y uso de mercenarios contratados por el Pentágono- ha supuesto el saqueo de decenas de miles de millones de dólares del Tesoro estadounidense. La industria militar privada, que provee de combatientes mercenarios, se ha convertido en una fuerza muy “influyente” que está moldeando la naturaleza y las consecuencias del proceso de construcción del imperio estadounidense.

Los estrategas militares, los defensores de los intereses coloniales israelíes en Oriente Medio y las corporaciones militares y de inteligencia son actores fundamentales del estado imperial, y es su influencia en la toma de decisiones la que explica porqué el resultado de las guerras imperiales estadounidenses no ha sido un imperio económico próspero y políticamente estable. En vez de eso, sus políticas han tenido como resultado economías devastadas e inestables que se rebelan continuamente.

Vamos a empezar identificando las cambiantes áreas y regiones implicadas en la construcción del imperio estadounidense desde mediados de los setenta hasta la actualidad. Luego examinaremos los métodos, las fuerzas impulsoras y los resultados de la expansión imperial. A continuación pasaremos a describir el actual mapa geopolítico de la construcción imperial y el carácter variado de la resistencia antiimperialista. Concluiremos examinando el porqué y el cómo de la construcción del imperio y, más concretamente, las consecuencias y los resultados de medio siglo de expansión imperial estadounidense.

Imperialismo en el periodo post Vietnam: Guerras por poderes en América Central, Afganistán y el sur de África

La derrota del imperialismo estadounidense en Indochina marca el final de una fase de construcción del imperio y el comienzo de otra: el paso de invasiones territoriales a guerras por poderes. A partir de las presidencias de Gerald Ford y James Carter, el estado imperialista estadounidense empezó a recurrir cada vez más a apoderados. Reclutó, financió y armó ejércitos por poderes para destruir una gran variedad de regímenes y movimientos nacionalistas y social-revolucionarios en tres continentes. Con el apoyo logístico del ejército y las agencias de inteligencia paquistaníes, y con el respaldo económico de Arabia Saudita, Washington financió y armó fuerzas extremistas islámicas en todo el mundo para invadir y destrozar el régimen afgano, laico, progresista y apoyado por la Unión Soviética.

La segunda intervención por poderes tuvo lugar en el sur de África, donde el estado imperial estadounidense, aliado con Sudáfrica, financió y armó ejércitos por poderes contra los regímenes antiimperialistas de Angola y Mozambique.

La tercera ocurrió en América Central, donde Estados Unidos financió, armó y entrenó escuadrones de la muerte en Nicaragua, El Salvador, Guatemala y Honduras para acabar con los movimientos populares y las insurgencias armadas, causando más de 300.000 civiles muertos.

La “estrategia de guerra por poderes” del estado imperial de Estados Unidos se extendió a América del Sur: la CIA y el Pentágono apoyaron golpes de Estado en Uruguay (general Álvarez), Chile (general Pinochet), Argentina (general Videla), Bolivia (general Banzer) y Perú (general Morales). La construcción del imperio por poderes se hizo en gran medida a instancias de las multinacionales estadounidenses, que durante ese periodo tuvieron un papel destacado a la hora de establecer las prioridades del estado imperial.

Las guerras por poderes estuvieron acompañadas por invasiones militares directas: la diminuta isla de Granada (1983) y Panamá (1989) bajo los presidentes Reagan y Bush padre. Blancos fáciles, con pocas víctimas y pocos gastos militares: ensayos generales para relanzar importantes operaciones militares en un futuro cercano.

Lo que sorprende de las “guerras por poderes” son sus resultados contrapuestos. En América Central, Afganistán y África esas guerras no desembocaron en prósperas neo-colonias ni resultaron lucrativas para las corporaciones estadounidenses. En cambio, los golpes de Estado por poderes en América del Sur se tradujeron en extensas privatizaciones y abultados beneficios para las multinacionales estadounidenses.

La guerra por poderes en Afganistán trajo consigo el ascenso y la consolidación del “régimen islámico” talibán, que se oponía tanto a la influencia soviética como a la expansión imperial estadounidense. Con el tiempo el ascenso y la consolidación del nacionalismo islámico desafiaría a los aliados de Estados Unidos en el sur de Asia y en la región del Golfo, y conduciría a la invasión militar estadounidense de 2001 y a una larga guerra (15 años) que aún no ha terminado, y que probablemente supondrá la derrota y retirada militar de Estados Unidos. Los principales beneficiarios desde el punto de vista económico fueron los clientes políticos afganos de Washington, los “contratistas” mercenarios estadounidenses, los funcionarios militares responsables de adquisiciones y los administradores coloniales que saquearon cientos de miles de millones de dólares del Tesoro estadounidense a través de transacciones ilegales o fraudulentas.

Las multinacionales no-militares no se beneficiaron en absoluto del saqueo del Tesoro de Estados Unidos. De hecho, la guerra y el movimiento de resistencia dificultaron la entrada de capital privado estadounidense a largo plazo en Afganistán y las regiones fronterizas limítrofes de Pakistán.

La guerra por poderes en el sur de África arrasó las economías locales, especialmente las economías agrícolas nacionales, desarraigó a millones de trabajadores y campesinos e impidió la entrada de las empresas petrolíferas estadounidenses durante más de dos décadas. El resultado “positivo” fue la des-radicalización de la elite nacionalista revolucionaria. Sin embargo, la conversión política de los “revolucionarios” del sur de África al neoliberalismo no benefició demasiado a las multinacionales estadounidenses, pues los nuevos gobernantes se volvieron oligarcas cleptócratas y pusieron en marcha regímenes patrimoniales asociándose con diversas multinacionales, sobre todo asiáticas y europeas.

Las guerras por poderes en América Central también tuvieron resultados contrapuestos. En Nicaragua la revolución sandinista derrotó al régimen de Somoza apoyado conjuntamente por Estados Unidos e Israel, pero inmediatamente después tuvo que enfrentarse a un ejército mercenario contrarrevolucionario financiado, armado y entrenado por Estados Unidos (“la contra”) con base en Honduras. La guerra estadounidense destrozó muchos proyectos económicos progresistas, socavó la economía y eventualmente derivó en la victoria electoral de Violeta Chamorro, que contó con el patrocinio y el respaldo de Estados Unidos. Dos décadas más tarde los apoderados de Estados Unidos fueron derrotados por una coalición política liderada por sandinistas des-radicalizados.

En El Salvador, Guatemala y Honduras, las guerras por poderes estadounidenses terminaron consolidando regímenes clientelistas que se encargaron de destruir la economía productiva y provocaron la huida de millones de refugiados de guerra hacia Estados Unidos. El dominio imperial estadounidense erosionó las bases del mercado laboral productivo y engendró bandas asesinas de narcotraficantes.

En resumen, en la mayoría de los casos, las guerras por poderes de Estados Unidos lograron evitar el ascenso de regímenes nacionalistas de izquierdas, pero también condujeron a la destrucción de las bases económicas y políticas de un imperio neocolonial próspero y estable.

El imperialismo estadounidense en América Latina: Estructura variable, contingencias internas y externas, prioridades cambiantes y restricciones globales

Para entender las operaciones, la estructura y la actuación del imperialismo estadounidense en América Latina es necesario reconocer la constelación de fuerzas rivales que ha moldeado las políticas del estado imperial. A diferencia de lo que ha ocurrido en Oriente Medio, donde la facción militarista-sionista ha establecido su hegemonía, en América Latina las multinacionales han jugado un papel fundamental dirigiendo la política del estado imperial. En América Latina, los militaristas desempeñaron un papel mucho menos destacado, limitado por el poder de las multinacionales, el giro del poder político de la derecha a la centro-izquierda y el impacto de la crisis económica y el auge de las materias primas.

Al contrario que en Oriente Medio, la configuración del poder sionista ha tenido poca influencia en la política del estado imperial en esta región, ya que los intereses israelíes se concentran en Oriente Medio y, con la posible excepción de Argentina, América Latina no es una prioridad.

Durante más de un siglo y medio, las multinacionales y los bancos estadounidenses dominaron y dictaron la política imperial de Estados Unidos hacia América Latina. Las fuerzas armadas estadounidenses y la CIA fueron instrumentos del imperialismo económico mediante la intervención directa (invasiones), “golpes militares” por poderes, o la combinación de ambos.

El poder económico imperial estadounidense en América Latina alcanzó su punto más alto entre 1975 y 1999. Por medio de golpes militares por poderes, invasiones militares directas (República Dominicana, Panamá, Granada) y elecciones controladas civil y militarmente se crearon estados vasallos y se impusieron nuevos gobernantes clientelistas.

Los resultados fueron el desmantelamiento del estado de bienestar y la imposición de políticas neoliberales. El estado imperial dirigido por las multinacionales, y sus apéndices financieros internacionales (FMI, BM, BID) se encargaron de privatizar sectores económicos estratégicos muy lucrativos, se hicieron con el control del comercio y proyectaron un plan de integración regional que afianzó el dominio imperial de Estados Unidos.

La expansión económica imperial en América Latina no fue simplemente el resultado de las estructuras y las dinámicas internas de las multinacionales, sino que dependió de la receptividad del país “anfitrión” o, más exactamente, de la correlación interna de las fuerzas de clase en América Latina, las cuales a su vez giraban en torno al desempeño de la economía: su crecimiento o su susceptibilidad a las crisis.

América Latina demuestra que contingencias como la desaparición de los regímenes clientelistas y de las clases colaboradoras pueden tener un impacto negativo enorme en las dinámicas del imperialismo, socavando el poder del estado imperial y revirtiendo el avance económico de las multinacionales.

El avance del imperialismo económico de Estados Unidos durante el periodo que va desde 1975 hasta el año 2000 quedó patente en la adopción de políticas neoliberales, el saqueo de los recursos nacionales, el incremento de deudas ilícitas y la transferencia de miles de millones de dólares al exterior. Sin embargo, la concentración de riqueza y propiedad desencadenó una profunda crisis socioeconómica en toda la región, la cual eventualmente condujo al derrocamiento o destitución de los colaboradores imperiales en Ecuador, Bolivia, Venezuela, Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Nicaragua. En Brasil y en los países andinos surgieron poderosos movimientos sociales antiimperialistas, sobre todo en el campo. En las ciudades, los movimientos de trabajadores desempleados y los sindicatos de empleados públicos de Argentina y Uruguay encabezaron cambios electorales, instalando en el poder gobiernos de centro-izquierda que “re-negociaron” las relaciones con el estado imperial estadounidense.

La influencia de las multinacionales estadounidenses en América Latina se fue debilitando. Ya no podían contar con la batería completa de recursos militares del estado imperial para intervenir e imponer de nuevo presidentes clientelistas neoliberales, pues sus prioridades militares estaban en otra parte: Oriente Medio, el sur de Asia y el norte de África.

A diferencia del pasado, las multinacionales estadounidenses en América Latina no contaron con dos puntales esenciales del poder: el pleno respaldo de las fuerzas armadas estadounidenses y los poderosos regímenes cívico-militares clientelistas de Estados Unidos en América Latina.

El plan de las multinacionales estadounidenses de una integración en torno a Estados Unidos fue rechazado por los gobiernos de centro-izquierda. El estado imperial recurrió entonces a los acuerdos de libre comercio con México, Chile, Colombia, Panamá y Perú. Como resultado de la crisis económica y del colapso de la mayoría de las economías latinoamericanas, el “neoliberalismo”, la ideología de la penetración económica imperial, quedó desacreditado y sus partidarios fueron marginados.

Los cambios en la economía mundial tuvieron un impacto profundo en las relaciones comerciales y de inversión entre Estados Unidos y América Latina. El crecimiento dinámico de China, el subsiguiente auge de la demanda y el aumento de los precios de las materias primas condujo a un considerable debilitamiento del dominio estadounidense en los mercados latinoamericanos.

Los países latinoamericanos diversificaron el comercio, buscaron y encontraron nuevos mercados exteriores, especialmente China. El incremento de los ingresos de las exportaciones se tradujo en una mayor capacidad de autofinanciación. Y tanto el FMI, como el BM y el BID, los instrumentos económicos que sirvieron para impulsar las imposiciones económicas de Estados Unidos (“condicionalidad”), fueron orillados.

El estado imperial estadounidense se enfrentó a regímenes latinoamericanos que adoptaron opciones económicas, mercados y medidas de financiamiento muy diversas. Con considerable apoyo popular en sus países y los mandos civil y militar unificados, América Latina fue saliendo tímidamente de la esfera estadounidense de dominación imperialista.

El estado imperial y sus multinacionales, enormemente inspirados por los “éxitos” cosechados en los noventa, respondieron al debilitamiento de su influencia utilizando el método de “ensayo y error” para enfrentar los nuevos obstáculos del siglo XXI. Los responsables de la política estadounidense, con el respaldo de las multinacionales, continuaron apoyando a los fracasados regímenes neoliberales, perdiendo toda credibilidad en América Latina. El estado imperial no supo adaptarse a los cambios, lo que hizo que aumentara la oposición popular y de los gobiernos de centro-izquierda a los “mercados libres” y la desregulación bancaria. A diferencia de las reformas sociales promovidas por el presidente Kennedy vía la “Alianza para el Progreso” para contrarrestar el impacto generado por la revolución cubana, esta vez no se diseñaron programas de ayuda económica a gran escala para imponerse a la centro-izquierda, quizás debido a las restricciones presupuestarias derivadas de las costosas guerras en otros lugares.

La desaparición de los regímenes neoliberales, el pegamento que mantuvo unidas a las diferentes facciones del estado imperial, dio lugar a propuestas rivales de cómo recuperar el dominio. La “facción militarista” recurrió a (y revivió) la fórmula del golpe militar para llevar a cabo la restauración: se organizaron golpes de Estado en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Honduras y Paraguay; salvo los dos últimos, todos fracasaron. La derrota de los representantes de Estados Unidos consolidó los regímenes independientes y antiimperialistas de centro-izquierda. Incluso el “éxito” del golpe estadounidense en Honduras tuvo como consecuencia una importante derrota diplomática: los gobiernos latinoamericanos condenaron el golpe de Estado y el papel de Estados Unidos, lo que terminó aislando a Washington todavía más.

La derrota de la estrategia militarista reforzó la facción político-diplomática del estado imperial. Con propuestas positivas hacia los en apariencia “regímenes de centro-izquierda”, esta facción ganó influencia diplomática, mantuvo los vínculos militares y contribuyó a la expansión de las multinacionales en Uruguay, Brasil, Chile y Perú. Con los dos últimos países la facción económica del estado imperial consolidó acuerdos bilaterales de libre comercio.

Una tercera facción corporativo-militar, que se solapa con las otras dos, combinó cambios diplomático-políticos hacia Cuba con una estrategia muy agresiva de desestabilización política dirigida al “cambio de régimen” (golpe de Estado) en Venezuela.

La heterogeneidad de las facciones del estado imperial y sus orientaciones enfrentadas refleja la complejidad de los intereses implicados en la construcción del imperio en América Latina y tiene como consecuencia políticas aparentemente contradictorias, un fenómeno que resulta menos evidente en Oriente Medio, donde la configuración del poder militarista-sionista domina la formulación de políticas imperiales.

Por ejemplo, el aumento de las bases militares y las operaciones contrainsurgentes en Colombia (una prioridad de la facción militarista) se acompaña de acuerdos bilaterales de libre comercio y negociaciones de paz entre el gobierno de Santos y la insurgencia armada de las FARC (una prioridad de la facción de las multinacionales).

Recuperar el dominio imperial en Argentina supone maximizar las posibilidades electorales del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el neoliberal Mauricio Macri; apoyar al conglomerado mediático imperial, Clarín, enfrentando la legislación que desconcentra el monopolio mediático; explotar la muerte del fiscal Alberto Nisman, colaborador de la CIA y el Mossad, para desacreditar al gobierno de Kirchner - Fernández y respaldar a los fondos de inversión especuladores (buitres) en Nueva York para exigir el pago de intereses desorbitados y, con la ayuda de resoluciones judiciales cuestionables, bloquear el acceso de Argentina a los mercados internacionales.

Tanto la facción militarista como la de las multinacionales del estado imperial coinciden en apoyar una estrategia electoral y golpista con múltiples flancos, la cual busca restaurar el poder de un régimen neoliberal controlado por Estados Unidos.

Las contingencias que evitaron la recuperación del poder imperial durante la pasada década actúan ahora a la inversa. La caída del precio de las materias primas ha debilitado a los gobiernos posneoliberales en Venezuela, Argentina y Ecuador. La decadencia de los movimientos antiimperialistas a consecuencia de las tácticas de cooptación de centro-izquierda ha reforzado las protestas y a los movimientos de derechas apoyados por el estado imperial. El menor crecimiento de China ha afectado a las estrategias de diversificación del mercado latinoamericano. El equilibrio interno de las fuerzas de clase se ha desplazado hacia la derecha, hacia los clientes políticos de Estados Unidos en Brasil, Argentina, Perú y Paraguay.

Reflexiones teóricas sobre la construcción del imperio en América Latina

Contra las guerras y contra el imperialismo (Martianos - Hermes - Cubainformación)

NOMASGUERRA

Manuel Yepe

Por Manuel E. Yepe *

Foto: Virgilio Ponce

El año 2014 ha marcado el centenario de la I Guerra Mundial y el 75º aniversario de la II Guerra Mundial. De las dos grandes guerras imperialistas del siglo XX resultó en el asesinato masivo de no menos de 80 millones de personas, entre soldados y civiles.

Es a partir de este triste recuerdo que el luchador pacifista estadounidense Wayne Nealis formula la propuesta de construir un fuerte movimiento por la paz inspirado en los principios de la “Liga anti-imperialista de Estados Unidos” fundada en 1898 y el trabajo de muchas organizaciones de luchadores contra las guerras en todo el mundo que condujeron a la creación en 1945 de Consejo Mundial por la Paz del que Estados Unidos es, aún hoy, activo afiliado.

Si bien no puede decirse que estos movimientos hayan tenido éxito deteniendo la guerra y la irracional agresión estadounidense, Nealis concibe que los luchadores actuales por la paz pueden aprender mucho de las experiencias de aquellos precursores.

Pero será preciso -dice- cambiar el pensamiento y la actitud de la gente acerca de la naturaleza de la política exterior de su país, orientada a las ganancias, los mercados y los recursos naturales. Sin entender el carácter imperialista de tal política se acepta la guerra como un mal inevitable, un fracaso de la moral humana o una escoria del cinismo.

Quienes activamente se han organizado para oponerse a las guerras, lo han venido haciendo una y otra vez pero, cuando cesan las hostilidades, los bombardeos o la escalada de sanciones, las acciones se desvanecen y nadie se interesa por conocer las causas de tales conflictos geopolíticos sistémicos.

“Argentinización” del petróleo: Las cosas en su sitio.

“Argentinización” del petróleo: Las cosas en su sitio


 


Andres Figueroa Cornejo


Por Andrés Figueroa Cornejo  


 


combustibles-fosiles1. Si el contenido del Estado es síntesis de la hegemonía de la minoría capitalista, entonces sus políticas económicas, estratégicamente, expresan sus intereses. Incluso si el Estado siempre es representación -como en menor escala, cualquier territorio de relaciones de poder de una sociedad en un momento dado- de un campo en permanente disputa mientras existan clases sociales de intereses irreconciliables. Es decir, existe Estado porque existen clases sociales de intereses antagónicos. Que un buen día no haya Estado es síntoma simplemente de que no hay clases sociales. La maldición de que las grandes mayorías tengan que hacerse del Estado para implementar provisoriamente las tareas de planificación racional, orden y defensa, y promoción cultural, política y económica de sus intereses, es el trago amargo y tránsito hacia una sociedad gobernada directa y creativamente por la propia sociedad. Así y todo, ese Estado que todavía no existe, dada la acumulación histórica de los trabajadores y el pueblo, ya debe contener las formas de la democracia más radical y su control colectivo necesario para evitar, a como dé lugar,  la formación de una casta privilegiada que haga y diga a nombre de los intereses de las clases subalternas devenidas en hegemonía.  No vale la pena recordar los males de las experiencias no capitalistas del siglo XX; como en su momento, sí tiene sentido recordar sus aciertos respecto del capitalismo.


En general, bajo el capitalismo en su fase imperialista y para mantener su tasa de ganancia sobre el movimiento objetivo de la acumulación concentrada del valor socialmente producido versus la desigualdad realmente existente; del capitalismo gobernado por el momento financiero y especulativo sobre el resto de los momentos del capital; de la intensificación de la explotación del trabajo asalariado y la acumulación originaria incesante mediante el despojo de los recursos naturales y derechos sociales obtenidos en su fase anterior por la propia lucha de clases y relaciones de fuerza mundiales; el Estado funciona como arma, escudo y aval de las clases propietarias. Si las grandes mayorías tuvieran la organización y fuerzas suficientes, no sólo podrían arrancar superiores beneficios sociales del excedente de su propio trabajo acumulado por el Estado de los que mandan aún, sino que por dinámica objetiva –de la cual es parte sustantiva la voluntad y naturaleza de su propia conducción política, o conciencia resumida- tendrían que destruir el actual Estado, y construir otro en vistas a su extinción definitiva.


2. En Argentina y más allá, para los de arriba, la fiebre bipolar, maniquea, de caricatura de alto contraste, tiene como forma coyuntural la compra del 51 % de YPF por el Estado argentino. Por un lado, está el discurso multiplicado de un capitalismo acuartelado en sus fundamentos más primitivos y representado por el diario La Nación y su área de producción mediática de contenidos, que pone de modo delirante una medida política - económica casi a la altura de lo que significó la Revolución Cubana para los intereses de las clases dominantes. Soterradamente invoca a los cuarteles, dibuja a la versión peronista y pequeño burguesa del gobierno de turno como si fuera el Caballo de Troya de sus terrores y aleona a la oligarquía contra la iniciativa de la administración CFK. Es decir, sin contexto, sobreideologizadamente, sobreactuando, la conciencia más integrista de la clase mandante en Argentina -siempre dependiente, rentista y subordinada al gran capital sin patria-, excéntricamente, procura cautelar el programa abstracto, sin táctica y maximalista de los peores manuales del ultraliberalismo garabateados luego de la implosión de la URSS.


Por otra parte, el gobierno argentino, desde sus propios dispositivos mediáticos, transforma la compra y conversión en propiedad mixta de los recursos petroleros del país, en un acto soberanista también súper explotado en términos propagandísticos, cargado de emotividad “nacional” y argentinidad abstracta, sin sujeto. No importan tanto las causas, los procedimientos y los efectos que tendrá la medida de media recompra de lo que se privatizó en los ' 90, sino más bien, su dramatización para un público infantilizado políticamente.




3.
Independientemente de las maneras -aunque son inseparables de los contenidos salvo en su momento analítico-, desde los intereses históricos del pueblo trabajador, resulta un contrasentido situarse contra la medida del Ejecutivo, refrendada a veces clientelar y oportunistamente por el Legislativo entero ante los eventuales réditos electorales provenientes de la popularidad de la iniciativa. En términos inmediatos, ella era necesaria frente a la rapacidad de Repsol y la crisis energética del país que situaban sus intereses privados contra un capítulo delicado de la gobernabilidad y el mistificado “pacto social” por arriba. Asimismo, la readquisición del 51 % del petróleo a nivel nacional y provincial, avivan nuevamente el mito de la desconexión y la autarquía económica de Argentina en la época de la mundialización del capitalismo. La medida de alto impacto mediático, esperanza a un costado de la llamada izquierda nacionalista y de paso, opaca problemas cruciales como el trabajo informalizado y precario de la mayoría de la fuerza laboral, la profundización del modelo soyero y primario extractivo, la transnacionalización pura y dura de la economía argentina, la crisis educacional y sanitaria, la corrupción  y la relación social desigual del 80 / 20, donde el 80 % de los argentinos sobrevive al día, y el 20 % goza del trabajo ajeno, entre otras tragedias propias del capitalismo.


Resulta infantil que el anticapitalismo esté contra la medida. Como resulta infantil que algunos crean que existe una agenda secreta de horizonte socialista en la cabeza del grupo de interés que administra coyunturalmente el Estado. La "argentinización" del petróleo es el límite del programa de gobierno, no su punto de partida hacia una sociedad post capitalista. Las transformaciones estructurales en beneficio de las clases expoliadas son un desafío de las propias clases expoliadas. No caen verticalmente desde la ocurrencia, buena voluntad, filantropía o conspiración propopular de una administración gubernativa sin pueblo. Las fronteras de la democracia representativa, formal, caudillista, palaciega, resultan acotadas por muy populistas que sean o parezcan ser.


Ocurre que como la hegemonía precaria de los dueños de todo no ha tenido contratiempo alguno desde hace mucho tiempo, hasta una iniciativa que en rigor, no modifica el movimiento capitalista, resulta "peligrosa". Y más por su ejemplo en otras latitudes que por lo que pierde en lo inmediato. Sin contar siquiera con los efectos de la crisis económica en curso y que en la actualidad hinca uno de sus centros en Europa y en España en particular. Efectivamente, existe una lógica de alarma y reacción del estatismo corporativo o del corporativismo y sus propios Estados ante cualquier ademán que pudiera eventualmente dañar sus intereses estructurales. La burguesía no teme el gesto de la reapropiación del 51 % de YPF. Teme un nuevo ciclo de luchas sociales y recomposición política de los trabajadores y empobrecidos del mundo. Teme a la revolución social, no a un impuesto a la lucha de clases. Teme que de la disputa y competencia destructiva intercapitalista se pase abiertamente a un período de combate político entre explotados y explotadores.


Por ello las fuerzas anticapitalistas, su amplitud obligatoriamente generosa, unitaria, abarcadora, con proyecto para el siglo XXI, vocación de mayorías y no lo contrario, deben saludar sobriamente la "argentinización" del petróleo. Que nadie estime que las ruedas de la historia caminan por inercia hacia la felicidad humana y que un gobierno práctica y declarativamente capitalista realizará las tareas que le corresponden por necesidad y sin atajos a la voluntad de los populares. Tácticamente es conveniente para los pueblos la medida de CFK.  


En cuanto el movimiento real de las clases subalternas en pugna y organización ante el capital cobre vigor, la iniciativa parcial, absolutamente insuficiente de la presente administración política argentina, será un precedente para cambiar radicalmente la vida.


4. En otro contexto, bajo otras relaciones de fuerza, en el Chile de los años ' 60 y la "Alianza para el Progreso" impulsada por el imperialismo norteamericano a través del demócratacristiano Eduardo Frei Montalva, se sindicalizó al campesinado, se realizó una reforma agraria, hubo una reforma educacional que amplió la cobertura de la enseñanza pública y se "chilenizó" el cobre. Es decir, Frei Montalva -años después colaborador del golpe de Estado de 1973 y paladín de los intereses imperialistas en Chile-, compró el 51 % del cobre o "sueldo de Chile". Ello facilitó con creces la nacionalización plena (casi el 100 %) del metal rojo cuando el gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular. Es cierto, lo descrito arriba no es transferible mecánicamente a lo que ocurre en el mundo y en la Argentina de 2012. Pero sí enseña al menos, que una medida que tenía como fin domesticar la lucha social mediante un proyecto desarrollista imposible bajo la dependencia de los polos imperialistas y la ausencia de una "burguesía nacional revolucionaria", sí puede facilitar -desde una alternativa política proveniente del pueblo concreto y en movimiento, y bajo una conducción política que exprese sus intereses genuinos- transformaciones que apunten a la descalcificación del orden de la minoría, y la creación de poder de la hegemonía multidimensional de los más, de los todos.

Chile: La Patagonia en llamas y otros acertijos.

Chile: La Patagonia en llamas y otros acertijos.


 


 


 


 


Andres Figueroa Cornejo


Por Andrés Figueroa Cornejo


 


La Patagonia chilena en llamas1. Por lo menos 15 mil hectáreas patagónicas del Parque Nacional Torres del Paine (declarado Reserva de la Biósfera por la UNESCO en 1978) anclado en la Región de Magallanes y Antártica Chilena, y riquísimo en bosque nativo, han sido destruidas desde el 27 de diciembre de 2011 por un incendio atribuido, hasta ahora, al militar del Estado de Israel, Roter Singer.


Al respecto, el Senador por La Araucanía, Eugenio Tuma, señaló que “no es normal que el gobierno israelí envíe contingente militar de casi 10 mil individuos, supuestamente licenciado, para hacer turismo en la Patagonia. Una cosa es el libre tránsito de los turistas, pero otra es que un Estado financie y organice a sus ex reclutas y disponga su traslado a un te­rritorio al parecer como terapia frente al estrés”, y agregó que Roter Singer “llega a Chile, se hospeda en un hostal exclusivo para israelíes, su abuelo nos notifica que es un buen muchacho que viene de formar parte de una unidad de combate del ejército israelí y sus únicas declaraciones a la prensa las hace a una radio militar de Tel Aviv”.


¿Pero resulta tan extraño el "incidente" que gatilló la tragedia, el tipo de personaje que la habría ejecutado y el lugar?


En 1895, Theodor Herzl escribió “El Estado judío”, manifiesto matriz del sionismo que, según interpretaciones expansionistas posteriores, en la actualidad fundamenta el crimen colonialista contra el pueblo de Palestina. En la época, una de las alternativas alentadas por el entonces imperio británico era, precisamente, establecer a los isrelíes en la Patagonia argentina. Y el Parque Torres del Paine limita al norte con el Parque Nacional Los Glaciares de Argentina. ¿Pura casualidad?


Según el abuelo del militar Roter Singer que habría originado el incendio, el sujeto “sirvió en una unidad de combate en el Ejército de Israel". Es decir, Singer es parte de uno de los ejércitos mejor armados del planeta (y nada menos que por EE. UU., que produce ella sola la mitad de la tecnología militar del globo), y que adiestra a sus tropas en la soberbia de la ocupación, en la sorna de su dominio súper apertrechado por el imperialismo norteamericano, en el ejercicio concreto y psiquiatrizado de pretender doblegar cotidianamente a un pueblo empobrecido mediante la militarización, puntos de control  contra la población civil, encarcelamientos, torturas y asentamientos invasivos crecientes; la asfixia económica y el racismo del  que irónicamente alguna vez fueron víctimas los  mismos judíos en su punto más atroz, por la Alemania nazi.  


Basta citar la Operación Plomo Fundido y su saldo ominoso de 1.400 palestinos asesinados; entre ellos, más de 300 niños, ejecutada, justamente, un 27 de diciembre de hace tres años. Si cuando los marines llegan al puerto de Valparaíso, sus ciudadanos deben encerrarse en sus casas debido a la prepotencia y "excesos" de la Armada imperial, resulta sencillo imaginar la "disposición combativa" de un militar israelí proveniente de similar escuela, de la parte que oprime y castiga impunemente, en medio del fin del mundo, "en tierra de nadie", con poder, alojamiento y recursos.  


¿Por qué se comunica informal, no oficial, pero frecuentemente de presencia y propiedades (suelo, comunidades y edificaciones) israelíes en la Patagonia tanto argentina, como chilena? ¿Se trata de una posición geomilitar estratégica para el Estado sionista? ¿Puro placer turístico? ¿Y qué han hecho los gobiernos de Chile y Argentina al respecto en las últimas tres décadas? ¿De dónde viene el silencio? ¿Es sólo mito del “palestinismo internacional”, otra teoría de la conspiración, paranoia, azar, o dinero, influencia y relaciones de poder?


2. Si bien toda encuesta o "investigación de mercado" resulta interesado, el Centro de Estudios Públicos (CEP) se ha caracterizado por dar pie en bola en asuntos relevantes, más que cualquiera otra empresa de esta naturaleza en Chile.


Tal como se proyectara hace casi un año atrás (1), la administración de Sebastián Piñera nació con los días contados. De acuerdo a la recolección de datos que se efectuó entre el 11 de noviembre y el 11 de diciembre de 2011 por el CEP, el presidente chileno se hundió como plomo hasta las honduras de la opinión pública con un 23 % de aprobación. Sólo un 22 % de los encuestados confía en su gobierno; y apenas el 20 % estima que el Ejecutivo ha hecho “bien o muy bien” las cosas en el plano económico, un 18 % en el empleo, un 14 % en la salud, y un 8 % en la pobreza.


En otros ámbitos, únicamente un 16 % de los consultados considera que la democracia chilena funciona “bien o muy bien”; un 18 % confía en la empresa privada, un 13 % en el Congreso (ambas cámaras), y un 7 % en los partidos políticos existentes. El 20 % se identifica con la Concertación, el 13 % con la Coalición por el Cambio (en el gobierno); y el 4 % con el Juntos Podemos. El 60 % de la gente con nadie. Y de los políticos más importante de la Coalición por el Cambio, campea Ninguno con un 22 %, y lo sigue Laurence Golborne con un 20 %, Andrés Allamand con 5 %, Pablo Longueira con 4 %, y Joaquín Lavín  con 2 %.




Los números no hacen más que confirmar la crisis estructural en materia de credibilidad que sufre, tanto la democracia representativa y encorsetada del país, como el sistema de partidos políticos y las instituciones centrales del Estado. Naturalmente, no todo ello es producto del movimiento estudiantil, ecológico y mapuche que marcó la agenda social del 2011. Más bien, ocurre a la inversa. Las componendas políticas larvadas antes del mismo retorno pactado de los gobiernos civiles hace más de dos décadas simplemente ya no son hegemonía político - cultural. Ello no comporta por sí solo una crisis de gobernabilidad que demandaría, al menos, una alternativa política madura que proveniente del movimiento concreto de los trabajadores y el pueblo (en su sentido más amplio e inclusivo), insubordinado por abajo, por el medio y por arriba, pero sustantivamente por abajo, ya hubiera hecho temblar los sostenes precarios del mero rito electoral del capitalismo ultraliberal que conduce Chile desde mediados de los ' 70. La democracia de papel combinada con el capitalismo de vanguardia se expresa como negación de las reivindicaciones de las grandes mayorías y la lucha abierta por sus intereses históricos.


Por eso, las elecciones municipales de 2012 no son una báscula cierta de las relaciones de fuerza de nada, y la aprobada ley de inscripción automática y votación voluntaria tampoco garantizan una calcificación de la decadencia institucional de las clases mandantes, ni de los "grupos de interés" que se ofrecen una vez más, como mejores administradores de un sistema que evidencia que el crecimiento económico, control de la inflación, políticas monetaristas ‘equilibradas’ y desempleo "a raya", en caso alguno significa mejor vida para la inmensa mayoría nacional. Es falso que las variables macroeconómicas mencionadas amortigüen las desigualdades extraordinarias, la precarización y explotación intensiva del trabajo, la proliferación de enfermedades mentales, la delincuencia salida del empobrecimiento y la alienación, la lucha de clases, y la inestabilidad potencial de la gobernabilidad. A diferencia de ayer, de llegar hasta las elecciones generales de fines de 2013, esta vez, Michelle Bachelet sólo podría ganar como ‘el mal menor’. Ello pospondría por tiempo breve la intensificación de las luchas sociales ante facciones de la ciudadanía, del pueblo trabajador, cuando ahora son millones quienes han perdido la inocencia. Es altamente probable que la carta del imperialismo norteamericano -Bachelet- para el 2013 obtenga más votos que el ministro Laurence Golborne. Pero ello no cambia radicalmente en nada la acumulación de descontento sistémico y su eventual organización superior.


Si se concede que sólo fracciones del movimiento estudiantil que estremeció el 2011 alcanzaron estadios de politización más que significativas -independientemente de cierto corporativismo universitario basado en la desactualizada creencia de que la educación por sí sola contiene el mejoramiento de la situación económica y social individual, toda vez que la tendencia habla, salvo excepciones, de la proletarización pura y dura de los profesionales universitarios-, ya ese fenómeno escenifica la irrupción objetiva de nuevas fuerzas sociales con convicción de poder. Resulta casi una paradoja que los estudiantes secundarios más que un gran porcentaje de universitarios, que los "pinguinos" que comenzaron el movimiento del año pasado, sean el sector más resuelto y claro en los objetivos estratégicos del combate social (2). Por eso no es extraño que la represión estatal se haya ensañado especialmente contra ellos, no sólo mediante la armadura policial directa, sino en estos mismos días, cancelando arbitrariamente matrículas, clausurando a la fuerza establecimientos, abriendo sumarios en período de vacaciones. La clase que todavía ordena (y que es un tramado de intereses corporativos transnacionales, y en particular, financieros) sabe bien dónde golpear.


En este sentido, y más allá de los intentos de instrumentación orgánica de esa franja joven -desde el poder, por derecha, centro e izquierda, como se dice “en antiguo”- fabricada de estudiantes y trabajadores con poco tiempo en el mundo laboral y menos sindical, son la fuerza mínima necesaria para la creación de un proyecto societal y político que, con audacia probada, abarque los intereses y la materia en acción del conjunto del pueblo. A muchos de los políticos especialistas de todo el arco existente les llegó la hora de jubilarse (lamentando de paso las condiciones en la que lo harán con las pensiones de miseria que ofrecen las Afes). Y los viejos - jóvenes, y no tan viejos - jóvenes, rehabilitados de las derrotas, la melancolía y de los paradigmas trágicos de la guerra fría a nivel nacional e internacional, les cabe ganarse en la práctica y la voluntad de rehacerse, edificar el puente dinámico entre los períodos de lucha de clases que jamás han dejado de existir en Chile y el mundo; actuar con modestia y mirando el reloj (que las transformaciones sociales y la historia no tienen necesariamente que ver con la edad biológica de los sujetos); y colaborar en la nueva arquitectura política que requieren las presentes relaciones de fuerza y las complejidades de la realidad concreta de la segunda década del siglo XXI. Continuidad y ruptura, permanencia y revolución, lectura correcta de la actual fase y período, estado de la lucha de clases, ampliación de la vista política y cada mujer y hombre en el lugar donde caben sus habilidades, talentos y pericias. No es una fórmula. Apenas economía de recursos.


3. En el 2012 -de acuerdo a analistas conservadores, moderados, catastrofistas, ortodoxos y heterodoxos- recrudecerá la crisis económica mundial, con énfasis en el sur de Europa y Estados Unidos. Naturalmente, las llamadas "economías emergentes", pero sobre todo China, ya presentan un enfriamiento debido a que las poblaciones del planeta a las que exporta sus mercancías han inclinado a la baja su demanda hace rato e incluso sus gobiernos han aumentado las medidas proteccionistas. En consecuencia, China, con una fuerza de trabajo que ya puja por mejores salarios y condiciones laborales (menos excedente y producción más cara, por tanto), y la invalidez de su propia población para comprar y consumir lo que vierte su sobrecapacidad productiva, ya no necesitará adquirir los mismos niveles de materias primas y recursos naturales de cuya compra se explica cierta estabilidad macroeconómica de América Latina, Rusia, y países asiáticos y africanos. La crisis que atraviesa el capital descubre los límites de la genuina división internacional del trabajo, y de la falsa retórica neo desarrollista, en tanto las economías de Latinoamérica ya no se fundan sobre la industrialización y sustitución de importaciones (fase capitalista que antecedió al predominio superlativo del momento financiero en la reproducción del sistema y que respondía a otras relaciones de fuerza mundiales), sino sobre la reprimarización o patrón primario exportador, sea mineral, petrolero, soyero, agroalimenticio, maderero, etc. Algunos gobiernos de países de América Latina que se autoperciben "más blindados" para hacer frente a la peor crisis capitalista desde hace alrededor de 90 años, únicamente queman recursos en propaganda para encantar inversiones. Lo cierto es que las relativas y cada vez más deprimidas reservas fiscales son fruto casi exclusivo de la transitoria alza de la demanda de commodities de China y los Estados corporativos centrales.


Chile es una economía que además del ahorro previsional de sus asalariados administrado privadamente y jugado en el casino especulativo de las bolsas clave y en crisis del mundo, alimenta sus reservas privadas y públicas de la exportación de materias primas, y principalmente del precio del cobre y mucho después, de la celulosa. Y las exportaciones chilenas están dirigidas en un 50,4 % a Europa, China y Japón, según la CEPAL. El 2012, de acuerdo a los optimistas, Europa crecería un 0,5 % (si dicen 0 % es recesión); China un 8 % y Japón un 2 %. De hecho, el 2011, el cobre chileno, respecto de 2010, vio desplomado su precio en casi un 22,5 % (US$3,42 la libra comparado con US$4,41 del cierre de 2010, de acuerdo a la Comisión Chilena del Cobre).


Pero eso no es todo. El IPSA (Índice de Precio Selectivo de Acciones, principal indicador bursátil de Chile diseñado por la Bolsa de Comercio en 1977, en pleno despliegue del ultraliberalismo) cayó un 15,7 % en 2011, en relación a 2010. Es decir, lo que desfallece es el precio de las acciones de las empresas que intrigan en la bolsa. Y las bolsas son el lugar donde se le pone precio a las mercancías. Por eso cuando se habla de mercado, quiere decirse "mercado financiero". Y el movimiento especulativo determina las ganancias, el precio del trabajo e impone las reglas de la producción en general, o "economía real", como algunos señalan. Las causas, según los gigantes de la especulación que operan en Chile, se encontrarían en la ausencia de confianza en la economía europea, y nativamente, en la estafa y situación al borde del precipicio de la venta al detalle de La Polar que ha contaminado a todo el retailer o grandes tiendas minoristas que hace tiempo arrancan sus utilidades de los créditos de consumo, que no de la venta de sus mercancías tradicionales.  


2012 se presenta bravo e incierto, como un acertijo donde la variable política y social de los trabajadores y el pueblo -nacional, regional e internacionalmente- tendrá su hora y su plaza en la marcha concreta de la realidad, de acuerdo a su tonelaje, composición y dirección política unitaria, al menos tácticamente.


NOTAS:


(1) Piñera: la caída, por Andrés Figueroa Cornejo 


(2) El enemigo y otros desafíos, por Andrés Figueroa Cornejo

2012.

2012


 


“(…) y el pueblo llene las calles vacías
con sus frescas y firmes dimensiones.



Aquí está mi ternura para entonces.
La conocéis. No tengo otra bandera.”


Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto


 


 


Andres Figueroa Cornejo


Por Andrés Figueroa Cornejo
 


Que desde la madrugada de 2012 la lucha de clases no nos sea extraña, que las fronteras se vuelvan invisibles, que los cabros chicos y los cabros grandes explotados sean prehistoria y álbum de daguerrotipos, puro registro en sepia; que las mujeres sean igualitas a los hombres en derechos y oportunidades, que las condiciones materiales y culturales para que todos tengan esos  mismos derechos y oportunidades se hagan realidad por combate y encanto; que el imperialismo y las clases dominantes cedan, los ganemos para la causa o se suiciden razonablemente ante la justicia de nuestros argumentos o, de lo contrario, apuremos el tranco para la creación del medio político independiente desde y con y para poner en su lugar los intereses históricos de los trabajadores y el pueblo; que los días duren por lo menos el doble y la mitad de tiempo el trabajo; que uno de los buenos descubra el remedio para el cáncer y otras maldiciones; que nunca seamos eternos, pero que al menos el turno que nos tocó por ventura, accidente y misterio en esta ínfima piedra galáctica sea más decentito; que si por alguna situación no habida en nuestras cuentas cortas llegamos al poder, el tramo del control estatal de la economía, la sociedad y la defensa del triunfo demoré menos que un suspiro y rápidamente manden todos y así desaparezca la palabra Estado y su materia amarga. En fin, que el 2012 nos sorprenda un par de palmos más cerca del hombre nuevo que del viejo simio.

El chantaje K.

El chantaje K


 


 


 


gustavo robles 2


Por Gustavo Robles


 


cristina kirchnerLa Presidenta Fernandez de Kirchner ha decidido sacarse la careta que mal disimulada utilizó durante los ocho años de administración pingüina. Está claro que su verdadero rostro es el de la burguesa explotadora, que sólo no querían ver los integrantes del cipayaje vernáculo, más allá de aquellos que, arrinconados por la miseria, no les queda otra que aceptar los condicionamientos de los que viven del sudor ajeno.


El triunfo en las últimas elecciones presidenciales la envalentonó de tal manera, que ya no cuida las formas y empieza a decir lo que realmente piensa. Y, cuando eso se transforma en política, lo que se pone en riesgo es el patrimonio del pueblo argentino y la seguridad y la libertad de quienes se oponen a ella. Así, por ejemplo, apura la aprobación de las leyes propuestas por el oficialismo a libro cerrado (gracias a la mayoría absoluta en ambas cámaras del Congreso). La ley de Presupuesto, donde se sigue reconociendo y pagando la Deuda Odiosa y se mantienen los subsidios (a pesar de la andanada propagandística del oficialismo que dice lo contrario) por $ 70.000 millones; la Ley de Tierras, donde se consolidan los derechos de los terratenientes extranjeros que ya ocupan alrededor de 30 millones de hectáreas de nuestro territorio (ni pensar en una redistribución equitativa de la tierra); o la profundización de la Ley Antiterrorista a pedido de las corporaciones internacionales, que agravará la judicialización de la protesta popular, son muestras de una derechización sin disimulo de la “señora” y su troupe.


El ejemplo más claro de este desenmascaramiento es el “nuevo” posicionamiento hacia la clase obrera, expresado claramente en el discurso de reasunción, y dirigido a la oficialista CGT. Para la presidenta, el derecho a huelga debe ser controlado, porque si se “desboca”, pasa a la categoría de “chantaje”.


En primer lugar, habría que decirle a la “señora”, que el derecho a huelga reconocido por el sistema burgués, se lo ganó la clase obrera a costa de la sangre, el sacrificio y la lucha de miles y miles de trabajadores que lo ejercieron a pesar de los intereses de los patrones. Y mientras exista el sistema de explotación, con leyes que lo permitan o no, lo seguirán ejerciendo, le guste o no a la patronal. Por más que algunos (o algunas) boconeen su desprecio a las prácticas del proletariado




En segundo... ¿quién puede definir cuándo un reclamo pasa a la categoría de “chantaje”, si lo que sale a la superficie siempre es la contradicción irreconciliable entre los intereses de los explotadores y los explotados? Si la Presidenta, según dice, quiere “conciliar” lo irreconciliable (peronismo = “conciliación de clases” = utopía imposible, valga la redundancia)... al denunciar el derecho a huelga, se pone claramente (por si hacía falta más) del lado de la patronal.


HugoMoyanoEsta confesión de clase de la Presidenta hace insostenible el discurso de los que cacarean el supuesto de que éste es un gobierno “de los trabajadores”. Ningún gobierno de ese tipo le pondría techo a las paritarias, ni se mofaría de las consecuencias físicas que generan las prácticas laborales, sean tendinitis o diarreas. Mucho menos encorsetaría los reclamos, o le cobraría impuestos al salario, ya sea a través del IVA a los productos de la canasta básica, o considerándolo “ganancia”. La conducción cegetista es la representación formal de la clase obrera, pero todos tenemos en claro que sus aspiraciones poco tienen que ver con la liberación de los trabajadores como clase social. Moyano y sus secuaces han sido funcionales al “modelo” kirchnerista, a sus dichos, de “capitalismo serio”; sin embargo, parece que sus servicios ya no son necesarios para la administración “k” , y comienza un camino de estigmatización del camionero. Es que aún con la funcionalidad al poder de la patronal de “Hugo” y los suyos, los objetivos políticos de éstos son demasiado “radicalizados” para los planes presidenciales. La exigencia de la suba del mínimo no imponible para el impuesto a las ganancias que descaradamente se aplica a los salarios, y la pretensión de distribuir entre los trabajadores el 10% de las ganancias empresariales, hacen aparecer al secretario de la central obrera casi como un bolchevique a los ojos de un gobierno de derecha como el kirchnerista. Los trabajadores tendrían que tener muy en cuenta estos datos de la realidad, porque un gobierno como éste jamás podría representar y defender sus intereses.


La advertencia presidencial, entonces, hay que tomarla como lo que es: una amenaza a los trabajadores. Y un atisbo a lo que vendrá. La ya mencionada profundización de la Ley antiterrorista será un instrumento perfeccionado de “domesticación”, y allí donde las fuerzas de seguridad no tengan cabida, las camisas pardas de “La Cámpora” y las patotas al servicio de los kapomafia del conurbano actuarán como fuerza de choque y aleccionamiento.


Todo para mantener y profundizar “el modelo”, que no es más que ese “capitalismo serio” del que tanto habla la “señora”, capitalismo al fin, explotación al fin, desigualdad al fin, pocos ricos y muchos pobres al fin. Se seguirá pagando la deuda a los buitres financieros, se seguirá entregando nuestro petróleo, continuará la criminal explotación minera a cielo abierto, la sojización que aumentará la expulsión de los pueblos originarios y campesinos pobres... Todo cosa “seria”, realmente


La exigencia de “seguridad jurídica” para invertir por parte del imperialismo no se toma como una extorsión, porque para un gobierno que defiende los intereses de los patrones, tal forma de pensar es lo normal y correcto.


En cambio, que un trabajador pare su herramienta para reclamar una vida mejor, es un insulto para los explotadores y para el gobierno que los representa.


A buen entendedor, lo que ha querido decir la “señora” en su discurso de reasunción, es “Trabajen sin chistar, muchachos, porque si no los dejamos sin laburo, y si siguen jodiendo, los cagamos a palos”


Eso sí es chantaje. El chantaje de los poderosos.

Nueva ley antiterrorista: Grave avance represivo.

cadepLa Coordinadora Antrrepresiva por los Derechos del Pueblo (CADEP) informó, mediante un comunicado de prensa, los alcances de un proyecto del Poder Ejecutivo Nacional tendiente a ampliar la criminalización de la protesta social que fuese inaugurada con la Ley Nacional Nº 26.268, sancionada en el 2007, tipificando los delitos de "asociación ilícita terrorista" y "financiación del terrorismo".


Con respecto a esta norma vigente, afirmaron que "no es menor que sea una ley para combatir el ' terrorismo ', ya que hasta hoy no se ha podido definir jurídicamente qué se entiende por ' terrorismo ', indicando que ello suele ser utilizado para "demonizar al opositor político". Según señalaron, los intereses políticos del imperialismo norteamericano utilizan el calificativo de "terrorista" con la finalidad de perseguir a quienes se oponen a su política, sea cual fuere la modalidad y lugar de la resistencia.


Destacaron que esta ley permite detener y acusar de "terrorismo" a cualquier persona sin que sea necesaria la comisión de actos cuyo objetivo sea provocar la muerte o causar lesiones graves "a un grupo indeterminado de civiles que no intervengan activamente en un conflicto armado". De esta forma, se podría sancionar con penas altísimas "a cualquier organización social, política, estudiantil o sindical que simplemente intente reclamar activamente ante el Estado o algún organismo internacional", según señalaron, a través de la tipificación de las "asociaciones ilícitas terroristas" cuyo fin sea “aterrorizar a la población u obligar a un gobierno o una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo” y solamente requiere probarse que la organización "tenga un plan de acción destinado al odio étnico, político o religioso, estar organizado en redes internacionales y contar con cualquier medio idóneo para poner en riesgo la vida o integridad de un número indeterminado de personas", lo cual resulta muy difuso y quedando a una libre interpretación de los jueces.


Con respecto al nuevo proyecto, que postula la derogación de la norma mencionada anteriormente, indicaron que requiere simultáneamente la aprobación de una legislación con un alcance mayor y que permita la "aplicación lisa y llana de penas altísimas a cualquier tipo de organización o individuos que cuestione y se oponga a las políticas estatales, de gobiernos extranjeros o de organismos internacionales, abriendo la puerta de una potestad represiva del Estado mucho mayor que la conocida hasta ahora desde el año 1983".




Lo que promueve el Ejecutivo Nacional es la incorporación del Art. 41 quinquies al Código Penal, estableciendo "que se tipifica como terrorista cualquier delito que tenga como finalidad la de aterrorizar a la población; este requisito permite a jueces y fiscales aplicar el doble de las penas de los delitos de los que se acuse a los involucrados, en el marco de cualquier acción reivindicativa, movilización, huelga, ocupación de tierras, ocupación de la vía pública u otras acciones enmarcadas en la lucha social y política, si entendieran que esto ' aterroriza a la población' ”. Enfatizaron que resulta factible imaginar la aplicación de esta figura con suma facilidad; más aún, con los miles de compañeras y compañeros procesados por luchar, y las campañas mediáticas destinadas a asimilar la protesta social "con acciones que atemorizan al resto de la población", según indicaron.


De este modo, la ocupación de una ruta, del espacio público o una tierra, o realizar medidas de fuerza sindicales que tengan como objetivo exigir a las autoridades, cualquiera sea su jurisdicción, que hagan o se abstengan de hacer algo será un delito grave, a través de la calificación de "acción terrorista", por el cual muchas y muchos compañeros podrían ser privados de su libertad por ello.


Ejemplificaron esta nueva normativa con la situación de los compañeros del FAR, procesados por manifestarse contra las políticas criminales del Estado de Israel, quienes enfrentarían una pena de 8 a 26 años de prisión o la del mismo "Pollo" Sobrero, quien tendría una pena de 10 a 30 años de prisión.
 
Asimismo, señalaron que también permitirá sancionar a las acciones individuales o colectivas de personas que no se encuentren organizadas, como el caso de los vecinos de Vicente López, quienes intentaron impedir la destrucción y ocupación de un espacio público o simplemente, vecinos que cortan una calle para exigir la prestación de servicios mínimos que deben ser garantizados por el Estado.
            
Por otro lado, señalaron el agregado del Art. 306, donde se especifica la figura de "financiación del terrorismo", donde se pretende castigar la colaboración económica con cualquier organización o persona que haya cometido delitos calificados como terroristas. Ello permitirá criminalizar o perseguir "cualquier campaña de solidaridad con cualquier preso político al que se le haya aplicado el agravante de terrorismo", según indicaron. Inclusive, ello también incluye a campañas de personas acusadas de "terrorismo" en el exterior de nuestro país, ya sea con los presos políticos mapuches o con Joaquín Pérez Becerra, el Director de ANNCOL, entre otros casos.


Destacaron que esta ley fue promovida a pedido del Departamento de Estado de los EE. UU., a través del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), quien busca enmarcar la sanción y aplicación de legislaciones antiterroristas a nivel continental para perseguir y criminalizar la protesta social, lo cual es una ola que abarca todo el continente.
            
Afirmaron que no se persigue a los responsables de la voladura de la AMIA o de la Fábrica Militar de Río Tercero, sino que se pretende perseguir a quienes exigen y luchan contra las políticas antipopulares de los distintos gobiernos y se oponen a los dictados por los organismos multilaterales de crédito a través de la generación de disuasión, miedo y rotura de los lazos sociales entre las y los luchadores.


La posible privación de libertad por un tiempo prolongado, la calificación de "terrorista", la persecución con saña por el Estado y la demonización a través de los medios de comunicación generan terror, convirtiendo a la ley antiterrorista en una "herramienta de persecución estatal a la lucha tanto en el plano jurídico como simbólico", afirmaron.


Se trata, una vez más, de limitar, restringir y penalizar "a los integrantes de organizaciones obreras y populares y a los luchadores en general que quieran reclamar más allá de lo tolerable para el gobierno y que, lejos de servir para combatir algún tipo de “terrorismo”, se trata de una legislación que desarrolla y legitima el poder de represión contra los que reclaman activamente por la solución de los problemas que este gobierno no tiene interés en solucionar, que son los problemas que debe enfrentar la enorme mayoría del pueblo", enfatizaron.


Sostuvieron que "si nos atenemos a la letra de la ley tendríamos que concluir que todos los que luchamos por un cambio social, por un mundo justo, somos terroristas" aunque señalaron que "los que militamos por un mundo sin explotadores ni explotados no somos terroristas, somos luchadores"


Finalizaron, expresando que el Estado apeló y apelará a diversas herramientas represivas para contener, desacreditar y desactivar las luchas; por lo cual, esta iniciativa legislativa tiende a legitimar la represión ante la profundización de la crisis internacional que se advierte en Europa y el norte de África. En consecuencia, se debe responder con unidad, organización y lucha frente a estas herramientas que pretenden frenar a la rebelión y la lucha para cambiar la historia.

CORREPI – BOLETÍN INFORMATIVO Nº 603.

 


 


correpi_3


 


CORREPI – BOLETÍN INFORMATIVO Nº 603



SUMARIO:



1. “Huelga” policial en Tucumán.

2. En el jardín progresista.

3. Más torturas en el país de los derechos humanos.

4. Detención arbitraria y torturas en misiones.

5. El imperialismo en África: asesinan por la paz.

6. Una pelea con elecciones de fondo.

7. Próximas actividades.



“HUELGA” POLICIAL EN TUCUMÁN

En San Miguel de Tucumán la policía está “de huelga”, dijeron los diarios, aunque los que reclamen mejoras salariales no sean parte de la clase trabajadora, sino sus verdugos a sueldo. Los comisarios, solidarios, cerraron las comisarías cuando se decretó la asonada, aunque dijeron que lo hacían para “evitar conflictos” con sus subordinados. El reclamo inicial era elevar el básico de $900 a $2.500. Después de apenas unos días de negociaciones acordaron en más del 100%, con un nuevo básico de $1.950.

Se ve que a los policías tucumanos –que con esos $900 ya eran los empleados públicos mejor pagos de la provincia- no les alcanza con viajar gratis, garronear comida y todos los plus e ingresos en negro que sabemos que tienen. Tampoco podemos olvidarnos que son ellos los primeros en responder con represión a los trabajadores, siempre que el jefe se los pida, cuando reclaman por un mísero aumento del 20 o 30%.

Mientras negociaban, los funcionarios del gobierno provincial le pidieron a la ministra de seguridad, Nilda Garré, que enviara la gendarmería. Ella aunque estaba, en los mismos días, en plena disputa con el gobierno porteño sobre la función de la policía federal, no dudó un instante en poner a disposición 500 gendarmes, que al final no hizo ni falta que viajaran, porque el arreglo fue ultra veloz.

El fabuloso acuerdo, que dejó bien lejos al resto del personal provincial (maestros, médicos, empleados administrativos, etc.), es buena muestra de cómo cuidan los gobiernos a sus perros guardianes, y ni bien ladran, les tiran un hueso más grande.

EN EL JARDIN PROGRESISTA

El asentamiento SIDERAR es un barrio que, con mucha lucha, instalaron desocupados en los fondos de la fábrica que le da su nombre en Haedo, Pdo. de Morón. Las dificultades propias de la sobrevida en la precariedad, hacen saltar de incómoda la parsimonia casi bucólica que lo rodea. Lo poco que se ha conseguido, un techo, escolarizar a los pibes, laburar como y en lo que se pueda por ahí, sin embargo, es mala señal para  vecinos "bien" del municipio progresista, que se fueron a quejar en los foros de la seguridad (de los ricos, claro).

Por afuera de las estructuras caritativas y disciplinadoras que la hipocresía del sistema les ofrece, el asentamiento ha decidido resistir los embates que periódicamente le sacude, con topadoras y patrulleros,  el municipio de Morón, el jardín en el que Sabatella cultiva las flores del progresismo kirchnerista.

Esta semana, y en una demostración elocuente del lugar que cada uno ocupa en la tensión social que se recrea constantemente, los pobres del asentamiento fueron sorprendidos por una patota del estado municipal-policial. Fito, un compañero referente del lugar, se interpuso al paso de la máquina para evitar la destrucción de una casilla. Los funcionarios sabatellos dieron inmediata intervención a su policía y detuvieron a Fito, al tiempo que arrasaron con la precaria vivienda. El compañero fue liberado muchas horas después, porque los vecinos y compañeros de diversas organizaciones presionamos y denunciamos.

Estamos abajo de la máquina manejada por los progres y custodiada por su policía, y lejos de sus leyes, que pretenden acallar los sueños  tumultuosos del asentamiento. En el jardín progresista, el sueño es la máquina sin ruido.  

MÁS TORTURAS EN EL PAÍS DE LOS DERECHOS HUMANOS

Con la excusa de buscar al asesino material del policía Ezequiel Galarza, se produjeron en la zona fronteriza entre Quilmes y Almirante Brown una serie de allanamientos por parte de un grupo de elite de la policía, mostrándolos tal cual son. Tan violentos en sus formas como torpes en su proceder, rompiendo puertas, asustando chicos,  lastimando y torturando a gente inocente, irrumpiendo hogares familiares en medio de la noche.

Conocido en la zona como “el Teque”, Galarza ingresó a la policía en 2009. Fue ejecutado en un extraño robo, en la zona de Solano, Quilmes, en el que los dos supuestos ladrones no le robaron nada. El comisario mayor Pablo Otero, titular de la Jefatura Departamental de Seguridad de Quilmes, apurado por “esclarecer este luctuoso hecho” mandó a su tropa a “proceder en el barrio” (léase: a buscar un perejil rápido, y, de paso, seguir infundiendo temor en la gente.)

Episodios extraños como el asesinato de Galarza, le sirven a la policía para colocarse en posición de  víctima. Con cada policía asesinados en hechos de “inseguridad”, provocan, además, miedo en los vecinos, que en este caso, por ejemplo, reclamaron más patrulleros en la zona. Así nos engañan, ocultando también un clásico proceder policial: provocar  el problema para vendernos su solución, o sea, mas patrullas. A río revuelto, ganancia de pescadores.


Una mujer del barrio, Mabel Orellana, se animó a denunciar que en uno de estos allanamientos, irrumpieron su casa, donde vive con su marido y sus nueve hijos. Además de romper todo,  esposaron a su marido, hicieron que todos se tiraran al piso a patadas de borceguíes y uno le dio a ella un tremendo golpe a puño cerrado que le deformó la cara, sólo porque la mujer exigía que mostraran la orden judicial que autorizaba el allanamiento. El golpe fue tan violento que le rompió la nariz y su cara está amoratada. Sus nueve hijos presenciaron la lección de disciplinamiento: en los barrios de calle de tierra, cuando un policía habla, vos te callás, porque pueden hacer lo que quieran.

La tortura, como habitual procedimiento policial, es una realidad que sufren los pibes en los barrios y los detenidos en las comisarías a diario, por más que los jueces la disfracen como “vejaciones” o “apremios ilegales”.

Así ocurrió con las torturas filmadas en las cárceles de Mendoza, y con el reciente procesamiento a dos policías de Bariloche por golpear salvajemente a Eduardo Cifuentes, provocándole la pérdida de un ojo. De nuevo, el procesamiento no es por torturas, sino por el delito de “vejaciones en concurso con lesiones”. Es que, en democracia, los jueces tienen prohibido hablar de tortura, más aún bajo el yugo del “gobierno de los “derechos humanos”.

DETENCIÓN ARBITRARIA Y TORTURAS EN MISIONES

Recibimos este correo a través de nuestra página web, que muestra cómo funciona, como herramienta de control social, el sistema de detenciones arbitrarias en todo el país, y cómo las torturas son un ingrediente más de los mecanismos de disciplinamiento:

“Me llamo Leonardo DRN, tengo 35 años, vivo en Río Cuarto (provincia de Córdoba) donde curso la carrera de ingeniería agronómica. Mis rasgos físicos tienen connotaciones indígenas, e iba vestido con bombacha de gaucho y calzado con ojotas, dato importante a tener en cuenta por el relato que haré a continuación.

Llegué ilusionado a Misiones el pasado 20 a realizar un curso de agricultura ecológica, inherente a mi carrera profesional, en Ruiz de Montoya. Habiendo finalizado el mismo y viendo la cercanía de las cataratas, varios participantes del curso decidimos visitarlas. Permanecí en Iguazú como tres días; fueron momentos maravillosos, que colmaron ampliamente mis expectativas y me trajeron inmensa felicidad. Hasta que llegó el último día, cuando decidí salir a conocer la noche y visitar algún pub. Al regresar a mi alojamiento, habiendo tomado dos copas para celebrar el momento, aproximadamente a las 02:15, empezó mi pesadilla:

Un patrullero de la comisaría 1ª me intercepta y me pide documentos. Sin oponer ninguna resistencia se los proporciono y cuando me quiero dar cuenta estoy esposado dentro del móvil policial recibiendo golpes en las costillas por parte de dos policías. Llegamos a la comisaría, me llevan al sector de los calabozos (donde, por cierto, son infrahumanos) y la golpiza se acrecienta, sumándole patadas, puñetazos, elevando la intensidad de los mismos, sopapos a mano abierta en el rostro (cosa que no queden marcas) y la violencia verbal (conste que seguía con mis brazos inmovilizados por las esposas). Luego que se cansaran de pegarme, me quitan las mismas y me arrojan dentro de una celda.

Pasado un lapso de tiempo me recobro de este atropello y solicito al guardiacárcel que me deje hacer una llamada telefónica, según lo facultan las disposiciones legales vigentes, o que me trajese un juez, un fiscal o alguien que represente al poder judicial; en vano fue ya que el mismo no solo me contestó de muy mala manera sino que amenazó con retomar la golpiza de sus colegas. Dejo pasar un tiempo, pensando qué hacer; como a las 8 o 9 de la mañana llega otro oficial al que le llamaban jefe, recorre las celdas desde afuera y le pregunto por qué me detuvieron, y hasta cuándo me van a tener allí. Me responde "estabas un poco borracho", le comento que estoy en una ciudad turística, conociendo las cataratas, que no maté a nadie  y me dice "si, no es grave lo tuyo, dejame que me ocupo yo". Le ordena al guardia que me ofrezcan agua y que me permitan higienizarme en otra celda (donde me encerraron no había agua).

Pasa la mañana, seguía en ese eterno presente, liberan al otro detenido que estaba en la misma celda (por cierto, la única PERSONA, así, con mayúsculas, el único ser humano que tuvo un gesto de amabilidad y de solidaridad hacia mi situación, convidándome unos mates y alimentos que le habían traído sus familiares, ofreciendo unas palabras de aliento al verme tan destruido anímicamente) y como a las 16 hs. llegan los dos valientes golpeadores para buscar a otros detenidos que iban a ser liberados; empiezan a gritar a viva voz "¡Córdoba, Río Cuarto!", respondo "¡Si, acá!" en la ilusión que iba a salir de ese lugar nauseabundo. No fue así, el más violento se acercó y me dijo "¿así que vos sos pesado?", le respondo "no, no soy ningún pesado, solamente estaba un poco borracho", cosa que no me siguiese provocando, le digo "disculpe si lo ofendí" y me responde "¡Qué disculpas ni la mierda!". No le contesté y se fue, no sin antes burlarse nuevamente un poco de mi situación.

Seguía pasando la tarde y al anochecer llega nuevamente el Jefe, vuelvo a dirigirme a él y solicitarle respetuosamente que me gestione la libertad; le da la orden al guardia que se ocupe de la misma haciendo unos llamados, le surgen un par de problemas que superan lo mío, se encarga de ellos y se va. Como a los 10 minutos le vuelvo a preguntar al guardia qué pasó con la gestión que le habían encomendado para liberarme, me responde nuevamente de mala manera "¡a mi no me preguntés nada!". Transcurridos unos minutos vienen dos oficiales, abren la celda y me llevan a otra parte del presidio donde se firman las salidas. Allí estaban dos policías de uniforme y un tipo de mas edad (sin uniforme, luego me enteré que era el comisario) quien luego de escuchar la declaración de otro liberado me pregunta "¿qué pasó con usted?"; le respondo que estaba un poco tomado, que estoy de turista, disfrutando las cataratas y me dice "tiene que tener mas cuidado..."; no le respondí, firmé las dos actas, la que me informaba que estaba detenido "por averiguación de antecedentes" y la que me informaba que estaba en libertad. Me devolvieron mis efectos personales, me retiré y VOLVI A VIVIR.

Después de reponer mi vitalidad con una ducha y un descanso me levanté, desayuné y me dispuse a realizar esta denuncia en la Fiscalía de Turno. Merced a mi desconocimiento acerca de los vericuetos legales y administrativos del poder judicial, terminé hallando la forma pero ya estaba fuera del horario de atención. Para agregar pruebas a la misma me dirigí al hospital SAMIC para que me hicieran un examen de las lesiones y su correspondiente certificado médico. El médico de guardia me preguntó quién me había lesionado, le respondí que la policía y rápidamente se excusó y dijo que "ese no era su trabajo, para eso le pagaban a los médicos de la policía y del juzgado" (SIC), qué fuese allí a pedir el certificado... Le respondí que esto es un hospital del estado, que no me puede negar la atención, no me contestó y se fue.

Afortunadamente la anfitriona del curso de agricultura ecológica es doctora en medicina y profesional a tiempo completo del centro de salud en Ruiz de Montoya; le conté lo sucedido y ella accedió a examinarme y certificar las lesiones que hubiese constatado. Viajé hasta Ruiz de Montoya, me examinó, obtuve el certificado y retorné a Iguazú.

Viernes primero de abril, me presenté en la fiscalía, realicé la denuncia y seguí mi viaje hacia mejores horizontes”.

EL IMPERIALISMO EN ÁFRICA: ASESINAN POR LA PAZ

El imperialismo sigue hundiendo sus garras en África, ávido de lograr un nuevo reparto del mundo que le permita recuperarse de la caída de sus negocios desde que se desencadenó la crisis en 2007.

En Costa de Marfil, donde se ha agudizado una guerra civil por la sucesión presidencial, Francia y la ONU han decidido salvar vidas bombardeando. Comenzaron por el palacio presidencial ocupado por Laurent Gbagbo, quien no quería reconocer una supuesta derrota electoral contra su contrincante Alassane Ouattara, el preferido de las potencias imperialistas. El Tribunal Constitucional de ese país resolvió que en las elecciones hubo fraude, especialmente en la zona norte del país, dominada por las bandas de Outtara. Según denuncias en algunos lugares votó más del 300% del padrón. Ouattara, cuando fue ministro de economía de Costa de Marfil, vendió todas las empresas estatales a capitales extranjeros, franceses principalmente. La intervención imperialista y la guerra civil han provocado más de 1.000 muertos en unos pocos días. En las últimas horas el presidente Laurent Gbagbo fue detenido por las tropas de las Fuerzas Republicanas de Costa de Marfil (FRCI, pro-Ouattara) y conducido al cuartel general de Alassane Ouattara, el Hotel du Golf. Alain Le Roy, jefe de la misión de la ONU en ese país, declaró que "Los gendarmes de la ONU garantizan ahora la seguridad de Gbagbo y de su mujer en un apartamento del Hotel du Golf". ¿Qué garantizaban cuando bombardeaban el palacio presidencial?

Pero no es el único lugar donde están provocando la muerte de miles de civiles.

La matanza continúa en Libia, donde la tarea de establecer una zona de exclusión área, que probablemente continuará con una invasión terrestre, sigue provocando muertes. Como las ocurridas en Marsa el Brega, terminal petrolera al sur de Benghazi, que en esta semana ascienden a 50 civiles y rebeldes muertos. Mientras tanto el imperialismo sigue entrenando y armando a “rebeldes” libios a través de la frontera con Egipto.

Las masacres que están llevando adelante las potencias imperialistas, en forma directa, o a través de “rebeldes” de los países atacados, confirman lo que venimos sosteniendo desde hace semanas. No es la democracia ni los derechos humanos lo que les preocupa sino la defensa de sus negocios; y su principal negocio es la guerra. Pero también se ve confirmada nuestra afirmación que no es defendiendo a dictadores caídos en desgracia, otrora pro-imperialistas, que los pueblos se liberarán de las garras del imperialismo, sino apostando a la organización independiente de los explotados y oprimidos.

UNA PELEA CON ELECCIONES DE FONDO

El martes pasado, la ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré, anunció que unos 1.200 policías federales que habitualmente custodiaban edificios públicos en la ciudad de Buenos Aires, dejarían esos objetivos para volcarse, todos, a la calle.

La noticia puso los pelos de punta al gobierno de la ciudad, que salió a decir que, con esa medida, hospitales, escuelas y otros lugares públicos quedaban desamparados y expuestos a todo tipo de incursiones delictivas.

El gobierno nacional contestó que sólo 9 de las 833 escuelas públicas de la ciudad eran custodiadas por la federal. El procurador general de la ciudad, Ramiro Monner Sans, replicó con una denuncia penal contra Garré y el comisario Capdevila, jefe de la Federal, por incumplimiento de los deberes de funcionario público. La Federal se quejó de que el gobierno de Mauricio Macri no les paga los servicios adicionales, y que les debe más de 30 millones de pesos. El jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, dijo que eso era mentira.  

El gobierno nacional le sugirió a Macri que usara su policía metropolitana para custodiar hospitales y escuelas. Rodríguez Larreta dijo que no tienen suficientes hombres, y el ministro Montenegro concluyó, apocalíptico, que es una medida tomada deliberadamente por el kirchnerismo para complicar la gestión macrista.

La pelea, plagada de mentiras y medias verdades de uno y otro lado, tuvo otro round en el diario La Nación, que recurrió a sus archivos para recordar que Nilda Garré, allá por el año 2000, cuando era diputada nacional de la alianza UCR-Frepaso, presentó un proyecto de ley para traspasar la policía federal a la ciudad, es decir, lo que el macrismo reclamó desde que asumió la jefatura de la ciudad, y que el kirchnerismo, hoy con Garré en sus filas, no quiso hacer.

Y mientras a los medios no les alcanzan los micrófonos para entrevistar médicos, enfermeras, carteros, soderos, fleteros y cuanta persona que quiera contar que algo espantoso le pasó porque no había un policía –federal o metropolitano, según el caso- cerca, ahora de nuevo la ministra Garré ganó las tapas de los diarios, con lo que dijo en una charla organizada por La Cámpora en un local partidario de Balvanera.

“El problema más serio y más complejo que tenemos es la Policía Federal”, confesó su jefa. Y luego habló de algunos de los habituales delitos de la policía, como la extorsión a comerciantes por protección, a los inmigrantes sin papeles, a los vendedores ambulantes para dejarlos trabajar. Y hasta admitió la participación policial en el narcotráfico, aunque la limitó a la “vista gorda” en las cocinas de droga.

Se quedó corta la ministra, que no habló de las redes de narcotráfico dirigidas por la policía, ni del circuito criminal en materia de autos robados, de la trata de personas sometidas a la prostitución, de los robos, de los secuestros extorsivos, y todo ese etcétera que nos permite afirmar que no hay empresa del crimen organizado donde no salte el botón.

A su lado, compartiendo el panel, las opiniones y los gráficos, estaba el ministro de seguridad virtual, Horacio Verbitsky, autor intelectual de la tesis del autogobierno policial que desarrolló la ministra en esa charla y que es el nuevo discurso oficial del gobierno.

Así, según nos dicen Garré y Verbitsky, la criminalidad policial por ánimo de lucro, o la criminalidad que deriva de su función represiva, como el gatillo fácil o la tortura, no son la manifestación práctica de la política represiva que cada gobierno necesariamente implementa, ellos incluidos, sino simples abusos o excesos de individuos contaminados e incontrolables...

Es una buena tesis que sirve para lavarse las manos y despegarse, y hablar en tercera persona de sus subordinados, como si en los siete años y pico que llevan en la Rosada, hubieran gobernado todo el país... menos la Federal... y como si resultara creíble que Aníbal Fernández, tan falto de autoridad, nunca hubiera logrado que la policía le obedeciera...

La preocupación del gobierno nacional y del gobierno de la ciudad no pasa por darnos una vida mejor, que también es una vida más segura. Su único problema, común y compartido, aunque compitan entre ellos, es asegurarse, en un año electoral, los votitos necesarios para seguir haciendo lo único que pueden y saben hacer: defender los intereses de los poderosos. Y en eso, ambos saben que la policía es una de sus principales herramientas.

PRÓXIMAS ACTIVIDADES EN EL MES POR WALTER Y POR TODOS

- Miércoles 13 de abril, charla en el Instituto Joaquín V. González, Ayacucho 632.

- Viernes 15 de abril a las 18:00, panel en la Universidad de Lanús.

- Viernes 15 de abril, Callao y Corrientes, acto en el Día del Preso Político.

- Sábado 23 de abril, desde as 16:00, radio abierta en Parque Centenario y proyección del video de Walter al atardecer.

- Viernes 6 de mayo, Plaza Houssay, festival con bandas sorpresa.              



LIBERTAD A LOS PRESOS POLÍTICOS


Los sábados a las 18:00, escuchá la columna de opinión de María del Carmen Verdú en el programa Leña al Fuego, del periodista H. Schiller, por Radio Porteña, AM 1110, www.radiodelaciudad.gov.ar , tel. 5371-4600, Sarmiento 1551, 9° piso. Entrada libre y gratuita.

El segundo sábado de cada mes, a las 16:00, escuchá el espacio de CORREPI en el programa Rebeldes Stereotipos, por FM La Tribu , FM 88.7, o en www.fmlatribu.com.

Lunes por medio, a las 11:00, escuchá el espacio de CORREPI en el programa En Otras Palabras, por FM En Tránsito, FM 93.9, o en www.fmentransito.org.ar.

Visitá nuestros espacios de difusión:

http://correpidifusion.blogspot.com y http://correpi.lahaine.org

¡ Buscanos en Facebook !

Comunicate con nosotros para colaborar con CORREPI.