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Los unos y los otros y nosotros (APE)

Los unos y los otros y nosotros (APE)


 


AlfredoGrande


Por Alfredo Grande



“No es lo mismo la opción por los pobres que seguir produciendo pobres para que no tengan opción”.


(aforismo implicado. A. G.)



“Hemos perdido la brújula de la estrategia necesaria y llega un Papa, que les resulta a muchos analistas de bolsillo un peligro, porque auténticamente ha trabajado en villas miserias, con los pobres, denunciado la pobreza una y otra vez, en todos los gobiernos. Lo hizo en silencio y ahora muchos lo descubren, Y así fue. Aunque no pueda gustarnos. Y por supuesto que con los pasos que va dando es seguro que recuperará mucha gente para su Iglesia. Y seguramente le temen los que no son capaces de caminar nunca junto a los pueblos, los que dicen amar a Cuba, a Fidel a Venezuela, a Chávez, pero nunca se acercan a tocar los dolores de sus pueblos, como ambos hicieron.” (Stella Calloni. Agencia Paco Urondo).


“Traducido en términos de jornada laboral, de las 8 horas diarias de trabajo, la remuneración percibida por el trabajador, equivale a sólo 2 horas 20 minutos.


“Si de cada ocho horas de trabajo, los trabajadores cobran dos, sólo la decisión de perpetuar la desigualdad puede justificar el argumento de que los salarios no pueden aumentar, por ejemplo, un 30%”, cuestionó el informe.


Además, sostiene que en las empresas grandes la situación es peor: “En términos de jornada laboral, de cada hora de trabajo, los trabajadores se apropian de 1 hora 50 minutos y los empresarios de 6 horas completas” (Claudio Lozano. El blog del canto libre)



(APe).- Hace muchos años, quizá importe cuantos, mi madre me dio una clase de instrucción cívica casera. Aunque parezca increíble, en la escuela se enseñaban conceptos sobre lo “cívico”. Se discutía en esa década si la enseñanza tenía que ser laica o libre. Ya en la primaria, luego de las horas de clases, los alumnos (es un decir, en realidad los padres de los alumnos) que así lo deseaban, o creían que lo deseaban, se quedaban a la clase de “moral”. A pesar de José Ingenieros, de una moral con dogmas.


Tantos dogmas tenía esa moral, que en realidad eran clases de religión. La doctrina oficial escolar era que eran voluntarias y luego de la hora de clase. Sin embargo, nunca fue a dar una clase de “moral proletaria” un obrero comunista, por dar un solo ejemplo. Recuerdo el programa de televisión Un momento de meditación. Solamente meditaban religiosos, por cierto, de diferentes confesiones. No sé si era mejor o peor. Un maestro, un médico, una ingeniera, algún psicoanalista, parecían que no gozaban del arte de meditar.


Retomo. En esos años, década del ' 60, se impuso el debate sobre la enseñanza religiosa en los colegios. Laica o Libre. Un compañero de primaria, que luego entró en la policía federal, lo cual puede pensarse como daño colateral de la escuela pública, defendía la enseñanza libre. Por supuesto, la defendía con la convicción que se puede tener a esa edad, cuando molesta la infancia y se espera con ansias la pubertad. Mi madre le preguntó: “¿qué es para vos la enseñanza libre?”. Décadas después entendí que mi madre había realizado una “intervención metacomunicativa”. O sea: no cuestionar si laica o libre, sin antes entender el significado de “libre” para mi compañerito. La respuesta fue esclarecedora: “libre es que se pueda enseñar libremente”. Mi madre, que no era ninguna santa, pero era buena, (y en mi recuerdo lo sigue siendo) le contestó: “enseñanza libre es enseñanza religiosa”. Punto sin aparte. Fue una clase porque aprendí lo que luego denominé “nivel convencional encubridor”. Libre tiene resonancias favorables. Incluso no son pocos los que libremente eligen su esclavitud.


Desde ya, la libertad en su registro conciente desconoce los determinantes inconcientes de las diversas formas de servidumbre. Pero la estrategia de la Corporación de la Fe que algunos llaman Iglesia Católica Apostólica Romana, siempre vende gato por liebre. El lobo con piel de cordero tiene pasaporte diplomático en el Vaticano.





El único territorio en el cual es imposible ser cristiano. Por eso Jorge Bergoglio, ahora Francisco, encarna una de las tantas paradojas de la cultura represora. En forma simultánea, dos lógicas excluyentes: ser franciscano y ser vaticano.


Pero estamos en los umbrales, en el zaguán de antes, de otra noche oscura de la historia. Debería decir día oscuro, porque en la noche oscura al menos se espera la claridad del amanecer. La crítica más o menos intensa a Jorge Bergoglio es descalificada. Stella Calloni, persona respetable, dice: “analistas de bolsillo”. Ojalá pueda escucharlo a Ruben Dri en la entrevista que le hice en mi programa de radio “Sueños Posibles”. De bolsillo no tiene nada. Pero lo más curioso es su afirmación de: “llega un Papa”.


Algo así como la llegada de la primavera o de una tía que viene de visita. Llega. En realidad, lo hicieron llegar. Se lo llevaron. Y en algo que una brillante operación de prensa hizo aparecer como “sorpresa y media”, (pobre mi madre querida, cuanta razón que tenía) volvió como Francisco. Lo cual está bien, pero que Stella no analice la formidable operación de poder que encubre esta sorpresiva designación… es de bolsillo. De Pepe Bolsillito, colección de cuentos infantiles, con la cual una de las tantas tías que arrasaron mi infancia, me torturaba. Si la Teología de la Represión no funcionó en la persona de Benedicto, Inquisidor del Santo Oficio, vamos a darle otra chance a la Doctrina Social de la Iglesia. Puedo equivocarme, yo también seré de bolsillo, pero creo que empezó con la encíclica Labores Excercens. Quizá fue la Rerum Novarum. Mi memoria me está abandonando, al igual que los ahorros. Pero lo que es fija era que fue una de las tantas estrategias, todas exitosas, de la Cultura Represora para frenar, derrotar, corromper, descalificar, al socialismo.


Luis D Elia lo dijo: Bergoglio es el Wojtyla de Latinoamérica. Twitter no me deja mentir, aunque yo lo escuché por la radio.


La opción por los pobres que sostiene la Teología de la Liberación, nada tiene que ver, más bien es lo opuesto, de la asistencia, el acompañamiento, las colectas, lo caritativo, etc, a las comunidades pobres. El ya clásico “siempre habrá pobres entre ustedes” de nuestro Lucifer Mayor, el demonio de Anillaco, sigue vigente.


No soy teólogo, y si lo fuera, aclaro que soy de bolsillo. Desde la Teología de la Represión, optar por los pobres es sostenerlos en su pobreza. No exterminarlos.


La opción por los pobres de la Teología de la Liberación es otra de las formas de decir dictadura del proletariado. Por favor: siga leyendo. Los proletarios, los “pobretarios” en su dictadura, realizan la más completa, perfecta, directa y fundante democracia. La Iglesia es el pueblo de Dios. Y el pueblo necesariamente es pobre. Porque no hay riqueza para todos. Fútbol puede ser, pero riqueza no.  La opción por los pobres es la convicción política y evangélica para que dejen de serlo. Desde la pobreza de los pobres habrá para todos, se multiplicarán los bienes, pero para nadie habrá riqueza. Para eso hay que subvertir el modo de producción que genera millones de pobres y cientos de ricos. Si lo llamamos Capitalismo, no está mal. Cuando Monseñor Romero mártir de El Salvador, se dió cuenta, lo asesinaron. Pero a él, no a su mensaje político y pastoral.


Esta opción por los pobres que se le adosa a Jorge Bergoglio, es una opción de bolsillo. Del bolsillo donde se lleva una abultada billetera. La dictadura cívico, militar, clerical, deportiva fue una masacre sistemática de pobres. Y selectiva de algunos ricos, para robarles empresas. El fallecido Martinez de Hoz, que en paz jamás descanse, tenía un Posgrado en esos menesteres.  En este sentido, cierta socialdemocracia y cierto socialcristianismo se dan la mano. O al menos se saludan. No quieren eliminar pobres, los asisten, pero tampoco quieren eliminar la pobreza. Siga leyendo, por favor. Combatir la pobreza sólo es posible arrasando con la riqueza. ¿Distribución de la riqueza? Nadie distribuye lo que robó, ya que nadie hace la plata trabajando. No me acuerdo quien lo dijo. No creo que haya sido alguien que hizo la opción por los pobres. Creo que él mismo, tampoco es pobre. Me acordé. Luis Barrionuevo. Desde esta perspectiva incluso la lucha contra el trabajo esclavo es encubridor.


Porque si no pensamos al trabajo esclavo como el extremo límite del trabajo explotado, estamos combatiendo la deformación grotesca sin desmantelar el vero icono, el verdadero rostro de las relaciones de trabajo. Contratos basura, flexibilidad laboral, sueldos que no cubren para satisfacer las necesidades básicas y no básicas. Estafas constantes en la letra chica y en la palabra rápida. Por eso que mejor manera de sostener las relaciones capitalistas de explotación, o sea, la apropiación de plusvalía, que una cruzada contra el macabro retorno de la esclavitud.


El trabajo esclavo es capitalismo no serio. Capitalismo impresentable. Capitalismo pornográfico. Obsceno. En cambio el capitalismo serio, con empresarios píos y obreros rebosantes de gratitud por el trabajo recibido, es bendecido desde la Teología de la Represión y su casa central, el Vaticano. Otro equívoco perverso es la ley que prohíbe el trabajo infantil. Ruego seguir leyendo. Se supone que una niña o niño que trabaje está siendo explotado o esclavizado. Reparemos en el nivel de degradación que en plena democracia tiene la palabra trabajo. Una ley contra niños, niñas, adolescentes, adultos, ancianos esclavizados creo que ya existe. Son varios artículos del Código Penal. A ver si llegamos al extremo de que la mejor manera de no cambiar las cosas es sancionar leyes. Y de paso no reglamentarlas, como la Ley Anti Trata.


El trabajo, incluso el infantil, es una forma de subjetivación necesaria. Artes, oficios, estrategias de supervivencia. Regularlo, controlarlo, evaluarlo, asistirlo, es necesario. La prohibición hace de una necesidad social un tabú. Curiosamente, se excluye a las empresas familiares, donde como todos sabemos hay amores que matan. Pero lo importante no es excluir empresas, sino sostener comunidades. Y el trabajo tiene una dignidad que nunca entenderán los que legislan desde el Paraíso del Mercado. Además, siempre se harán más trampas que leyes. Claudio Lozano lo expresa claramente: de 8 horas trabajadas, el empleador (en realidad explotador) se queda con 6. ¿Alguien vio un fifty fifty por ahí?


Por eso trabajo esclavo - trabajo explotado son dos expresiones de lo mismo. Tomamos las dos o atacamos una para blanquear la otra. Los Unos de hoy se encolumnan para seguir siendo Uno con el Todo. Todos con Francisco. Los Otros, cada vez menos, se encarnizan con Bergoglio y al demonizarlo, le hacen otro favor, como si los necesitara.


Nosotros, quiero pensar que no estoy solo, ni siquiera a la madrugada, sostenemos que para los pobres la opción es la unión de las izquierdas clasistas y no clasistas, laicas y religiosas, en una estrategia anticapitalista y democrática. “Habemos Lucha”. Y Nosotros no abollamos ideologías con palos. Como decíamos en la primaria: “el que lo dice lo es”. A lo mejor, la sintonía fina es, palabras más, pensamientos menos, abollar ideologías. Las nuestras. “Habemus Lucha”.

Vicente López: Las y los trabajadores del Sanatorio La Florida tomaron el edificio en defensa de su trabajo.

toma Sanatorio La FloridaDesde hace 33 días, las y los trabajadores del Sanatorio La Florida se encuentran tomando el edificio en defensa de sus fuentes de trabajo y de los más de 8 meses de sueldos impagos, tras el cese de la concesión a la Fundación Científica de Vicente López, después de la fuga de José Luis Totino, su último presidente y de la renuncia del Dr. Carlos Mendoza ante la asamblea.


Dicho edificio, ubicado en la Avda. San Martín 2142, de Florida, partido de Vicente López, es propiedad del Círculo Médico, cuyos directivos resolvieron otorgar la concesión a la Fundación Preventae, cuyo Director Médico es el Dr. Walter González, quien tuvo "un lamentable protagonismo" en el 2006 al utilizar a barras bravas de clubes deportivos como fuerza de choque.





Cabe destacar que FATSA Zona Norte ha omitido el deber de defender a los trabajadores, en plena connivencia con las patronales, lo que facilita que el Dr. González efectuara la propuesta de reconocer dos meses de sueldos de lo adeudado, "pagadero en 18 meses sin amortización debiendo renunciar por escrito a todo legitimo reclamo hacia Preventae".


Según destacaron, resulta paradójica la citación "a los trabajadores en una oficina de la delegación del Ministerio de Trabajo de San Isidro en una oficina habilitada a tal efecto y además solicitada por quien debiera velar por los sagrados intereses de los trabajadores"; es decir, el Sindicato de la Sanidad.


Fuente: PRT Prensa.

País tajeado en dos (APE).

País tajeado en dos (APE)





Silvana Melo 2


Por Silvana Melo   



(APe).- Suerte que el que salió le dejó la puerta abierta. Y pudo evitar el estrés de la tarjeta magnética para acceder. Cada vez que se para frente al cajero siente la profunda soledad de la impotencia. El botonerío gélido y las indicaciones mudas que la máquina le asesta le derrumban sobre el tablero todas las carencias de su precariedad. A los 50, el paso fugaz por la escuela allá tan lejos, el olor del norte todavía en la piel y todos los paraísos que no fueron le llenaron los bolsillos de frustraciones. A esta altura sabe que el trabajo es una quimera y que el plan es lo único seguro que lo mantiene de pie. En un suelo de barro pero de pie. Por eso a veces dice que no a un par de ofertas que no le cambiarán la vida. Pero le rebanarán el plan. Y a eso se aferra. Aunque todas las semanas luche contra esa tecnología barata que le pide claves y comprensión para vomitarle cien pesos por la ranura.


La sociedad dual, aquel concepto nacido durante la herida transversal del menemismo, vuelve a plantarse a la hora de los análisis en un país que excluyó a mosaicos enteros de la población. O que, en realidad, los incluyó en un espacio predeterminado: el margen, el residuo de un sistema que produce sobras y que las disciplina con la asistencia social.


Según cifras no oficiales más o menos equilibradas, el núcleo duro de la pobreza en el país, intocado por un crecimiento sideral de la economía, abarca entre el 20 y el 25 por ciento de la población. Unas diez millones de personas puestas a sobrevivir en un espacio ajeno al de los beneficiados por el modelo. Dos tierras paralelas, dos países diversos y lejanos. Separados tajantemente por la inequidad, por la desigualdad de las oportunidades, por la bonanzas que golpean a algunas puertas y que por otras pasan de largo.


Según el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), la Argentina en flor que expandió el empleo asalariado formal en los últimos años se repele con la otra, la que vio bajar el nivel de empleo de los trabajadores con nivel de educación más precario. La falta de trabajo para adultos con educación secundaria incompleta, la exigencia de calificación en los hijos de una escuela desintegrada, parienta pobre de un sistema que separa y nivela con la deseducación, con la expulsión y con el desencanto, condena al 43 % de la población (Encuesta Permanente de Hogares - Indec) a un naufragio personal que, por suma no más, se vuelve colectivo.




Tantos de ellos se asoman al ventanuco de la tecnología a través del cajero automático por el que cobran el plan. Y se espantan por esa dificultad segregatoria que los confina en el patio trasero de la casa de todos. Este sector poblacional anónimo, fatigado, termina inducido a la inactividad, al retiro inexorable del mercado. No tienen trabajo ni lo buscan. “Todo el crecimiento del empleo neto entre los años 2004 y 2011 ha sido en trabajadores con educación secundaria completa o superior, mientras que el nivel de ocupación de trabajadores con educación secundaria incompleta declinó. Se cristaliza así un mercado laboral dual, con un sector formal de salarios relativamente elevados al que acceden sólo las personas más educadas, y un sector informal sostenido por la asistencia social para los menos educados”, dice textualmente el informe de la UCA.


Y esa dualidad -la desigualdad marcada a fuego en un país que encerró en la desesperanza a millones, sedados por la maquinaria asistencial- es aún más dolorosa cuando se reastrea que el Producto Bruto Interno en el 2001 fue un 67% mayor que el de 2004 y el PBI per cápita aumentó en un 56 %. El empleo urbano total creció en un 18% y el desempleo se redujo desde el 14,5% al 7,4% de la población económicamente activa.


Pero la postal oscurece su belleza cuando al dorso aparecen todos los empleos generados ocupados por gente con niveles educativos medios y elevados. Y una destrucción sistemática de los puestos de trabajo que ocuparon los hombres y mujeres con bajo nivel de educación. Entre 2004 y 2011 hay 98 mil empleos menos para aquellos a quienes la escuela no retuvo y dejó en la calle a la buena del cielo. Con trabajo informal, no registrado, mal pago, sin cobertura, sin defensa, sin aportes.


Muchos de ellos son viejos rehenes de los planes sociales, clientes de un Estado que sofoca la reacción y la rebeldía ante lo injusto con un sistema asistencial que para 2012 está alimentado con un 60 por ciento más de recursos. El acceso a los planes aumentó en un 18,2 % en el nivel educativo más bajo.


Los prisioneros de la asistencia son sometidos por el Estado a un proceso de des-dignificación, deterioro y violencia latente. El trabajo deja de ser una herramienta de la dignidad para ser la emboscada que desactiva el plan.


El mismo sistema que alienta la individualidad y la mirada recelosa a la otredad no permitió la expansión de experiencias colectivas de asociación y producción y quebró centenares de miles de familias cuyos niños crecieron y crecen sin la referencia del conocimiento y el trabajo como herramientas de construcción y resistencia. Como el camino pertinaz hacia la libertad.


El cajero automático lo saluda y le destina nombre y apellido cuando inserta la tarjeta. Pero el teclado ejerce su tiranía y le propina la conciencia de la limitación. A veces se traba, no responde, anoticia que no hay dinero y no hay nadie a quien hablarle ni reclamarle ni gritarle que el plan está ahí adentro. Que ahí están las gotas sistémicas en el pabellón de beneficios que le tocó. Y no hay nadie a quién reclamarle. Como en todo el camino de su historia.