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Periodistas (APE)

periodismo

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Por APe

(APe).- En medio de debates maniqueos, de una delgada línea que demasiados pisotean, en la encrucijada exacta en que se devoran los unos y los otros, son escasas las gargantas que se alzan en nombre de los anónimos. De los que mueren olvidados en las estepas de la inequidad.

El equilibrio complejo y difícil de la soledad es el precio de un periodismo consecuente con la utopía de asumir la visibilización de intereses económicos y políticos que provocan tanto sufrimiento. Ajeno a los que, ahogados por el derrame de pautas oficiales, callan las vulneraciones y ensalzan a los marioneteros sistémicos. Ajeno a los que, de la mano de abultados bolsillos, instalan discursos vanos que tapan las voces que claman por justicia.

Periodistas (APE).

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Por APe  


Teclado viejo(APe).- Buen día para preguntarse qué voz tienen hoy los que sufren el silencio. A qué garganta pueden apelar que los pronuncie, a qué tinta, a qué tipografía que los visibilice. No hay mucho en la feria de las vanidades. Pocas, muy pocas son las voces que eligen prestarse a los anónimos, a los que se mueren de frío, a los diferidos del sistema.

Pocas, muy pocas las voces sinceras que denuncian la resistencia y el hambre y la agonía qom, toba, wichi y no la olvidan a los quince minutos. Pocas, muy pocas son las voces sinceras. Las que no hablan forzado de aquello en lo que no creen sólo para atacar a alguien. Tapándose la nariz. Para olvidar a los quince minutos.

Pocas, muy pocas las voces sinceras que oyen a los pueblos que luchan para que no les envenen el agua ni les muelan los cerros. Pocas las voces que no se callan ante la pauta publicitaria o la oferta atractiva.

Pocas, muy pocas las voces sinceras que visibilizan a los campesinos expulsados o asesinados por los sicarios de los agropatrones, a los niños muertos por comer tierra con glifosato, a los pueblos fumigados por la patria sojera. Pocas las voces que no se callan cuando se plantan Cargill o Monsanto.

Pocas, muy pocas las voces sinceras que mantienen vivo a Luciano Arruga y que denuncian el gatillo ligero de la bonaerense y de las policías bravas de todas las provincias. Pocas las voces que no se callan para proteger a uno o demoler a otro. Según los intereses o el conchabo ocasional.

El debate mentiroso, el brutal maniqueísmo que hizo estallar en mil pedazos el sueño de Rodolfo Walsh no tolera otra mirada. Y ahí estamos parados, en el delicado equilibrio de la soledad. Fuera de la manipulación interesada de la realidad, cuando la palabra responde a intereses del poder político o del poder económico. Fuera de la militancia que busca la revolución en la comodidad mensual y presupuestaria del gobierno de turno. Si el periodista se convierte en agente de prensa ya no es periodista. Es agente de prensa. Y mientras haya infancia acorralada por el hambre, el paco y el gatillo fácil a nadie podrá convencer que el periodismo deba ser militante del Estado de inequidad.

Ahí estamos parados. Siempre desamigados del poder. Así lo decíamos el 7 de junio de 2012. Así lo repetimos hoy. Porque nada cambió. Y el periodismo, esa aguja imanada que sólo puede buscar la verdad, se convirtió en el refugio de unos pocos. El resto es hojarasca. Divismo. Poder económico. Disputas de poder. Prostitución.

Nosotros estamos en otra parte.

Con los pibes y la prepotencia de amanecer cada día. Con la obstinación de cambiar las cosas y el capricho de la coherencia.

Militantes de una transformación que ponga patas arriba la injusticia. Jamás propaganderos de nadie. Nunca voceros del poder.

Ahí nos paramos. En las gargantas de los que sufren el silencio. Porque el cambio vendrá de allí, desde los confines. Así lo decíamos el 7 de junio de 2012.

Y no nos movemos ni un pasito de nuestra utopía de la ternura.

Los asesinos de Cristian Ferreyra (APE).

Los asesinos de Cristian Ferreyra (APE)


 


 


 


Silvana Melo 2


Por Silvana Melo   


 


mocase 2(APe).- Un modelo de apoderación y vaciamiento de la tierra, que desaloja y mata vorazmente. Ese fue el asesino de Cristian Ferrerya. Y tiene nombres y apellidos. La expansión de la soja transgénica, la megaminería, la caña de azúcar y los negocios cuantiosos avalados por el estado son los asesinos de Cristian Ferreyra. Y tienen nombres y apellidos.


Tenía apenas 25 años y salió a la puerta cuando golpearon, en la casa de su amigo. Sabía que lo buscaban a él. Eran sicarios de empresarios que querían quitarle la tierra. La parcela donde vivió toda su vida. Donde tiró semillas y les dio de comer a sus animales. Estaba con Beatriz Juárez, su compañera. Y su niño pequeñito. Juárez es ella, como el verdugo. El verdugo es su tío carnal, lo dijo al único medio de todo el país con el que habló: la Agencia de Noticias Pelota de Trapo (APE). Testimonio que usó dolorosamente Página 12 sin citar la fuente y con un título sugestivo: “La política y la familia”. Y transcribió, textual, una frase de Beatriz a APE: “Javier Francisco Juárez, detenido por ese crimen, es tío de la viuda. ´Siempre me ha tenido odio y rencor, desde niña quiso abusar de mí´”. Mientras Télam vende el asesinato de Cristian como “una discusión entre vecinos”, con el parte policial como única fuente, Página 12 –en una nota extrañamente firmada con iniciales en la edición impresa y con nombre y apellido en la web- parece intentar el camino de la interna familiar.


Cristian se desangró después de que un balazo lo tendió sobre la tierra que intentan robarle desde hace siglos. Y que le sorbió, despacito, a puro trago triste, la sangre que se le fue mientras Beatriz miraba huir a su tío. Que si no hubiera sido parapolicial de Ciccioli sería empleado del Estado o campesino despojado. No hay muchas más alternativas en Santiago del Estero.


A sangre y fuego, a topadora y bala, los van cercando en un espacio cada vez más pequeño. Arrinconados en un terrón yermo, van quedando los que sobreviven. Cristian Ferreyra, en su tierrita ancestral a 60 kilómetros de Monte Quemado, era dirigente del MOCASE. Vio cómo los terratenientes en expansión mandaban a sus alcahuetes a cerrarles los caminos, a amenazarles a los niños y a matarles los animales. El miércoles, en la fogosa hora de siestas, se lo cargaron de un escopetazo.


En Santiago se desmontaron 515 mil hectáreas entre 2003 y 2007. La soja es un pac man que devora y devora. Tierra y sangre.




El geógrafo Marcelo Giraud, citado por Darío Aranda, graficó el avance: en 1996 había 95 mil hectáreas de soja en toda la provincia. Ahora llegó a 1,1 millón. Las tierras de los originarios, la de los campesinos que la cultivaron por generaciones, se ahogaron bajo el monstruo implacable.


En dos años fueron siete los crímenes en el saqueo aluvional de la tierra: los tres muertos de Jujuy, en los arrabales del ingenio Ledesma; Javier Chocobar en Tucumán; Roberto López, de la comunidad qom La Primavera de Formosa. Y en marzo, como un oscuro antecedente del asesinato de Cristian, Sandra Juárez murió de un infarto cuando se ponía delante de las topadoras en su tierra santiagueña. Tenía 33 años. Luchaba protegiendo su pacha de los transgénicos, las fumigaciones que envenenaban a sus niños, las policías y las parapolicías.


Los gobernadores de Tucumán, Jujuy, Formosa y Santiago del Estero son aliados estratégicos del Gobierno Nacional. Las violaciones sistemáticas a los derechos humanos de los originarios, de los campesinos, de los chicos muertos por hambre, de los vulnerados muertos por las balas de sus policías, son escondidos bajo la alfombra persa del país que florece.


Nadie recuerda –o a nadie le importa- el derecho veinteañal que es el título de propiedad escrito en la tierra de quienes la trabajaron, justamente, más de veinte años. El poder político de Santiago del Estero avala por acciones y/o omisiones el avance de los leviatanes del agronegocio, de sus aliados económicos. El gobernador es el mismo. El mismo Gerardo Zamora que gobernaba en noviembre de 2007 cuando 33 presos de la cárcel pública de Santiago murieron incendiados por el fuego, intoxicados por el humo, atravesados por las balas.


Pero los responsables políticos nunca son responsables. Y mucho menos de la muerte de los pobres. Del asesinato de los desterrados. A los muertos del confín los olvidan en los escritorios, en los discursos y en las prensas oficiales.


Darío Aranda define al Gobernador en un párrafo escalofriante, quitado –censurado- de su nota del 18 de noviembre en Página 12: “El gobernador Gerardo Zamora, que no respondió los llamados de este diario, va por su segundo mandato y denominó a la provincia como la 'capital nacional del kirchnerismo' luego de obtener en las últimas elecciones el 82 por ciento de los votos. Se autodefine ' radical k '. El Mocase lo señala --en cuanto a la represión al campesinado-- como la continuidad del juarismo”. Aranda ya no firma notas sobre el campesinado santiagueño expoliado. Y Télam insiste en titular “La muerte de un campesino en Santiago del Estero fue por una disputa entre vecinos”.


Beatriz Juárez, 26 años, compañera de Cristian, testigo directo del asesinato, habló ese 18 de noviembre con Claudia Rafael, para la Agencia de Noticias Pelota de Trapo. Y luego ya no volvió a hablar.


Dijo: “Mi marido me dice vamos a pasear a la casa de Darío (Godoy). Estábamos conversando y llega Javier Juárez. Lo sale a atender el dueño de casa, Darío, y le dice yo quiero hablar con Cristian. Mi marido sale y estaban discutiendo porque él es empleado de Jorge Ciccioli el empresario que nos quería sacar de nuestras casas, vos no sos el dueño, le dijo, vos no sos de aquí, nosotros vivimos aquí y ahí no más (Juárez) le metió un tiro en la pierna izquierda a mi marido.


“(…) Yo me meto corriendo con mi hijo adentro porque él siempre lo amenzaba a mi hijo, que lo iba a matar, dos añitos tiene mi hijo. El asesino es mi tío es hermano de mi padre, siempre me ha tenido odio, rencor porque desde niña quería abusar de mí.


“(…) Cristian estaba muy mal, se desangraba, se desangraba y antes de llegar a Monte Quemado falleció.


“Hace casi un año que venimos con la lucha; desde que empezaron a venir topadoras, a tirarnos las plantas encima, nosotros hemos entrado en el Mocase. (…) Javier Juárez y Carlos Abregú son los matones de Ciccioli.


“Hacía tres años que estábamos juntos, nos habíamos hecho nuestra casa, vivíamos felices. Después empezó a venir esta gente y empezaron los problemas. Querían corrernos de ahí y quitarnos todo para utilizar esas tierras para sembrar algo, meter animales, no sé. Aquí se vive trabajando, se hacen postes, carbón, se crían animales, pero vienen ricos de otro lado y nos quieren sacar”.


Beatriz tiene la voz pequeña, con la resignación de la tierra, con la languidez del confín, de la siesta terrible.


Ahora está sola para frenar las topadoras. Sola con su niño solo. Sola en toda la tierra. Para que la vean los empresarios, los sojeros, los que gobiernan, los que brindan, los/las que presiden, los/las que escriben en los medios dominantes (privados y oficiales).


Para que la vean y ya no se atrevan a celebrar otra victoria sobre toda esta sangre.

"Aunque sea triste la verdad, siempre tiene remedio” (APE).

 


 


"Aunque sea triste la verdad, siempre tiene remedio” (APE)





 


AlfredoGrande


Por Alfredo Grande     




(APe).- Estamos ante el nivel fundante de una realidad que nos obstinamos a negar. La letra escrita que entra con dolor, pero sin sangre. La poesía, y Vicente Zito Lema es un poeta y por lo tanto toda su militancia es poética, sigue siendo un arma cargada de futuro. Pero que ahora es nuestro presente. Se repite, con la verborragia propia de la cultura represora, que “siempre es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”. Resignación de aquellos que confunden derrota con fracaso.  Siempre el remedio es la verdad, y la verdad nos seguirá haciendo libres. Incluso para sostener, porfiadamente, que todos nuestros sueños son posibles. Por eso hemos decidido en la Agencia de Noticias Pelota de Trapo hacer circular esta carta, para que la verdad sea nuevamente una de los rostros de la dignidad.


vicente_zito_lemaCARTA DE VICENTE ZITO LEMA EN FEBRERO DE 2003.


(publicada con autorización del autor)

A los compañeros y compañeras de la Universidad Popular;
A la Asociación Madres de Plaza de Mayo;


Para evitar confusiones de buena o mala fe, y para que no se cometan actitudes ilegítimas que dañen a la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, pongo en conocimiento de todos lo siguiente: No renuncio a la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo. No se renuncia a lo que se ama, y yo amo profundamente ésta Universidad que soñé, fundé, puse en marcha, y de la que soy director académico y docente.

He decido alejarme de la universidad para evitar las groseras provocaciones del administrador Sergio Schoklender, incompatibles con el espíritu y prácticas intelectuales que deben regir una institución universitaria.

Son  públicas mis profundísimas diferencias con el administrador Sergio Schoklender. Se trata de historias y conductas que remiten a nuestras muy distintas historias personales y que chocan absolutamente en el plano de la ética, la moral, la política y la cultura.


Sólo con perversidad o inocencia desmedida se puede afirmar que me alejo de la universidad porque me deben mis sueldos como trabajador en la misma. Las Madres no pueden mentir. Ellas saben que nunca les reclamé pago alguno. Mi salario fue fijado por ellas y el administrador. Me han pagado siempre con demoras y a la fecha me deben seis sueldos aproximadamente. Insisto que nunca reclamé a las Madres, ni en forma verbal ni por escrito. Eso sí, he disputado con el administrador, por entender que se me ofendía en la medida de ser el único trabador de la universidad a quien no se le pagaba correctamente. Eso lo saben incluso los demás trabajadores de la universidad, docentes amigos y el propio delegado de los trabajadores no docentes de la universidad. El administrador me ha reconocido que las irregularidades en el pago de mis sueldos era  practicadas como forma de presionarme políticamente. Aclaro que desde que trabajo en la universidad, he dejado mis otras actividades rentadas, salvo esporádicas conferencias o pagos recibidos por mis libros. Considero de absoluta dignidad que los trabajadores intelectuales seamos reconocidos en nuestros derechos. También pienso que el tema de mis sueldos atrasados es una cuestión menor, pero ha sido usado con el intento de desacreditarme y tapar así las profundas diferencias que tengo con el administrador por su manera de comportarse y por poner en peligro la existencia de la propia universidad con sus actitudes irresponsables.

He sido enterado por docentes de la universidad que desde hace ya meses se ha instalado una suerte de “conspiración” para alejarme de la universidad. Pienso que eso está ligado a mis críticas al administrador sobre su conducta y últimamente, y tal como he puesto en conocimiento de varios docentes, a que tengo fundadas sospechas sobre la manera en que se está gestando nuestra instalación en lo que se pretende sea la nueva sede de la universidad. Hasta ahora desconocemos todo documento que avale la legalidad de nuestro traslado al edificio de Belgrano y Defensa. Y sólo se nos habla de “milagros”. No quiero formar parte de algo que en el futuro pueda dar cabida a responsabilidades judiciales y nuestra desacreditación pública.
A esta altura de los acontecimientos es obligación que el administrador rinda cuenta de los numerosos aportes que la universidad ha recibido. Se nos habla de que la universidad está en ruinas, pero nada sabemos de cómo fue administrada y la suerte de las donaciones, de mucho valor, recibidas por la universidad y que sólo son conocidas y utilizadas por el administrador. La universidad debe tener una administración trasparente, de la que participen representantes de todo los que forman parte de nuestra institución.

Recuerdo a todos que es el Consejo Directivo el que debe tomar todas las resoluciones importantes que hacen a la marcha de la universidad. Por eso pido la reunión del Consejo Directivo, porque incluso allí corresponde que se nombre al legítimo director académico que me seguirá en funciones, cargo al que no me presentaré, y pido que también allí se nombre al nuevo administrador. Pido también, en base a mi experiencia como director de la Universidad, que siga en funciones el Consejo Académico Asesor que he designado, y que integran todos los docentes responsables de las áreas y todos los docentes de seminarios permanentes, y que tengan funciones no sólo de asesoramiento sino con igualdad de decisión y voto que el propio Director. A  la par pido se instituye un Consejo Asesor Administrativo, con las mismas facultades, para que las resoluciones más importantes que la universidad debe tomar con urgencia, en estos campos, no caigan únicamente sobre una persona, sino en forma colectiva.

Quede claro, como lo dije más de una vez públicamente, que todo lo que mi espíritu y mi intelecto han puesto en esta universidad popular, lo dejo para la Asociación Madres de Plaza de Mayo en tributo a la memoria de nuestros compañeros. A la par también he dicho que son los docentes, los trabajadores de la universidad y los estudiantes, los únicos dueños de la misma. Me alejo de la Universidad, como manera de preservar su continuidad y evitar mayores daños. Estoy conforme con todo lo que ya hice, reconociendo incluso todas las equivocaciones que de buena fe he cometido.

Lo que no permito es que se me acuse de haber “trabajado poco”, cuando prácticamente he dejado mi vida aquí, como es de conocimiento de todos los que transitan la universidad, y me resisto a que ningún infausto monje negro, reviva en nuestra institución una suerte de Lopezregismo. Ya he sufrido demasiado, (persecuciones, censuras, atentados, exilio) al igual que muchos compañeros, en manos de esos nefastos mesiánicos. Sean los clásicos represores, o los que impúdicamente, saliendo de la oscuridad, se suben a caballo de experiencias históricas de las que nunca han sido parte.

Con dolor debo advertir públicamente que todo atentado o “extraño accidente” contra mi persona o contra mi familia caerá como responsabilidad sobre el administrador Sergio Schoklender, de quien ya conocemos perversas prácticas.

Finalmente quiero agradecer a todos los que han sido y son parte de la universidad la ayuda que me dieron para cumplir uno de los mejores sueños de mi vida, y desear de toda corazón que mi alejamiento de la institución no impida la continuidad de aquél gran sueño.

Un abrazo fraternal,

Vicente Zito Lema, 22 de febrero de 2003