Embajador Orestes Pérez Pérez, se dirige al auditorio
que siguió las alternativas de la Asamblea y la votación contra el bloqueo
Por Alberto Más
Fue una goleada en términos futboleros lo ocurrido en la Asamblea General de las Naciones Unidas donde 191 países apoyaron a Cuba en su reclamo y denuncia del genocida bloqueo impuesto por los EE.UU con el único objeto de destruir la revolución cubana por hambre, y solo 2, EE. UU. y su gendarme en Medio Oriente, Israel, votando en contra.
No quedan dudas que si 191 países votaron pidiendo el fin del bloqueo a Cuba, y solo 2 se oponen en todo el mundo, de qué lado se encuentra la razón, con la ilógica negativa de los EE.UU y el altanero discurso de su representante, Ronald Godard, afirmando que lamentan la resolución presentada por Cuba y que se equivocan si piensan que esto va a mejorar las cosas.
Indudablemente lo único que va a mejorar las cosas es si Obama toma las medidas que su cargo le confiere y entre otras autoriza el uso del dólar estadounidense en las transacciones internacionales de Cuba, consienta que el sistema bancario de EE. UU. realice transacciones que involucren a Cuba, permitir las exportaciones directas a la Isla de productos estadounidenses e importaciones de productos y servicios cubanos como el tabaco, el ron, biotecnología, níquel, azúcar, también autoriza que aviones y embarcaciones cubanas transporten pasajeros y carga entre ambos países, que los ciudadanos estadounidenses puedan recibir tratamientos médicos cubanos y no impedir a las empresas norteamericanas realizar inversiones en la mayor de las Antillas, entre otras medidas que aliviarían y modificarían la estructura del bloqueo y mostrarían una real voluntad de trabajar para que el Congreso lo eliminara.
Como dijera el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, al presentar la resolución a la Asamblea “las medidas adoptadas por el gobierno de Estados Unidos tras la reanudación de las relaciones diplomáticas entre La Habana y Washington, aunque positivas, solo modifican de forma muy limitada algunos elementos de la aplicación del bloqueo” afirmando contundentemente “No debemos confundir la realidad con los deseos ni con las expresiones de buena voluntad. En asuntos como estos, solo puede juzgarse a partir de los hechos.” subrayando “que los hechos demuestran, con toda claridad, que el bloqueo está en plena y completa aplicación e ilustro afirmando que hace apenas una semana, se aplicó una multa de 1.116 millones de dólares al banco francés Credit Agricole por sus relaciones financieras con Cuba”.



Ocurrió el pasado 30 de enero, en una tarde que finalmente se definió fría pero soleada, frente al dorado increíble de la arena y el azul espléndido del mar. Este mar, siempre el mismo y siempre cambiante, que el Che - que no era el Che todavía- contempló en los primeros días de enero de 1952, junto a su amigo Alberto Granados, en su paso por Villa Gesell, antes de emprender su viaje por América Latina.
Destacamos que la compañera Mabel Llompart, en nombre del Intendente de Villa Gesell, Señor Jorge Rodríguez Erneta, les impuso a los compañeros la designación de visitantes ilustres de la Ciudad de Villa Gesell.
Cinco médicos egresados de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), Darío Eduardo Valenzuela, argentino, Milco Figueroa Cuadrado, argentino, y Juan Rogelio Tola Monrroy, boliviano, conduciendo sus motos de 125 c.c. de cilindrada, con la apoyatura logística de Laura Machín, uruguaya y Nicolás Bravo, argentino, llegan a Buenos Aires luego de recorrer más de 19.000 kilómetros levantando la causa de los Cinco cubanos presos políticos en los EE. UU.
Una lluvia torrencial caía sobre Buenos Aires, cuando el grupo entraba a la Plaza de Mayo, y se encontraban con los militantes por la libertad de los Cinco, que los esperaban en las arcadas del Cabildo.
En Santiago de Chile los estudiantes volvieron a salir a las calles, y el grito de una educación para todos, de calidad y gratuita, ya se convirtió en un grito contra el sistema político y económico imperante y heredado de la dictadura pinochetista, que tantos años de gobiernos de consertación, no modificaron en lo más mínimo.