“He pasado de ser activista a alcaldesa y no es lo mismo,
pero me siento la misma persona y persigo los mismos objetivos”
Por Toni Sust
Un año después de hacerse con la vara de mando municipal, la alcaldesa, Ada Colau, habla sobre la ciudad, sobre qué ha supuesto pasar del activismo a la política institucional, sobre su adaptación al cargo.
TS: -Un día dijo que ya no era activista, que era alcaldesa. ¿Cómo ha sido el viaje?
AC: -He pasado de ser activista a alcaldesa y no es lo mismo, pero me siento la misma persona y persigo los mismos objetivos: hacer una ciudad mejor, que las personas estén en el centro de las políticas públicas. Cuando eres alcaldesa tienes un rol institucional que te obliga a esforzarte en ser la alcaldesa de todos, no solo de los que te votaron, e intentar escuchar y entender las razones de todos. Supone un esfuerzo de empatía que veo como un ejercicio enriquecedor. Tienes que medir tus palabras, hay cosas que harías de forma más contundente, es una gran diferencia. Estás en primera línea de una ciudad maravillosa y aprendes mucho. Ha sido un año de un gran aprendizaje, de conocer la complejidad de Barcelona. Como activista puedes dar respuestas inmediatas con tus recursos. Como alcaldesa me he encontrado a gente que me interpela sobre situaciones concretas, individuales, sobre las que no puedo intervenir. El balance es muy positivo.
TS: -Sus rivales, de la CUP a CiU, denuncian contradicciones entre la activista y la alcaldesa. ¿Qué hubiera dicho la Ada Colau del 2009 si la hubiera visto enseñando las nóminas de los trabajadores del metro para justificar que no se les suba el sueldo?
AC: -Primero: yo no enseñé las nóminas de nadie, no lo hubiera hecho. La concejala de Movilidad explicó lo que ya estaba en la web: los sueldos medios de los trabajadores que cobraban menos como de los directivos. Simplemente, hizo referencia a eso. Es verdad que los trabajadores lo vivieron como una afrenta. Y es verdad que si me preguntas hace un año si me imaginaba en esa situación, diría que no. Pero es que no me imaginaba estar en una negociación con los sindicatos del metro. Pero estaba defendiendo el servicio público, no los beneficios privados de una empresa.
TS: -El pacto con el PSC le ha generado todo tipo de críticas por sus descalificaciones previas a los socialistas. Si no quiere quedarse con el modelo de ciudad del PSC, ¿se quiere quedar con su electorado?
AC: -No nos planteamos el pacto como una competición ni como la cesión de nadie. Hemos leído los resultados electorales: nos hicieron ganadores pero también nos dijeron que no lo podríamos hacer solos. Este año hemos constatado que necesitas mayorías y que hemos podido cerrar acuerdos de forma regular con las fuerzas de izquierda, el PSC, ERC y la CUP. Debemos lograr un gobierno lo más estable posible para hacer políticas de cambio. Bienvenido sea el PSC, e invitamos a ERC y a la CUP a cerrar acuerdos estables.
TS: -Resuma los ejes del giro social que Barcelona en Comú dice haber aportado a la gestión municipal.
AC: -El primero es que aplicamos el plan de choque. Ampliamos las ayudas y hacemos que llegue a quien no tiene ingresos. Antes en el caso del alquiler no pasaba. Triplicamos las becas de comedor, los planes de ocupación. En el ámbito fiscal, las ordenanzas aprobadas son las más redistributivas que ha habido: hemos congelado el IBI al 98%. Hemos desarrollado una estrategia para hacer vivienda pública, pensando en el largo plazo. El plan de barrios, igual. Hemos desafiado la ley Montoro y hemos declarado servicio esencial la educación, la salud, los servicios sociales, para poder ampliar plantilla en 1.900 plazas. En todo hemos hecho ayudas de emergencia y, paralelamente, políticas de fondo.
TS: -¿Debería tener mejor relación con Trias, como dice él?
AC: -Con Trias hemos tenido conversaciones francas desde el principio. Es un hombre educado, pausado, con quien siempre se puede hablar. A su grupo le costó encajar que había perdido las elecciones. Podemos asumir errores. Es posible que en los primeros meses no dedicáramos suficiente tiempo a hablar con la oposición y en concreto con CiU, y se lo he reconocido en privado a Trias.
TS: -¿Le incomoda que la CUP le recuerde su pasado de activista?
AC: -La CUP no me incomoda. Defiende sus posturas, como nosotros las nuestras. De quien siento la máxima exigencia es de la ciudadanía que te interpela y te recuerda que tienes que hacer más, no de ningún partido.
TS: -Tuvo una buena relación con Mas y la tiene con Puigdemont. ¿No ejerce usted de banco de la Generalitat, al ofrecer confinanciación, como se reprochaba a Trias?
AC: -Con Artur Mas tuvimos una relación breve, estrictamente formal, institucional. Con Puigdemont es más fácil. Nosotros no llegamos con una candidatura que ganó con 11 concejales. Llegamos con una enorme fuerza social, que es una de las cosas que ha hecho que nuestro gobierno fuera muy fuerte al margen de los concejales que tenga. Cuando Mas nos recibió hablamos del reconocimiento de deuda, pudimos avanzar muchísimo, incrementar así el superávit y emplear ese dinero en política social. Igual en otros mandatos no se sentían presionados, pero con nosotros sí.
TS: -Una sociedad de Florentino Pérez ganó la gestión del servicio de atención domiciliaria. ¿Cómo impedir que grandes empresas lucrativas ganen concursos frente a entidades del tercer sector?
AC: -Hemos mejorado y ampliado las cláusulas sociales y ambientales de las nuevas contrataciones públicas. Tenemos unas reglas del juego que no se hacen en el ámbito municipal, que vienen de directivas europeas o del ámbito estatal. Podemos poner las cláusulas para que se cumpla con convenios laborales, pero no ves el nombre de quien hace la propuesta, y no puedes discriminar positivamente. Pedimos que la Generalitat transponga una directiva que permite ejercer esa discriminación positiva a favor de entidades sociales.
TS: -¿Se le perdonan errores por el crédito que ganó en la PAH?



En el espíritu del 15 M, comenzaron a caminar varias marchas hacia Madrid, cuya duración se estima en un mes. Se confirmaron las que partirán desde Santiago de Compostela, Cádiz, Murcia, Valencia, Barcelona, Logroño, Málaga y Granada.











En materia de salud pública, prometieron mejorar la salud y la calidad de vida de la ciudadanía, la implementación de un "sistema de salud basado en la universalidad, el acceso a una asistencia de calidad, la equidad y la solidaridad", la garantía de los recursos económicos destinados al sistema sanitario, la reducción de las listas de espera y la mejoría de la puntualidad en las visitas y prácticas médicas.
La realidad refuta claramente las promesas, pues el recorte presupuestario será de un 7 %; de los cuales, entre el 20 y el 35 % afectará a los centros educativos, añadiéndose "a los recortes del 42 %" que se fueron acumulando durante los últimos tres años, comprometiendo su funcionamiento normal y afectando gravemente a los puestos de trabajo directos o indirectos, como también la paralización de "las nuevas construcciones de centros, manteniendo un nivel muy alto de aulas prefabricadas".
Con respecto a los servicios sociales, la clase política prometió luchar contra la pobreza, porque "una sociedad del bienestar no puede admitir pasivamente la existencia de segmentos sociales excluidos", debiendo la ciudadanía que tener "que vivir con la tranquilidad de saber que su país nunca los girará la espalda, que nunca se olvidará de nadie"; incrementar las ayudas a las familias con hijos, desde el monto a otorgar a los años durante los cuales se percibirán; la promoción de los servicios de apoyo (de respiro), para la atención de personas dependientes o con discapacidad en el seno familiar y la prioridad en la atención y protección de las víctimas de la delincuencia o de violencia de género, promoviendo "una atención especializada".

Por otra parte, se dió a conocer que la movilización se extenderá y articulará con las asambleas barriales con la finalidad de consolidar la "propuesta de regeneración democrática". Estas acciones vienen en franca consolidación debido al gran avance organizativo entre las estructuras existentes y las y los nuevos voluntarios que se acercan.
Recordaron, a través de un comunicado, que los Mossos d´Esquadra dependen de la Conselleria de Interior de la Generalitat de Cataluña, que es dirigida por el señor Felip Puig, fueron los que actuaron brutalmente contra los acampantes.
Ante la brutal represión del día de ayer, la Asamblea exigió la renuncia inmediata de Felip Puig, Consejero de Interior y los jefes de los Mossos que dirigieron las operaciones en Plaza Cataluña, según afirmaron en un comunicado publicado hoy.