Mostrando las entradas con la etiqueta Hebe de Bonafini. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Hebe de Bonafini. Mostrar todas las entradas

Callejero a tus zapatos (APE).

Callejero a tus zapatos (APE)




AlfredoGrande


Por Alfredo Grande   
 


“Una noticia buena y una mala. La buena, Guillermo Moreno es incorruptible. La mala, lo dijo Sergio Shocklender”.


(Aforismo implicado)



“El senador nacional por el Frente para la Victoria (FpV) Aníbal Fernández y la agrupación kirchnerista "Vatayón Militante" justificaron hoy la salida transitoria de presos de las cárceles, aunque dijeron que es para participar de "eventos culturales, no políticos". Tras rechazar las denuncias periodísticas que indicaban que se sacaban presos de las cárceles para participar de actos políticos organizados por el Gobierno, Fernández aseguró que este es un mecanismo de "reinserción" social que tiene "un resultado positivo" con "nula reincidencia en el delito".


"Todo esto está coronado desde el marco en el que el juez de Ejecución autoriza que estas cosas se hagan. Si no, sería imposible", aseguró el senador nacional por Buenos Aires. (de Portal Terra)”



(APe).- Si la derecha es un delirio eterno, ciertas formas del por mí bautizado “retroprogresismo" no están libres de los “pecados de la mente”. Hay dos formas de banalizar una situación: cuestionar desde lo particular (hay policías buenos cuando se critica el accionar de las fuerzas de seguridad, por ejemplo) o cuestionar desde lo general (sostener la necesidad de re socializar a los delincuentes, cuando se cuestiona un caso específico, por ejemplo).


Eduardo Vazquez - Vatayon - Tribuno infoVayamos al grano, como dijera Monsanto. La salida de Eduardo Vázquez para participar de actividades culturales es una de las más brutales paradojas que nos presenta la lógica invertida de la cultura represora. Se pretende que sea una defensa del derecho humano a la resocialización, lo que en realidad es un privilegio que destruye la legitimidad en pos de más que dudosas legalidades. En la eterna disputa entre lo legal y lo legítimo, hace décadas que luchamos por lo legítimo. De lo contrario no habría ley de identidad de género, sin ir más cerca, porque la militancia y el activismo lucharon para que esa legitimidad, que la derecha nunca aceptará, sea además, legal. Ahora mal: invocar la autorización judicial como fuente de toda razón e injusticia, es subordinar la política al derecho. O sea: el sentido y el marco ideológico de una decisión, a la letra de un dictamen jurídico supuestamente “neutral”. Justamente en un momento donde celebramos el renacer de la política.


¿Quién puede lo más, puede lo menos? ¿Qué política puede sostener que un delincuente, preso por un crimen atroz, que asesinó a una mujer que no era suya, aunque a lo mejor lo creyera, con el mismo método que la inquisición usara para exterminar a las denominadas brujas durante siglos, se re socialice haciendo aquello para lo cual está habilitado? O sea: ¿resocializamos al femicida permitiendo que haga su música preferida? Si un basquetbolista asesina a una mujer, ¿lo re socializamos permitiendo que juega un partido con Manu Ginóbili? Discutamos qué es re socializar por lo menos.




Los vínculos sociales, en la vida comunitaria al menos, son de respeto, de cuidado, de amor, de ternura, de alegría. No pido perdón, pero agrego desde mi propio universo conceptual del psicoanálisis implicado: modo yoico de producción de subjetividad. Cuando esto se vulnera, y de la manera brutal que Vázquez lo vulnera quemando viva a Wanda, confundir resocializar con salidas culturales es, por lo menos, un desconocimiento total de los procesos de reparación psicosociales. El asesinato de Wanda se encuadra dentro del denominado “femicidio”. Y es el huevo de la serpiente del “genocidio de género”. Asesinar mujeres por el solo hecho de ser… mujeres. Es una paradoja que desde el Ejecutivo que sostuvo leyes como la mencionada identidad de género, o matrimonio igualitario, o juicios por crímenes de lesa humanidad, se propicie, se tolere, se admita que a meses de su condena, el femicida Vázquez se luzca como músico. Por muchos años, los necesarios, su identidad de músico no es la principal, ni la más importante, ni aquella por la que debe ser convocado. La identidad principal es aquella por la que fue condenado.


Más allá de la penosa y compleja situación actual, la resocialización bien entendida fue la que Hebe de Bonafini hizo con Sergio Shocklender cuando le permite trabajar con y para las Madres. Nada de lo que sucedió después me cambia esta idea: la identidad de parricida fue lentamente erosionada y finalmente apareció una nueva identidad. Las veces que hablé con Sergio, allá por el 2001 y hasta el 2003, nunca lo pensé más que como Director Administrativo de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, a la que llegué de la mano (es una forma de decir) de Vicente Zito Lema. Nada de lo que pasó después me cambiará esta idea: Hebe resocializó en el mejor sentido de la palabra. Creó una nueva identidad vincular.


Lejos aún esta Vázquez de este destino. Para empezar, debería hacer cursos, talleres sobre nuevas identidades masculinas, entender qué es una víctima de maltrato, leer sobre femicidio, tener un seguimiento profundo sobre si ha entendido y asumido la brutalidad del delito cometido. Largo proceso, porque para llegar a resocializarse, primero hay que re vincularse. O sea: adquirir la capacidad de construir diferentes vínculos, diferentes a los que llevaron a la muerte a Wanda. Sin este trabajo, re socializar es apenas otra de las máscaras de la impunidad. Y defender los derechos de los presos a la dignidad en su condena, nada tiene que ver con la serena evaluación de la situación concreta.


La abstracción también puede ser la jactancia de algunos intelectuales. Clarín miente. Pero no cedamos a la tentación de pasar de la mentira al engaño. Defender los derechos nada tiene que ver con sostener un privilegio. Y para mí, en el caso concreto de Vázquez, ha sido una “salida de privilegio”. Y yo también soy militante, y si me ocupo un poco, hasta puedo formar mi batallón.


Hasta nuevo aviso, Callejero a tus zapatos.


Foto: Gentileza El Tribuno.info

Kirchnernópolis (última parte) (APE)

 


Kirchnernópolis (última parte) (APE)


 


 


AlfredoGrande


Por Alfredo Grande     



“Las internas abiertas, como las venas abiertas, desangran la lucha de la izquierda clasista y combativa. Por eso apenas son externas cerradas”
(aforismo implicado)   


“Zanola apeló a la CIDH. El sindicalista bancario Juan José Zanola, que está preso desde hace veinte meses en la causa de la mafia de los medicamentos, irá a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para reclamar que lo liberen porque es “un perseguido político”. “Hemos recurrido a la CIDH por la persecución política a la que está siendo sometido Zanola, la vulneración de sus derechos humanos y las irregularidades de todo tipo que ha cometido el juez de la causa, Norberto Oyarbide”, aseguró su abogado, José Emilio Rodríguez Menéndez, quien aseguró que también reclamaron por la mujer de Zanola, Paula Aballay, y la ex directora del Policlínico Bancario Susana Fiona. Además de Zanola, está detenido y procesado el dueño de la droguería San Javier, Néstor Lorenzo, quien proveía los remedios a la obra social. Están procesados otros cinco funcionarios de la obra social bancaria.”



represion en chile a estudiantes(APe) La cultura represora no es solamente -aunque como hemos visto en Chile, Jujuy, Londres sigue vigente- la cultura de la represión. O sea: reprimir es desalojar, habitualmente en forma violenta. Pero la denominada autocensura, es un ejercicio silencioso de la represión, donde desalojamos de la conciencia todo aquello que no sea políticamente correcto. Aunque lo correcto sea un concepto incorrecto, una paradoja más gracias a las cuales el modelo vive, al desmentir a su fundante represor. Porque de esto se trata, más allá del barniz convencional donde todos dicen te quiero.


Salud, educación, vivienda, tierra, agua, aire, trabajo, comunicaciones, transporte… constituyen el límite desde el cual todo se abre, nada se cierra. Esa es la batalla que hay que dar. Solamente todo eso admite el remanido “para todos” . Por ejemplo: AYSA nos agota con ahorrar cada gota, informando lo que gastamos cada vez que botamos nuestras vergüenzas en el inodoro. Y el horror de quedarse sentado en un bidé más por placer que por higiene. Pero nada dice ni dirá de los megalitros que van para las mineras a cielo abierto y a ganancia cerrada. Por lo tanto la represión más barata no es tapar la verdad, sino tapar la mentira. La verdad puede ser dicha, total, se ha creado algo parecido a un neo escepticismo trasnacional y popular.


Algunos descubren con horror adolescente las campañas mediáticas de la derecha vernácula y del fascismo de consorcio. Pero desde que tengo memoria y antes de que me abandone (digo la memoria) todo ha sido campaña mediática. “Asesinaron a Kennedy, murió el Che Guevara” fue un clásico para demostrar dime quién titula y te diré quién eres. Pero si bien las campañas mediáticas están en todo, incluso en las internas abiertas de la república Argentina, no todo es campaña mediática.


Como los delirios, las campañas tienen su núcleo de verdad. Lo que no significa, antes que me acusen de no ser políticamente correcto, que sean toda la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad. Incluso son lo opuesto: nada de verdad, mucho más que la verdad y todo más que la verdad. Pero el tema a pensar en toda política emancipatoria es cómo situar la batalla en el núcleo, no en los orbitales que fabrican desde TN hasta 6.7.8.



Nuevamente no he sido políticamente correcto, incluso me deslizo hacia la teoría de los dos demonios, ya tiene un apasionado lector de la Agencia otro motivo para adjudicarme otro accidente cerebro vascular. Espero que no sea el anuncio de otros accidentes que no parezcan accidentes. Decía que trato de no caer en la seducción mediática de los orbitales y pienso, aunque no sé si existo, solamente en el núcleo. Y entonces creo que progresismo más, nacionalismo menos, en esta Argentina de la democracia institucional y republicana, el núcleo construido por radicales, peronistas en sus diferentes tensiones, es la erradicación sin decretos, pero aumentando las necesidades y potenciando las urgencias, de la lucha de clases.


O sea: no hay lucha porque se felicita a los enemigos, aunque ya me aclararon que no hay enemigos porque pensar eso es producto del odio que me consume. Y no hay clases porque todo es para todos. Sin clases que luchan apenas puede haber castas que pactan, incluso que pactan actos eleccionarios.


Entonces las respuestas corporativas a las campañas mediáticas, por ejemplo con el tema de los sueños compartidos de Sergio Schoklender o los prostíbulos en las propiedades de Eugenio Zaffaroni, no se discute “la cosa en sí”. Se discute al servicio de qué conspiración mediática se denuncia.


Creo que Hebe de Bonafini está tan lejos de querer estafar con viviendas, Eugenio Zaffaroni de favorecer la trata, como yo puedo estarlo de Manu Ginóbili. Siguen siendo para mí dos luchadores y garantes de la lucha contra los despotismos. Dicho lo cual, nada cambia demasiado porque el núcleo de la denuncia debe ser investigado. Justamente, la defensa de Bonafini y Zaffaroni exige esa investigación, única manera de que la campaña mediática sea desprestigiada en su propio núcleo. O sea: cocinar al calamar en su tinta.
Entonces Hebe aceptará que no son pelotudeces, (discurso en Plaza de Mayo) y Eugenio reconocerá que el tema no es que gracias al escándalo no tendrá que pagar por el desalojo” (reportaje con Víctor Hugo Morales).


El núcleo de la campaña mediática sobre los sueños compartidos es discutir por qué el Estado no se ocupa de los problemas de vivienda y decide una tercerización, más allá y más acá de a quién terceriza. Y porque con todos los protocolos y acuerdos firmados, la trata no puede ser destruida. Ese es el núcleo que tenemos que discutir, y gracias a las paradojas de la cultura represora, la campaña mediática nos da la oportunidad de hacerlo. Entonces, sólo entonces, serlo, parecerlo y sostenerlo, serán una cosa y la misma cosa. Justamente porque esta democracia no garantiza la destrucción de los enemigos de la democracia. Quizá sea incluso al revés.


Las internas abiertas, como las venas, se abren a las grandes corporaciones partidarias. Los partidos que sostuvieron la lucha anticapitalista y anti imperialista en los tiempos de plomo de las dictaduras militares y de las democracias reaccionarias, necesitan de campañas por Twitter para llegar al piso de los 400.000 votos. Si no fuera hasta gracioso, y desde ya lo incluyo en mi próximo unipersonal, sería lamentable. Y más lamentable si, como todo parece indicarlo, funciona. Porque entonces alcanzar, arañar, implorar, suplicar por el 1,5% para tener el derecho de presentarse como opción genuina a la partidocracia burguesa, será una forma de legitimar esta ley proscriptiva que no sólo lleva agua para el propio molino, sino que pretende y seguramente conseguirá que sean pocos, muy pocos los molinos que queden. Y que ni siquiera serán molinos de pensamiento, ni de viento, sino los de cemento, o sea, los molinos corporativos.


La denostada partidocracia resucita de sus brasas, ya que nunca fue cenizas, situación que comienza cuando la transversalidad K se rinde al Partido Justicialista. Zanola pide el amparo de la CIDH, porque para él envenenar con medicamentos lo convierte en preso político. Esto solo sería posible si la política de la Bancaria es envenenar pacientes. Los responsables de la masacre del puente Avellaneda siguen siendo candidatos, los de la masacre de Cromagnon también, los de la masacre de las empresa públicas se han convertido a los tiempos actuales y por lo tanto no les tronará ningún escarmiento. Tres vicepresidentes que vienen, están y van para las derechas es demasiado precio para sostener el modelo. Pero claro: permiten prescindir de las campañas por Twitter para superar el 1,5.


La sangre derramada ha sido negociada y encuestada. Pero no solamente todo no está perdido, sino que algo ha sido encontrado. Aquellos que puedan prescindir de los orbitales de la fama, el dinero, el poder, tendrán el tesoro puro de buscar en la autogestión colectiva, el verdadero núcleo de la vida. Y serán sabios, porque sólo saben los que luchan. Y en ese núcleo encontraremos verdades, alegrías, tristezas, muchos recuerdos, algunas esperanzas, algunos proyectos, y algo que nadie ni nada podrá quitarnos: nuestros deseos.


La cultura represora nos da internas abiertas, pero nosotros abrimos nuestras vidas a las vidas con los otros. Seremos inmortales, y no habrá campaña mediática que nos calle. Por eso Salvador Allende sigue caminando en las calles de Santiago. Por eso.

La única lucha que se pierde es la que se transforma (Última parte) (APE).

 


 


La única lucha que se pierde es la que se transforma (Última parte) (APE).





AlfredoGrande


Por Alfredo Grande    




“Cuenta nueva, sin borrón”

“En toda cultura no represora, lo que entre por un oído no sale por el otro”  

(aforismos implicados)




(APe).- Soñaba. Pero como soñaba que soñaba, sentía que estaba despierto. Y entonces pensaba que un instante es apenas un tropiezo en un devenir infinito. Algún tropezón es caída. No todos. ¿Cómo diferenciar uno de otro cuando el equilibrio de la razón tiende a derrumbarse? La ansiedad confusional es la más difícil de soportar.

No sabemos de dónde viene el peligro, ni siquiera sabemos en qué consiste, y mucho menos quién es el enemigo y quién el amigo. Una de las formas de salir de esa ansiedad confusional es la retórica paranoide. El significante “traidor” cumple a las maravillas esa misión imposible.

El traidor se constituye en causa necesaria y suficiente de la calamidad. Y cuando el elegido además, aporta méritos suficientes para sostener coherentemente ese epíteto, el logro es absoluto. Completo. Total. Único. El castigo al traidor limpia los establos de Augías, y las aguas dejan de bajar turbias. Si no fuera una profanación, diría que sancionando con dureza el traidor, la casa está en orden. Pero ya sabemos que el desorden es inmanente a lo real, y que además, es un desorden desordenado. Caótico podríamos decir. La moneda deja de tener dos caras, y entonces, como cantaba Carlitos, “yo sé que ahora vendrán caras extrañas”. Y aparecen muchas y muchos que ahora no toleran ningún cuestionamiento, cuando no figuraron jamás en las luchas para exigir la “aparición con vida”. Los serviciales podrán decir: 2 + 2 es cuatro. Intentan cuadricular el caos para tener columnas y filas predecibles que le indiquen de qué lado va a caer la moneda o hacia dónde se fuga la intención de voto.

Pero en el mundo de los sueños donde soñamos la realidad, 4 no es solamente 2 + 2, sino que es una combinatoria infinita que siempre da el mismo resultado. Siempre el mismo pero de diferentes maneras. (64 - 60, 78 - 74…… 1024 - 1020… al infinito) Y esta es la cuestión. ¿Cuál es la manera adecuada, pertinente, ética, para enfrentar la calamidad? ¿Todas, algunas, cualquiera, las que la coyuntura mande, tácticas, estratégicas, efectistas, sensibleras, principistas? Lo que está sucediendo, lo que puede suceder, lo que sucedió, nos enseña que la historia también primero puede escribirse como tragedia y luego también escribirse nuevamente como tragedia.


Entonces, la crónica de una tragedia anunciada comienza en el 2003, entre enero y abril. En la Universidad Madres de Plaza de Mayo, sin dar ningún crédito a la denuncia de Vicente Zito Lema, todo intento de discutir, cuestionar, fue simplemente prohibido. La casi totalidad de los docentes a cargo de carreras, blindó a las Madres de lo que aseguraban era un ataque traidor… por haber osado cuestionar a Sergio.

Un compañero recordó una frase de mi intervención en la asamblea de docentes y alumnos: “¿Cómo es posible que en esta Universidad no podamos hablar de un desaparecido, y muy especialmente cuando el desaparecido es el Director Académico y Fundador de esta Universidad?” Si la modesta memoria no me engaña, esas palabras fueron rubricadas con aplausos. Pero eso es exactamente lo que sucedió: de una noche a un día, Vicente desapareció. De la misma forma que él y yo desaparecimos de la Memoria del Primer Congreso entregado en el Segundo.

Otro compañero, que acompañó esos momentos, me escribe: "(Alfredo) De alguna manera estás presente en este escrito, desde los intentos de organizar la reflexión en cada quilombo de los que pasamos en los cuatro primeros años de la Universidad. Me acuerdo del encuentro que organizaste, después del ataque a las Torres Gemelas. Y la nota que te hicimos tres compa en 2002 para un trabajo sobre la creación de la Universidad. No lo leímos en la entrega de diplomas porque no fueron ni Hebe ni el monje.


Nos guardamos este escrito, y algunos tratamos al menos de llevarlo presente y compartirlo.  Acordate también, que ante la crisis del verano de 2003, se reunieron 57 alumnos de Psicología. Social, la carrera más numerosa y la más crítica de la gestión, y pedimos a la rectora ante tanta confusión de dichos y diretes, se convoque a la máxima instancia, que es la asamblea. En esa asamblea se discutió bastante, y se fue todo al carajo. Se partió la Universidad.

Estuviste ahí y el Sergio jamás te contestó, ni siquiera pudo mirarte a la cara.

Acordate también del miserable papel de (…….), con la misma remerita negra que se ponían los "Shoklender´s" y cómo nos boludearon, y que no dejaban hablar a los compa que no eran de su mafia. (…) Era de los que nos señalaban con el dedo y decían que ésos (nosotros) nos reuníamos en el bar de la esquina para conspirar contra las Madres. Y no, en realidad era porque nos hinchamos las pelotas de tener en el bar de las Madres a algunos alcahuetes sentados al lado escuchando impúdicamente lo que hablábamos, y que era generalmente de los trabajos de investigación. Yo al menos desde mi rol en los equipos de coordinación del seminario, llevo pegado este escrito como un aviso, nunca más. Y también me lo advierto a mi, saluti. Y como dice un cumpa, 'que los sueños nos unan y la realidad no nos mate...' "  

En este relato omití nombres propios, privilegio de escritor. Pero ya en ese momento, los que blasonaban con la defensa de las Madres, eran los que habían tendido un cerco para que la realidad no se asomara.

Hoy el cerco estalló. Y nuevamente la estrategia es cercar a las Madres, construir otro traidor, atacar todo intento de pensamiento crítico, enfatizar la oportunidad de hablar para no ser una vez más funcional a la derecha, cuando en realidad los que han sido funcionales a la derecha son los que, desde las diferentes estructuras del gobierno, no supieron, pudieron, o quisieron controlar, auditar o al menos fisgonear el movimiento financiero de la Fundación.

¿Pretendían desde algún sector del Ejecutivo que fueran las propias Madres las que lo auditaran a Sergio? Parece que nunca escucharon que para Hebe Sergio es el hijo. Perfecta crueldad la de pedirle a la Madre que entregue a su Hijo. Pero eso es lo que ha hecho este Gobierno y por eso ahora las Madres son querellantes. Funcionarios inútiles que después de que la calamidad barre todos los cercos, cacarean sobre la honestidad de las Madres.


Somos los que siempre estuvimos con las Madres en los años de plomo los que no necesitamos esas aclaraciones. La derecha fascista no sólo quiere ensuciar pañuelos, quiere ensangrentarlos para siempre. Yo al menos, no tengo dudas de eso. Pero acuso a todas y todos los que estando al lado de las Madres no supieron, quisieron o pudieron ayudarlas antes, mucho antes, simplemente cumpliendo con sus deberes de funcionarios públicos, a que ninguna suciedad pudiera llegar a ningún pañuelo.

Faros de Alejandría sobraron, farsantes también. Y si bien no es lo mismo el enamoramiento, el amor y el delirio erótico, mi sufrimiento cuando me di cuenta de que las Madres ya no me amaban no es comparable con el sufrimiento especialmente de Hebe al darse cuenta de que el amor por su hijo fue vendido por bastante más de treinta dineros. Por eso se repite otra vez como tragedia.

El sufrimiento nuevamente sale a la superficie y nos damos cuenta de que ni siquiera las Madres han tenido el derecho de disfrutar de su valiente lucha en paz. Es cierto que las Madres no quisieron oír en el 2003. ¿Será posible que ahora escuchen? Si querellan al traidor, ¿podrán anular la querella simbólica contra aquellos que nos hicimos cargo de advertirles con tanta anticipación?

No sé si estoy soñando despierto, o estoy dormido soñando. Pero ahora no estoy buscando la salida de la Universidad Popular. Estoy entrando, rodeado de alumnos de aquellos tiempos, de los nuevos docentes, y en el aula magna, las Madres nuevamente invictas me esperan. También está Vicente, y muchos otros. Y estoy seguro que es un sueño del cual no voy a despertar, al menos, no enseguida. Porque nuevamente las miro a los ojos, una por una, porque ya dejé de estar endurecido y me di cuenta de que no había perdido la ternura. Entonces, quizá un fracción de segundo antes de despertarme, les digo: “Madres de la plaza, Alfredo las abraza !”.

La única lucha que se pierde es la que se transforma (segunda parte) (APE)

 


 


La única lucha que se pierde es la que se transforma (segunda parte) (APE)




 


AlfredoGrande


Por Alfredo Grande   


“nadie es profeta en su maceta”
(aforismo implicado)



(APe).- El tiempo pasa y nos estamos volviendo viejos. Ojalá yo fuera como el diablo, que sabe más por viejo. No estoy seguro de esa sabiduría que los tiempos siembran. Si es cierto que cosechas lo que has sembrando, también debe ser cierto que yerba buena siempre muere. Para que esa muerte y esa sangre nunca mas sea negociada, deberemos hablar de todas las sogas en las casas de todos los ahorcados. O sea: un análisis de la implicación colectiva.

Es lo que intentamos conseguir más de 50 compañeros, entre alumnos y docentes, cuando convocamos a 5 reuniones para construir el DETI: Dispositivo de Elaboración del Trauma Institucional.  Ese fue el diagnóstico situacional que aventuré en esos días de confusión, dolor y profunda tristeza, donde era imposible saber por quien doblaban las campanas, desde la desvinculación como director académico de la Universidad de Vicente Zito Lema.  

vicente_zito_lemaPrimero enfatizar la dimensión institucional. No era cuestión entre personas (en este caso concreto Vicente Zito Lema, Sergio Schoklender) sino entre lógicas incompatibles. Formas de producción de subjetividad que pudieron sostenerse cercanas, pero nunca unidas, desde la explícita asunción del rol de mediadora intermediaria conciliadora que Hebe de Bonafini por derecho propio ejercía. Esa cercanía era una forma de tomar distancia, como en la escuela primaria, o en los términos de la psicología social, una disociación operativa. Hasta que un factor desencadenante, arrasó con la lógica de la coexistencia no pacífica, no armoniosa, pero al menos con cierta elegancia, de esas lógicas incompatibles. Es importante señalar ese momento de clivaje en la profecía fundadora de la Universidad Popular. Siempre la pensamos y la mostramos como de Lucha y Resistencia contra las otras universidades, tanto las mal llamadas públicas, que apenas son estatales, y las privadas, tanto laicas como confesionales.

Era una Universidad que prolongaba, amplificaba la lucha de la Asociación Madres de Plaza de Mayo. Y sostuvo muchos años el trípode la implicación; la coherencia, que es la ausencia de contradicciones entre el decir y el hacer, entre el pensar y el sentir, la consistencia, que es sostener la coherencia en el tiempo, y la credibilidad, que es el efecto en la subjetividad individual y colectiva de la coherencia y la consistencia. Las Madres sostenían una verdad rebelada, la verdad que surge en la rebelión contra todas las formas de opresión. Ese origen, que es de lucha y de enfrentamiento, no admite el pensamiento único, ni el dogma político, ni siquiera alguna forma de subordinación que apele a un imaginario valor. Las Madres, todas las Madres, son la referencia necesaria para pensar que el terror se impone por su propia lógica de crueldad y exterminio pero también por las formas encubridoras de caracterizarlo y los pactos perversos que se generan..

En esos tiempos, me venía a la mente una estrofa de una hermosa poesía de Leopoldo Lugones, el mismo que luego alabara la hora de la espada. “Y al dar a la niña inquieta, la reconquistada flor, en la persiana discreta, sintióse héroe y poeta, por la gracia del amor”. La gracia del amor a las Madres nos convertían a todos en héroes y poetas y si eso no era el paraíso encontrado, al menos yo no conocí otro en toda mi vida. Pero el amor, nos enseña Freud, nos vuelve débiles y dependientes del objeto amado. Y cuando el amor transforma un ideal en idealización, entonces podemos hablar de los amores que matan, que no estoy tan seguro que sean los que nunca mueren. En ese momento, en ese preciso momento, ya no fue suficiente abrazar a las madres de la plaza. Cuando se tensa el conflicto entre ética y amor, los que elegimos la ética no quisimos seguir disociando porque había dejado de ser operativo.


Las notas que Zito Lema escribió en febrero de 2003 determinaron una escisión. Y las Madres eligieron por Sergio Schoklender. No hubo escucha alguna a todas las voces que pedían discutir, pensar, confrontar, los dichos del Director Académico.

Se convocó a una reunión para informar del alejamiento y decidir como se seguía, pero sin autorizar el debate sobre la denuncia que valientemente se había presentado. Esa reunión, y quedan testigos presenciales, fue con un alto nivel de violencia simbólica y real, como la que sufrió el corajudo Alberto Lapolla. Fue el 25 de Marzo y me pude ir, sin huir, argumentando que era el cumpleaños de mi hijo Federico. Lo que además de ser cierto, era lamentable, no por mi hijo, sino por el deplorable estado que tenía el padre de Federico cuando llegó.

Sin Vicente en la Universidad, varios pudimos sostener lo que las Madres nos habían enseñado. Luchar y resistir. Curiosamente, las reuniones de alumnos eran mal vistas. Se implantó un estado paranoico, donde se había dejado de pensar para solamente dedicarse a acusar. En ese momento, la única disponibilidad simbólica que había era Bradén o Perón, perdón, Hebe o Vicente. En el orden que se prefiera.

Haber enfrentado a Sergio fue tomado por las Madres, en especial por Hebe, y por muchos docentes y pocos alumnos, como un ataque artero y traidor a las Madres. Y allí quedó sembrada la semilla de una yerba mala: Hebe y Sergio eran lo mismo. Enfrenar al Uno era traicionar a Todas las Madres. Pero eso, siendo malo, al menos para un pensamiento libertario, un pensamiento no dogmático, y para decirlo directamente, un pensamiento de izquierda, no fue lo mas malo que ocurrió.

Cuando Néstor Kirchner se declara “hijo de las madres”, el escenario sufre una inesperada mutación. La alquimia entre “derechos humanos y capitalismo serio” fue la piedra filosofal de una etapa que ni el más cabezón de los cabezones hubiera imaginado.

En una jornada de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, dije que asociar al kirchnerismo con un gobierno de los derechos humanos era un delirio. En el sentido que era erróneo, no pasible de crítica y con capacidad de condicionar la conducta. En todo caso, si realmente era defensor de los derechos humanos, era una comprobación a posteriori del mandato cumplido, pero nunca un a priori. Insisto: lo delirante tiene que ver con una afirmación que sólo se sostiene en si misma. Al no haber ningún antecedente consistente, era cuestión de esperar 4 años y ver que pasaba. Sin embargo, todo delirio tiene un núcleo de verdad. Y ese núcleo de alta consistencia fueron las Madres, a las cuales alguna vez las describí como territorio fundador, para diferenciarlas de las Madres de la Linea Fundadora. Esa fue la piedra sobre la que se construyó la iglesia del kirchnerismo.

En un trabajo escribí que Nestor Kirchner era el Constantino de los derechos humanos, porque habia logrado capturar para la lógica del Estado al colectivo revolucionario de las Madres. La travesía institucional dió paso a una autopista de varios carriles. En alguno de ellos, comenzó a transitar la Fundación Madres de Plaza de Mayo (recordemos que en el 2003 era Asociación) y luego la Fundación Sueños Compartidos.

De Director Administrativo de la Universidad Popular, en la cual nunca había un peso (comprábamos tarjetas “la llama que llama” para poder usar los teléfonos) a Apoderado de la Fundación, hay algo más que el progreso del laborioso trabajo. Hay lógicas parásitas, de enriquecimiento ilícito pero legitimado. La tapa de Barcelona tiene desperdicio, pero no tiene piedad: “como hizo un parricida, maltratador, portaor de arma, millonario y jugador para hacerse pasar por un luchador de los derechos humanos”.

Como el cartero llama dos veces, nuevamente el núcleo de verdad fueron las Madres del territorio fundador. En la serenidad que las pasiones nunca permiten, lo que tenemos que analizar es nuestra propia implicación colectiva cuando sostenemos ambos delirios. En el 2003 hubo una advertencia, pero la gran mayoría de la intelectualidad argentina, capturada por los Congresos de Salud Mental y Derechos Humanos, no quiso escuchar. A Hebe rogando y con Sergio facturando. Ese Congreso, importante por quienes asistían, de todos modos era el fetiche que desmentía el horror de la denuncia de uno de los más comprometidos defensores de los derechos humanos. Y ahora, en el 2011, con la evidencia obscena en la mirada de todos, es el Estado el que arremete con la desmentida y nuevamente naufraga el pensamiento crítico porque la teoría de los dos demonios resucita: Sergio y Pablo son expulsados.

Seguramente Fatala desconoce mi aforismo implicado: “el escándalo es la cara visible de la hipocresía”. Nadie se puede despegar del escándalo, a menos que vaya por mas hipocresía.  Muchas veces he soñado con volver a mi querida Universidad Popular, aquella que contribuí a fundar en un remoto año 2000. Ahora, en el proyecto de la Universidad de los Trabajadores en IMPA, algunos de esos sueños se hacen posibles. Pero cuando un sueño se va, y sobre todo cuando el sueño es nuestro amigo, sigue quedando un espacio vacío.


Quizá vivir sea en parte eso. Sostener el horror al vacío, y seguir soñando para no vaciarnos. Y no abandonar ninguna lucha, porque cuando se destruye su nivel fundante, entonces esa lucha no sabemos hasta donde se transforma. Y no siempre es fácil volver desde el otro lado del espejo. Y nuestro consuelo, como no necesita el mal de muchos, nunca será el de los tontos. Ni el de los traidores. El único consuelo que a mi al menos me queda, es pensar que, en algún tiempo y en algún espacio, volveré a reencontrarme con “la otra Hebe”.

La única lucha que se pierde es la que se transforma (APE).

 


 


La única lucha que se pierde es la que se transforma (APE)





AlfredoGrande


Por Alfredo Grande   




“En el amor siempre hay dolor. Pero en el dolor, no siempre hay amor. ¿Por qué entonces sigo sintiendo dolor y amor?
(aforismo implicado)




(APe).- Nada se pierde. Todo se transforma. Lavoisier derrapa de la química inorgánica al espacio institucional. También la subjetividad se transforma, y parece nomás que tampoco es cierto que el pueblo, todo el pueblo o el pequeño pueblo que es cada sujeto, nunca se equivoque. Nos equivocamos y a veces acertamos simplemente porque nos equivocamos dos veces y un error compensa al otro.

Desde abril del 2003 me pregunto en qué me equivoqué. Si yo decidí retirarme de la Universidad Madres de Plaza de Mayo si las Madres seguían sosteniendo ese proyecto, y como siempre durante toda su heroica lucha, no daban ni un paso atrás, mi salida por la puerta grande pero sin la grandeza de un grande, solamente podía responsabilizar a mis equivocaciones.

En los metros que separaban el aula principal (no recuerdo si la llamábamos aula magna) en la cual escuché los hermosos discursos de Vicente Zito Lema, de Osvaldo Bayer y de Hebe, hasta la puerta que para mí era de salida, de una salida que supe siempre no tenía retorno porque yo tampoco daría ni un solo paso atrás, comprobé que la amargura, la tristeza, el dolor, el desconcierto y la bronca, logran que un centímetro sea un metro y que varios metros parezcan kilómetros.

Caminaba como en cámara lenta, y la puerta se alejaba cuanto más caminaba. Pero no como el horizonte de la utopía que en su alejamiento ayuda a caminar, como señala Galeano, sino como el alejamiento de un palacio de arena que se escapa entre los dedos. El Palacio de las Madres invictas, le había escuchado decir a Bayer. Yo, uno de los tantos derrotados de la asamblea de docentes, alumnos y Madres en abril del 2003.  


En esa distancia donde la eternidad dejaba su marca en la tierra, la inauguración de la Universidad en el año 2000 apareció no en mi memoria, porque de ese lugar nunca se había ido, sino que apareció en mi mirada. El primer piso con gente que se derramaba por la empinada escalera hasta la vereda. Y yo, junto a los docentes, a Hebe, a Vicente, pensando que toda mi vida había luchado, había peleado y había esperado estar en ese lugar. Pero el pequeño pueblo que es cada sujeto también se equivoca.

Mis clases eran tan alegres como alegres siempre fueron las Madres. Mi ritmo de trabajo cambió totalmente, ya que dedicaba tres y a veces 4 días por semana a la Universidad. Y cuando no iba, la extrañaba. Imposible no extrañar a una universidad de lucha y resistencia, que desde su profecía fundadora enfrentaba los determinantes represores de las academias tanto estatales como privadas. Ninguna luz cegadora tolera sombras. La valentía, el entusiasmo, la generosidad, la ideología combativa de todas las Madres, deslumbraban y alumbraban. Parecía que nunca habría tanta agua que pudiera apagar ese fuego. Y no se apagó.


Pero un viento colosal cambió la dirección. Y como si fuéramos niños que están danzando alrededor de una fogata, las llamaradas inesperadas se abalanzaron sobre nosotros. Al menos, sobre muchos de nosotros. El  Primer Congreso sobre Salud Mental y Derechos Humanos organizado durante el 2002, fue un poderoso analizador de lo diferente y de lo incompatible en la Universidad. Sigo caminando, la puerta parece que es una luna que rueda por Callao, y yo un loco con la cabeza como un melón.

En ese Primer Congreso, estuve en el Comité Organizador, presenté mi segundo libro, colaboré en la presentación del libro sobre las fábricas recuperadas, el primero sobre ese tema y que fue editado por Topía. Además, coordiné y participé de cuatro mesas. Sin embargo, cuando se entregó en el Segundo Congreso las memorias del Primero, yo no estaba mencionado. El dolor de ya no ser, aunque sin la vergüenza de haber sido.

Cuando Vicente Zito Lema se aleja de la Dirección Académica, el palacio estalló en llamas. Yo llegué a la Universidad invitado por él, y no dudé de que debía retirarme. Dudé solamente en cuándo era el momento más digno para hacerlo. Sabía que necesitaba irme, pero también sabía que no pensaba huir. La fundación de la Universidad en el 2000 fue el momento fundante de los sueños compartidos. Los sueños partidos, quebrados, asolaron los meses de febrero, marzo y abril del 2003.

En la última asamblea que participé, con la presencia de las Madres, no fueron pocos los que acusaron a Vicente de traidor. Justamente él, que en el exilio había escrito el oratorio Mater. Justamente él, que participó en una mesa redonda junto a Hebe, a Sergio Schoklender, cuyo eje fue la caída de las torres gemelas en Nueva York. En ese momento, la polémica estalló.

Recuerdo una nota del periodista Horacio Verbitsky: “La alegría de la muerte”, donde fustigaba a los participantes en esa mesa y por añadidura, a la Universidad por un supuesto jolgorio por el ataque terrorista. Fue el final del suplemento de la Universidad que Página 12 publicaba todos los viernes.

El último artículo que, ya diagramado, nunca se publicó era de mi autoría: “Los enemigos del Pueblo” que, al menos, se puede bajar todavía por Internet. Intenté y creo haber logrado, mostrar que no era la muerte la que generaba alegría en las Madres.

Ese tormentoso 2001 terminó por ahuyentar a lo que hoy denomino los “retroprogresistas”. La Universidad se consolidaba como un colectivo revolucionario, anti capitalisa y anti imperialista. La luz cegadora  deslumbraba y alumbraba la lucha contra las políticas liberales de Menem, De la Rúa y Duhalde.

Sueños y alegrías compartidos. Los verdaderos, los fundantes. Esas imágenes seguían delante de mis ojos, mientras me acercaba a una puerta que se negaba a quedarse quieta. Pero luego de la renuncia de Vicente Zito Lema, solamente quedaron las pesadillas. El comienzo del 2003 marca la ruptura, porque la confianza en la gestión administrativa de Sergio estaba totalmente quebrada. Pero los cristales nunca se rompen sin dejar algunas astillas colgando.

Cuando Sergio me contó que iba a cambiar el logo de la Universidad, la cantidad de carreras que pensaba crear, le pregunté si quería hacer una especie de UADE de los derechos humanos. Me dijo que sí. Hubo tantas discusiones, peleas, que prefiero olvidarme, aunque en verdad, no puedo olvidarme. Comprobé que era cierto que “un solo traidor puede más que mil valientes”  ¿Pero quién decide quién es traidor y quién es leal? Los dioses de una época son los demonios de la siguiente, dicen los antropólogos. Yo, intentando llegar a esa puerta que me parecía imposible de alcanzar, me había convertido en un demonio para las Madres.

Y mientras esa sensación cada vez era más insoportable, me encontré en la plaza de los dos congresos, escuchando gritos, mirando sin ver a otros y otras que también se iban y ahogado en la sombría tristeza de esa despedida sin sabor a miel, me preguntaba cuántos años tendrían que pasar para poder por lo menos escribir algo sobre las luchas que sólo se pierden cuando se transforman.