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Colombia: Minería y migración (ANNCOL)

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Por Juan Leonel Pérez y Antonio López Vélez

En Colombia hay más de cinco millones de desplazados, de diferentes regiones del país; pero observando más detenidamente, la gran mayoría viene de las zonas mineras: el 80% de las violaciones a los derechos humanos, se presentan en los municipios minero - petroleros, que son el 35% del total nacional; el 87%, del desplazamiento forzado; el 78%, de los crímenes contra sindicalistas; el 89% contra indígenas y el 90% contra afrodescendientes.

En estas áreas se han concentrado: violencia paramilitar, desplazamiento, desaparecidos, muertos y torturados. El delito que han cometido estos ciudadanos es vivir en zonas donde hay muchas riquezas.

La extracción masiva de los recursos minerales, por parte de las multinacionales, ha sido un proyecto estratégico de los gobiernos de turno. Como consecuencia de esta política de Estado, se han desplazado millones de pobladores de estas zonas. Y los pequeños mineros que han ejercido durante cientos de años esta profesión, son tratados como criminales.

En la actualidad, esta política de entrega de los recursos al mayor postor se ha ampliado en el proyecto de la “locomotora económica”, del gobierno de Juan Manuel Santos a través de las Áreas Estratégicas Mineras (AEM), le está entregando más de 20 millones de hectáreas en concesión a las multinacionales de la minería.

Los datos demuestran que nunca las multinacionales han traído beneficios económicos y sociales para los pueblos de las zonas de explotación; todo lo contrario, la pobreza y la miseria llegan de la mano de las empresas extractoras de minerales.

Andalgalá: Una batalla ganada

Levante 2do. Acampe El Algarrobo

Luego de la sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación a favor del pueblo catamarqueño en el amparo interpuesto por los vecinos de Andalgalá y la Asamblea El Algarrobo, el pasado viernes se levantó el 2º Acampe por la Vida y el Agua que se llevaba a cabo frente a los Tribunales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Un mes de marchas y diversas actividades visibilizó el reclamo que, esta vez, no pudo ser esquivado por los miembros del Máximo Tribunal de la Nación, quienes criticaron el accionar de la justicia catamarqueña "por obviar la prueba presentada y no darle el tratamiento legal correspondiente a la acción de amparo presentada por los vecinos de Andalgalá en 2010" e indicaron que "los jueces de Catamarca van a tener que respetar el Código de Minería y la Ley General del Ambiente al momento de resolver", según indicaron los asambleístas en un comunicado de prensa.

Asimismo, debe destacarse que la resolución que autorizaba el emprendimiento de Agua Rica, según el fallo, "es susceptible de producir un agravio al medio ambiente que, por su magnitud y circunstancias de hecho, puede ser de tardía, insuficiente o imposible reparación ulterior" y por lo tanto, "el amparo era la vía adecuada para ' evitar el daño inminente al medio ambiente' ", e indicando "la importancia de la prevención del daño a futuro en temas ambientales" y "la realización de estudios cientificos y la participación ciudadana como factores esenciales a la hora de autorizar -o no- emprendimientos de semejante magnitud"

Borges, Barrick y los 200 años (APE)

Paisaje borgeano

Carlos Del Frade

Por Carlos del Frade

(APe).- El pasado sigue abierto en el presente. Por sueños colectivos inconclusos y pesadillas todavía invictas.

El 9 de julio de 1816, bajo la presidencia del sanjuanino Francisco Narciso de Laprida, se declaró la independencia de estas provincias, tierras que luego se llamarían Argentina.

El 23 de septiembre de 1829, sin embargo, Laprida fue asesinado por una partida de federales que respondían al fraile dominico, Félix Aldao, líder de las mayorías que poblaban Mendoza. Mucho tiempo después, en 1943, Jorge Luis Borges escribió su titulado “Poema Conjetural”, donde habla en primera persona como si fuera el sanjuanino Laprida.

“…A cielo abierto yaceré entre ciénagas;
Pero me endiosa el pecho inexplicable
Un júbilo secreto. Al fin me encuentro
Con mi destino sudamericano.
A esta ruinosa tarde me llevaba
El laberinto múltiple de mis pasos
Que mis días tejieron desde un día
De la niñez. Al fin he descubierto
La recóndita clave de mis años,
La suerte de Francisco de Laprida,
La letra que faltaba, la perfecta
Forma que supo Dios desde el principio.
En el espejo de esta noche alcanzo
Mi insospechado rostro eterno. El círculo
Se va a cerrar. Yo aguardo a que así sea.
Pisan mis pies la sombra de las lanzas
Que me buscan. Las befas de mi muerte,
Los jinetes, las crines, los caballos,
Se ciernen sobre mí…Ya el primer golpe,
Ya el duro hierro que me raja el pecho,
El íntimo cuchillo en la garganta”, sostiene Borges.

Ese destino sudamericano del presidente del congreso que declaró la independencia parece ser un anticipo de lo que hoy se vive en las tierras sanjuaninas, las mismas que fueron la cuna de Laprida.

Doscientos años después, aquella independencia se desvanece ante el poder de las multinacionales como la Barrick Gold.

Envenenadores sistémicos (APE)

Tierra viva

Silvana Melo 3

Por Silvana Melo

(APe).- Los envenenadores sistémicos se han quitado, sonrientes, las máscaras. Y gobiernan. Ya no en las sombras. Sentados en los sillones máximos. Exhibiendo a sus niños y a sus corbatas. Y firmando actas de defunción de cerros y ríos. El modelo extractivista -como se llama al sistema vampírico que deja anémica a la tierra e intoxica el agua y el aire- ya tiene sus delegados formales en el gobierno. En algunos casos, personajes fundacionales en el generoso presente con que, en 1993, el país ensalzó a las megamineras: el régimen de estabilidad fiscal. Fue Daniel Melián, hoy secretario de Minería, el padre amante de ese pequeño monstruo al que hoy, veinte años después, le concede la mayoría de edad con la supresión de las retenciones. Justo en estos días cuando se conoce la pericia de la Federal emitida en diciembre: cinco ríos envenenados después del derrame de un millón de litros de agua cianurada en setiembre de 2015.

La nación puede determinar que no se cobrarán más los derechos de exportación de las entrañas de la tierra y perder 3.300 millones de dólares al año. Pero se encoge de hombros ante los controles, porque sólo pueden ser ejercidos por los gobiernos provinciales. Que suelen ser rehenes a partir de sus desgracias financieras: cualquier canto de sirena que ofrezca consumo y puestos de trabajo temporales es alojado generosamente, sin detenerse en secuelas mínimas, como cerros volados, agujeros desérticos en la tierra, ríos envenenados, fauna y flora alterada, pueblos fantasma y graves consecuencias en la salud y en la vida.

La Nación (1) ejemplifica con la mina La Alumbrera, de la suiza Glencore, que “en 17 años aportó 4.820 millones de pesos al fisco de Catamarca y los 663 millones de pesos que aportó en 2014 solventaron los presupuestos de dos ministerios y dos secretarías de Estado”. También en 2014 la mina Veladero, de la canadiense Barrick Gold, “hizo compras a proveedores de San Juan por 1.505 millones de pesos y esas compras sostuvieron las arcas provinciales a través del impuesto de ingresos brutos”. En setiembre de 2015, Veladero admitió el derrame de un millón de litros de agua con cianuro en el río Potrerillos.

El modelo extractivista irrumpió triunfal en la Argentina de los ' 90, cuando se firmó la autorización para la transgénesis de la soja y se llamó a las inversiones megamineras con un voucher obsequio, un kit de leyes irresistible que consistía en entrar, disponer, volar, contaminar, pagar el 3% a boca de mina y vaciar. Dejando las migas del banquete en la panza vacía del suelo. Las leyes comenzaron a promulgarse en 1989 y fueron sembrándose durante diez años; varias de ellas, fueron conceptualmente paridas por el regresado Daniel Melián. Un régimen jurídico que convirtió a la megaminería en la actividad extractiva más beneficiada del país. Y que subsiste hoy, sin que ninguno de los subsiguientes representantes políticos haya rozado siquiera la tentación de alterarlo.

La ley 24.196 de Inversiones Mineras le concedió a la minería un régimen de Estabilidad Fiscal por treinta años. Ningún mortal de estos pies del mundo hubiera soñado algo así: “esto significa que los sujetos alcanzados por estos beneficios no pueden ser afectados durante ese plazo por la creación de nuevos impuestos, el aumento de alícuotas, impuestos aduaneros, la derogación de exenciones otorgadas, la eliminación de deducciones admitidas, etc., tanto a nivel nacional y provincial como municipal” (2).

Entrevista a Fernanda Vallejos (Asamblea El Algarrobo), sobre Minera La Alumbrera y Agua Rica, por Sandro Arrién (Otra Mirada)

Marcha 02

La integrante de la Asamblea El Algarrobo, en Andalgalá (Catamarca), contó cómo nació esta ONG y se refirió a la inserción de Minera La Alumbrera en las instituciones, las políticas continuistas mineras, la falta de estadísticas reveladoras de la contaminación ambiental, los derrames y roturas sistemáticos del mineraloducto; el acampe en Capital Federal frente a la Corte Suprema de Justicia, por el recurso extraordinario presentado hace tres años en contra del proyecto Agua Rica y el rol como comunicadora dentro de la radio comunitaria El Algarrobo durante el reportaje realizado por Sandro Arrién para su programa Otra Mirada, programa radial que se emite por FM San Eduardo Radio Unión de San Eduardo (Santa Fe).

Entrevista a Sergio Martínez (A. El Algarrobo), sobre el acampe en Plaza Lavalle, por La Deuda Eterna (FM Flores)

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El integrante de la Asamblea El Algarrobo conversó con los compañeros de La Deuda Eterna acerca de lo que acontece en el acampe que se viene realizando en Plaza Lavalle y de una realidad que no sale en los multimedios, desde la represión estatal al acoso laboral sobre quienes están en contra de la megaminería.

Andalgalá: Por la vida y contra la megaminería

Acampe 02

Director Editorial 2013

Algunas y algunos integrantes de la Asamblea El Algarrobo están acampando en Plaza Lavalle para exigir que se resuelva el amparo judicial interpuesto contra las intenciones de contaminar esa tierra y agua que tanto aman. Hasta marcharon el pasado miércoles para que el reclamo sea visible por aquello que se dice, en el interior, que solamente "se atiende en Buenos Aires".

Pero nada sorprende en esta continuidad del kirchnerismo a manos de un PRO que, ahora, acaba de ratificar su política en materia de minería con la eliminación de las retenciones a las actividades mineras. Menos aún, lo es la morosidad judicial que conocemos: justicia para los ricos y poderosos; injusticia, para los pobres y contaminados.

Sin embargo, esta estrategia política y judicial viene desde hace mucho tiempo. Desde el menemismo a la actualidad, se fue afinando cada vez más. Primero, con la reforma del Código de Minería que les otorgó innumerables ventajas a las megamineras y que ahora recibieron la yapa del presidente Macri; luego, con la táctica del desgaste iniciada por el duhaldismo y continuado hasta el presente, se busca desarmar este tipo de protesta social mediante el simple método de ignorar su existencia con la innegable colaboración de los medios hegemónicos y a veces, como ha sucedido con el acampe de los Qom, recurriendo al Astiz de turno (1) o a las Ong's que supuestamente defienden al medioambiente que, en realidad, operan para dividir a quienes realizan la protesta social.

Pero esta lucha por el agua y por la vida no pasó desapercibida para los medios alternativos. Tampoco para nosotros que, inclusive, hemos participado de la caminata al Obelisco. Y es importante que así sea, para que no se diluya en el tiempo y se pueda cumplir el objetivo: la sentencia definitiva en el amparo interpuesto por la Asamblea El Algarrobo.

Ahora bien, ¿cuál es la importancia de este fallo? y ¿cuáles son las consecuencias que se pretenden evitar? son los principales interrogantes en esta coyuntura. Ensayando una primera respuesta, podríamos decir que una sentencia a favor de la población andalgalense marcaría a fuego las intenciones de la megaminería en Catamarca y es posible que ello sea tomado como un importante antecedente en otras causas judiciales de igual índole. En caso contrario, se ratificaría la política de Estado que se viene consumando desde 1989 en desmedro del derecho al medioambiente sano establecido en nuestra Constitución Nacional. Con respecto a la segunda, recordamos lo manifestado por Brian Chayle en la entrevista (2) que le realizáramos: "no es el mismo aire", "no es la misma tierra". La contaminación del aire, del agua y la tierra es una constante en las explotaciones mineras. Basta recordar lo que afirmó el compañero andalgalense: "hay mucho cáncer" o lo que acaba de comprobarse en Jáchal, provincia de San Juan, con el niño contaminado con plomo tras el vertido de agua cianurada por la Barrick Gold. Pero no podemos olvidar que, tras una enfermedad, puede adquirirse una discapacidad que llevará tarde o temprano a la muerte. Por eso insistimos en que la megaminería y el sojalismo enferman, discapacitan y matan aunque, en general, suele omitirse la adquisición de distintos tipos de discapacidad tanto a nivel informativo como sanitario.

Ocultando las consecuencias

Las megamineras vienen trabajando sobre la difusión de los supuestos beneficios de la actividad. Y cuando alguna publicación los refuta, suelen buscar ocultarlos. Eso ha ocurrido con los manuales sobre medioambiente que habían sido impresos en el Ministerio de Educación de la Nación, los cuales no se saben donde están.

Donaciones a escuelas y otras instituciones sociales son las herramientas para cooptar la voluntad de los habitantes para obtener la consabida licencia social. Por supuesto, la conciencia ambiental de los pueblos viene impidiendo la colonización simbólica y material que se viene realizando con tal objetivo.

Pero el Estado también aporta lo suyo. Como bien aseguró Chayle (2), "no hay un médico oncólogo" en Andalgalá. ¿Casualidad? No, para nada. En todo caso es una causalidad, porque se trata de ocultar los verdaderos números de los afectados por la actividad minera y en particular, de aquellos que adquieren algún tipo de discapacidad. Y para tratarse los pacientes "deben ir a la capital" (2). Esto último tampoco es nuevo, es una estrategia del kirchnerismo que será perpetuada por el macrismo con el objeto de seguir escondiendo la realidad sanitaria en las provincias mineras.

Ademys impulsa petitorio contra la minería a cielo abierto.

Mediante un comunicado, la organización sindical docente porteña invitó a todos los docentes de la Ciudad a impulsar la firma de un petitorio en reclamo de la derogación del Código de Minería y de la legislación vigente que permite el genocidio provocado por la megaminería contaminante en nuestras escuelas y en los barrios.


Adjuntamos a esta nota, la planilla respectiva que, una vez completada, deberá enviarse a la sede sindical, sita en la calle Santiago del Estero Nº 443 de esta Capital o acordar la entrega al mail ademys@rcc.com.ar