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OPINION - LA “POLÍTICA” DEL VÓMITO, POR ELISA RANDO

SUMARIO

1 - ARGENTINA, BUENOS AIRES: OPINIÓN - LA “POLÍTICA” DEL VÓMITO, POR ELISA RANDO - GENTILEZA MARTA SPERONI.


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From: marta speroni

Sent: Saturday, June 20, 2009 9:49 PM

To: GACETILLAS ARGENTINAS - REDACCIÓN

Subject: LA “POLÍTICA” DEL VÓMITO, POR ELISA RANDO

La “política” del vómito.

No te rindas, aún estás a tiempo

de alcanzar y comenzar de nuevo.

Aceptar tus sombras,

enterrar tus miedos,

liberar el lastre,

retomar el vuelo*.

Hartos, pero de verdad, hartos, nos despreocupamos del estilo. De la semántica. Y de alguna manera, también de la prudencia.

Lo que podría decirse como generalmente ocurre en emergencias “electoreras”, -que no electorales-, hacer “un análisis serio de la situación política en general”, en esta modesta nota, no lo encontrarán. No lo busquen. No lo esperen. No lo encontrarán.

Lo que no existe, no se puede analizar. Y la verdad es, que la situación política electoral seria, no la vamos a inventar. No existe.

Nada de lo que hoy se está desarrollando como campaña electoral, se puede analizar como tal. No se analiza con seriedad la abstracción. No se debe confundir una tómbola camandulera, como si fuera en realidad una consulta al pueblo. Sería un desprecio a la verdad. Una burla a la razón. Sería aceptar un sistema de acertijos ninguneando la voluntad del pueblo.

Con rigor. Con pautas ideológicas. Con principios y con programas, no encontramos nada para analizar. Y mucho menos para entusiasmar. De manera que si empleamos la dureza del lenguaje. La dureza de la palabra. Lo hacemos por honestidad militante. Para que nada quede implícito.

Esta vez decimos los sentimientos con las tripas, porque el cerebro tropieza con lo intolerable. Aquí, entre nosotros, el absurdo le gana a la razón y la simulación maquilla la decrepitud y la indecencia.

¿Qué es lo que se puede analizar? Así como el latrocinio licua la honradez, la alquimia encuestadora de estos días deja abandonado en las esquinas al ciudadano, a la verdad y a las urnas. Lo que implica decir, que se utiliza una rama del cálculo matemático para manipular a la opinión y a su sujeto. Los ideales no cuentan. La ideología casi ninguno la tiene. Murieron en la emergencia. Lo grotesco de la farsa es lo que impera. Abundan por todos lados los bufones. Dante y Maquiavelo nos miran sorprendidos.

De programas no habla ni uno solo. De proyectos, son cosas que aburren y dispersan. De partidos, elecciones internas, militantes, plataformas, origen del dinero derrochado… parecen cosas de libros archivados. Cosas de viejos aburridos. De gente antigua. Tanto como el Juzgado Electoral.

De la lucha…, de la lucha se olvidaron todos. Sólo pelean los restos del festín.

Del hambre ajeno, almuerzan muchos.

Y de la ventanilla, se colgaron todos.

Del 19 y 20 de diciembre, del estado de sitio establecido y de los 37 muertos que quedaron en las calles, nos acordamos nosotros. Los sobrevivientes. Los de abajo. Los que salimos una madrugada a gritarles que se vayan todos.

Todos, todos se escondieron un tiempo. Cuando pasó la cuarentena se sentaron, más tranquilos. Todos juntos.

Hacemos estas líneas por lo afirmado en el título. El vómito ciudadano es el síntoma de un asco colectivo. Y eso es sumamente peligroso.

Por respeto a la verdad, la que en todos los frentes se saltan a la torera. Sin métodos para observar. Sin principios que sostener. Sin advertir que en las maniobras por ganar algo, se pierde hasta la vergüenza. Por ganar algo se hacen trizas la razón y la conciencia. Por ganar algo desaparece el objeto del deseo y se quedan sin deseos y sin historia que puedan mostrar al vecino o al hermano.

Recordamos, señalamos, nos enojamos, por respeto a los compañeros y a los lectores. Por respeto a los militantes que quedan y en homenaje a los que lo han sido, y ya no están.

Por respeto a los que sufrieron cárceles, exilios y muerte, por esa, su insobornable militancia.

Por los que no preguntaban por cuanto sino por qué. Y sabían por qué se hacía lo que hacían. Sin aceptar imposiciones. Ni ordenes. Ni bajadas de líneas miserables y traidoras.

Respeto a los que no discutían sin información. Y la información era la lucha y la lucha era por su clase y su ideología. Su clase y las ideas de su clase. Concebidas y difundidas por su partido de clase. Que era la razón de su militancia. Su razón de vida militante.

Respeto a los que se jugaban por todos. Abriendo caminos. Marcando conductas. Eran los anónimos constructores de la liberación.

Incorruptos. Cincelaron la decencia en carne propia. Decencia sin alharaca. Decencia de gente pobre. Decencia de luchadores.

Hombre y mujeres, decentes con ellos mismos.

Consecuencia por ideales. Consecuencia que tuvieron siempre dolorosas y sufridas consecuencias.

Por conciencia propia y vergüenza ajena, lucharon y muchos cayeron para siempre, porque no sabían ni querían entregarse. Porque no traicionaron.

¿Dónde reside en nuestros días la decencia?

¿Dónde se escurren los ideales?

¿Dónde se subasta al pueblo?

¿Dónde puede y debe estar la clase obrera y dónde y cuál es su partido?

¿Dónde puede un trabajador considerar que ha encontrado un lugar para desarrollar la lucha por la liberación?

¿Quién, dónde y cuándo denunciará alguien, de verdad, la explotación del hombre? El hambre de los niños. El abandono de los viejos. La enfermedad no tratada. Y la tierra en latifundios que son ahora perversas banderas de especulación y latrocinio. Ladrones sin callos y con tranqueras.

¿Qué significado tiene para la insensibilidad de los poderosos la lucha de los desposeídos?

¿Cuándo el capital salvajemente inhumano será enfrentado por el Partido de la clase obrera organizada?

¿Dónde y cuándo los pueblos resolverán la unión de sus fuerzas para comenzar a consolidar la internacional de los hombres y mujeres libres?

¿Es que nunca llegará esa hora?

¿Es que creen, de verdad creen, que la historia detendrá su marcha para esperar a que otros desbrocen el camino?

Nadie ni nada reemplazará a la clase obrera en la tarea de defender sus intereses de clase y ejecutar los mandatos de las mayorías que integra.

¡Cuántos intentos frustrados! ¡Cuántas traiciones sufridas!

Las oportunidades, los momentos que se pierden muy pocas veces se vuelven a presentar. Sólo basta recordar que hay dos cosas que no esperan: el hambre y la muerte. No resisten encuestas ni traiciones. Ni tilingos que prometan la abundancia.

Mi homenaje sea hoy, en estos días sombríos, para los compañeros que nos enseñaron siempre que la Revolución Social, que la Revolución Socialista es posible. Pero también aprendimos que no la íbamos a encontrar a la vuelta de la esquina. Había que luchar. Había de derribar barreras. Había que tener principios y sobre todo, había que ser decentes. Había que querer ser libres.

En la noche del domingo 28, cuando se abran las urnas, allí no encontraremos regalada la liberación de nada.

Una gran sombra opacará la algarabía de los que ahora creen que todo se acomodará andando. Como los melones en los carros. Andando. Como melones.

Sólo resta advertirles a los presidentes de mesas, a los fiscales, a los jueces electorales y a los ciudadanos todos, que en los padrones de la democracia declamada, habrá 30.001 ciudadanos que no concurrieron al comicio. Que no votaron. Ni votarán jamás. La A que pondrán junto a sus nombres, no es A de ausencia. Es, sencillamente, A de ASESINADO.

Jorge Julio López, también.

Son la muestra lamentable de la tragedia argentina. Que no es farsa. Ni será comedia.

Elisa Rando

*No te rindas. Mario Benedetti

"...los asuntos que estamos presentando, nos dan en este momento la más grande de nuestras oportunidades para liberar a los Cinco. Este es un momento crítico y es muy importante que la red de apoyo esté al tanto e involucrados activamente en el caso." Leonard Weinglass, abogado estadounidense del equipo de la Defensa. www.amigosdecuba.com.ar/5patriotas (Argentina); www.thecuban5.org (Comité Internacional por la Libertad de los Cinco)

OPINION - 18/09/08 - JORGE JULIO LÓPEZ, ¡ PRESENTE ! COMPAÑERO, POR ELISA RANDO (ARGENPRESS)

SUMARIO

  1 - ARGENTINA, BUENOS AIRES: OPINIÓN - JORGE JULIO LÓPEZ, ¡ PRESENTE ! COMPAÑERO, POR ELISA RANDO (ARGENPRESS).


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De: SIEMPRE EN GUARDIA

Fecha: Jueves, 18 de Septiembre de 2008 06:53 p.m.

Para: GACETILLAS ARGENTINAS - REDACCIÓN

Asunto: JORGE JULIO LÓPEZ, ¡ PRESENTE ! COMPAÑERO, POR ELISA RANDO

----- Original Message -----

From: marta speroni

To: SIEMPRE EN GUARDIA

Sent: Wednesday, September 17, 2008 11:48 PM

Subject: JORGE JULIO LÓPEZ, ¡ PRESENTE ! COMPAÑERO, POR ELISA RANDO

ARGENPRESS.info - Prensa argentina para todo el mundo

miércoles 17 de septiembre de 2008

Jorge Julio López.¡Presente! Compañero

Elisa Rando (especial para ARGENPRESS.info)

Jorge Julio López, sabes acaso tú, mejor que nosotros, qué decimos cuando gritamos: ¡ Presente! También, cuando decimos: Compañero.

Cuánto hay de entrega. Cuánto hay de compromiso. Cuánta verdad encierra ese: Presente. Qué entrega hay en ese, estar presente. Y qué bien hace, el poder estar presente.

Saben todos los que luchan, qué significa ser compañero… y estar.

Qué lucha verdadera se libra cuando se está presente en el momento que corresponde y en el lugar que debe ser. En el que debe estar un compañero.

Algunas veces, en la práctica, resulta difícil saber ser y sentirse compañero. Tampoco, ni muy bien ni muy seguido, se puede medir el alcance inmenso de la simple palabra: militante.

La modestia y la grandeza que debe haber en la acción militante, para que la palabra cobre sentido, sea realidad, y no avergüence el lugar donde se esta presente, donde se asume como compañero y se alcanza de verdad la condición de militante.

La militancia, debe aclararse, nada tiene que ver con la cooptación, la docilidad, el reclutamiento. El consentimiento, la resignación, el silencio y la aceptación de todo lo que venga impuesto, nada de eso tienen que ver con la militancia. El militante siente, recibe, pone y discute la ideología, es dueño de sus sentimientos. Respeta el pensamiento, los principios, y la conducta de sus iguales. Pero no las sacraliza. El militante no es un mandado, es el demandante. No es un aparato sobre un camión, ni el repuesto cambiable de una máquina. No es un adiestrado o un servil. Es un artífice indispensable para la construcción de ideas, de esclarecimiento, en la discusión de principios y tesis de consolidación y cambio. Es la fuerza para la difusión de ideas, de luchas… y el indispensable en las revoluciones, cuando son verdaderas. El militante es la idea en movimiento que pone la ilusión, la alegría y la vida, en un mundo de explotación y de revancha. En un mundo donde el capitalismo es el ruin triturador de hombres y de cosas.

“En política se miente. En política se oculta la verdad”, cuando las acciones de los que la practican poco tienen que ver con los ideales que manifiestan. Así es, que hay tiempos, en que muchas expresiones se desvalorizan. Cambian el signo, destruyen el sentido y la realidad práctica anula su fuerza. Mienten y saben que mienten. Mienten y roban la ilusión y al final la libertad y la vida. Los cambios se postergan y se confunde adrede el compromiso. Son los revolucionarios de cartón pintado. No llegan ni siquiera, a ser traidores. Son los se que devoran los cambios que no hicieron nunca. Los que pasan por las ventanillas antes de preguntar a quien deben vivar.

Los que claudican, los traidores, deberán aprender a vivir sin compañeros. Deberán saber, cuando les falten, qué es vivir sin compañeros. Qué es la especulación y la entrega. Cómo son los caminos cuando se convierten en atajos. Cómo se transita por las charcas. Cuando se dejan los caminos, se dejan también los compañeros. Se hacen trizas los principios. Cuando se bajan las banderas, quedan sólo las divisas. Y la vuelta, es siempre la derrota. Es el retorno sin objetivos. Sin ideas ni ideales. Sin levantar la mirada. Sin vergüenza y sin historia.

Cuando se claudica, le llega el final a todo el cuerpo. Se muere, irremisiblemente, se muere. Se mata el compromiso. Se entrega la moral. Se pierde la conciencia. Los que se han entregado por un precio, saben muy bien de que les estoy hablando.

Los que claudican. Los que malogran su historia. Los que se detienen. Los que declaman principios que no respetan. Los que practican el juego de la distracción y el conformismo. Los que se entregan sin que se lo pidan. Los que se cotizan por oro y no son más que de hojalata. Los que entran a los codazos y retroceden a los tropezones. Los que no sirven para nada, no son nunca compañeros. No saben de compromisos. No conocen la lucha. No saben de solidaridades. Ignoran la historia. Son máscaras de ellos mismos. Son, apenas, si los dejan, pequeños miserables.

Están donde los llevan. Aclaman a quien lo recluta. Sirven al que le paga.

Y matan al que le marcan. Son los tartufos de la política. Y de esos estamos llenos.

Jorge Julio López, al que no me dirijo, porque creo que no me oye, lo experimentó una mañana, cuando pudo demostrar qué significa estar presente. Que enseñó, hasta a los matones asesinos, cómo es la templanza y el coraje de un compañero. Nos dio a todos, leales y claudicantes, una clase magistral de militancia plena. De entrega abnegada. Silenciosa. Conmovedoramente leal. De un hombre, por sobre todas las cosas, bueno.

Estuvo presente donde debía, para cumplir su compromiso de conciencia, como debía… Era la hora. Tenía que hacerlo.

Llegó, con su cabeza cana, hasta los estrados de una justicia esquiva. Denunció el crimen que había tenido por testigo sus ojos verdes. Recordó las manos amigas que se despedían de la vida. El las confortó con la tibieza de las suyas. Ante el terror de la capucha y la picana, en la cueva de las sombras y la muerte. Todos harapientos. Llagados a golpe de picana. Macilentos. Atormentados en las sombras. Vigilados, espiados, sometidos por asesinos alucinados. Perversos irrecuperables que caminan aún entre nosotros. Aquella fue noche de promesas y despedidas. La vida y la muerte se cruzaron. En el pozo, se cruzaron. Seguro que no temblaron. Tenían razón. Y juraron justicia. López juró. Esperó treinta años, juró, se juró justicia.

Cumplió. También el Tribunal supo sentar, por una vez, en el estrado, a la verdad. Los asesinos tuvieron la misericordia laica de los jueces justos. Dijeron: Genocidio. Todos saltaron. Fue la única alegría. Se estaba haciendo justicia Los asesinos también sabían. Quedaron entre rejas En la cárcel, mientras dure su despreciable existencia.

Desaparecido, preso y torturado, prometió a sus compañeros de prisión, decir la verdad. Y lo hizo.

Prometió, en el pozo sombrío de picana, capucha y mordaza, denunciar el crimen cometido ante sus ojos despavoridos. Y lo hizo.

Se prometió a sí mismo denunciar a los asesinos. Y lo hizo.

Esa promesa. Esa decencia. Esa conducta. Esa militancia. Le costó la libertad y quizás, la vida. La puso, sin cálculo ni condiciones. Desde un cono de sombras y venganzas siguió presente. Quiso ser antes que nada, compañero.

Juntando militancia, recordó su verdad hasta la mañana del secuestro. Hasta la mañana en que la misma historia abría el libro en la misma página. Tenebrosa y oscura. El brazo intolerante de la violencia, apareció de nuevo. Para él la dictadura no había ni caído ni muerto. Existía. La conocía. Estuvo a su lado. La vio de nuevo.

El Nunca Más, se esfumó en una noche de capucha y de neblina. Y fue nunca más. Fue una burla macabra, que jugó con la credulidad ingenua de un montón de gente que necesitaba creer que había sido verdad. Y había sido justicia.

En la historia de estos dos años de ausencia. De tu ausencia. Que es tu historia. Hubo de todo. Tu ida sin llevar la llave. Sin volver al mediodía. Sin saludar al vecino. Sin despedirte de nadie. Todavía duele la diatriba infame del té con tu tía, de ministros charlatanes y fantoches. De todo hubo. De todo se dijo. De todo se hizo uso para despistar, infamar, desvalorizar. Ridiculizar, amenazar a tus valientes abogados. Cómo se puede descender y transitar por las cloacas para defender lo indefendible. Para justificar la muerte despiadada. La desaparición, es un fantasma ausente que retorna. Que espanta… y hasta cuándo.

Tú, compañero, eres el sujeto. El motivo fundamental de nuestra lucha.

Tú eres la lucha misma. Tú eres el ejemplo. Nosotros el grito.

El tuyo…, seguimos sin escucharlo. Ojalá puedas gritarlo bien fuerte, Julio Jorge López. Bien fuerte. Como lo haremos nosotros siempre.

Por la Verdad. Por la Justicia. Por la vida. “Compañero del alma, compañero”. Hasta la victoria, siempre. En tu nombre. También, siempre.

"...los asuntos que estamos presentando, nos dan en este momento la más grande de nuestras oportunidades para liberar a los Cinco. Este es un momento crítico y es muy importante que la red de apoyo esté al tanto e involucrados activamente en el caso." Leonard Weinglass, jefe del equipo de la defensa. www.amigosdecuba.com.ar/5patriotas (Argentina); www.thecuban5.org (Comité Internacional por la Libertad de los Cinco)