Hoy como ayer, con otras formas de torturar y matar Se cumplen 41 años del golpe cívico, militar, empresarial y eclesiástico pero, aún con matices, el genocidio continúa. Otros personajes, o...

Hoy como ayer, con otras formas de torturar y matar

Videla - Macri

Director Editorial 2016

Se cumplen 41 años del golpe cívico, militar, empresarial y eclesiástico pero, aún con matices, el genocidio continúa. Otros personajes, otros modos, otras formas dentro del capitalismo en el cual vivimos. Nada extraño en esta democracia que solamente sabe de derechas; unas, blandas y otras, como la actual, duras.

Hoy el Terrorismo de Estado está enmarcado en la política económica y social que lleva a cabo el Gobierno Nacional, quien continúa la obra de la anterior administración. Soja y megaminería son la mejor expresión de la continuidad de un modelo para pocos en el medio del quite de retenciones y rebajas impositivas para los que más tienen, descargando el ajuste sobre el pueblo y las y los trabajadores.

Y destruir la memoria es una política de Estado. Ayer, estaban los Videla y los Martínez de Hoz; hoy, están los hijos y nietos de esa asociación civil empresarial, los CEO's que ocupan los ministerios y secretarías del gobierno macrista. Y hacen gala de negar lo ocurrido a partir de 1976. O de minimizarlo frente a los gritos de aquellos que todavía luchamos como en los ' 70. No hay Falcon verde, pero sí una creciente militarización de los barrios humildes y algún nostálgico (demasiado joven para ello) invitaba a darnos un paseo en el emblemático automóvil utilizado por los Grupos de Tareas.

Despidos y suspensiones son una forma de torturar y matar, al igual que darle el libre albedrío a las tarifas de los servicios públicos. No hay balas, no hay bombas, pero tienen el mismo efecto si se trata de masacrar a los pobres e indigentes, cuya cantidad se ha incrementado en forma geométrica.

No cabe duda que el genocidio continúa. Como en el pasado reciente, se pretende un país para pocos y con un crecimiento a tasas chinas, gracias al hambre y a la explotación del hombre por el hombre. El medioambiente cada vez más es destruido para beneficio de las transnacionales que iniciaron su actividad durante el menemismo. Sus consecuencias las vemos en una población que adquiere discapacidades y luego muere. Lo mismo podemos decir de la siniestralidad laboral por la falta de elementos de seguridad y la violación de elementales normas que hacen al trabajo en determinadas industrias.

Ayer eran los Decretos Ley y hoy, son los Decretos de Necesidad y Urgencia. De la famosa Comisión de Asesoramiento Legislativo al actual Congreso Nacional. Se habla de republicanismo, pero se actúa como en dictadura. Porque, como bien afirmó Vicente Zito Lema, estamos ante una dictadura civil a la cual no le importa la Constitución Nacional ni el derecho interno y cuando lo respeta, es para asegurar la tasa de ganancia de esos pocos que, aunque no lo dicen, piensan en matar a los pobres, a las personas con discapacidad y a los pueblos originarios.

Y la resistencia comenzó en este mes con la lucha docente y la de los trabajadores enrolados en la CGT y las dos CTA. Los traidores y oportunistas se vieron sobrepasados por las bases y temen por la pérdida de sus negocios y privilegios. El pueblo está despertando y esperamos que así continúe hasta barrer con la burocracia sindical que supimos conseguir. Por alguna razón, ningún gobierno quiso implementar la democracia sindical con participación de las minorías desde 1983. Resulta lógico, teniendo en cuenta aquello del que "más vale conocido que el que hay que conocer". Los necesitan para contener a las masas. Pero no será fácil ahora detenerlas. Salvo que se atrevan a la represión indiscriminada en el medio de tanto protocolo antipiquetes y ley antirrepresiva mediante.

Hoy como ayer, con otras formas de torturar y matar, estamos viviendo el peor momento de nuestra historia a nivel económico y social. Y es hora de marchar para no olvidar y encontrar la verdad para hacer justicia. Todavía falta mucho por esclarecer del genocidio de la dictadura, pero poco para hacer tronar el escarmiento a quienes se creen dueños de la vida y los bienes de nuestro pueblo.

Es hora de lucha sostenida en el tiempo, aunque se nos trate de destituyentes, para que cese definitivamente el genocidio que estamos viviendo...