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Imágenes elocuentes de un festejo al estilo Macri (Resumen Latinoamericano)

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Por Carlos Aznárez

No faltó ningún ingrediente en estos festejos del día de la Independencia para demostrar que estamos muy lejos de ella. No sólo por lo que han sido estos últimos seis meses de gobierno neoliberal, sino porque Mauricio Macri se encargó en todo momento de mostrarse como un obediente y disciplinado “soldado” de la avanzada derechista regional, lanzando frases al viento que hubieran hecho enrojecer (de vergüenza y de ira) a los patriotas que deliberaron en Tucumán en 1816.

Macri no sale de un repollo, ni es producto exclusivo del quehacer de la embajada de Estados Unidos en Argentina, que tan ardorosamente se movió estos últimos años para instalar en el gobierno a varios funcionarios de su propio coleto, sino que MM y sus mentores abrevan históricamente en convicciones surgidas de la doctrina de aquella generación entreguista de 1880, que surgida de las elites aristocráticas impuso un devenir político, económico y cultural al que denominaron “modernizante” y que consistía en ponerse como meta ser como Londres y Paris, al costo de marginar hasta la exclusión a amplísimos sectores de la población más humilde y de raíces entroncadas con los pueblos originarios. Como ahora precisamente intenta hacer el macrismo en base a despidos, tarifazos, protocolos represivos y otras variantes similares.

Este 9 de julio tuvo en su desarrollo elementos gestuales que marcan en qué momento histórico estamos parados los argentinos y argentinas. Reaparecieron después de muchos años de no verlos ni sentirlos, los militares marchando por las calles, pero también Macri desfilando bajo palio, rodeado de obispos y sacerdotes en imágenes que recordaban al genocida español (“por la gracia de Dios") Francisco Franco. MM lo hizo, custodiado por el gran heredero del franquismo, el Borbón Juan Carlos, al que Macri no sólo mimó y elogió con un lenguaje digno del cipayo Gunga Dinh sino que en el colmo de la impudicia provocativa le regaló frases como esta: “Quienes declararon la Independencia debían sentir angustia de separarse de España”.

No era necesaria semejante adulonería para justificar la presencia de un personaje ligado a lo peor del fascismo español, tanto que fue la verdadera dirección del recordado golpe de 1981, de militares y Guardias Civiles derechistas, conocido como el “Tejerazo”,  y se bajó del mismo cuando vio que la intentona no cuajaba. El mismo Rey que premió al dictador Videla y colaboró con los ingleses durante la invasión a Malvinas, amén de todo lo que significó durante décadas para los naciones sin Estado de la península, llámense vascos, catalanes o gallegos.

De hecho, ese Rey (que fue ruidosamente repudiado y escrachado por organizaciones populares porteñas) fue uno de los pocos invitados “ilustres” que aparecieron por Tucumán. Ningún presidente latinoamericano o europeo aportó por los festejos, y los que llegaron del continente son todos funcionarios de bajo perfil, como el golpista ministro de Defensa brasileño Raúl Jungmann, o el vice uruguayo Raúl Sendic hijo, al que su padre, revolucionario sin máculas, abofetearía si lo viera en estas lides. La única oveja negra en ese redil, y que no dejó de llamar la atención su presencia, fue el vice boliviano Álvaro García Linera.

¿Cómo será Argentina con dos bases militares de Estados Unidos? (Resumen Latinoamericano)

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Por Carlos Aznárez

La pregunta flota en el aire y hay razones muy valederas para hacerla, porque Argentina puede llegar a convertirse a corto plazo en una colonia militarizada de los Estados Unidos como efectivamente ya lo es Paraguay. Va en camino a eso en función de los acuerdos que el actual gobierno de Mauricio Macri ya ha puesto en marcha a través del Ministerio de Defensa y que consisten en instalar, en principio, dos bases de la NSA (Agencia de la Seguridad Nacional) en Misiones y Tierra del Fuego, y además generar misiones de intercambio con tropas norteamericanas para ejercicios conjuntos tanto en el territorio como en otros países de Latinoamérica. De esta manera, el actual gobierno efectiviza el giro notoriamente entreguista en política exterior, alejándose de la CELAC, Unasur y los BRICS. También hace caso omiso de las recomendaciones dadas por el titular de la UNASUR, Ernesto Samper, de que ya es hora de que las bases norteamericanas “se retiren del continente”. A la vez, tanto Macri como su canciller Susana Malcorra, embisten contra Venezuela y los países del ALBA y reinstalan las relaciones carnales con EE. UU., pidiendo sumisamente ser parte de la Alianza para el Pacífico, coalición de países que no tratan sólo temas económicos sino que ponen en marcha por acción u omisión acciones intervencionistas de gran calado.

En ese marco, todo indica que lo que en su momento intentó efectivizar el ex gobernador kirchnerista del Chaco, Jorge Capitanich, en las instalaciones del aeropuerto de esa provincia y que fue paralizado producto de la movilización popular y el buen tino de algunos funcionarios de la Cancillería local, ahora cobra cuerpo para realizarlo en dos zonas estratégicas a nivel geopolítico y que afectarían profundamente a la soberanía nacional. Decir Misiones es hablar de la Triple Frontera y del Acuífero Guaraní, una de las fuentes de agua más importantes del mundo, y también un territorio que, desde Ronald Reagan en adelante, siempre despertó apetencias en Washington. Tanto que en una oportunidad, Georges Bush hijo, estuvo a punto de colocarlo como “objetivo militar a bombardear”, con la mentirosa excusa de que allí se “entrenaban” milicianos palestinos y de Hezbolah.

Por ello, que Macri y su combo de cipayos hayan dado luz verde a instalar una base de radarización y observación “para combatir el narcotráfico y el terrorismo internacional” (sic) es una muy mala noticia, no sólo para los misioneros que ya han comenzado a movilizarse, sino también para la convulsionada situación que hoy vive Sudamérica. De hecho, ya se han personado varios “observadores” del Comando Sur de EE. UU. y la NSA, que están recorriendo la zona y al parecer, se inclinan por que sea Puerto Iguazú (en la frontera con Brasil) el lugar para instalar este santuario intervencionista gringo. Incluso, algunos medios de Misiones aseguran que esta decisión ha generado revuelo entre algunos mandos militares argentinos ya que no habrían sido consultados. Otros rumores no confirmados, pero francamente creíbles en los tiempos que corren, indican que desde hace varios años, ese territorio es visitado por mandos del ejército norteamericano con la intención de observar lo que ahora está a punto de convertirse en realidad. Algo parecido a la invasión de soldados israelíes que se está dando en el sur argentino y sur de Chile. Con la excusa de “vacacionar” de las brutales acometidas invasoras contra el pueblo palestino, al igual que sus pares estadounidenses, aprovechan la ocasión para hacer “inteligencia” para Tel Aviv sobre franjas muy codiciadas del territorio nacional.

Otra noticia dolorosa desde Palestina ocupada (Resumen Latinoamericano)

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Por Carlos Aznárez

Hay veces que a los comunicadores populares nos cuesta escribir. Más aún, diría que nos indigna hacerlo, sabiendo que nuestras palabras rebotarán en grandes sentimientos de indiferencia. Sin embargo, me siento obligado a opinar sobre una nueva tragedia sucedida en Palestina. La noticia de la que quiero hablarles relata una verdadera tragedia, como tantas de las que desde hace casi siete décadas vienen sucediendo en los territorios ocupados por Israel.

Un adolescente palestino de 17 años, Muhammad Nasser Tarayra, al parecer se habría introducido en un asentamiento ilegal de Kiryat Arba, en las afueras de Hebrón, y después de entrar en una de las cómodas viviendas que casi siempre poseen los colonos ocupantes, habría acuchillado en su dormitorio a otra adolescente de 13 años, Hallel Yafa Ariel. La niña murió poco después en el hospital adonde había sido trasladada, y el adolescente palestino fue abatido a tiros, como se acostumbra en estos casos, tenga o no tenga un cuchillo en sus manos.

Esos son los hechos contados en frío por las agencias internacionales, que no dudan en designar al jovencito Tarayra como un “peligroso terrorista” y a la niña judía - estadounidense como la “víctima de un asesinato vicioso”, según acotara en su particular estilo el primer ministro sionista Benjamín Netanyahu.

Sin ninguna duda es un horror que dos adolescentes que podrían estar noviando, riéndose en algún bar o yendo como buenos amigos a un cine o una discoteca, hayan estado metidos, ambos, en una situación de la que ninguno de los dos son totalmente responsables.

Hay otros detalles que no cuentan los medios y mucho menos, si son israelíes o fieles a sus matrices de opinión. El joven Tarayra vivía en Bani Naim, Hebrón, y eso ya significa mucho en este conflicto donde la brutalidad de un ejército ocupante se une con la provocación, muchas veces asesina de los colonos y colonas sionistas. Hebrón es, como Gaza, una verdadera cárcel a cielo abierto, con la diferencia de que a pesar de todas las bombas lanzadas y la destrucción generada sobre el pueblo gazatí, allí por lo menos, los pobladores no se cruzan a diario con los uniformes del ejército israelí. En cambio, en Hebrón, los habitantes palestinos de ese poblado viven en crispación permanente ya que adultos y jóvenes colonos no cesan de atacarlos, provocarlos, humillarlos. Tanto es así, que desde los pisos altos de sus departamentos no cesan de arrojar sus excrementos, botellas, piedras, hierros y todo tipo de objetos punzantes contra la parte baja de las casas de sus vecinos palestinos. Éstos han tenido que rodearse por completo de rejas laterales e incluso techos alambrados para que sus niños y niñas no sean alcanzados por todo lo que lanzan coléricos colonos que repiten como una letanía: “árabes hijos de puta”, “los vamos a matar”, “váyanse”.

Cuando los niños de Hebrón salen hacia las escuelas de la zona, o cuando las y los adolescentes palestinos hacen lo mismo hacia la Universidad, deben hacerlo rodeados de sus familiares adultos para protegerlos de los ataques a golpes que producen verdaderas patotas de jóvenes sionistas. Lo mismo ocurre cuando por la tarde vuelven ellos y ellas de sus actividades. Mientras tanto, los soldados ríen o aplauden a sus colonos. y otros, no dudan en sumarse a golpear o detener a los palestinos que optan por rebelarse frente a tantas injurias y violencia cotidiana.

Estos ataques, es necesario recordarlo, ocurren los 365 días del año, lo he visto con mis propios ojos cuando tuve la oportunidad de visitar esa tierra tan sacrificada pero a la vez tan resistente. Hay decenas de vídeos en las redes que muestran con lujo de detalles estos hechos y la impunidad con que se producen.

¿Cómo creen que pueden estar los ánimos de quienes viven en ese marco? ¿Cuál sería nuestro propio comportamiento, no ceso de preguntarme, si nos ocurriera algo así en nuestro barrio, o en nuestras ciudades? No una vez, no dos, sino cientos, miles de días. Es difícil poder responder a esto desde la distancia, pero sin dudas son situaciones límites provocadas por algo que a esta altura es innegable. Se trata de un territorio invadido, martirizado, y abandonado a su suerte por la hipocresía de la comunidad internacional.

Delcy Rodríguez: La dignidad tiene nombre de mujer en Venezuela (Resumen Latinoamericano)

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Canciller Delcy Rodríguez

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Por Carlos Aznárez

Hacía mucho tiempo, desde aquellos años en que Cuba todavía participaba de la OEA, que no se escuchaban palabras tan claras y rotundas como las formuladas en estos días por la Cancillera bolivariana Delcy Rodríguez. Fue un auténtico huracán de aire fresco irrumpiendo en un ámbito que siempre ha oficiado de tentáculo de la política exterior estadounidense para el continente latinoamericano.

Con contundencia y rebeldía necesariamente irrespetuosa (para los que piensan en clave de “discurso políticamente correcto”) Delcy Rodríguez puso en el sitio que merecen a cada uno de los dinosaurios que buscaban sancionar a Venezuela. En primer lugar apuntó a ese personaje nefasto llamado Luis Almagro, colocado en el cargo que hoy esgrime con impune parcialidad contra la lucha de los pueblos, por recomendación de José Mujica y Tabaré Vázquez, quienes tardaron en desconocerlo, pero avergonzados por el comportamiento de su “pichón” optaron por soltarle la mano. Delcy fue tajante en repudiar las componendas orquestadas por Almagro y enfrentar sus dichos humillantes para con el proceso revolucionario bolivariano y con el presidente Nicolás Maduro. Pero fue más clara aún al denunciar las verdaderas intenciones del peón uruguayo de Washington:  “El secretario general está dando un golpe de estado a esta organización y está promoviendo, con la oposición venezolana, un golpe de Estado en Venezuela”.

Con un verbo encendido y ejerciendo el rol de comunicadora popular al estilo del Comandante Hugo Chávez, Delcy generó con sus palabras (en dos intervenciones sucesivas) una polarización esclarecedora sobre qué puntos calzan cada uno de los integrantes de la organización panamericana. De un lado quedaron los amigos históricos de la Revolución Bolivariana, y del otro los energúmenos leales a la felonía “almagrista” y a sus patrones del Partido Republicano yanqui. Para estos últimos, Rodríguez no ahorró conceptos: “Estamos viviendo los tiempos de vergüenza donde se rompen todas las reglas del juego y nos colocan en una situación fangosa. Se pretende juzgar a un estado miembro. Se le está juzgando y se le pretende condenar también”.

Mirando a uno y otro costado mientras hablaba, fijando sus ojos en cada uno de los interpelados, la cancillera de la dignidad puso en caja, entre otros, a su par paraguayo, que había osado apuntar a Venezuela por sus “violaciones de los derechos humanos”, refiriéndose a la justa prisión del terrorista Leopoldo López, al que el diario español El País, parece tener como columnista permanente. Sin pelos en la lengua, Rodríguez le recordó al hijo de Horacio Cartes (y seguramente del dictador Alfredo Stroessner) que si hay un país que ataca los derechos humanos en el continente ese es Paraguay, ya que sus cárceles están llenas de campesinos presos y se utilizan masacres contra los humildes (como sucediera en Curuguaty) para derrocar gobiernos.

México: Peña Nieto y el PRD siguen asesinando maestros (Resumen Latinoamericano)

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Por Carlos Aznárez

Otra vez la sociedad mexicana se encuentra conmovida e indignada. Cuando Atyozinapa y sus mártires siguen arrinconados en la impunidad, la violencia estatal, ese terrorismo forjado en las alturas del Palacio Presidencial y expandido como reguero de pólvora por cada una de las gobernaciones, vuelve a cantar presente. En esta ocasión como ocurriera con los 43 normalistas secuestrados y desaparecidos en Iguala, la masacre, esta vez en Oaxaca, tiene nombres y apellidos, y siempre terminan en ese personaje al que impúdicamente algunos mandatarios del continente siguen calificando de “demócrata”: Enrique Peña Nieto.

Allí están las imágenes gritando al mundo lo ocurrido: maestros de la combativa Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que el fin de semana  marcharon por decenas de miles en la propia Capital del país, exigiendo que el gobierno ilegítimo (porque no puede denominarse de otra manera a quien llegó al poder mediante fraude electoral) dé marcha atrás con una reforma educativa que sólo busca privatizar lo que debería ser gratuito. Reforma que está amasada, a no dudarlo, en las usinas neoliberales de una derecha que no es solamente mexicana sino regional y que ahora "está de moda", atizada por Washington, embistiendo contra todo aquel que le plante cara. Pero los maestros mexicanos son duros como el acero, y no se arredran tan fácilmente. De allí que a pesar de todos los obstáculos represivos, desafiaran en Ciudad de México a 5.000 efectivos policiales que intentaron frenar la manifestación pacífica y bulliciosa que reclamaba entre otros ítems, la libertad de sus dirigentes detenidos, como es el caso de Rubén Núñez Ginés.

Sin embargo, el Gobierno estaba necesitado de mostrar los dientes para conformar a la oligarquía local. O al poder mediático de Televisa y otros grupos hegemónicos que no han cesado de reclamar “mano dura” contra los “belicosos”. Ese es el mensaje que fueron instalando durante todo el conflicto magisterial que ya lleva meses y que ha derivado en un acampe de tres semanas de protesta en la Capital, y barricadas y bloqueo de rutas en distintos Estados.

Con OEA o sin OEA Venezuela debe ganar la pelea (Resumen Latinoamericano)

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Por Carlos Aznárez

En Venezuela y el continente no son tiempos para posiciones tibias ni edulcoradas. El imperio y la derecha regional vienen con todo y ya no hacen falta más pruebas sobre qué es lo que buscan y por qué están dispuestos a utilizar todos los medios posibles para lograr sus fines.

Lo cierto es que en varias de esas embestidas a las que nos están acostumbrando, vienen obteniendo ciertas cuotas de éxito. Se apoderan de gobiernos, provocan giros abruptos en las políticas que estaban en curso, y comienzan a aplicar las recetas neoliberales, esas mismas de los años 90, que habían sido relegadas por la irrupción de los pueblos y algunos mandatarios que los acompañaron.

Allí está el nuevo mapa latinoamericano y caribeño para demostrar que la intencionalidad de estos nuevos conquistadores no es temporal. No podemos mentirnos más ni seguir con discusiones bizantinas sobre si se acabó o no el ciclo de los gobiernos progresistas. Las cosas son como son: entre los gobiernos de derecha y los que sin serlo todavía, coquetean desvergonzadamente con los Estados Unidos y sus aliados de la Unión Europea, suman mayoría en la región. Las estructuras de integración regional están paralizadas y casi autistas. Desde la OEA, ese engendro impuesto por Tabaré Vázquez y José Mujica, llamado Luis Almagro, cumple prolijamente con lo que le imponen sus propias y muy reaccionarias ideas y el guión que el Imperio le ha escrito para la ocasión. La batalla diplomática hay que darla, pero no es la definitiva ni la más eficaz para no perder terreno.

Tenía razón el Comandante Hugo Chávez, cuando se planteó en su momento generar estructuras populares de milicias para que junto con las Fuerzas Armadas Bolivarianas se prepararan para contingencias de defensa de la Revolución. Lo que hace unos años parecía difícil de imaginar hoy está a la vuelta de la esquina. El enemigo sabe que Venezuela no es un terreno fácil de horadar, porque Nicolás Maduro no es Fernando Lugo, ni el pueblo que lo acompaña estaría dispuesto a aceptar golpes palaciegos sin lanzarse a la pelea en cada uno de los sitios donde todos estos años se ha ido construyendo poder popular.

No, en Venezuela todo será diferente a lo que últimamente hemos visto en Sudamérica. La población humilde, la que emergió como nunca con el proceso revolucionario sabe muy bien, que el nivel de revanchismo y odio de la oligarquía es de tal envergadura, que no habrá otra alternativa que defenderse con lo que se tenga a mano. Tiene mucha razón Maduro cuando se encomienda al pueblo, porque allí solamente está la posibilidad de salir airosos de una guerra integral (como ya está planteada) que no admite un final sin vencedores ni vencidos. Es lucha de clases sin maquillaje, y los conciliadores, social demócratas, pacifistas de ocasión u oportunistas están de más. O gana la Revolución o gana la Contrarrevolución, con todo lo que ello significa.

Mujica, no te metas con Maduro (Resumen Latinoamericano)

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Por Carlos Aznárez

Mujica, “el Pepe”, como le gusta llamarlo a la progresía que lo corteja como si fuera un gurú, volvió a demostrar que su forma de actuar en política no es precisamente la coherencia. Amigo de Luis Almagro, titular de la OEA, tanto que él mismo fue gestor fundamental para que lo colocaran en ese sitio para reemplazar a otro que bien baila, el chileno José Miguel Insulza. Tan fraterna su amistad que frente a cada gesto hostil contra los gobiernos rebeldes del continente por parte de Almagro, Mujica siempre encontró una justificación para arroparlo.

El problema es que Almagro no sólo es hijo putativo de Mujica y del Frente Amplio uruguayo sino también del Pentágono, y donde manda capitán no manda marinero. Por lo tanto, ahora que las embestidas de la OEA contra Venezuela van “in crescendo”, hasta el propio Mujica (pícaro como es dentro de su doctrina de “como te digo una cosa te digo la otra”), también ha necesitado correrse a un costado, no sin antes perdonar los dichos del alcahuete de los gringos señalando que “Almagro no es ningún traidor, es abogado, un esclavo del derecho”. En fin, un pusilánime, pero “nuestro pusilánime”.

Como no se debe sentir muy a gusto con retractarse, Mujica hizo lo que Almagro vienen promoviendo: denostar públicamente a un presidente al que Mujica (ex tupamaro arrepentido y traidor indisimulado de los principios revolucionarios que en los ' 60 levantara Raúl “Bebe” Sendic) no le llega ni a la suela de sus zapatos. “Maduro está más loco que una cabra”, declaró insolente, sumándose al coro de hostilidad que sufre Venezuela bolivariana día a día. Y semejante confesión provocó enseguida que toda la prensa reaccionaria del planeta (desde el ABC, El País y El Mundo de España, los medios gusanos de Miami, pasando por El Universal y El Nacional, de Venezuela) reprodujeran sus palabras reafirmando la “valentía” de haberlas pronunciado en esta ocasión.

Era hora que sucediera, y que se terminara de esta forma con los encubrimientos autistas que muchos hicieron de un personaje que dejó hace mucho tiempo de ser lo que era, y pasó a ser una mala caricatura de sí mismo. Ni tupamaro, ni progresista, ni mucho menos guerrillero revolucionario. Los verdaderos luchadores son los que reivindican el combate toda la vida, no los que agiornan su pensamiento y lo convierten en un cambalache ideológico.

En Brasil ahora la victoria o la derrota se juega en la calle (Resumen Latinoamericano)

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Por Carlos Aznárez

El golpe de Estado ya ha sido consumado. Brasil pasa a integrar junto con Honduras y Paraguay el listado de países donde el Imperio probó con indudable éxito, como si fuera un gigantesco laboratorio, la nueva fórmula destituyente de gobiernos neo-desarrollistas. Una receta “moderada” según algunos analistas que no la viven en carne propia, pero brutal, como es el capitalismo en su verdadera esencia, si se la mide teniendo en cuenta el ejemplo argentino, donde en pocos meses decenas de miles de personas perdieron su trabajo y las esperanzas de construir un futuro más o menos estable. Una embestida que es regional en primera instancia y mundial si se piensa en términos absolutos, ya que viene siendo trabajada desde hace varios años, para recuperar el tiempo que les llevó a los estrategas de Washington comprobar que lo que buscaron en Medio Oriente -destruyendo un país tras otro- lo podían obtener más fácilmente en Latinoamérica.

Lo particular de estos golpismos es que no admiten las más mínimas reformas, ya que cada uno de los gobernantes destituídos fueron marcados a fuego sólo por el hecho de iniciar emprendimientos que contemplaban políticas sociales dirigidas a los sectores que el neoliberalismo de los 90 había arrojado a la exclusión pura y dura. Ni siquiera, en los tres casos citados, se puede hablar de planteos revolucionarios de peso, que incluyeran en lo interno nacionalizaciones del comercio exterior o reforma agraria, por citar algunos ítems. Al contrario, como ha quedado patéticamente expuesto  en el caso brasileño, a pesar de que Dilma Rousseff hiciera todo tipo de concesiones y generara alianzas inadecuadas que derivaron en políticas de ajuste notoriamente anti-populares, la poderosa burguesía paulista siguió atacando por todos los flancos y fue desgastando día a día al gobierno del Partido de los Trabajadores. 

A diferencia de la derecha argentina que impuso a Mauricio Macri por las urnas, aunque con un muy ajustado resultado, sus pares brasileños llegan al gobierno por la ventana y con un “candidato”, además de ser ostensiblemente débil (como dice un humorista brasileño: "si Michel Temer se presentara a elecciones dudaría de votarlo, porque lo conoce, hasta su propia esposa"), con suficientes antecedentes delictivos como para ingresar en la emblemática cárcel paulista de Itaí y no, en el Palacio de Planalto, como ahora le ha tocado en suerte. Sin embargo, las posibilidades que imponen las cada vez más desacreditadas democracias burguesas le permitirían a Temer intentar llevar adelante un plan de medidas que se han venido elaborando en distintas usinas de la oposición a Dilma. De hecho ya está anunciado el retorno de personajes que cohabitaron en la estructura política del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, máximo exponente del neoliberalismo “a la brasileña”, o los aportes en tecnócratas y amigos del FMI y del Banco Mundial que llegarán de la mano del derechista Aecio Neves.

En ese marco de incorporaciones, quizás la que más ruido provoca es el retorno de Henrique Meirelles, quien acompañara a Lula al frente del Banco Central entre el 2003 y 2011, cuando corrían tiempos de auge económico y no los actuales, donde la novena economía del mundo hace aguas por donde se la mire. Meirelles, actual ejecutivo de grandes empresas trasnacionales y hombre de confianza de sectores del partido Republicano estadounidense, promoverá desde la cartera de Economía, una política de más ajuste y endeudamiento como ya probara su colega Joaquim Levy en la gestión Dilma.

Macri, la derecha y las verdades de Telesur (Resumen Latinoamericano)

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Por Carlos Aznárez

A la derecha no le gusta que se sepa la verdad. Siempre fue así desde que el mundo es mundo, ya que si eso ocurre se producen acontecimientos que muchas veces ponen contra las cuerdas a los proyectos que esa misma derecha trata de llevar adelante. Es por ello, que muchas veces la verdad es tergiversada, omitida, cooptada, y en el peor de los casos, sus voceros, defensores y luchadores son reprimidos de mil maneras para que no la pregonen ni entusiasmen a otros y otras con las recetas que esta verdad contiene.

La verdad es como el agua de un río que aunque le pongan diques de contención, siempre busca una grieta por donde colarse y fluir triunfadora. De allí que cuando se intenta embestir a los mensajeros de esas muchas verdades que hoy existen en el continente, la derecha se muestra tal cual es: despótica y altanera, pero inmensamente débil, porque no discute argumentos sino que impone su autoridad, basándose en la impunidad que le da su cuota de poder. Poder efímero pero poder al fin.

En la Argentina de hoy, donde se gobierna a golpe de decretos vulneradores de los preceptos constitucionales, se intenta acallar una parte importante de la verdad haciéndola desaparecer.

La cadena televisiva latinoamericana Telesur está en la mira de aquellos que empiezan a construir un nuevo relato, y para ello, es necesario proclamar el silencio de los corderos. El gobierno anuncia a través de sus medios hegemónicos que se retira como socio de dicha televisora, y como consecuencia de tal decisión se elimina a Telesur de la Televisión Digital Abierta o se presiona a las cadenas de cable para que no le den cobijo.

Seamos francos: No le conviene a Macri y sus muchachos que se sepa que los campesinos paraguayos se rebelan contra los terratenientes sojeros y marchan a las grandes ciudades para mostrar su descontento. Tampoco les favorece que se emitan las innumerables experiencias de construcción popular en los barrios más humildes de Venezuela, ni que se sepa cuánto ha hecho la Revolución Bolivariana por los indígenas, los afrodescendientes, los campesinos sin tierra. Esos hombres y mujeres que hasta la llegada del chavismo eran simplemente los condenados de la tierra, y hoy se han empoderado de tal manera que son un ejemplo para el continente. Un “mal ejemplo”, dice la derecha y trata de que no se propague.

No, a Macri, discípulo de Obama, no puede entusiasmarle que diferentes voces de pobladores del campo o las favelas expliquen en pantalla por qué hay que defender al gobierno brasileño de las maniobras golpistas. Ni oír tampoco que, en la misma medida que dicen eso y están dispuestos a poner el cuerpo para sostenerlo, no se callan la boca ante las políticas de ajuste que tanto le agradan a los Chicago boys del macrismo.

40 años entre una y otra dictadura (Resumen Latinoamericano)

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Por Carlos Aznárez

El golpe cívico - militar - empresarial - religioso - mediático gestado por la oligarquía, con importante apoyo de los Estados Unidos fue coronado en marzo de 1976 pero venía siendo gestado desde mucho tiempo atrás, en función de los desvaríos y las complicidades del gobierno de Isabel Perón y José López Rega en primera instancia, y luego de la estrecha relación entre la viuda de Perón y sus secuaces (Italo Luder, por ejemplo) con los sectores más reaccionarios de la cúpula militar. En realidad, todo se había hecho mal desde que Perón decidió dar por terminada -brutalmente para los sectores más combativos del peronismo- la llamada “primavera camporista” que sólo duró un par de meses, y que despertó esperanzas para quienes durante 17 años habían aguantado a pie de calle, de cárcel, de tortura y hasta de desaparición (recordar al obrero metalúrgico Felipe Vallese), lo que se dio en llamar la “primera resistencia”, y posteriormente “la segunda” con fecha inicial en la gesta del “Aramburazo”.

Perón rompió un pacto no firmado con sus jóvenes más leales y revolucionarios, a los que en su momento denominó la “juventud maravillosa”, o en el plano de la resistencia armada a la dictadura del general Lanusse, caracterizó como las “formaciones especiales”. El viejo general, acostumbrado a manejar pendularmente, de derecha a izquierda y viceversa, las pasiones y pensamientos políticos de su Movimiento, no pudo soportar que le disputaran el espacio del poder y mucho menos que en esa “aventura” estuvieran embarcados esos jóvenes militantes que habían crecido con el “Perón o Muerte” entre los labios, pero que ahora sentían que para ser coherentes había que seguir avanzando hacia la concreción de una Patria Socialista.

Lo que vino después es más o menos conocido: el frustrado reencuentro del líder con su pueblo en Ezeiza, donde las bandas fascistas incluidas en el peronismo asesinaron a cientos de luchadores y luchadoras, el posterior discurso de Perón acusando a las víctimas de victimarios, la conformación desde el gobierno, bajo la coordinación de López Rega pero con el indudable visto bueno del General, de ese engendro criminal que fue la Triple A. Párrafo aparte, la ruptura entre los militantes de la Tendencia Revolucionaria y Perón, sintetizada en ese doloroso acto de Plaza de Mayo, en el que el General insultó no sólo a quienes tanto habían luchado para que él volviera, sino que quebró definitivamente la posibilidad de que el peronismo avanzara por una senda revolucionaria hacia el socialismo. Perón, eligió, como tantas veces a los burócratas sindicales y políticos, sabiendo que muchos de ellos eran parte del equipo de sostén y apoyo logístico (además de participar concretamente en asesinatos de militantes) de los mercenarios de la Triple A. Después de ese suicidio político, Perón murió y con él se fue el último gran referente de un momento que pudo ser glorioso para las clases populares, pero que no fue por limitaciones ideológicas que cíclicamente se repiten en algunos movimientos de características progresistas. A la hora de romper con el molde capitalista, por más avanzadas que estén los sectores de base ligados a esas experiencias de poder, siempre aparece un freno (ideológico) y comienza una rápida involución.

El derrumbe del péndulo

Tras la muerte de Perón, la puerta abierta al enfrentamiento entre peronistas de izquierda y elementos fascistoides de un Movimiento que siempre los contó en sus filas, se hicieron insoportables para la sociedad, que día a día se despertaba contando muertos y más muertos.

A partir de ese momento, y con todos estos antecedentes a su favor -auge, descomposición y caída de un peronismo que abandonara la posibilidad de disputar poder a la oligarquía y a sus patrones imperialistas- es que aparece con mayor claridad una foto de cómo se había ido gestando a la sombra la idea intervencionista de los sectores más gorilas de las Fuerzas Armadas. Aprovechando el desquicio del gobierno de Isabel y sus consecuencias “caóticas y anarquizantes” (dos palabrejas que los militares y grupos de derecha suelen usar siempre que desean dar uno de sus tradicionales zarpazos) sólo bastaba agregar un poco más de leña al fuego para que la caída se precipite. La proclama golpista del general Videla a fines de 1975 en Tucumán, donde los combatientes del ERP mantenían con tremendo sacrificio una experiencia de guerrilla rural. dejaba en claro que a muy corto plazo, ese desgobierno “peronista” sería cosa del pasado.

A diferencia de otras épocas donde el poder militar intervenía en las situaciones derivadas del accionar gubernamental, en todos esos últimos meses habían preferido mantenerse como observadores frente al poder político y sus derivaciones, más allá de su activa y criminal participación en la lucha anti-guerrillera. Preparaban así el clima para lo que pronto se convertiría en una de las dictaduras militares más siniestras del continente. Ese poder militar había advertido mejor que nadie que antes, durante y posteriormente al regreso de Perón, decenas de miles de jóvenes con armas o sin ellas, en barrios, fábricas, colegios, universidades y cuanto rincón del país así lo exigiera, habían ocupado un espacio de construcción de poder popular, contaban con una formación política de gran profundidad, eran austeros y rechazaban el consumo capitalista, imaginando para su generación y las futuras, la idea de vivir para siempre en una nueva sociedad sin explotadores ni explotados. No sólo arañaban la posibilidad de hacerse con el gobierno a mediano plazo sino que estaban convencidos de que tomarían los cielos por asalto. Esa percepción caló hondo también en el enemigo más directo, representado por uniformados que, renunciando a los principios de los ejércitos sanmartinianos, preferían adorar un tótem envuelto en la bandera de barras y estrellas. y en función de ello y el odio visceral a todo lo que significara peronismo revolucionario o marxismo, es que decidieron emprender una nueva cruzada.

Un “proceso” a la medida de Washington

Entre marzo de 1976 y abril de 1982 las tres fuerzas armadas aplicaron todas las enseñanzas de la Escuela de las Américas y la estrategia de aniquilamiento de la Escuela Francesa utilizada en Argelia y en otros países de África. Todo para imponer un plan económico al uso del FMI, el Banco Mundial y las trasnacionales más voraces. Resultado: mayor endeudamiento, destrucción de los beneficios sociales adquiridos durante años de lucha, ilegalización de entidades gremiales y partidos políticos de izquierda. Para ejecutar esas políticas hambreadoras, se necesitaba una represión sin antecedentes que a fuerza de desapariciones (30 mil no es una cifra inventada sino una dato objetivo de lo que fue esa barbarie), campos de concentración, encarcelamientos masivos y cientos de miles de desterrados involuntarios.

Aún en ese marco letal hubo resistencias de todo tipo. Desde conflictos de trabajadores que desafiaron al poder militar con huelgas y trabajo a desgano hasta acciones armadas de organizaciones que a pesar de haber sido diezmadas por la represión no dejaban de intentar recrear climas de hostigamiento a semejante enemigo.

Resistir es vencer

Brasil se debate entre el golpismo y el ajuste (Resumen Latinoamericano)

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Aznarez

Por Carlos Aznárez

Lo que está ocurriendo en estos días en Brasil es de manual. Del Manual de Golpes Blandos, Suaves y otras variedades, que el Imperio, con la ayuda de cómplices locales ejecuta reiteradamente en el continente latinoamericano y en otros rincones del planeta. Se ataca a la Presidenta Dilma Rousseff legítimamente elegida por el voto popular desde varios flancos. Y en todos ellos, la derecha emplea diversos recursos para el hostigamiento, como es el hecho de lanzarse a la calle masivamente en las grandes capitales, cantando consignas destituyentes y exhibiendo en algunos casos banderas norteamericanas (para que nadie duda quien está detrás de este tinglado) o haciendo el saludo hitleriano, no como una humorada sino como reafirmación de principios. Así, San Pablo, Río de Janeiro y otros enclaves han vuelto a inundarse de camisetas con los colores de la bandera brasileña, pero no para festejar un triunfo futbolístico sino para “cambiar” (palabreja muy de moda y con varios significados) al gobierno progresista por otro de signo contrario. Detrás de estas algaradas “populares” (como dicen los periodistas más canallas de la Red O’Globo), está el protagonismo del terrorismo mediático que, en este caso, embiste contra Dilma y a Lula aprovechando algunos datos de la realidad (entre ellos, los continuos actos de corrupción de algunos funcionarios y dirigentes del PT) para generar campañas de desprestigio en los que se mezclan certezas con infamias.

Si faltara algún ingrediente, el tan anunciado “impeachment” o juicio político contra la Mandataria, impulsado por el titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha (del partido “aliado” del gobierno, el social - demócrata - derechista PMDB), ahora parece que avanza con luz verde y en las próximas horas, es muy probable que Dilma tenga que estructurar una defensa sólida si no quiere que la destituyan por esa vía.

En el otro andarivel, la “esperanza” del PT y de la propia Dilma, el ex presidente Lula da Silva no ha podido separarse del acoso, como hubiera deseado. Para impedirlo la derecha cuenta con el juez Sergio Moro, “investigador” del affaire de corruptela en Petrobras, que tiene a Lula en un ojo y a Dilma en el otro. Si por él fuera, ambos estarían presos, sin contar con la más mínima prueba, pero eso también es parte de los “golpes blandos” no tan blandos. Moro se parece más a un agente de algún Servicio de Inteligencia foráneo que a un imparcial magistrado decidido a impartir justicia (recuerda mucho al fallecido Fiscal argentino Nisman), y usando sus atribuciones de juez federal es el que ordenó semanas pasadas el virtual allanamiento de la casa de Lula por 200 policías paulistas, y lo hizo trasladar a su despacho.

Un colega suyo, Itagiba Catta Preta Neto, subió la apuesta y no dejó que Lula disfrutara por lo menos un día de su nombramiento como Jefe de Gabinete, suspendiendo ese mandato presidencial, acusando a Dilma de intentar obstruir la justicia. ¿Cual fue la excusa? Una escucha ilegal de una conversación entre la Presidenta y Lula. Más allá de que después de lo que le ocurriera a Dilma con el espionaje realizado tiempo atrás por EE. UU., debería haber tomado previsiones y no usar el teléfono como si fuera Facebook, es evidente que quien escuchó, filtró y armó la campaña aniquiladora, tiene olor, otra vez, a servicios de inteligencia foráneos.

Con semejante panorama, valen algunas reflexiones para estas horas inquietantes y peligrosas, en las que Estados Unidos y sus bufones locales intentan hacer una carambola perfecta, subiendo en poco más de dos meses, un par de nuevas estrellas a su emblemática bandera. Primero, Argentina con el obediente alumno Mauricio M. y en Brasil, con el que sea (hay varios candidatos en las línea de partida) o que mejor haya contribuido a un eventual derrocamiento del gobierno actual.

Antes que nada, reconocer que en las propias filas del gobierno, se coló con fuerza el discurso del enemigo. De qué otra manera hay que calificar a los planes de ajuste impulsados por el “Chicago boy” Joaquim Levy, designado contra la opinión de todos y cada uno de los votantes de izquierda a los que Dilma había acudido en la última elección para que la ayudaran “a frenar a la derecha”. Luego, reemplazó al neoliberal Levy por otro ídem, Nelson Barbosa, propinando un nuevo cachetazo en el rostro de los trabajadores, campesinos y estudiantes que exigían girar a la izquierda con prontitud para que no pase lo que está ocurriendo ahora. Apostar al sostenimiento del capitalismo con un discurso progre ya no va más, y es hora que estos mandatarios que aún quedan en el continente tomen nota. El capitalismo no es ni suave ni blando ni simpático, es salvaje y cuando tiene que sacarse de encima a quienes dicen sostenerlo con levedad, lo hace sin más miramientos.

La segunda gran anormalidad de este y otros gobiernos similares es la naturalización de la corrupción en filas propias. Que un funcionario destacado birle 6.000 millones de dólares, o que un tesorero del Partido esté entre rejas por embolsarse cifras mayores, no es una hazaña de la derecha, sino que simplemente se aprovecha de un flanco más que débil que la propia izquierda debería ser la primera en rechazar.

Cuba y un visitante muy especial (Resumen Latinoamericano)

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Aznarez

Por Carlos Aznárez

Entre el 20 y 22 de marzo, previo a su llegada a Argentina, Barak Obama permanecerá en Cuba, en lo que se considera un acontecimiento histórico ya que hace casi un siglo que un mandatario estadounidense no pisa suelo cubano. No es para menos, el último presidente enviado por Washington llegó en enero de 1928, se llamaba Calvin Coolidge, y en el marco de la VI Conferencia Panamericana se encontró con su par Gerardo Machado y Morales, un dictador aborrecido por su pueblo que, entre otras tropelías, jamás perdonó una serie de asesinatos cometidas por sus sicarios; entre ellos, el del revolucionario Julio Antonio Mella.

Pero Obama, mal que le pese. no se encontrará con una Cuba desbordada por intrigas políticas ni personajes signados por la corrupción o el despotismo, como ocurre en otros países de la región, sino con un proceso revolucionario que ya dura 56 años y con un pueblo que ha resistido como nadie las consecuencias de un bloqueo criminal impuesto precisamente por el gobierno del visitante.

Como bien afirma un artículo del diario Granma, que expresa la posición oficial del gobierno: “Cuba se ha involucrado en la construcción de una nueva relación con los Estados Unidos en pleno ejercicio de su soberanía y comprometida con sus ideales de justicia social y solidaridad. Nadie puede pretender que para ello, tengamos que renunciar a uno solo de sus principios, ceder un ápice en su defensa, ni abandonar lo proclamado en la Constitución: Las relaciones económicas, diplomáticas con cualquier otro Estado no podrán jamás ser negociadas bajo agresión, amenaza o coerción de una potencia extranjera”. Más claro, agua.

Tras el proceso de deshielo iniciado el 17 de diciembre de 2014, y el restablecimiento de relaciones el 20 de julio de 2015, indudablemente el restablecimiento de relaciones entre ambos países, ha constituido, y así debe ser visto a escala mundial, como un notorio éxito de la diplomacia cubana por un lado y de la política de “flexibilidad” encarada por Obama en un difícil año electoral. El enemigo número uno de Venezuela Bolivariana (acaba de renovar las sanciones contra ese país) busca retirarse del gobierno con un logro de magnitud, después de haber generado múltiples actos intervencionistas contra otros países.

Este acercamiento llega, es importante recordarlo, después de un durísimo trajinar de ataques arteros a la libre determinación de la nación cubana, representada por el apadrinamiento de los llamados “bandidos del Escambray” o ia invasión frustrada por el coraje de Fidel y el pueblo revolucionario en Bahía de los Cochinos, durante los primeros años de la Revolución. Si a esto se le suma la larga lista de atentados, asesinatos, guerra bacteriológica contra seres humanos, plantas y animales (Ejemplo: la Operación Mangosta ejecutada por la CIA), leyes injerencistas (Helms Burton o la de “Ajuste Cubano”), y más de 600 intentos de acabar con la vida del Comandante  Fidel Castro, se podrá tener una magnitud de lo que han sido en todos estos años las “relaciones” entre Washington y La Habana.

A todas estas operaciones planificadas por los Estados Unidos, Cuba siempre respondió con la dignidad de su pueblo y el coraje patriótico manifestado por quienes, como los 5 héroes cubanos, felizmente rescatados por la lucha tenaz de gobierno y pueblo cubano más la solidaridad internacionalista. Algo que se dio de igual forma cuando se produjo el regreso del niño Elián González, retenido en Miami por opositores a la Revolución.

Uno a uno, fueron pasando los presidentes norteamericanos que redoblaban la apuesta para derrocar a Fidel, Raúl y sus compañeros, pero siempre se chocaron con el muro defensivo de una población que no da lugar a aventuras involucionistas y defiende lo conquistado en todos estos años.

Berta Cáceres, el mejor homenaje (Resumen Latinoamericano)

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Foto: Facundo Andicoechea (Resumen Latinoamericano)

Aznarez

Por Carlos Aznárez

Precisamente en este día tan emblemático, qué mejor homenaje compañera Berta, que prometerte que todas las semillas que fuiste sembrando por tu querida tierra hondureña habrán de germinar junto a tus mejores ideas, que habrán de ser modelo a imitar por las nuevas generaciones campesinas. Ellas serán las encargadas de rescatar tu espíritu de mujer apasionada, valiente y directa a la hora de imaginarse nuevas indulgencias.

Te supimos conocer, hace ya varios años, en tierras bolivianas de Vallegrande, donde otro latinoamericano como tú, cayera en combate por las mismas razones a la que dedicaste gran parte de tu vida. Luego, adivinábamos tus pasos junto al de tantas mujeres que en los días difíciles pero bulliciosos del enfrentamiento con policías y militares golpistas, mostraban al mundo que "no tenemos miedo”, frase épica que se convirtió en himno de batalla, entre gritos de rabia, balas de plomo, la pradera incendiada y todo el coraje de un pueblo que estaba nuevamente de pie.

Te volvimos a abrazar en Venezuela palpitando con las multitudes rojas rojitas, y luego en Argentina, en emocionantes encuentros, donde nos iluminaste con tu visión sobre las dificultades por las que estaba atravesando la Resistencia hondureña, de la que fuiste referente fundamental junto a tus compañeros y compañeras del COPINH. Sabías mejor que nadie, que las elecciones, tal cual estaban planteadas, eran la trampa para blanquear a una dictadura brutal que fue diezmando a tu pueblo durante todos estos años. “Yo seguiré con mi gente, fiel a ellos y ellas, que son los que no están dispuestos a que les tuerzan el brazo”, nos dijiste, maldiciendo los “acuerdos internacionales” que permitían que los dictadores volvieran a ganar fuerza después de estar acorralados. Fue precisamente en ese última cita, poco antes de brindar tu testimonio a un público ávido de escucharte y de aprender de tu ejemplo, que te dijimos: "cuídate hermana, que te necesitamos", descubriendo en tus ojos que tu senda de lideresa ya estaba trazada.

Ser leal a Hugo Chávez es jugarse por entero para salvar la Revolución (Resumen Latinoamericano)

Hugo Chavez

Aznarez

Por Carlos Aznárez

Contundente a la hora de tomar decisiones, sobre todo aquellas que tenían que ver con los intereses de su querida Venezuela. Apasionado y entusiasta en la defensa de los más humildes, a los que dedicó todos y cada uno de los días de su mandato. Procurador de la unidad para golpear todos juntos al Imperio, algo que demostró no sólo en la política interna sino en la doctrina que sentó a nivel de Latinoamérica y el mundo. Cerebral y con los pies en la tierra cuando se trataba de abrir las puertas al debate -incluso con sus enemigos más feroces- y a la hora de formular ideas que permitieran acercar posiciones que estaban en las antípodas. Se trata de Hugo Chávez, a quien en este tercer aniversario de su paso a la eternidad tanto extrañamos.

Forjador de las armas más potentes para enfrentar los embates de los Bush o los Obama, esas que no se cargan con balas sino con el desarrollo de una conciencia sólida y vital, recogida de la historia de lucha de nuestros pueblos. Sólo él y nadie más que él tuvo la lucidez para darse cuenta que había llegado la hora de enrrumbar al continente hacia la Segunda Independencia que tanto se nos ha negado, y que aún sigue siendo una asignatura pendiente. Rescatador de nuestros próceres y hacedores de gestas, a quienes extrajo del mármol o el bronce y convirtió en actores de inusitada vigencia. Bolívar, San Martín, Sucre, Manuelita Sáenz, O’Higgins, Guacaipuro, Túpac Amaru, Simón Rodríguez, Sandino, Evita Perón y por supuesto, al Che Guevara. Con ellos en la mochila, convocó a rescatar la Patria Grande de la manos hechas garras del Norte brutal. Denunció el azufre derramado por Bush en la tarima de la ONU y le pegó un soberano patadón en aquellos días gloriosos en que el ALCA fue demolido por él y un grupo de presidentes que lo arroparon. De Chávez, hablamos. ¿De quién otro, si no?

Pensando en los niños y niñas, en los ancianos y ancianas, en los condenados de la tierra (este Comandante feminista y antipatriarcal introdujo el lenguaje de género en la política, como nadie antes lo había hecho), le dio fuerza a las Misiones y las convirtió en imprescindibles a la hora de desarrollar su gestión. Eludió las burocracias ministeriales y como si fuera un conejo que el mago saca de la galera, entregó a su pueblo la posibilidad de alfabetizarse a pleno, de obtener atención médica gratuita con la Misión Milagro, de la mano de Cuba solidaria. Posibilitó acceder a los más pobres, por primera vez en décadas (o en siglos) a las Universidades. Las Misiones se convirtieron en río correntoso y en bandera de enganche de las grandes mayorías: viviendas para todos y todas, el Mercal alimentario para romper con las cadenas de la intermediación, la Misión Música, el Banco de la Mujer, la práctica deportiva en los barrios, la Misión Ciencia, o la Che Guevara (de formación socialista), la Misión Negra Hipólita, o la de las Madres del Barrio. No alcanzarían los días del año para enumerarlas, y a todas ellas el Comandante les imprimió su impulso personal, su sapiencia y sus horas sin dormir para que se hicieran realidad.

Porque adivinaba como vendría el futuro no dudó un instante en impulsar las Comunas, abrazado a esa consigna recurrente en tiempos de ofensiva oligárquica: “Sólo el pueblo salvará al pueblo”

Hugo Chávez Frías, el nieto de Maisanta, guerrillero montaraz, te estamos invocando en estas apretadas e insuficientes líneas, porque es imposible no hacerlo en los tiempos inciertos que corren.

Hijo proclamado de Fidel, junto a él plasmaron un huracán que recorrió el continente derramando ideas, fuerza, sabiduría y esa particular forma de recrear la política sin especulaciones de ningún tipo. Al son de semejante duo nació el ALBA, dotando a Latinoamérica y el Caribe de una herramienta eficaz para impregnarse de solidaridad, espalda con espalda. Pero no sólo eso, sino que supo mostrarle al mundo que a los gringos se les podía hablar de igual a igual, sin titubeos ni sumisiones, como había venido ocurriendo hasta que las naciones afro - indo - americanas recuperaron su autoestima y se echaran a andar. Esa fue su primera hazaña, pero luego fue por más, y ayudó (con una paciencia invalorable) a construir la CELAC y la UNASUR, juntando a todos -de derecha a izquierda- pero sin el tutelaje norteamericano que les marcara el libreto. Chávez lo hizo, y su huella fue recorrida por otros como él, nacidos de las luchas en Bolivia, Nicaragua, Ecuador y tantos otros sitios.

Segundo llamamiento urgente en defensa del periodista palestino: Paremos la muerte con más solidaridad en cada uno de nuestros países (Resumen Latinoamericano)

Muhammad Al-Qiq

Por Carlos Aznárez

Hay un momento en que no bastan las palabras, ni las expresiones de deseos ni siquiera los ruegos. La estadística fría dice que el colega prisionero político palestino Muhammad Al-Qiq se nos está muriendo día a día. Que su estado de salud, aunque detuviera hoy mismo la huelga de hambre, va a quedar seriamente afectado. Ya van 83 largas jornadas de resistencia donde él pone el cuerpo, y nosotros la esperanza de que las miles de expresiones solidarias llegadas desde todas partes del mundo, puedan mellar esa coraza blindada y letal del gobierno israelí. Convencer a quienes sólo parecen entender de armas, tanques, aviones y misiles,  que así no se va a ningún lado, que matando como lo hacen sus soldados a adolescentes, jóvenes, niños, niñas, ancianos, estudiantes, campesinos, periodistas, lo único que se genera es más y más odio. Que ninguna sociedad que se precie puede sobrevivir a ese horror sin que sus hombres y mujeres (los que están del lado de quienes viven construyendo muros, verjas y ciudades rigurosamente vigiladas), también están contrayendo minuto a minuto una enfermedad que los afectará de por vida.

No se trata sólo de evitar la muerte de Muhammad Al-Qiq, sino de que el mundo entienda (dentro de sus indiferencias e individualismos) que el silencio es la peor de las complicidades. Que lo que está ocurriendo en Palestina o en Siria no es “cuestión de otros” sino de todos nosotros y nosotras. Que cuando las noticias difundidas por muy pocos medios (porque el resto prefiere informar de trivialidades o mentiras) nos advierten que sólo este fin de semana pasado, mientras Al-Qiq pedía a gritos y fuera de sí, con el último pedacito de fuerza que le queda, que quería “oír la voz de su hijo”, otros cinco jóvenes y adolescentes eran asesinados a mansalva en las calles de Cisjordania (desde octubre van 180), nos están graficando hasta dónde puede extenderse esta deshumanización.

Un llamado urgente en defensa del periodista palestino que está al borde de la muerte (Resumen Latinoamericano)

Muhammad Al-Qiq

La esposa y el hijo de Muhammad Al-Qiq se manifiestan por su libertad

Aznarez

Por Carlos Aznárez

Por favor recuerde su nombre. Se llama Muhammad al-Qiq, tiene 33 años y se está muriendo en la cárcel cumpliendo una huelga de hambre. Es periodista y ejerce la profesión en Palestina, un territorio ocupado y horadado por la violencia del invasor israelí desde 1948. Una nación que ha sufrido todo tipo de atropellos década tras década, y que por estos días asiste a una nueva vuelta de tuerca de la represión sionista contra quienes se rebelan a su dominio. En Gaza y en Cisjordania, miles de jóvenes protestan de diversas formas, y muchos de ellos son asesinados vilmente. Otros son detenidos. Todo ello frente al silencio de la mal llamada   "comunidad internacional" o la manipulación de los medios corporativos, que no es lo mismo pero es igual.

Sin embargo, no todos callan. Muhammad Al-Qiq, como haría cualquier reportero que se respete a sí mismo, venía informando día a día para el canal "Al Majd", sobre lo que veían sus ojos y sentía su cuerpo, con sólo dar un recorrido por las calles de Ramalah o de Jerusalén: niños golpeados y detenidos por arrojar piedras contra tanques, mujeres jóvenes asesinadas a las que se les “planta" un cuchillo para justificar el crimen, campos con cultivos de olivos arrasados, casas demolidas por pura venganza, ciudades como Hebrón o campos de refugiadas como Jenín, bloqueados militarmente y su población sufriendo todo tipo de humillaciones.

Precisamente, el informar con objetividad sobre la barbarie israelí, es el “delito” por el que fue detenido y torturado Al-Qiq hace tres meses en su casa de Ramallah. Numerosas denuncias de organismos de derechos humanos palestinos e internacionales advirtieron que el periodista fue colocado en una posición conocida como la banana -con la espalda sobre una silla y atado de pies y manos por debajo de la misma-, permaneciendo en una posición forzada durante 15 horas en las que sufrió violencia sexual por parte de los interrogadores. Luego de sufrir esas sevicias, lo enviaron a una de las tantas cárceles - tumbas que Israel posee para martirizar aún más a un pueblo que no está dispuesto a bajar la cabeza ante su prepotencia.

Pero hay algo más, Al-Qiq, como tantos otros palestinos y palestinas sufre un tipo de detención que se denomina “administrativa", una figura que permite a las autoridades israelíes mantener bajo custodia indefinidamente a miles de “sospechosos" sin presentar cargos ni iniciar un proceso judicial, como hacen habitualmente las dictaduras militares. Frente a esta injusticia y convencido de que, si no luchaba por su libertad, su suerte estaba prácticamente echada, este joven periodista decidió ponerse en huelga de hambre el pasado 25 de noviembre para denunciar al mundo su situación. A partir de ese momento se intensificaron las medidas represivas y de presión contra el detenido. En dos oportunidades, el 30 de diciembre y el 17 de enero, jueces sionistas prorrogaron su encarcelamiento y rechazaron la apelación presentada por los abogados del Al-Qiq.

Colombia: La paz es posible, pero… (Resumen Latinoamericano)

AUC - COL

Aznarez

Por Carlos Aznárez

Los apuros del presidente Juan Manuel Santos para que los últimos días de marzo se firme la paz con la delegación de las FARC - EP en La Habana, no condice con una realidad que todos los días estalla en el territorio. La violencia contra los movimientos populares subsiste y es letal. También, por supuesto, arremete cada tanto contra los guerrilleros de las FARC, a pesar del alto el fuego, y contra los del ELN, a quienes se les niega la posibilidad de dialogar

Es verdad que la gran mayoría de la población quiere que la guerra se acabe, que los cuatro millones de desplazados regresen a sus viviendas que un día debieron abandonar aterrorizados por el accionar del Ejército y del paramilitarismo. Es cierto también que, como secuelas de esta guerra de más de medio siglo, en la que la burguesía colombiana atizó el fuego en aras de no perder ni una hectárea de sus latifundios y ni una sola de sus millonarias propiedades, muchos pobladores han sido asesinados, torturados, encarcelados (más de 9.500 aún permanecen en prisión) y que esa es una muy buena razón para que las armas de uno y otro lado cesen el fuego. Pero el gran problema de este y de cualquier proceso de paz, pasa por lograr que se inviertan en una mesa de negociaciones las condiciones de pobreza, desocupación y represión que durante décadas se ha descargado contra el pueblo colombiano. Por esa y no por otra razón, muchos campesinos y campesinas, estudiantes y obreros tomaron en su momento la decisión de levantarse en armas.

De todo eso vaya si saben, y lo han sufrido, la gran mayoría de los combatientes de las FARC que hoy discuten con los hombres del gobierno de Santos, incluso con algunos uniformados que han sido sus principales perseguidores y verdugos de algunos de sus compañeros asesinados.

En todo este proceso la guerrilla fue clara en sus expresiones desde que por primera vez se sentó a la mesa habanera. Dijeron sus comandantes: “No hemos venido hasta aquí para rendirnos ni para ir a la cárcel”, “queremos una Colombia en paz y con justicia social”. Y esta última reivindicación abre obligatoriamente otros agregados, que tienen que ver con que no puede haber paz si persiste el paramilitarismo.

En ese preciso punto de la cuestión se está ahora. Lo han expresado recientemente los voceros de la insurgencia, entre ellos el comandante Pablo Catatumbo, cuando percibe el peligro que significaría en un futuro mediato la subsistencia de bolsones de paramilitares asediando no sólo a eventuales combatientes desarmados sino también, como ahora mismo sucede, amenazando de muerte y en muchos casos, asesinando a mansalva a luchadores de los movimientos sociales y populares.

“Hay que desmontar el paramilitarismo si queremos llegar al final del conflicto”, plantea Catatumbo, y seguramente recuerda todos los padeceres vividos por anteriores generaciones de luchadores. Por ejemplo, los de la Unión Patriótica, cuando en 1985 debido a la persistencia de estructuras paramilitares protegidas por el Ejército colombiano, fueron asesinados dos candidatos presidenciales, los abogados Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo, 8 congresistas, 13 diputados, 70 concejales, 11 alcaldes y alrededor de 5.000 de sus militantes.

Lo que está ocurriendo en Haití es una auténtica rebelión popular antiimperialista (Resumen Latinoamericano)

Haití - 2016

Aznarez

Por Carlos Aznárez

Puerto Príncipe y otras ciudades de Haití son el escenario de la más grande rebelión popular de las últimas décadas de la sufrida nación haitiana. Decenas de miles de manifestantes se han lanzado a la calle para demostrar su repulsa contra el actual gobierno presidido por Michell Martelly, que había decidido, contra el pensamiento de la gran mayoría, mantener la fecha del domingo 24 para realizar una "mascarada electoral", tal cual la califican los partidos opositores. Sin embargo, un griterío ensordecedor comenzó a subir desde los rincones más pobres de la ciudad e incluso invadió con inusitada violencia las calles residenciales de Petion - Ville: es es pueblo en toda la magnitud de su capacidad de resistencia, haciendo honor a sus orígenes independentistas y anti-esclavistas de 1804, que se ha puesto de pie para generar una ofensiva antiimperialista y escribir en las páginas de su propia historia un descomunal: “¡¡ Basta !!”.

- Basta de utilizar el territorio haitiano como un laboratorio invasivo por parte de Estados Unidos y sus aliados.

- Basta de tropas invasoras de la Minustah, que muy por el contrario de lo que enuncian sus promotores cuando hablan de “ayudar al pueblo haitiano y ejercer una misión humanitaria”, todo lo que ha dejado su accionar es represión, ocupación, violación de niños y niñas por parte de soldados entrenados para matar, transmisión del cólera, cuya epidemia causó decenas de miles de muertos.

- Basta de complicidad latinoamericana con las tropas invasoras de las Naciones Unidas.

- Basta de la burla e hipocresía internacional, derivada de las vergonzosas "misiones de ayuda", encabezadas por el genocida norteamericano Bill Clinton, que solo persiguen afianzar aún más los lazos de dependencia y dominación del pueblo haitiano.

Es por ello que, durante las últimas semanas, Haíti se fue convirtiendo en un escenario claramente pre- revolucionario, produciéndose estos últimos días una masiva rebelión popular. Frente a la tozudez criminal de Martelly y sus secuaces de querer que el acto electoral se realizara de todas maneras, y la tibia y epistolar respuesta de la partidocracia opositora (salvo honrosas excepciones), miles de jóvenes decidieron tomar el futuro en sus manos y en grandes oleadas comenzaron a recorrer las calles, primero pacíficamente, levantando consignas contra el Consejo Electoral y pidiendo la renuncia del Presidente. Frente a la brutal represión policial y de las tropas de la Minustah, quienes se movilizaron comenzaron a ejercer, en respuesta, la lógica y necesaria violencia popular. Esa que cuando surge, en las circunstancias límites (y esta, vaya si lo es) siempre provoca reacciones de repudio en los sectores oligárquicos y pequeño burgueses (incluso en algunos sectores de cierta izquierda boba) que no pueden comprender que la paciencia de los pueblos tiene límites muy claros.

En el Haití de hoy, todo lo que haga el pueblo en su autodefensa, frente a políticos venales y uniformados invasores, está más que justificado.

El peligro de minimizar el poder letal de Mauricio Macri (Resumen Latinoamericano)

Represion La Plata

Aznarez

Por Carlos Aznárez

Mauricio Macri, además de ser un socio de mérito de la ofensiva derechista latinoamericana, sabe mejor que nadie que lo que se hace en los primeros cien días de gestión gubernamental es fundamental para establecer un "estilo", o en términos actuales, un "relato", sobre lo que será el porvenir. Como ocurre con los precios de los artículos de primera necesidad que, cuando suben, luego es muy difícil que luego vuelvan a su tarifa original, Macri desafía a propios y extraños con los peligrosos Decretos Nacionales de Urgencia, dando por sentado que muy pocos de estos DNU autoritarios habrán de ser anulados por una eventual decisión del Parlamento.

Lo que ocurre es que una vez más (ya ocurrió cuando el actual Presidente se hizo cargo de la Gobernación de la Ciudad de Buenos Aires hace unos años) la llamada "oposición partidaria" ha subestimado el poder que se escondía detrás del macrismo (una pseudo - ideología que hoy hace furor entre los escuálidos venezolanos y el uribismo colombiano), y ahora se dan cuenta que en este primer mes de prepotente gestión, muchas cosas han cambiado para peor. Sobre todo, afectando a importantes sectores populares de la franja más golpeada por la crisis económica, que obviamente no comenzó con Macri, pero que el actual Presidente acentúa en base a recetas de manual de lo peor del neoliberalismo.

La lista de agravios, medidas provocativas, actividades represoras y promesas de aplicación de políticas desestructuradoras de la economía, la soberanía y la producción cultural, es lo suficientemente importante como para que alguien aún tenga dudas de que los cambios anunciados como slogan electoral hoy se van transformando en molesta pesadilla de duración indefinida.

Si la devaluación que tanto se negó en tiempos de "Macri candidato", se está pudiendo poner en marcha día a día, es por que ya existía un piso para lanzarla, producido de antemano por toda la corporación empresarial que, al igual que en Venezuela, no sólo son generadores de recetas especuladoras sino que maniobran sobre los precios de artículos indispensables como si fueran marionetas. La liberación del dólar (tan requerida por sectores ligados a la inescrupulosidad financiera y por franjas amplias de una clase media boba) fue acompañada por otras iniciativas como el levantamiento de las retenciones a la oligarquía agrícola - ganadera y sus amanuenses "nuevos ricos" de la "patria sojera", logrando en cada una de esas corridas, recompensas de millones de dólares y una deuda de eterno agradecimiento al macrismo.

En un andarivel complementario de esta misma gestión se inscriben otros decretos por los cuales se plantea la revisión de la legalidad en la contratación de empleados públicos durante los últimos años del gobierno saliente. Una medida que podría llegar a afectar a más de 60 mil trabajadores. Es verdad que todos los gobiernos utilizan en extremo (y para su propio engorde de funcionarios) la capacidad laboral del Estado, es también cierto que el kirchnerismo no perdió tiempo en ese aspecto, pero lo que no resulta admisible es que ahora la topadora prepotente del macrismo quiera desemplear con metodología dictatorial a miles de hombres y mujeres que eran poseedoras de un contrato legal, y cuyo futuro debería ser, aplicando un marco de la pregonada igualdad de oportunidades, el de un contrato efectivo en base a sus conocimientos y entrega en la gestiones para las que han sido convocados. Es paradójico hablar de "cargos de acomodo" o "ñoquis K" en el área estatal nacional (aunque los haya) cuando el propio gobierno macrista de la Ciudad tiene atiborradas las distintas áreas de gestión con amigos, familiares y alcahuetes de su partido, sumados a un auténtico batallón de ineficaces y burócratas.

Lo real es que como bien informa la Asociación de Trabajadores del Estado, en los primeros quince días del nuevo gobierno ya se contabilizan 10 mil estatales despedidos, amén de implementarse políticas demonizadoras del empleo público buscando a corto plazo desmantelar los servicios públicos y achicar el Estado, como ya lo hiciera Carlos Menem en los devastadores años ' 90.

Sólo en el Senado de la Nación ha sido dejados en la calle por decisión de la vicepresidenta Gabriela Michetti, 2.035 trabajadores, en una decisión que contó con la bochornosa complicidad del jefe de la bancada del kirchnerista Frente para la Victoria, Miguel Pichetto. A esta cifra hay que sumar los más de 600 cesanteados en el Centro Cultural Kirchner, y otros más en las oficinas del AFSCA (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual), en Vialidad y en Nación Seguros.

Venezuela: Aún se está a tiempo de salvar la Revolución (Resumen Latinoamericano)

Maduro -Estudiantes

Aznarez

Por Carlos Aznárez

Venezuela instalada en el peor de los escenarios interpela a la conciencia de muchas y muchos latinoamericanos. ¿Qué ha ocurrido para que una oposición mediocre, sin programa político más allá del odio y el revanchismo contra todo aquellos que sea chavista, haya podido conseguir unos resultados de tanta holgadez que prácticamente los coloca en la puerta de obtener el gobierno?
 
Sin duda son varias las razones que fueron generando este presente, unas provocadas por el enemigo y otras muy ligadas a las propias contradicciones y errores de un proceso revolucionario, del que nadie, absolutamente nadie, está exento.
Tiene razón Nicolás Maduro cuando señaló en la madrugada del 7D que por sobre todas las cosas triunfó la guerra económica, y con ella puso a la contrarrevolución al borde de asaltar ese poder tan deseado por sus monitores de Washington. Una guerra que prácticamente se convirtió en estos dos últimos años en un bloqueo gestado desde adentro mismo del país para minar día a día, hora a hora, la voluntad de resistencia de quienes, dentro del propio pueblo venezolano, batallaron heroicamente contra el paro petrolero del 2002 y así hasta la fecha.
“Guerra", se pronuncia fácil esa palabra cuando no se la vive en lo cotidiano: madres deseosas de dar de comer a sus hijos soportando largas colas, llenando sus bolsas no de alimentos sino de frustraciones continuas ante la falta de leche, harina pan, papel de baño, jabón, y tantos otros artículos que se escamotean con criminal insistencia. Contrabando hacia Colombia, llevándose lo que en cada ciudad escasea. Hay que haberlo vivido para saber que la bronca que estas situaciones  producen, apuntan casi siempre hacia arriba, no para denunciar solamente a los gestores reales de estas estrategias letales, empresarios millonarios e inescrupulosos ligados a la oposición más cerril, sino que también, casi lógicamente, el desánimo suele poner al gobierno en la mira. Es indudable que un pueblo, con el nivel de conciencia adquirido en estos 15 años de Revolución, se plantee exigir a su Gobierno que tome las riendas en sus manos, que aplique toda la dureza necesaria para que los que se enriquecen con el dolor de los más humildes no sigan humillándoles, que si hay que nacionalizar, expropiar y llenar las cárceles de desabastecedores no le tiemble la mano. Que se suba un escalón más y se nacionalice el Comercio Exterior para ir reparando los daños causados por problemas estructurales que se vienen arrastrando desde la Cuarta República.