

Por Andrés Sarlengo
Me preguntan por qué cito muchos autores…porque trato de ser honesto y no puedo apropiarme de esos conceptos que son pensamientos de otros, salvo que lo hagamos juntos… ¿les parece?
La Evaluación Nacional Aprender que el próximo 18 y 19 octubre comprenderá a 1.380.000 alumnos del país (1) es un emergente más de un doble proceso que atraviesa Argentina y América Latina: degradación de la educación pública y acometida contra el conocimiento social e históricamente acumulado.
Este texto no es fácil de escribir porque lo complejo no es sencillo de expresar. Les pido entonces a ustedes que se animen a pensar juntos.
¿Por qué el Estado Nacional y los provinciales ahora quieren evaluar a los alumnos con un muestreo más amplio y determinante? ¿Quiénes elaboraron estas pruebas estandarizadas? ¿Acaso la Lengua y Matemática son ciencias idénticas y absolutas en Chaco y en Buenos Aires? ¿Acaso preguntarle lo mismo a un niño hijo de campesinos u obreros que a los hijos de un gerente empresarial implican iguales autoría en la respuesta?
María Isabel Requejo (2) nos alumbra con un ejemplo: (…) la expresión: “En mi casa tenemos computadora, fax, joystick, garaje, portero eléctrico”…tal vez sea juzgada como de mayor relevancia léxica que: “En mi casa tenemo´gallinas, caballo, chanchos, un carrito y un horno de barro”. Requejo es contundente: “ Mientras los objetos poseídos por el primer niño gozan de prestigio socio-cultural en tanto son marcadores de clase alta, los del segundo texto indican, marcan la posesión, pero desde una lista que he comprobado resulta escasamente considerada como válida o de prestigio para el sistema educativo (salvo honrosas excepciones)”.
Sólo quienes consideran a niños y adolescentes “un sujeto discursivo, productor o receptor de textos” y no “un sujeto histórico, epistémico, situado en un aquí y ahora” pueden planificar un operativo como “Aprender 2016”. ¿Son los alumnos meros respondedores de preguntas múltiple choice?
¿Será que Aprender 2016 también viene a intentar borrar las historias, situaciones y condiciones laborales de los docentes que enseñamos día tras día? ¿No será que estas preguntas evaluadoras ocultan otros intereses de gobernantes y poderosos? Evaluar y naturalizar las relaciones sociales imperantes, de eso se trata.
Evaluar de este modo… ¿para qué?
El “silencio” de Elena Duro
Aprender 2016 será “obligatoria y en silencio”. Será una muestra representativa para alumnos de tercer grado de primaria y segundo o tercer año de secundario. Será censal (total) para sexto grado de primaria y quinto año de secundario.
Elena Duro, Secretaria de Evaluación Educativa de la Nación, deja una frase que daría para un ensayo de ciencias sociales: “y darle a los alumnos el silencio que se requiere para dar la evaluación” (1). ¿Acaso los alumnos bulliciosos y desubjetivados de hoy no devienen del silencioso pero perverso entramado de la economía neoliberal? ¿Qué comprende Duro por aprender y/o evaluar en silencio? Justo Aprender 2016 a 40 años de la “noche de los lápices”. Desde aquel terror deshumanizante a estas preguntas encubridoras y “silenciosas”: de la picana al Múltiple Choice. Los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas (Educación de “calidad” para todos) tienen esta prehistoria no contada.
Habrá “preguntas de autopercepción para alumnos y docentes” señala el artículo de La Nación (1). Y precisamente ese “ruido molesto” (¿conflicto social?) que a Duro parece preocuparle -proponiendo silencio- tiene un origen que vaya a saberse si podrá “autopercibirse”. Un párrafo de Eduardo Pavlovsky acierta en estos momentos de “silencios” inducidos: “Las dictaduras básicamente lo que intentan es abolir el movimiento. Suprimir los derechos de aquéllos que intentan pensar el movimiento. “La vida”. En nombre de supuestos valores detienen el pensamiento bloqueando todos los análisis en términos de movimiento. Los derechos humanos se suprimen para que no se piense más. Lo que se trata es de inmovilizar los cuerpos o que desaparezcan. La complicidad civil es un conglomerado de cuerpos inmóvi¬les y aterrados. Cuando hablo de cuerpos me refiero a régimen de afección, a régimen de conexiones con otros cuerpos. De multiplicidad. De contagio. Eso es lo suprimido. La potencia de actuar. Quedan entonces los cuerpos sin vida, cada cuerpo recortado en sí mismo. Replegado. El terror impide pensar el movimiento. Subjetividad del terror. Se logra domesticar los cuerpos y sus regímenes de conexiones pero el cuerpo domesticado ignora el proceso de su domesticación en la necesidad de sobrevivencia (3)”.
¿De la Operación Claridad al Operativo Aprender 2016? (4)
¿Pensar para qué? I
Juan Carlos Cena acierta cuando destaca el rol de los intelectuales, las fundaciones, los sueldos, las donaciones y las becas al diseñar nuestra “democracia”.
El “Doctor” en Educación Mariano Narodowski no hace más que legitimar esta evaluación “domesticadora (1)” Aprender 2016. Para Axel Rivas, director del Programa de Educación de Cippec, “tengo una evaluación positiva de lo que se está haciendo (…) Desde CIPPEC veníamos pidiendo una prueba censal anual para primaria, escuela por escuela (1)”. FLACSO y la Doctora en Ciencias Sociales Ana Miranda no difiere mucho de los anteriores (1).
Más que claro que estos “agentes privados” del “conocimiento científico” y sus donaciones “intelectuales” tienen mucho que ver con el “genocidio educativo” al decir del Prof. Juan Carlos Sánchez y el militante Sergio Val. Los 3, Narodowski, Flacso y Cippec –en definitiva- fueron minando paso a paso la transferencia del sistema educativa a la lógica corporativa. “Progres” de discurso, burgueses en los hechos.
Daniel Campione en ¿Intelectuales entre preguntas? nos respondía: “El tema es amplio, una primera cuestión que marcaría es la necesidad de reivindicar la idea militante del intelectual, o en términos gramscianos, la idea del intelectual orgánico vinculado a un determinado sector social o clase social, que no aspira a una supuesta verdad neutral, equidistante, objetiva, si no que tiene conciencia que el conocimiento también es construcción de poder, el saber es poder, y puede ser contrapoder. Se puede construir conocimiento al servicio del cuestionamiento del orden social y político existente. Por eso me parece importante defender, reconocer y rescatar esa noción de intelectual”.
Técnicos e “intelectuales” para qué… Un breve inventario aclararía quiénes están de nuestro lado.
Reformas y más reformas I
Las políticas educacionales responden a intereses mundiales: ¿educar y evaluar para qué?
En “La educación más allá del capital” István Mészaros reflexiona: “La educación institucionalizada, especialmente en los últimos ciento cincuenta años, sirvió –como un todo- al propósito, no sólo de proveer los conocimientos y el personal necesario para la máquina productiva del capital en expansión, sino también para generar y transmitir un marco de valores que legitima los intereses dominantes (5)”.
Hay varios párrafos de “Las reformas educativas en clave de resistencias” redactados por Luis Bonilla-Molina que vienen al dedillo para el eje principal de este texto: “Hoy en casi todos los sistemas educativos del mundo se habla de calidad de la educación como preocupación central de las reformas y el mecanismo hegemónico que se está utilizando para determinar su curso es el modelo del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o PISA (por sus siglas en inglés). PISA es diseñada y puesta en marcha por la OCDE, convirtiéndose su propuesta en el paradigma de la medición y estandarización educativa a nivel global. La direccionalidad estratégica de la política educativa suele ser decidida por el centro de poder del sistema mundo derivado del acuerdo de Bretton Woods (1944) (6)”.
Más adelante Bonilla-Molina destaca: “La moda más reciente es la de la evaluación de los sistemas educativos (dos primeras décadas del siglo XXI) con dos aristas centrales: la del rendimiento de los aprendizajes; limitándolo a cuatro áreas (lectura y escritura, matemáticas, tecnología y nociones de ciencia) y, de los docentes (uso del tiempo escolar, rendimiento estudiantil, mecanización de la carrera docente). En el caso de la educación superior se impone el modelo de los rankings. Se pretende ahora decir que lo importante son los resultados de estas evaluaciones y clasificaciones (6)”.
Sin embargo, hay otro tramo de este apunte publicado por Viento Sur que es decisivo para comprender por qué invierte la plutocracia en “Evaluaciones”: “Paradójicamente, en momentos en los cuales se logra acordar un piso mínimo de inversión en educación, se genera una desinversión en salarios y condiciones de trabajo de los docentes y, en requerimientos que emanen de la determinación de necesidades, prioridades y aspiraciones desde las propias escuelas (6)”.
¿Será que Aprender 2016 viene a “atar salarios docentes al rendimiento escolar de los estudiantes”? ¿Cuánto pagarán por un 7 u aprobado?
La receta es mundial. Evalúan para controlar salarios y currículas.
Calidad educativa
Una vez el Prof. Juan Carlos Sánchez definió qué comprender por “calidad educativa”: “Calidad educativa... ¿Qué es eso? ¿Será el perfil que pretenden los gerentes pasados y futuros de nuestra democracia para beneficio del poder económico? o ¿Será el objetivo que pretendemos los docentes en nuestra diaria labor? Sin dudas, a través de este concepto, se busca definir la formación que resulta necesaria para los niños, niñas y jóvenes de los sectores populares para que puedan cumplir su rol de obedientes al sistema actual, en lo escolar, para que lo reproduzcan en el mundo del trabajo antes que fomentar su pensamiento crítico para que lo modifiquen. A pesar de los docentes acomodaticios, todavía quedamos muchas y muchos que optamos por una formación tendiente al pensar crítico (7)”.
El lenguaje expresa relaciones sociales de poder y para los burgueses educar es sinónimo de calidad, medible y comparable como si fuese una mercancía.
Reformas y más reformas II