OPINION - "YO ESTUVE EN LA PERLA", POR NORBERTO GANCI SUMARIO     1 - ARGENTINA, BUENOS AIRES: OPINIÓN - ANTICIPO EDITORIAL MES DE ABRIL 2009 "EL CLUB DE LA PLUMA": "YO ESTU...

OPINION - "YO ESTUVE EN LA PERLA", POR NORBERTO GANCI

SUMARIO

    1 - ARGENTINA, BUENOS AIRES: OPINIÓN - ANTICIPO EDITORIAL MES DE ABRIL 2009 "EL CLUB DE LA PLUMA": "YO ESTUVE EN LA PERLA", POR NORBERTO GANCI.


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From: Norberto Ganci

Sent: Saturday, March 28, 2009 1:46 PM

To: GACETILLAS ARGENTINAS - REDACCIÓN

Subject: ANTICIPO EDITORIAL MES DE ABRIL 2009 "EL CLUB DE LA PLUMA": "YO ESTUVE EN LA PERLA", POR NORBERTO GANCI

INAUGURACIÓN ESPACIO PARA LA MEMORIA LA PERLA -CÓRDOBA-

YO ESTUVE EN LA PERLA

Yo estuve en La Perla, caminé el sendero que conducía a la muerte, transpiré la sangre que salpicaba paredes y gritos.

Yo estuve en La Perla, mi cuerpo se hundió en La Cuadra y se amontonó junto a los de Carlos, Andrés, Marta; trepó por el techo y se asiló con las arañas que tejían otras historias, las que alguna vez podrán ser contadas…

Yo estuve en La Perla; de La Oficina a Automotores y al Galpón y de nuevo a La Cuadra; todo un carrusel de locura uniformada.

Yo estuve en La Perla y el elástico esfumaba mis sueños, arrancaba terrores y desarmaba lo tierno.

Los dedos temerosos del otro, a mi lado, detrás, intentaban evitar la soledad y el martirio; el piso marcado en nuestros cuerpos dejó ocultas las huellas que alguien habrá de descubrir cuando la verdad no sea sólo historia, sino presencia.

Yo estuve en La Perla y amagó el desaliento en los momentos en que más dolía no saber, ni entender tanta maldad, tanta saña…

Vuelvo a pasar entre cadáveres, almas que imploran, exigen, esperan…; tantas décadas para saberse existido, reconocido, desaparecido…

Tantas décadas de destierro en la mirada de jueces, fiscales y abogados, dignos señores del oprobio que como la iglesia, fueron testigos y cómplices de lo horrendo, del silencio y la sangre…

No alcanza la cabeza de La Gorgona decapitada, aún petrifica esperanzas si sus serpientes no son aplastadas…

Yo estuve en La Perla y no puedo olvidar el deseo al silencio ante las temibles pisadas, el sonido del viento a las cadenas que arrastraban.

Yo estuve en La Perla, tal vez vos hayas estado…, no olvidemos, ni perdonemos, que aunque no lo parezca, la sombra del odio sigue acechando…

Creo que a veces no hace falta la experiencia del dolor y el martirio para saberse comprometido con el otro, con los otros. Eso creo…pero a veces dudo que mi creencia sea compartida. Me sorprendió que aún después de haber transcurrido más de tres décadas, haya sectores que ignoran lo ocurrido en nuestro país y mucho menos en el resto del continente Latinoamericano. El “sistema” ha trabajado muy prolijamente dejando la estela de olvido, ignorancia e incompromiso social. La tarea de muchos movimientos populares y colectivos es sumamente ardua, ya que tienen como asignatura a aprobar si o si, la concientización en toda la sociedad de nuestro pasado más reciente y el desafío de encolumnarnos a cada uno detrás de las banderas que promuevan el bien común, la solidaridad y la defensa irrestricta de la libertad, en todas sus formas y espacios. Para que no nos vuelva a suceder el horror y el espanto.

Una compañera que padeció el tormento, contestaba a mi planteo: “…hay mucho por trabajar compañero…” Y si, no cabe dudas que la tarea es sumamente ardua en el camino por lograr concientizar a la sociedad; pero también me decía que: “…el estado en su área de Educación es la que tiene la mayor responsabilidad en estos tiempos, más que nunca…” Es decir, no sólo en manos de los organismos de DD.HH. tiene que recaer ese trabajo, los docentes, desde el más encumbrado hasta el recién ingresante debería asumir el compromiso de educar en la memoria reciente, respecto de nuestro pasado que aún sigue reclamando la pronta acción de la justicia; una justicia que no sólo se ha tomado su tiempo (…?) para cumplir con su parte privilegiando indirectamente a los responsables del genocidio reciente, que se han visto beneficiados al demorárseles el ingreso a una celda común…y si, es mucho más delicado, los genocidas no van presos por robar gallinas como podría ocurrir con un hambriento, éste último no tardaría ni cinco minutos en conocer las rejas… si ya no las conoce de antes, tal vez por haber manifestado en un piquete en reclamo de un puesto de trabajo.

Muchas son la “Viejas” que ya se han muerto y no tardarán otras en seguirlas sin tener al menos el aliciente de saber que la impunidad en nuestra tierra fue diezmada.

Son muchos los años de soberbia esgrimida por asesinos que aún andan libres por las mismas calles que transitamos, como si ellos no existieran para la señora de la balanza, ¿los podrá ver detrás de la venda? ¿o será que le colocaron una de las tantas vendas con las que tabicaban por allá en La Perla?. Tal vez siga sintiendo el terror de los gritos, de la sangre y la carne quemada y la vida y los sueños ultrajados…

Se hace cada vez más urgente el saber, conocer y ver que la vara de la Ley recaiga sobre los responsables de haberla violado.

Yo estuve en La Perla y logré tirar la reja y plantar un árbol y mojé mis pies con el rocío del pasto.

Yo estuve en La Perla y me arrodillé para alzar la tierra entre mis manos, sembrando esperanzas para un futuro manso.

Yo estuve en La Perla y abrigué los sueños que volvieron con los pájaros, aquellos que arrancaron de mi ser pretendiendo matarlos.

Yo estuve en La Perla y volví para ver a los que, como yo, hace tiempo se marcharon.

Yo estuve en La Perla y nuevamente volveré para tejer en el aire y con cenizas cada una de las letras por la que dijimos, marchamos y peleamos: ¡ LIBERTAD !

24-3-2009

22,30 hs.

NORBERTO GANCI

EL CLUB DE LA PLUMA

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