Independencia formal y dependencia real La historia oficial nos dice que el 9 de Julio se declaró la Independencia de nuestro país. Sin embargo, esa visión mitrista contrasta con...

Independencia formal y dependencia real

Casa Tucuman

Director Editorial 2013

La historia oficial nos dice que el 9 de Julio se declaró la Independencia de nuestro país. Sin embargo, esa visión mitrista contrasta con la verdadera tal como la contara el compañero Gustavo Robles en su nota "200 años... ¿De Inde qué?". Y se continúa enseñando en nuestras escuelas, como cual Billiken añejado, gracias a las currículas que lo han permitido para reproducir dicho discurso de la clase dominante. La realidad nos revela que siempre existió una dependencia real, gracias a una Buenos Aires generosa con el imperialismo inglés durante el siglo XIX y que luego continuaría en el siguiente con el cambio de hegemonía, tras las dos Guerras Mundiales, a los EE. UU.

Se trata de un simple formalismo, al igual que nuestra pasada y actual democracia burguesa, para aparentar una soberanía que no tenemos. Lo real es el simple cambio de potencia dominante. Nos "independizamos" de España, pero la burguesía iba estrechando lazos con la conocida Reina de los Mares hasta llegar a la dependencia real. Desde el préstamo de la Baring Brothers a la construcción de la red ferroviaria nacional, ello se iba afirmando cada vez más. No es casualidad el trazado de las líneas férreas en forma de abanico hacia Buenos Aires, pues era una necesidad compartida entre los burgueses provinciales y porteños para continuar el comercio con el imperialismo inglés.

Pero esto no se enseña. De eso no se habla. Menos aún, de aquella Caja de Conversión controlada por los bancos ingleses que luego se transformaría en el Banco Central de la República Argentina. Entonces, ¿de cuál independencia nos están hablando y enseñando?.

Años más tarde, el Ejército y la Iglesia se transformaron en las herramientas para que la clase dominante continuara con sus privilegios de clase. La democracia pendular, de 1930 a 1983, fue la principal característica de nuestra vida política a la que no pudo escapar el peronismo en sus tres gobiernos y que fue impulsada por el imperialismo yanqui.

Desde los años ' 60, cuando se instalaron las primeras armadurías norteamericanas y europeas, a la actualidad se fue consolidando el proyecto dependiente que hoy sostiene esa burguesía que apoya a Cambiemos. Si bien hubo intentos de ruptura en los años ' 70, ellos fueron ahogados en sangre con la AAA y luego, con la dictadura genocida.

Podemos afirmar que no hay fisuras en la línea Roca, Videla y sus sucesores democráticos como Menem, De la Rúa, Duhalde y Kirchner. Ahora es el turno de Macri, quien pretende restaurar el orden conservador del que tanto ha escrito Natalio Botana. Independencia formal, democracia formal y dependencia real es el trípode que actualmente existe en nuestro país, pues no se han removido los cimientos de la superestructura económica de la dictadura genocida que permitió perfeccionar el esquema de la dominación económica y financiera, de la mano de la deuda externa y de la Ley de Entidades Financieras.

Nada ha cambiado. Todo sigue igual. "Los inmorales nos han igualao", canta Discépolo en su tango "Cambalache" y mientras tanto, el medio pelo argentino, como bien bautizó Arturo Jauretche a la clase media", sigue siendo la variable que lleva a las rebeliones. Lo demostró en el 2001 y ahora se apresta a hacerlo de nuevo con los tarifazos amarillos. Pero las y los trabajadores todavía no han asumido el verdadero protagonismo que les corresponde, a excepción del periodo 1973 - 1976.

La independencia será real, cuando logremos esa unidad entre la clase trabajadora para remover las tenazas impuestas por el capital. Jamás puede existir una conciliación con el capital, pues éste siempre tratará de imponer sus condiciones, como pretendió el peronismo y sus sucedáneos.

Construir una unidad monolítica contra el capitalismo es una tarea para aquellos que todavía creen en otra Argentina. Aquella que soñaron nuestros 30.000 compañeras y compañeros desaparecidos: la Argentina Socialista. Y seguramente será el momento en el cual dejaremos ese formalismo que hoy nos impide surgir como un Estado independiente, "y libre de toda dominación extranjera"...