Cerca del Che (Visión desde Cuba) Por Raúl Antonio Capote Mientras avanzamos por el siglo XXI más cerca me siento del Che. De su vida, obra y pensamiento, del hombre que d...

Cerca del Che (Visión desde Cuba)

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Por Raúl Antonio Capote

Mientras avanzamos por el siglo XXI más cerca me siento del Che. De su vida, obra y pensamiento, del hombre que definió al revolucionario como alguien que posee grandes dosis de amor, del que dijo que un comunista debía ser el mejor, el más cabal, el más completo de los seres humanos, pero por sobre todas las cosas un ser humano.

Del Che de los apuntes económicos, muy críticos de la llamada economía socialista de manual, porque no creía en desarrollo de la economía sin moral socialista y sin participación de las masas, el hombre del pueblo, de las masas populares, el guerrillero, el soldado que se sobrepuso al asma, el revolucionario que nunca aceptó privilegios, que vivió con humildad, ese ser humano que puso los intereses del pueblo por sobre cualquier necesidad propia, entero ante la vida y entero ante la muerte.

Consecuente siempre con su palabra, el que nunca manchó sus manos con el crimen, el maltrato o el abuso, limpio de corazón como pocos, el auditor de la Cabaña, que no era juez y mucho menos verdugo como nos lo quiere pintar el enemigo, sino el designado por Fidel para auditar los juicios que se realizaban contra los criminales, asesinos, torturadores del régimen de Fulgencio Batista, bestias batistianas que llenaron la isla de dolor y luto.

Lo nombraron para impedir cualquier injusticia, error, iniquidad, o violación de la ley, que lo hizo con tanta entrega como siempre ante cada tarea y salvó a muchos que quizas debieron ser condenados porque no lo convencían las pruebas, o por cualquier detalle del jucio que no estuviera todo lo claro que su espíritu exigente ante lo mal hecho tolerara.

Mientras más avanza el siglo XXI más cerca estoy del guerrillero humilde que defendió con la vida la idea de la unidad latinoamericana y caribeña, más cerca del padre que no legó a sus hijos nada material, pero nos donó a todos el ejemplo de su vida, el ideal del hombre nuevo.

Si soy guevariano o guevarista, como quieran decir, llevo en mi cartera su estampa, su foto que mira siempre al futuro, si soy su discipulo, eso aspiro al menos, del hombre siempre fiel a Fidel, del guerrillero heroico e invencible.