Ciba, Piedra, Cuba: En política, ¿es posible no estar en ningún lado? (La Pupila Insomne) Por Carlos Luque Zayas Bazán “Los medios (re)productores de consensos en el capitalismo nos hacen comprar cualquier cosa, incluso la idea...

Ciba, Piedra, Cuba: En política, ¿es posible no estar en ningún lado? (La Pupila Insomne)

Cuba Posible 3

Carlos L. Zayas Bazan

Por Carlos Luque Zayas Bazán

“Los medios (re)productores
de consensos en el capitalismo
nos hacen comprar cualquier cosa,
incluso la idea de que el suicidio
-el capitalismo depredador-
es bueno, pero sabemos
(todavía sabemos) que no lo es”.

Enrique Ubieta

En La Patria Posible

En política, ¿es posible no estar en ningún lado? Que es posible, lo quiere hacer creer esta afirmación: “Este evento podrá contribuir con modestas apreciaciones y perspectivas, y deberá ser un testimonio más de que ser cubano no sólo es algo más que negro, blanco o mulato; sino que también podría ser algo más que tener criterios de presuntas o reales proyecciones de izquierdas, de supuestas o auténticas posiciones de derechas, o de aparentes o genuinas propuestas de centros“, que pertenece al director del “laboratorio de ideas” nombrado Cuba Posible y sobre el cual ya se han publicado, en este, y otros blogs, varios trabajos críticos.

¿Dónde se emite este juicio? En las palabras inaugurales del evento Cuba y los desafíos actuales. ¿Dónde se celebra, quiénes lo organizan y financian? Puede leerse en un comunicado emitido por esa entidad. Se trataría de un encuentro que “…se realizará el 26 de mayo en la ciudad de Nueva York, está organizado por el Laboratorio de Ideas Cuba Posible y por la Washington Office for Latin America (WOLA), quien además cofinancia la cita. Sus sesiones tendrán lugar en la sede de la Fundación Sociedad Abierta, quien también cofinancia y participa como anfitriona. Cinco paneles analizarán temáticas esenciales para la comprensión de los retos y los escenarios imaginables del país con vistas a su presente y futuro mediatos”.

En el blog El Heraldo cubano, Arthur González afirma que entre los miembros de los 5 paneles del evento “se encuentran viejos miembros de la FNCA, Fundación Nacional Cubano Americana, analistas de la CIA y especialistas en subversión”.

El mecanismo -irrefutablemente ideológico- que se esconde detrás del citado juicio (a saber, ser cubano “también podría ser algo más que tener criterios de presuntas o reales proyecciones de izquierdas, de supuestas o auténticas posiciones de derechas, o de aparentes o genuinas propuestas de centros”) ya ha sido harto denunciado y desmontado por muchos estudiosos. Enrique Ubieta lo subraya de inmediato en su artículo “La patria posible”: es la desideologización, que “transforma la duda en escepticismo, en abandono.” Y añade más adelante Ubieta: “El individuo se acomoda en el centro, equidistante de los puntos emisores de contenidos: es el lugar aparentemente más cómodo, más seguro. La tesis es que todos tienen parte de razón (la razón libresca, de espaldas a la vida), y esa sola sentencia derriba el interés por la Revolución”.

Es muy útil releer una y otra vez el texto de Enrique Ubieta porque, a propósito del debate, logra resumir y develar certeramente el contenido político, ideológico, de clase, de los que quieren “pasar gato por liebre” y defender la validez política del concepto de una Patria o un nacionalismo “a secas”; es decir, desideologizado y despolitizado; de los que quieren borrar las diferencias entre las opciones políticas vigentes; y de los que quieren ocultar los antagónicos intereses de clase que están en la base de la problemática cubana, todo ello detrás de la cortina de humo de la búsqueda de un consenso conciliador entre dos proyectos antagónicos de país, a la vez que tienen el suyo fuertemente anclado en intereses foráneos y opuestos  al proyecto revolucionario cubano.

En su artículo, Ubieta nos recuerda la distinción entre cubanidad y cubanía.

Fernando Ortiz en aquella memorable disertación, “Los factores humanos de la cubanidad”, luego de un sabroso y minucioso recorrido por todos los dinámicos factores históricos y culturales de la cubanidad (“donde se cortejan y besan todos los pueblos y civilizaciones”), resumida en la feliz imagen culinaria del ajiaco, al preguntarse finalmente “Pero si de todas esas culturas ha recibido efluvios la cubanidad, ¿en cuáles se alquitaró más la cubanía?, apunta con profunda lucidez al elemento político y cultural del grupo humano que tenía todas las razones para ser su primario crisol: “Los negros debieron sentir, no con más intensidad pero quizás más pronto que los blancos, la emoción y la conciencia de la cubanía.” para agregar de inmediato su contenido y resorte de clase: “En la capa baja de los blancos desheredados y sin privilegio, también debió chispear la cubanía. La cubanía, que es conciencia, voluntad y raíz de patria”. Fernando Ortiz ya casi al final de aquella erudita, cubanísima y emocionante disertación, después de pedir las modestas  disculpas propias de su alta estatura intelectual a los estudiantes que le escuchaban por “lo esquemático y elemental” de sus apuntes, los coronó con una afirmación todavía de candente actualidad cuando se trata de distinguir, conservar y defender la condición cultural de lo cubano y la opción consciente y comprometida en su construcción incesante: “En ello os va la vida”.

Se ha estado denunciando y advirtiendo que la posición política de los directivos de Cuba Posible (quizás no de todos los que con ella colaboran) se puede describir desde ese concepto que rechazan con tanta más vehemencia, cuando más certero, apropiado y ajustado a la medida les queda: el centro político. Pero a la vez está aún más claro que verdaderamente tampoco están situados en esa posición: sencillamente porque es una opción que, si existe, existe sólo para indicar una esencial coincidencia con las derechas, que es el de un nacionalismo vacuo y opuesto al proyecto revolucionario. Si, como se afirma con razón, la definición de las posturas políticas exigen un análisis de cómo se disponen los programas respecto a la coyuntura histórica concreta, hoy Cuba Posible, o al menos los responsables de su línea ideológica, no sólo no está en ese más allá o más acá confuso, sino, solapadamente, del lado de los intereses de clase opuestos a la revolución cubana. Su reiterada compañía así lo demuestra.

En ese desvarío que pretende difuminar las entidades políticas y restarle importancia a las opciones ideológicas, apostando o queriendo crear a un cubano de laboratorio, los acompañantes naturales de Cuba Posible son organizaciones y figuras notoriamente opuestas a Cuba, o mejor, defensoras de una Cuba sin Revolución, sin Partido Comunista y con una propuesta democrática, esa sí de laboratorio, desasida de los elementos reales y del carácter funcional que el pluripartidismo tiene hoy al capitalismo, como lo tuvo en la Cuba de ayer, según Martínez Heredia la falsa libertad de expresión); es por esa razón que sus resultados académicos se han propuesto desacreditar los conceptos de derecha e izquierda, declarándolos inoperantes para el análisis de la lucha social y política; que han querido vaciar, (y a la vez que cuestionar, indirectamente apropiársela o vaciarla de contenido), el concepto de la postura revolucionaria en la actual coyuntura cubana; que declaran fracasado el socialismo como horizonte del futuro cubano; que proponen un escenario de pluripartidismo político donde el Partido Comunista sea, acaso, un partido más como en las falsas democracias donde el socialismo es cooptado por los poderes económicos; es por eso que en sus artículos todas las políticas del gobierno cubano resultan un fracaso o están erróneas, y a ellas se opongan de forma directa o indirecta. Ahora se hace más claro con el párrafo situado al inicio: postular por una Cuba y sus cubanos, en que no importara el proyecto  político asumido, como si la cubanidad se pudiera confundir y asimilar con la cubanía, y como si pudiera existir, sin peligro de absorción neocolonial, un país desideologizado, como si las amenazas de sometimiento de sus aliados hubieran desaparecido.

Finalmente. En un artículo titulado Washington creará una Agencia Federal para controlar a la Prensa: “Ley de Contrarresto de la Propaganda Extranjera y la Desinformación” firmado por Pablo Heraklio y que publica Iroel Sánchez en su blog, se informa que esa nueva agencia tendría el carácter de “una NSA periodística que se dedicaría a filtrar informaciones vertidas a los medios y coordinar discursos tanto en USA como en el resto de países vasallos para aumentar la credibilidad de los medios y volver a atraer a las audiencias”.

El procedimiento para conseguirlo sería dar la apariencia de una falsa pluralidad ante el notorio desgaste del constante bombardeo informativo del pensamiento único, la desinformación y el uso de la mentira que ha caracterizado la orquestación concertada y finamente conducida hasta el momento por los principales diarios mundiales que se dedican a esas tareas.

El autor del artículo opina que “es bastante posible que utilicen estrategias de gestión de la diversidad en vez de imponer un discurso único. Los métodos de control de la información estarán mezclados para hacerlos más difíciles de detectar” para a continuación definir dos de esas estrategias: “Pluralidad ficticia: Si coordinan varios discursos desde varios puntos de vistapueden controlar complejos problemas puntuales y minimizar el conflicto de intereses. Parece que será el modelo de elección”.

La aparente pluralidad de las publicaciones de Cuba Posible (aparente, porque todas coinciden en lo mismo cuando se trata de valorar negativamente las políticas del gobierno cubano en cualquier terreno que sea) parece una adecuación criolla de ese procedimiento. Con el llamado a un consenso conciliador (recuerden la afirmación de Ubieta que sirve de introito), con el llamado a todos los cubanos para dar una falsa imagen de inclusividad ecuménica, con la difuminación de las contradicciones e intereses de clases, ¿qué otra cosa resulta sino una pluralidad ficticia, proyectada y coordinada por varios discursos, resultados académicos por medio, que simulan varios puntos de vista, y con ello minimizan y ocultan los conflictos verdaderos, mientras subrayan y exageran las crisis internas y llaman apocalípticamente a batallas finales por el destino de Cuba?