Raymundo Gleyzer: Entre el recuerdo y la praxis revolucionaria El pasado viernes, pese a la pertinaz llovizna que caía sobre Buenos Aires, se presentó el libro "Compañero Raymundo" escrito po...

Raymundo Gleyzer: Entre el recuerdo y la praxis revolucionaria

Compañero Raymundo 2

Director Editorial 2013

El pasado viernes, pese a la pertinaz llovizna que caía sobre Buenos Aires, se presentó el libro "Compañero Raymundo" escrito por Cynthia Sábat y Juana Sapire para, luego, proyectarse la copia restaurada de "Los Traidores", el único film de ficción que filmó el cineasta desaparecido hace 40 años. Un Gaumont con una Sala 1 completa y con 300 personas que no pudieron ingresar fue el marco imponente para un merecido homenaje a quien supo concebir el arte como praxis revolucionaria.

También fue la ocasión para la unión de todas y todos los documentalistas. Y la emoción de muchas y muchos militantes fue fluyendo a lo largo de la noche con el discurso de Fernando Krichmar, de Cine Insurgente e integrante de DOCA (Documentalistas Argentinos), la explicación del proceso para llevar adelante el libro que presentaron por parte de la investigadora y periodista Cynthia Sábat como también del llevado a cabo para la restauración de las películas de Raymundo Gleyzer por un compañero de Cinecolor; el recuerdo, a través de una carta, de la hermana del cineasta desaparecido y el cierre de su compañera Juana Sapire.

No era una noche más. Constituyó el encuentro entre nuevos y viejos millitantes y cineastas, estudiantes de cine y algunos que, como nosotros, creemos que Gleyzer nos enseñó periodismo a través de "Swift", "Me matan si no trabajo y si trabajo me matan" y "Los Traidores", entre otros films donde reflejó la realidad argentina y latinoamericana.

A 40 años de su secuestro y desaparición nos dejó un legado que debemos continuar en cualquier formato o soporte a través del cual debamos hacer periodismo. No podemos circunscribirlo a lo audiovisual. La lente de la cámara es similar a la del ojo del periodista y depende de su ubicación, será el tenor de las imágenes y la información que debamos comunicar. Pero las y los cineastas y periodistas también tenemos el ojo del historiador en pasado, presente y futuro porque se trata de describir los acontecimientos, pero también sus causas y consecuencias.

Sin embargo, no debemos olvidar nuestra postura político - ideológica como punto de partida de nuestras narraciones. Raymundo pronto lo comprendió y formó parte del FATRAC, el frente cultural del PRT - ERP. Sin dudas, una clara posición revolucionaria que lo llevó a una praxis revolucionaria que se reflejó en toda su filmografía. Y es algo que, hoy en día, está ausente salvo en los periodistas y medios alternativos, comunitarios y populares tales como este sencillo blog, en el soporte web o Barricada TV, en lo audiovisual. Por supuesto que siguen luchando las y los documentalistas en busca del lugar que les corresponde y de las oportunidades de financiamiento que permitan la realización de films como lo afirmaba Raymundo.

No fue una casualidad que el cineasta fuera secuestrado y desaparecido. Formaba parte de una intelectualidad revolucionaria que creía necesario llevar esas cintas para que sean vistas por las y los trabajadores y el pueblo. Y es una praxis que debemos retomar todas y todos aquellos que nos dedicamos a la comunicación, cualquiera sea el soporte o formato, para hacer realidad aquello que afirmó años después Martín Almada: "Despertar a los dormidos y organizar a los despiertos".

Solamente basta con ver "Los Traidores", que contó con una excelente restauración, para darnos cuenta de la subjetividad revolucionaria que encarnaba Gleyzer. A pesar de ser una ficción, reveló la realidad de la burocracia sindical que, aún hoy, sigue vigente con dirigentes que ya llevan más de 30 años en diferentes sindicatos y que la lucha de clases no desapareció porque está viva en las luchas de ayer y de este presente en clave amarilla.

Nos quedamos con las ganas del debate. La lluvia y las polémicas que iban a surgir por la realidad que hoy vivimos y por el ayer que se nos hizo presente luego de la proyección llevaron a muchas y muchos a irse tras la proyección.

Pero nos quedan las palabras de Mario Roberto Santucho: “Nadie podrá decir el día de mañana que los argentinos no supimos cumplir con nuestros deberes de patriotas y revolucionarios. Las nuevas generaciones, por cuya felicidad daremos todo de nosotros, recordaran con orgullo a sus mayores, como nosotros recordamos a los patriotas que fundaron la patria”. Y vaya si el pasado viernes lo recordamos a Raymundo Gleyzer, pero podemos afirmar que sigue más vivo que nunca. No hubo debate. Sí, muchos reencuentros. Pero la repleta Sala 1 del Gaumont fue la mejor prueba que todavía hay Raymundo por mucho tiempo...