Venezuela: Si la OEA acude a la “Carta D”; la revolución, a la solidaridad militar internacional… (Clarín de Colombia) Por J. Manuel Arango C. Invocar la tal “Carta Democrática” de la OEA, no es más que el abono del terreno hacia la intervención militar po...

Venezuela: Si la OEA acude a la “Carta D”; la revolución, a la solidaridad militar internacional… (Clarín de Colombia)

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Por J. Manuel Arango C.

Invocar la tal “Carta Democrática” de la OEA, no es más que el abono del terreno hacia la intervención militar por parte de otros países y/o potencias en contra de la Revolución Bolivariana de Venezuela.

El objetivo en ningún momento para el imperio y sus lacayos es Nicolás Maduro, cuando se invoca este nombre, no es más que el despiste argumentado y soportado con esa matriz que le han ido infundiendo a la opinión, de que ése es el “dictador” a quien hay que sustituir o derrocar  al mejor estilo de Honduras con la deposición de Manuel Zelaya y la imposición de un gobierno de facto o ahora en Brasil, con el de Dilma Rousseff a través de los ya novedosos “golpes blandos” o golpes parlamentarios, para disimular la intromisión del tío sam en los asuntos internos de cada país.

La “Carta Democrática” firmada por el Consejo Permanente de la OEA en el 2001 dizque con el fin de fortalecer la institucionalidad democrática, manifiesta que “el secretario general podrá solicitar la convocatoria inmediata del Consejo Permanente para realizar una apreciación colectiva de la situación y adoptar las decisiones que estime convenientes”, refiriéndose a los países que la integran; que de igual manera pueden hacer los Jefes de Estado; distinto a la posición vende patria asumida por la Asamblea Nacional -AN- de Venezuela que, usurpando funciones que no le corresponden, invoca su activación.

Vista con rapidez esta convocatoria, pareciera ser que redunda en la suspensión de los estados integrantes de ésa organización hemisférica, como lo trata de aparentar el entreguista secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, invocándola en lo que tiene que ver a Venezuela con argumentos de que allí “hay crisis humanitaria generada por la escasez de alimentos y medicinas, el bloqueo de los poderes del Estado y la situación de derechos humanos contra los presos políticos” ¡ que ternura de Almagro tan solidario con los presos políticos ! ¿Entonces porque no echa una mirada y una exigencia al régimen colombiano, cuando las mazmorras mal llamadas cárceles -secuestro-, están atiborradas de presos políticos, pero con el sofisma o calificativo en su mayoría de “ser terroristas o “delincuentes comunes”?

Si fuera tan cierto la inspiración de dicha carta, entonces porque no obligó a restituir en el cargo a Manuel Zelaya, presidente constitucional de la República de Honduras, y solo se quedó en un tibio pronunciamiento de suspensión de este país ante la OEA; o ahora en el caso de Brasil, que a leguas se percibe el nauseabundo olor del intervencionismo imperial norteamericano, para derrocar en principio por esta vía menos “dolorosa” los sistemas emergentes revolucionarios, bolivarianos, socialistas en el continente americano y que, de no dar resultados esperados, acudir a la intervención militar y por eso de la incursión masiva en el continente latinoamericano, con bases militares, desde donde podrán activar sus corredores operacionales militares en contra del sistema revolucionario de Venezuela y luego lógicamente contra el de Ecuador, Bolivia, Chile, Nicaragua y todo aquel que ose actuar distinto a las imposiciones del que se cree ser el “gendarme” -policía- mundial.

Estos embates de la extrema derecha, como la MUD en Venezuela, apoyándose en la Asamblea Nacional (AN) donde llegaron por suerte coyuntural momentánea para ellos a ser mayoría; son el presagio de la intervención militar de fuerzas extranjeras en suelo venezolano; pues así queda demostrado en la reunión de los ex presidentes en Miami -cumbre concordia- recientemente donde el de Colombia -desgraciadamente mi país-, el señor de las sombras o el reo 82 Álvaro Uribe Vélez, pidió la intervención de otros países, cuando afirmó: “fuerzas armadas democráticas sean puestas al servicio de la oposición en Venezuela” y que además “debe replicarse el golpe parlamentario de Brasil”

Aquí es el quiebre o el triunfo. Se debe pasar inmediatamente de las relaciones políticas, de la diplomacia, de esa donde si nos golpean una mejilla, colocar la otra, para así poder “ganar el reino de los cielos” a costa de perder el proceso revolucionario; a las de la solidaridad militar internacional ya sea de estados aliados o de personas naturales que se quieran alistar en defensa de este proceso emancipador y frentear al enemigo de clase en igualdad de condiciones; ya que al ocurrir una invasión militar contra Venezuela, los mercenarios no llegarán regalando besitos, ni rosas rojas, menos claveles, llegan arrasando con todo lo que les huela a revolución, por lo que las armerías deben estar abiertas y suficientemente dotadas del arsenal necesario para que pase a manos del pueblo inmediatamente esto esté por ocurrir, ya que en legítima defensa, nada es ilícito en esta combinación de todas las formas de lucha posibles, habidas y por haber, incluso castigando severamente con todo el rigor de la ley  a venezolanos que inspiren los desordenes públicos, intenten desestabilizar la democracia nacional y socavar la institucionalidad

Lógicamente, que la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) por mucha convicción de clase, revolucionaria que posean sus integrantes, al ver como ya no solo tendrán que luchar contra los desestabilizadores internos sino que también contra fuerzas externas y bien armadas, con buenas tecnologías, y muchos hombres con ellas; al versen y sentirse acompañados únicamente por su querido juan pueblo con buenos ideales en los que están también las milicias bolivarianas pero en desventaja humana, técnica y militar ante el invasor; puede llegar el momento en que su moral revolucionaria y militar, sea menguada ante el poder del  invasor cohonestado por el de los vende patrias de la AN.

Así como la AN usurpando funciones convoca o invoca la activación de esta tal carta y coquetea con la intervención militar; también el mismo presidente Nicolás Maduro está en toda su potestad para hacer lo propio, invocando ya no a la OEA, sino a los gobiernos progresistas, a fuerzas militares y personas naturales en el mundo; a solidarizarse con la revolución bolivariana de Venezuela; la cual ya no es de solo Venezuela, sino que desde la existencia física del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, esta pasó a ser de todos los demócratas en el continente y el mundo, por lo que se requiere con urgencia esta solidaridad, pero no solo moral sino militar.

El imperio del norte está plenamente convencido que, golpeando el proceso revolucionario en Venezuela, lo demás en los otros países es “pan comido”, por eso no es contra el jefe de estado, sino contra un proceso continental que riñe contra los intereses invasores, saqueadores del imperio; por lo que es preferible que si no ganamos el “reino de los cielos” por defendernos; entonces el de los “infiernos, pero libres y soberanos en la tierra que es donde interactuamos.

Fuentes: Kaos en la Red / Clarín de Colombia