Holdouts y acuerdo del Congreso Por el Lic. Héctor GIULIANO A los fines de avanzar en su política de gobernar con deuda, la administración Macri acelera los pasos para o...

Holdouts y acuerdo del Congreso

Congreso - No investiga deuda

Hector Giuliano 2

Por el Lic. Héctor GIULIANO

A los fines de avanzar en su política de gobernar con deuda, la administración Macri acelera los pasos para obtener la aprobación de un proyecto de ley (PL) que le garantice una autorización cuasi irrestricta del Congreso para arreglar cualquier cosa con los holdouts -los tenedores de bonos que no entraron en el Megacanje Kirchner - Lavagna de 2005 - 2010- y, esencialmente, para tomar más deuda pública sin capacidad de repago. Las torpezas cómplices del kirchnerismo prepararon el terreno dándole argumentos al nuevo gobierno Macri para querer justificar con ello su rendición financiera ante los acreedores.

La administración Kirchner generó y agravó la cuestión de los holdouts, ocultó el fracaso de su Megacanje -una operación que fue presentada como supuestamente exitosa tanto por el gobierno como también por la oposición- y desgastó en forma extrema la posición legal de la Argentina con su desacato ante el fallo Griesa:

1. El gobierno K rehusó investigar la legitimidad de la deuda pública pese a las fundadas denuncias existentes y las causas judiciales en curso. Habiendo mantenido incluso esta posición hasta el final de su gestión, bajo la tardía Comisión Investigadora de la Ley 26.984 que -por la deliberada inacción del oficialismo- no investigó nada y dejó caer así la última barrera posible frente al problema legal y financiero de los holdouts.

2. El gobierno K aceptó la prórroga de jurisdicción ante tribunales extranjeros e incluso la prórroga de ejecución de sentencias, aceptando la competencia extranjera pese a que estaba y está vigente la Ley 25.561 de Emergencia Pública desde principios del 2002 por vía de sucesivas prórrogas legislativas.

3. El gobierno Kirchner, como agravante, aceptó la condición de los fondos buitre (FB) al reconocer el valor nominal de las acreencias y no, el valor de compra de los títulos reclamados, lo que hubiera desarmado su estrategia de especular con bonos basura.

Con el agravante adicional que el Megacanje Kirchner fue hecho como oferta voluntaria y no forzosa a los acreedores de bonos en default, y que, tras ello, se dictó la Ley cerrojo 26.017 -prohibiendo la reapertura del canje- lo que dió servido en bandeja el motivo a los holdouts para que se presentasen ante el juez Griesa invocando que la Argentina, como país deudor, no cumplía la regla del pari passu o tratamiento igualitario de todos los acreedores.

Frente a estos gravísimos errores de planteo de la cuestión de los holdouts -que pese a su importancia y gravedad es sólo un capítulo dentro del problema financiero insoluble de la deuda pública impagable de la Argentina- ahora el nuevo gobierno Macri trata de correr de apuro al Congreso para que éste le delegue facultades cuasi irrestrictas para negociar lo que quiera, para que le apruebe un cheque en blanco para endeudarse sin montos especificados por ley y para que lo habilite con ello a volver al mercado internacional de capitales para tomar nueva deuda externa en gran escala, deuda sobre la que no existe la más mínima demostración de capacidad de repago.

El Proyecto de Ley (PL) del Poder Ejecutivo -al cual ya nos hemos referido en varios trabajos anteriores (*)- presenta al menos tres falencias básicas insalvables:

1. El PL no constituye una solución final del problema de los holdouts porque no comprende la totalidad de los mismos, quedando expuesto así nuestro país a nuevos reclamos tanto por parte de los tenedores que quedaron afuera como de los tenedores que entraron en el Megacanje Kirchner - Lavagna 2005 - 2010 (hold-in).

2. El PL no contiene cifras que cuantifiquen los requerimientos de aprobación por parte del Ejecutivo, no se han suministrado al Congreso informaciones concretas, documentación de respaldo ni liquidaciones que muestren o respalden las autorizaciones de pago que se están solicitando por ley, de modo que la aprobación de la iniciativa equivale exactamente a un cheque en blanco parlamentario; con el agravante que el proyecto no cumple con las reglas elementales de Presupuesto que obligan a fijar en forma expresa los importes de las modificaciones de partidas y sus respectivas relaciones de Gastos / Recursos y Fuentes / Aplicaciones, con el debido detalle de datos.

3. El Ejecutivo aspira declaradamente a lograr -con este proyecto- vía libre para encarar una nueva ola de endeudamiento externo en gran escala para cubrir el elevadísimo déficit fiscal existente (que está en pesos y que no se contempla reducirlo sustancialmente), para pagar con deuda los reclamos por deudas de los holdouts (sin que ello ponga un punto final a la cuestión) y para financiar con préstamos en gran escala y en moneda extranjera planes de obras públicas e infraestructura que, en su casi totalidad, se pagan en pesos.

Configura una maniobra de irresponsabilidad financiera total, seguir tomando deuda externa en estas condiciones -para seguir pagando indefinidamente deuda con deuda- y sin demostración alguna de capacidad de pago sobre las nuevas obligaciones que se autorizan.

Así, a la enorme deuda pública de arrastre heredada de la administración Kirchner, se sumarán las deudas para pagar a toda esta parte de los holdouts y luego -cumplido este requisito inicial- se encarará la nueva gran ola de endeudamiento externo sin la cual el gobierno dice que no puede gobernar.

Porque, en definitiva, lo que se pide es una complicidad aprobatoria de los legisladores en esta cuestión de los holdouts para volver a endeudarse.

Se aduce hipócritamente el dilema extorsivo de Deuda o Ajuste -como si el fortísimo ajuste hoy en curso no existiera- para presionar la aprobación del PL y para engañar a la opinión pública, mientras se soslaya totalmente hablar de la ilegitimidad de la deuda, de la insolvencia e iliquidez del Estado para poder cumplir con sus obligaciones y de las responsabilidades por los delitos y la corrupción del sistema de Deuda Perpetua en que vive la Argentina.

Es el retorno de la absurda estrategia de plantear una salida a la crisis financiera insoluble de la deuda con más endeudamiento público.

Una vez más -como en los tiempos de Martínez de Hoz y la década de la convertibilidad menemista- un gobierno vuelve a la carga con el caballo de batalla de la política de crecimiento con deuda, pese a los resultados desastrosos que ese tipo de políticas ha tenido para la Argentina y lo hace repitiendo el argumento ideológico - dogmático de que fuera de la deuda externa no hay salvación.

El Congreso de la Nación afronta -a través de su decisión sobre este PL- una grave prueba de alcance histórico para su clase política porque están en juego inaceptables delegaciones irrestrictas al Poder Ejecutivo en materia de endeudamiento público y porque, a la vez, este cheque en blanco parlamentario conlleva gravísimas consecuencias para los intereses financieros del Estado Argentino.

(*) Ver artículos anteriores de este mismo autor.