Tenemos Memoria: un acto terrorista convirtió a Boca de Samá en un infierno (Visión desde Cuba) Por Arnaldo Vargas Castro. Boca de Samá ha cambiado mucho desde aquella noche del 12 de octubre de 1971, cuando fue asaltado por terrorist...

Tenemos Memoria: un acto terrorista convirtió a Boca de Samá en un infierno (Visión desde Cuba)

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Por Arnaldo Vargas Castro.

Boca de Samá ha cambiado mucho desde aquella noche del 12 de octubre de 1971, cuando fue asaltado por terroristas al servicio de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) con fines propagandísticos de la agrupación contrarrevolucionaria Alpha 66, según declaraciones hechas después en Miami por Gustavo Villoldo, quien una vez recibida la orden se dedicó de inmediato a recaudar fondos y reclutar mercenarios para llevar a cabo la operación.

Villoldo

Hijo de un multimillonario habanero que se alojó en Miami cuando triunfó la Revolución cubana, figuró entre los mercenarios que atacaron a Cuba por Playa Girón en abril de 1961, según él mismo confirmó; continuó su trabajo con la CIA “alrededor de América Latina y el Caribe durante los años ' 70 y ' 80 del pasado siglo y figuró entre los que asesinaron al Comandante Ernesto Che Guevara en Bolivia. Santiago Álvarez, cómplice del connotado terrorista Luis Posada Carriles, también se atribuyó el salvaje ataque a Boca de Samá.

Resultado de la "hazaña"

En el ataque pirata a aquella humilde comunidad de pescadores y labriegos, distante unos 70 kilómetros hacia el norte de la ciudad de Holguín, entre la playa Guardalavaca y la ciudad de Banes, perdieron la vida los jóvenes Lidio Rivaflecha Galán, oficial del Ministerio del Interior (Minint), y el miliciano Ramón Siam Portelles; al tiempo que resultaron lesionados Carlos Escalante Gómez, entonces jefe del puesto de Tropas Guardafronteras, quien recibió ocho impactos de balas en sus piernas; el obrero agrícola Jesús Igarza Osorio; y las hermanitas Nancy y Aracelis Pavón (la primera perdió un pie).

Imposible olvidar

“¿Cómo olvidar a aquellos asesinos que invadieron a eso de las 10.00 p.m. nuestra paz y atemorizaron a mujeres, ancianos y niños? ¿Cómo olvidar a aquellos malditos mercenarios a sueldo que nos mataron a dos compañeros valiosos e hirieron a cuatro personas más, entre ellas dos niñas inocentes? Y lo que más duele, Vargas, es que después que las dos lanchas piratas se retiraron con su asquerosa carga, los disparos hechos desde el buque madre que permanecía allá en la distancia, acabaron con casi todo aquí y sumaron más lágrimas al dolor de la gente”.

El paso de los años y las secuelas de aquella infausta noche, no hacen mella en Carlos Escalante, un hombre respetado, admirado y muy amado, que jamás ha podido desprenderse del suceso y mucho menos del lugar donde continúa viviendo, pegado al mar, a la misma entrada de la Boca de Samá, porque “aquello no podrá repetirse jamás, y la vida me ha enseñado que cuando hay cosas por hacer, un hombre de verdad no tiene derecho al descanso; tengo la costumbre de mirar hacia el mar a cualquier hora del día y de la noche, por si acaso”.

Boca de Samá en la historia

El nombre de Boca de Samá, derivado de la ensenada que da acceso al caserío, se conoció primero por las exportaciones de banano, de la compañía estadounidense United Fruit Company, denominada después como United Fruit Sugar Company, pero a partir del ataque pirata de aquel 12 de octubre de 1971, sus propios autores contaron una y otra vez la supuesta hazaña, de haber aniquilado a un grupo de combatientes comunistas del puesto fronterizo en un "pueblo llamado Boca de Samá".

Sin poder olvidar a sus muertos y lesionados, los bocasamenses continuaron construyendo su futuro y hoy cuentan con viviendas confortables, una linda escuela primaria, unidades de comercio y gastronomía, consultorio con el médico y la enfermera de la familia, un museo de historia, un pequeño círculo social, y con el esfuerzo de todos, el lugar se conserva siempre embellecido.

Trinchera antimperialista, contra el terrorismo de Estado, y por la libertad de los Cinco

Nadie ha podido ni podrá sorprender jamás a los nobles, laboriosos y revolucionarios vecinos de Boca de Samá. Ellos trabajan duro, disfrutan del merecido descanso nocturno, pero siempre hay suficientes miradas escudriñando el anchuroso mar, en apoyo a un puesto fronterizo que tantos reconocimientos ha ganado por su entrega y combatividad.

Tales experiencias han sido compartidas con amigos de decenas de países que han concurrido a ese apartado pero bello lugar, para participar en talleres contra el terrorismo de Estado, como parte de los programas de varios Coloquios Internacionales por la Libertad de los Cinco y contra el Terrorismo que organizó el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) en Holguín durante nueve años (el décimo se celebró recientemente en la capital cubana).

Un día cualquiera en Boca de Samá

Reina la calma. Sobre la mar serena algunos pescadores regresan a casa, otros se aventuran a lanzar anzuelos allá en la distancia. Los niños comienzan a llenar de sonidos el ambiente mientras se incorporan a la escuela. En el consultorio reciben a una señora cargada de años con presión alta. Cerca de la bodega, una muchacha pregunta por mercancías que acaban de llegar. En el muelle, por el porte de las embarcaciones, imagino a sus propietarios y sonrío a la primera equivocación. En una empinada elevación se escuchan voces de mando desde el puesto fronterizo. Y apacible, degustando una buena taza de café, Chino Escalante mira al horizonte marino, como tratando de desentrañar los pocos secretos que ya le quedan por descubrir.

Historia, memoria y valores

Sobre el mástil, orgullosa de la historia que representa, ondea majestuosa la Bandera Cubana; un poco más allá señorea nuestra Palma Real; en los patios abundan las flores, cuyo aroma se mezcla con los del café recién colado y el salitre; los niños entonan las notas de nuestro Himno Nacional, luego declaman sus poesías y se les habla del pasado que no volverá jamás. Varios visitantes admiran las estructuras levantadas en mármol blanco en un complejo escultórico contra el terrorismo. Unos metros más allá, una bella muchacha se alista para explicarles las muestras que atesora la pequeña sala museo, donde aparece toda la información sobre el ataque terrorista a ese caserío costero, cuyos pobladores viven a plenitud pero con los ojos bien abiertos para proteger la esperanza.

Fuente: Radio Angulo

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