Obama visitará un país humilde pero seguro Por Manuel E. Yepe Foto: Virgilio Ponce Imagino que un gran número de estadounidenses estén ahora sumamente preocupados por la seguridad...

Obama visitará un país humilde pero seguro

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Manuel Yepe

Por Manuel E. Yepe

Foto: Virgilio Ponce

Imagino que un gran número de estadounidenses estén ahora sumamente preocupados por la seguridad de su Presidente, Barack Obama, durante los días que permanecerá en Cuba con su familia.

Es irónico el hecho de que el Primer Mandatario se haga acompañar en su viaje oficial a la Isla por la Primera Dama y sus dos hijas adolescentes a un país que, durante más de medio siglo, ha sido descrito por la gran prensa corporativa estadounidense como algo semejante al infierno, sin democracia e ingobernable. Un país contra el cual Estados Unidos se vió obligado por esos motivos a imponer un embargo correctivo que ha fracasado por no haber logrado su propósito de deponer al régimen comunista y por ello tendrá que ser levantado. El gobierno estadounidense debió haberle aclarado a su pueblo que, cuando la revolución cubana llegó al poder en 1959, la lucha que unificaba al pueblo cubano contra la corrupta tiranía de Batista -fuerte aliado de Washington- era, en primer lugar y por sobre todas las cosas, una lucha por los derechos humanos y en aras de la justicia. El pueblo norteamericano debía estar informado que Cuba es uno de los escasos países donde, desde 1959, no ha sido torturado un solo prisionero, donde nunca ha tenido lugar una sola ejecución extrajudicial, donde jamás las fuerzas policiales han usado tanques ni golpes de escudos, toletes u otras formas de violencia exagerada contra manifestantes.

Cuba es, en la actualidad, una democracia excepcional en el hemisferio porque es el único país donde, desde 1959, no han existido fuerzas paramilitares ni escuadrones de la muerte, ni condenas  extrajudiciales, ni desapariciones, ni torturas de prisioneros, ni se ha utilizado violencia alguna contra el pueblo.

En Cuba, desde 1959, (si se exceptúa la Base Naval de EE. UU. en Guantánamo), ningún prisionero ha sido jamás asesinado, torturado, llevado a un país extranjero para ser torturado a distancia, violado sexualmente, encerrado sin juicio o sencillamente hecho “desaparecer” al estilo de las dictaduras patrocinadas por EE. UU. en el continente. En Cuba, desde 1959, solo en la Base Naval estadounidense de Guantánamo ha habido dirigentes civiles y militares que permitan “quebrar” prisioneros mediante el uso de técnicas de depresión sensorial, aislamiento, depresión por sueño, nudismo forzoso, miedo inspirado por perros entrenados, humillación sexual o cultural, ejecución simulada y amenazas de violencia o muerte contra detenidos o sus seres queridos, y otras prácticas inhumanas equivalentes a la tortura física.

De hecho, (y esto es algo que probablemente muchos oirán por primera vez a causa del control mediático global estadounidense) en Cuba no hay un solo preso político, si por tal se entiende personas  encarceladas por expresar ideas políticas propias, contrarias al gobierno.

Cuba tiene un firme compromiso con la promoción y protección de los derechos humanos. Cuba ha firmado y ratificado todos los instrumentos internacionales sobre la materia sino que ha mantenido un elevado nivel de cooperación con los mecanismos internacionales para la promoción y protección de los derechos humanos universalmente. Los cubanos encontramos particularmente infundadas e insultantes las campañas mediáticas y diplomáticas dirigidas contra nuestro país basadas en supuestas violaciones de los derechos humanos, porque el más estricto respeto por la integridad de cada individuo ha sido la guía de la revolución cubana y una exigencia que ha acompañado y servido a la causa revolucionaria desde los años de lucha contra la dictadora de Fulgencio Batista que Estados Unidos patrocinaba. Mientras las fuerzas de la tiranía, apoyadas, entrenadas y asesoradas por militares de EE. UU., mataban, torturaban y cometían abusos contra los detenidos sospechosos de ser revolucionarios, los revolucionarios, respetaban estrictamente la integridad de cada miembro de la policía gubernamental y otros militares que hacían prisioneros.

Esta conducta provocó en las fuerzas gubernamentales una marcada disposición a rendirse cuando les conminaban a ello los combatientes revolucionarios, lo que contrastaba agudamente con la invariable actitud de los patriotas de resistir siempre hasta morir.

El estricto respeto de los derechos humanos de nuestros enemigos ha sido probablemente uno de los más efectivos recursos en la lucha de los revolucionarios cubanos por la independencia, la autodeterminación y la justicia social, tanto a lo largo de la historia, como en el presente. Y los cubanos estamos orgullosos de esto.

Las calles y barrios de las ciudades cubanas, así como los campos del país son lugares humildes, pero seguros.

¡ Que sea bienvenido a Cuba el Presidente de Estados Unidos, su familia y su comitiva ! ¡ Aquí, serán respetados y estarán seguros !