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EDITORIAL - INTERNACIONALES - 25/11/07 - ¿HASTA CUÁNDO URIBE? / LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER ES INCESANTE

GACETILLAS ARGENTINAS                                                                  www.gacetillasargentinas.blogspot.com
 
Buenos Aires - Argentina
 
Director Editorial: Prof. Juan Carlos Sánchez                          gacetillasargentinas.direccion@gmail.com
 
 
 
EDITORIAL - INTERNACIONALES - 25/11/07
 
I - ¿HASTA CUÁNDO URIBE?
 
La pregunta no es ociosa. Simplemente intenta reflejar la indignación de millones de colombianos y de latinoamericanos ante una nueva obstrucción a la búsqueda de la paz, de la mano de la revocación de la mediación que llevaba a cabo el Sr. Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, en pos de un intercambio humanitario tan necesario como urgente.
 
Nuevamente las presiones de la oligarquía y de los sectores militares afines a ella y al Imperio han frustrado la oportunidad de buscar una solución a la problemática imperante en Colombia. Mientras tanto, pasan los días y solamente se escuchan gritos de guerra sin escuchar las voces de los familiares de los prisioneros y de las organizaciones que claman por ellos.
 
Sin embargo, el alfil del Imperio continúa su sistemático accionar, con cara de piedra y con un cinismo incomparable, en pos de cumplir con los mandatos emanados de Washington, donde el Emperador Georges W. Bush sigue pensando en la forma de desarticular la creciente oposición latinoamericana a sus caprichos expansionistas y sus deseos de continuar liderando la política latinoamericana. Desde los pueblos originarios a los estudiantes universitarios, viene sosteniendo una represión destinada a perpetuar los beneficios de una oligarquía. Sea la de Bogotá o la de Medellín, sea la de las transnacionales que operan en territorio colombiano o la de los latifundistas que arrasan con quien se oponga a sus designios.
 
Las voces de las organizaciones de Derechos Humanos, de los sindicatos y agrupaciones estudiantiles son soslayadas para dar lugar a la continuación de las políticas neoliberales en detrimento de las grandes mayorías populares. Mientras vocifera desde Nariño, ha hecho culto del mutismo en Santiago de Chile antes que lo callaran al igual que el Rey Juan Carlos Iº de Borbón.  Evidentemente, solamente toma coraje cuando lo impulsan, en su mismo territorio, la Embajada norteamericana y la oligarquía fiel que supo conseguir el imperialismo.
 
Pero los Derechos Humanos existen. Que sean sistemáticamente violados por su gobierno, no significa negar su existencia. Y son denunciados, día a día, por todas las voces que no se escuchan por los medios de comunicación del país hermano, salvo las redes de información alternativa que nos dan cuenta de la tragedia por aquellas tierras.
 
Por eso, ¿hasta cuándo Uribe? es la pregunta que nos hacemos los latinoamericanos y también, sin dudas, los colombianos con ansia de paz. Se impone la necesaria pacificación para comenzar a establecer un diálogo que permita alcanzar un acuerdo que satisfaga a todas las partes. Sin embargo, las aureolas de sangre y terror siguen imperando por el miedo de las oligarquías a un proceso que imite a lo que sucede actualmente en Bolivia, Ecuador y Venezuela.
 
Pero los Derechos del Hombre y del Ciudadano son las premisas fundamentales que debiese respetar y que incumple sistemáticamente. Poco le importan, según parece, el exterminio de los pueblos del Cauca, las personas con discapacidad, los niños, niñas y adolescentes como también los ancianos. Tan sólo el poder y el dinero, las tierras y el sometimiento del pueblo constituyen su norte.
 
Pero todo tiene un final. Todo termina. Ha comenzado un proceso en el cual las revelaciones de los paramilitares y las investigaciones sobre narcotráfico han puesto de relieve la complicidad de la clase política ligada a los sectores oligárquicos e imperiales. Y dentro de él, la actividad de los dirigentes sociales ha tenido una relevancia fundamental pero es hora de escucharlos y actuar en consecuencia.
 
Proseguir con las políticas actuales, constituye un acto de barbarie que será reclamado por el pueblo colombiano y latinoamericano. La verdad fluye a correntadas, de la mano de todos y cada uno de los actores políticos y sociales colombianos como latinoamericanos. Solamente queda que la resistencia se ponga en evidencia, para que cesen estas políticas cuyo único interés es de permitir la supervivencia de los sectores ligados al poder económico e imperial.
 
¿Hasta cuándo Uribe?. Es la pregunta que debiese responderle a su pueblo y a toda Latinoamérica.
 
Prof. Juan Carlos Sánchez
Director Editorial GACETILLAS ARGENTINAS.
 
II - LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER ES INCESANTE.
 
No tiene tiempo ni lugar, solamente acontece todos los días y en cualquier parte del mundo. En estos momentos, tal vez, alguna mujer será ultrajada en sus derechos mediante el acoso y violencia física y psicológica aún en este Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer.
 
Mientras tanto, los Estados prosiguen soslayando esta problemática sin dar cuenta de las soluciones que son necesarias y urgentes. Más aún, cuando todo el mundo tuvo la oportunidad de ver lo sucedido en España, cuando un hombre violento asesinó a su pareja luego de declararle su amor en un programa de televisión. Pero ello resulta la punta del iceberg. La violencia familiar, ejercida contra las mujeres y contra los niños, niñas y adolescentes, es una problemática que debe ser erradicada de la mano de verdaderas políticas de Estado y no, con soluciones puramente coyunturales.
 
Violencia es acosar sexualmente, es lesionarla mediante la violencia física y es humillarla en forma sistemática. El género masculino abusa de su poder, ensalzado por los valores imperantes socialmente de la mano de un capitalismo que solamente atina a una igualdad ficticia, para continuar con su supremacía extrema de la que da cuenta el machismo existente en varias sociedades.
 
Resulta inaceptable que, aún hoy, debamos saber que las mujeres son violentadas por parte de un género que debiese saber que les dió la vida, pues fue una mujer quien los parió y educó en su infancia, en su niñez y en su adolescencia, como también los acompañó, durante las dulces mieles del matrimonio o de la convivencia hasta la última morada. Pero ello debiese ser motivo para una formación, desde la socialización primaria y secundaria, impulsada por la sociedad y el Estado para que se vea reflejada en la conducta de los futuros hombres. Sin embargo, ello está muy lejos de ser una realidad tangible debido a las extremas condiciones en las cuales se encuentran muchas familias de hecho y de derecho.
 
La alta exclusión social y los caprichos e impunidad que reinan en las clases sociales privilegiadas operan para que la violencia sobre la mujer tome ribetes lindantes con lo escandaloso y lo escabroso. Pero todos y todas miran para otro lado, mientras se suceden los feminicidios en México y en otras partes del mundo.
 
La pobreza obliga al hacinamiento y a la promiscuidad, generando un clima que, sumado a la desocupación, es un caldo de cultivo para acciones violentas, desde lo psíquico a lo físico, que continúan  violando los Derechos Humanos de las Mujeres. Lo mismo ocurre con quienes, a pesar de su estabilidad económica y social, llegan al mismo camino de la mano de la vanidad y de la soberbia que exaltan los valores neoliberales.
 
Entonces, la violencia contra la mujer es incesante debido a la falta de conciencia social y estatal sobre esta problemática que, sin dudas, influye sobre nuestra infancia, nuestra niñez y nuestra adolescencia, perpetuando las condiciones para su existencia. En consecuencia, se impone que, pese a todo, se impulsen los mecanismos necesarios para la protección que les corresponde a las mujeres y a los niños.
 
Hoy día, hablar de violencia familiar es sinónimo de violencia contra la mujer y de violencia contra la niñez y adolescencia. No es poco. Pero debemos tomar conciencia de su existencia en todos los ámbitos, sean laborales, sociales o familiares.
 
Es hora de trabajar para que la igualdad y el respeto al género femenino sean una realidad tangible y no, como ocurre actualmente, una mera ficción...
 
Prof. Juan Carlos Sánchez
Director Editorial GACETILLAS ARGENTINAS.

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